consumo y recaudación argentina

Coparticipación: las provincias perdieron más de $1,5 billones en el primer trimestre y Misiones acentúa la caída

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El arranque de 2026 consolidó una tendencia que ya venía insinuándose: el deterioro de los ingresos provinciales por transferencias nacionales. Según los datos del primer trimestre, las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires registraron una caída real acumulada del 8,3% en las transferencias totales, lo que equivale a una pérdida de $1.559.141 millones a precios de marzo de 2026.

El ajuste se explica por dos vías simultáneas. Por un lado, las transferencias automáticas -principalmente coparticipación- retrocedieron 6,4% real, implicando una merma de $1.151.364 millones. Por otro, las transferencias no automáticas mostraron un desplome mucho más profundo, con una baja del 59,1%, equivalente a $407.777 millones menos. La combinación de ambas variables configura un escenario de restricción fiscal generalizada en los distritos subnacionales.

En este contexto, el diputado Cristian Castro sintetizó el impacto con una frase que busca reflejar el clima económico: “Del ‘pedo de buzo’ al bolsillo vacío, la promesa choca con la calle”. Su análisis pone el foco en la evolución de la coparticipación en Misiones, donde los números confirman el deterioro.

Misiones: caída sostenida y sin rebote

El acumulado del primer trimestre muestra que Misiones recibió $532.782,88 millones en 2026, frente a $572.775,37 millones en 2025 y $608.609,97 millones en 2023. En términos reales, esto implica una caída de -6,98% interanual y de -12,46% respecto a 2023, evidenciando un deterioro más profundo en la comparación de mediano plazo.

La dinámica mensual refuerza la tendencia:

  • Enero: -7,46% interanual
  • Febrero: -7,90%
  • Marzo: -5,33%

Si se amplía la comparación contra 2023, la caída es aún más pronunciada:

  • Enero: -8,14%
  • Febrero: -9,65%
  • Marzo: -19,87%

El dato clave es que no hay señales de rebote. Marzo apenas desacelera la caída frente a 2025, pero se convierte en el peor registro cuando se lo compara con 2023.

El deterioro de la coparticipación tiene un origen claro: la debilidad de los principales impuestos que alimentan la masa coparticipable.

  • IVA: afectado por la caída del consumo real. A febrero, la recaudación crecía 22% interanual, muy por debajo de la inflación del 33,1%, lo que implica una contracción en términos reales.
  • Ganancias: si bien mostraba un aumento del 31,8% interanual, también quedó por debajo de la inflación, reflejando menor rentabilidad real empresaria y efectos de los ajustes por inflación.
  • Seguridad social: con subas del 28,6% interanual, también pierde contra los precios. A esto se suma un cambio en la calidad del empleo, con crecimiento del monotributo (+47,2%) en detrimento del empleo formal.

El resultado es un efecto combinado negativo: caen simultáneamente los tres pilares de la recaudación, se reduce la masa coparticipable y, en consecuencia, las provincias reciben menos recursos en términos reales. Sin recuperación del consumo, del empleo y de los salarios reales, la coparticipación difícilmente muestre una mejora sostenida. De mantenerse esta dinámica, 2026 cerraría por debajo de 2025 y muy lejos de los niveles de 2023, consolidando un escenario de restricción fiscal para las provincias.

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