COP30

COP30: Las negociaciones climáticas en Brasil se concluyen en horas extra, sin abordar los combustibles fósiles

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Por Fermín Koop, Tom Baxter, Qiwen Cui, Lin Zi / Dialogue Earth – En una dramática plenaria final, los países presentes en la conferencia climática COP30 en Belém, Brasil, llegaron a un acuerdo.

Su acuerdo estableció un nuevo objetivo de triplicar la financiación para adaptarse a los efectos de la crisis climática, y creó un mecanismo para una transición justa hacia la energía limpia, pero evitó referencias a minerales críticos o a hojas de ruta para evitar los combustibles fósiles y la deforestación.

La cumbre climática, la primera celebrada en el bioma amazónico, tuvo lugar 10 años después de la adopción del Acuerdo de París. Con ese tratado, los países habían acordado evitar que la temperatura media global aumentara más de 2 °C por encima de los niveles preindustriales, y con lo ideal para mantener este aumento por debajo de 1,5 °C.

Al inicio de la COP30, el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva pidió a los países que acordaran una hoja de ruta para la transición alejándose de los combustibles fósiles. Hace dos años, en la COP28, los países incluyeron la primera referencia a esa transición en un acuerdo final de la COP, pero no se pusieron de acuerdo sobre cómo llevarla a cabo. Se esperaba que esto se acordara en la COP30.

Un grupo de más de 80 países apoyó la llamada de Lula en Belém, pero esto no fue suficiente para que la hoja de ruta se integrara en el texto final. En cambio, el presidente de la COP30, André Corrêa do Lago, anunció en la sesión plenaria final que creará la hoja de ruta durante el resto de su mandato, que durará hasta la COP31 del próximo noviembre.

“Algunos de vosotros teníais grandes ambiciones en algunos de estos temas, pidiéndonos que haciéramos más para luchar contra el cambio climático. Intentaré no decepcionaros durante mi presidencia”, dijo.

Al quedar claro que los combustibles fósiles no aparecerían en la decisión de la COP31, Colombia y los Países Bajos anunciaron que el próximo abril acogerían la Primera Conferencia Internacional sobre la Transición Justa para Alejarse de los Combustibles Fósiles. Esta conferencia, que se celebrará en Santa María, Colombia, será independiente del proceso climático de la ONU pero está diseñada para complementar los esfuerzos para alcanzar los objetivos del Acuerdo de París.

Se lograron avances en la adaptación al cambio climático, con la COP30 adoptando el primer conjunto global de indicadores para medir el progreso en este tema.

Los 59 indicadores se redujeron a partir de una lista corta de 100 que los expertos habían presentado en los últimos dos años. Ayudarán a mostrar dónde y cómo se están implementando las acciones de adaptación, y si son suficientes. Observadores dijeron a Dialogue Earth que la lista se acordó a puerta cerrada y que algunos indicadores clave habían sido eliminados. Una que se había eliminado medía qué tan bien integran los gobiernos la adaptación en sus políticas públicas. La fuerza de los demás se había debilitado, añadieron.

Los países tampoco dispondrán de financiación para utilizar realmente los indicadores para medir el progreso, algo cuestionado por observadores y negociadores. La principal negociadora de Colombia, Daniela Durán, afirmó en la sesión plenaria de clausura que el “resultado sobre la adaptación no cumple” y que la lista de indicadores “no se basa en una decisión inclusiva, con tiempo insuficiente para revisarla.”

Además de los indicadores, los países acordaron triplicar el apoyo de países desarrollados a países en desarrollo para la adaptación: de 40.000 millones de dólares a 120.000 millones de dólares anuales. Los países en desarrollo habían solicitado que el nuevo objetivo se fijara en 2030, como se incluía en borradores anteriores, pero al final la fecha límite se fijó para 2035.

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Hoja de ruta para la financiación climática

El año pasado, en la COP29 en Azerbaiyán, los países acordaron triplicar la financiación climática, pasando de 100.000 a 300.000 millones de dólares anuales para 2035, con los países desarrollados “liderando” la entrega de esos recursos.

En la misma conferencia, los países también acordaron desarrollar una hoja de ruta para alcanzar 1,3 billones de dólares al año para 2035. Los fondos para este objetivo más aspiracional vendrían de “todas las fuentes”, es decir, no solo gobiernos desarrollados, sino también fuentes privadas, bancos multilaterales de desarrollo y otras vías.

Esa hoja de ruta se presentó en Belém. Las medidas que propuso incluyen impuestos internacionales sobre las emisiones de carbono y sobre el transporte aéreo y marítimo, reformas en la arquitectura financiera global y el uso de swaps de deuda para la acción climática.

El texto final de la COP30 “decide avanzar urgentemente en acciones” para aumentar la financiación y alcanzar el objetivo de 1,3 billones de dólares. También “enfatiza la necesidad urgente” de alcanzar el objetivo mínimo de 300.000 millones de USD al año para los países en desarrollo para 2035.

El texto también creó un programa de trabajo de dos años sobre la financiación climática y acordó organizar una mesa redonda ministerial de alto nivel. Carola Mejía, coordinadora de justicia climática en LATINDADD, una red de la sociedad civil latinoamericana, dijo que estas decisiones “solo contribuyen a un proceso burocrático que, en 30 años, no ha logrado resolver una crisis urgente que está cobrando vidas, se vuelve más grave cada día y para la que se acaba el tiempo.”

Altas expectativas, baja entrega de los bosques

La presidencia brasileña había presentado la Instalación Bosques Tropicales Para Siempre como una de las iniciativas emblemáticas de la COP. Pero no recibió el apoyo esperado, con solo unos 5.600 millones de dólares recaudados de los 10.000 millones inicialmente previstos.

A diferencia de los fondos tradicionales de conservación, que dependen de subvenciones temporales o basadas en proyectos, la instalación está diseñada para ser un fondo de inversión permanente y autofinanciado, reembolsando a inversores y recompensando a los países por la conservación de sus bosques.

Brasil e Indonesia comprometieron 1.000 millones de dólares cada uno, Alemania 1.150 millones y Noruega 3.000 millones de dólares. Sin embargo, varios países desarrollados importantes no cumplieron compromisos sustanciales. Francia prometió 500 millones de dólares, mientras que el Reino Unido no prometió ninguno.

Informes anteriores indicaban que China probablemente haría un compromiso financiero, pero al final el país ofreció apoyo en lugar de dinero.

“China puede tener varias dudas sobre el diseño y funcionamiento de la instalación, especialmente si realmente entregará el retorno prometido de la inversión”, afirma Li Shuo, director del China Climate Hub en el Asia Society Policy Institute.

Sin embargo, más fundamentalmente, China probablemente considera que los países desarrollados deberían haber tomado un liderazgo más fuerte en el compromiso financiero.

Anteriormente en la conferencia, el presidente Lula había pedido que se incluyera en el texto de la COP30 una hoja de ruta para detener la deforestación. Pero el texto final “enfatiza” la importancia de detener y revertir la deforestación y la degradación forestal para 2030, sin hacer referencia a ninguna hoja de ruta.

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Trabajador cosecha bayas de açaí cultivadas en un proyecto agroforestal, Salvaterra, estado de Pará, Brasil (Imagen: Marcelo Camargo / Agência Brasil)

Minerales críticos omitidos en los últimos días

Una de las decepciones de la COP fue no incluir referencias a minerales críticos, como el litio, el cobalto y el cobre, en la vía de negociación del Programa de Trabajo de Transición Justa.

Esto a pesar del apoyo vocal de bloques negociadores como el Grupo Africano de Negociadores, la Alianza de Pequeños Estados Insulares y el Grupo de Integridad Ambiental, así como de países del Sur Global como Sudáfrica, Tanzania, Etiopía y Uruguay, y un impulso concertado de organizaciones de la sociedad civil.

A fecha de 18 de noviembre, el borrador del texto del programa incluía dos puntos sobre minerales críticos. Uno subrayó los “riesgos sociales y medioambientales asociados a la ampliación de las cadenas de suministro”, como los derivados de la minería. La otra subrayó la necesidad de una minería y procesamiento “responsables” de minerales. Pero la versión final, publicada el 21 de noviembre, eliminó ambas referencias.

“Los minerales son la columna vertebral del cambio alejándose de los combustibles fósiles; dejar su gobernanza fuera de la planificación de transición justa socavará los esfuerzos para acelerar las energías renovables para 2030, un objetivo clave que la COP ya ha fijado”, dijo Antonio Hill, asesor del Natural Resource Governance Institute, una organización sin ánimo de lucro con sede en Estados Unidos.

La principal oposición a la inclusión de minerales críticos en el texto provino de China, cuyas empresas mineras y metalúrgicas dominan las cadenas globales de suministro de minerales críticos. La delegación china argumentó que no debería mencionarse debido a la falta de alineación en la definición de minerales críticos, dijeron observadores a Dialogue Earth.

Una fuente cercana a la delegación china afirmó que China no estaba preparada para debatir el tema, algo que no esperaba que surgiera tan fuerte en el contexto de negociaciones climáticas de la ONU. Además, consideró que el lenguaje propuesto perjudicaba los intereses de las empresas chinas y beneficiaba a la UE.

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Un camión de mineral de cobre en la mina Zaldívar, en la región norte de Antofagasta de Chile (Imagen: Antofagasta Minerals / FlickrCC BY NC ND

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Medidas comerciales unilaterales

El texto final de la COP30 estableció que las partes “deberían cooperar” para promover un sistema económico “favorable y abierto”. Las medidas adoptadas para abordar el cambio climático “no deben constituir un medio de discriminación arbitraria o justificable ni una restricción disfrazada” al comercio, señaló. El texto también pidió acoger dos diálogos en 2027 y 2028 para tratar las barreras comerciales y aumentar la cooperación internacional, con la participación de la Organización Mundial del Comercio y la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo.

En un evento paralelo en el Pabellón de China sobre “Colaboración Corporativa y Transición Justa”, Wang Mou, de la Academia China de Ciencias Sociales, afirmó que las medidas unilaterales, como el impuesto al carbono de la Unión Europea, denominado Mecanismo de Ajuste Fronterizo de Carbono (CBAM), son preocupantes.

“Se supone que los flujos financieros deben trasladarse de países desarrollados a países en desarrollo. Sin embargo, medidas unilaterales como la CBAM podrían revertir esta tendencia haciendo que el flujo de dinero de los países en desarrollo hacia los países desarrollados fluya hacia ellos”, afirmó.

Otros países en desarrollo, así como China, expresaron su oposición a estas medidas comerciales en la COP de este año, incluyendo Pakistán, Vietnam y Turquía.

El 7 de noviembre, la presidencia de la COP lanzó el Foro Integrado sobre Cambio Climático y Comercio, para abordar cuestiones de clima y comercio, que actualmente no tienen un lugar evidente en el sistema de la ONU. La nueva iniciativa será independiente, pero vinculada a los procesos de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y la Organización Mundial del Comercio. El jefe de la delegación china, Li Gao, dio la bienvenida al foro.

Un mecanismo de transición justa

Durante la primera semana de negociaciones, el Grupo de los 77 y China pidieron el establecimiento de un nuevo Mecanismo de Transición Justa, que incluiría financiación, apoyo tecnológico y fortalecimiento de capacidades.

La propuesta fue bien recibida por la Alianza Independiente de América Latina y el Caribe, el Grupo Africano, los Países Menos Adelantados, los Países en Desarrollo Afines, la Asociación de Pequeños Estados Insulares y el Grupo Árabe. Sin embargo, se enfrentó principalmente a la resistencia de las economías desarrolladas, que argumentaban que un nuevo mecanismo duplicaría las instituciones existentes del Acuerdo de París y añadiría complejidad burocrática.

El texto final de la COP30 creó un mecanismo para “reforzar la cooperación internacional, la asistencia técnica, el fortalecimiento de capacidades y el intercambio de conocimientos, y permitir transiciones equitativas e inclusivas y justas”. Ahora los países tendrán que definir los detalles del mecanismo para la COP31.

Teresa Anderson, responsable global de justicia climática en ActionAid International, afirmó que este es un legado importante para el mundo: “Es una gran victoria para los trabajadores, las mujeres y los grupos de la sociedad civil que vinieron a suplicar un marco para garantizar que la acción climática también proteja los empleos y mejore vidas.”

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El eslabón perdido en las negociaciones climáticas

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Los parlamentarios son un eslabón esencial en la puesta en marcha a nivel nacional y subnacional de las políticas climáticas acordadas en las Conferencias de las Partes (COP). Sin embargo, este vínculo esencial entre los acuerdos globales y las políticas nacionales no está debidamente representado en las negociaciones.

La historia de las negociaciones climáticas y la participación de los parlamentarios y, específicamente, de GLOBE International, se remonta a 1992, cuando en la Cumbre de la Tierra (Río de Janeiro) se adoptó la Convención del Clima. En ese momento, los senadores Al Gore, John Kerry y sus homólogos de Japón, Rusia y la UE crearon GLOBE (Organización Global de Legisladores para un Medio Ambiente Equilibrado) International.

GLOBE proporcionó la primera plataforma para la participación parlamentaria en cuestiones ambientales y de desarrollo sostenible en la Cumbre de la Tierra de Río y, desde entonces, ha seguido siendo la principal organización para que los parlamentarios comprometidos con el medio ambiente participen en el sistema internacional sobre el cambio climático.

Desde la COP26 en 2021, GLOBE ha servido como punto focal para el Grupo Parlamentario Informal de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (UNFCCC, por sus siglas en inglés), reuniendo a las organizaciones y redes parlamentarias del mundo sobre el cambio climático. Sin embargo, los parlamentarios no conforman un grupo formal de interlocución con la Convención. La Convención Climática ha ido estableciendo a lo largo de su existencia diferentes “grupos constituyentes” (constituencies).

Inicialmente, en 1992, fueron reconocidos los grupos más activos de entonces, las ONG empresariales e industriales (BINGO) y las ONG medioambientales (ENGO). Con el tiempo, se han ido formalizando otros grupos tales como los Gobiernos locales y autoridades municipales (LGMA, 1995), las Organizaciones de pueblos indígenas (IPO, 2001), las ONG de investigación e independientes (RINGO, 2003), las ONG sindicales (TUNGO, 2008), Mujeres y género (2011) y las ONG juveniles (YOUNGO, 2011).

La Convención ha introducido recientemente una nueva categoría de “grupos informales” y, dentro de ese formato, estamos trabajando con GLOBE como punto focal del nuevo “grupo informal” de parlamentarios. La formalización como nuevo “grupo constituyente” otorgaría a los parlamentarios una interlocución de alto nivel con el secretariado de la Convención, con las autoridades de las COP, así como una integración directa de la agenda de la negociación con el mundo parlamentario.

Cada párrafo, cada palabra, cada punto y coma que se acuerda en instancias multilaterales de negociación climática, deberá luego, de manera directa o indirecta, traducirse en políticas permanentes de los Estados; allí es donde aparece el rol clave de los parlamentos. Hoy no está debidamente considerado en el contexto de la Convención el vínculo esencial que existe entre la política climática global y la necesaria construcción de marcos regulatorios locales.

Los parlamentarios nacionales y subnacionales no solo traducen en políticas sectoriales los compromisos que los estados nacionales asumen; también deben actuar como contralor de las políticas que se proponen como contribución de nuestros países, tales como las metas de reducción de emisiones o de las políticas de adaptación.

En la cadena de decisiones que permite instrumentar la política climática global en política permanente de los estados, falta el eslabón parlamentario. Desde GLOBE estamos trabajando en la COP30 para llegar a esos consensos con el Secretariado de la Convención de manera tal que permita a los legisladores ser parte formal de la conversación climática global.

Juan Carlos Villalonga

Presidente del Board de GLOBE International

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En la COP30, periodistas indígenas presentan guía de cobertura

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Andreza Baré, una periodista de 45 años del pueblo Baré de Brasil, ha luchado durante más de dos décadas contra el racismo y los estereotipos sobre los pueblos indígenas en su profesión.

Con frecuencia ha ayudado a periodistas no indígenas a entender los temas indígenas, dijo, pero a menudo se ha encontrado reiterando los mismo puntos, a veces a los mismos colegas.

“Era agotador”, dijo en una entrevista con LatAm Journalism Review (LJR). “Era información básica que ya había enviado por mail, como el nombre del pueblo indígena, su idioma, el nombre de sus líderes y su apellido familiar. Y al final publicaban sus historias con errores, como si no les hubiera dado ninguna orientación”.

Por eso, 68 periodistas de comunidades indígenas de todo Brasil se reunieron en 2022 para crear una red llamada Abrinjor (Articulación Brasileña de Periodistas Indígenas) y comenzaron el proceso de redactar un manual para reporteros e investigadores que escriben sobre pueblos indígenas.

Según Luciene Kaxinawá, de 29 años, coordinadora de Abrinjor, el grupo incluye miembros de 46 comunidades de los seis territorios biológicos o biomas de Brasil: Amazonía, Caatinga, Bosque Atlántico, Cerrado, Pampa y Pantanal. Aproximadamente el 60 por ciento de los miembros son mujeres.

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Miembros de Abrinjor (Articulación Brasileña de Periodistas Indígenas) se reunieron presencialmente por primera vez en abril de 2025 en Brasilia. (Foto: Cortesía Abrinjor)

El manual — llamado Poranga Marandúa, que significa “Buenas noticias” en el idioma baré — busca orientar a cualquier periodista sobre cómo hablar ética y respetuosamente con y sobre los pueblos indígenas. Fue presentado de manera preliminar este jueves 13 de noviembre durante la Conferencia Anual de las Partes de las Naciones Unidas, conocida como COP30, celebrada en la ciudad de Belém, en el norte de Brasil.

El propósito del evento es orientar a los periodistas que cubren la COP30 sobre cómo tratar a los pueblos indígenas, respetar su tiempo y las jerarquías dentro de sus comunidades y poblaciones, dijo Kaxinawá en una entrevista con LJR.

“Decidimos hacer este pre-lanzamiento en Belém para abordar algunos de los términos que se tratarán en el manual, como los términos ‘indio’, ‘tribu’, ‘selva’”, explicó Kaxinawá.

Ubicada en la selva amazónica, la conferencia ofrece un entorno estratégico para destacar cómo abordar el cambio climático y la importancia de diversificar las voces no solo en los temas amazónicos, sino también en los temas indígenas en todo Brasil, dijo Kaxinawá.

“Siempre hemos tenido carreras muy solitarias, trayectorias muy solitarias”, explicó Luan Tremembé, de 23 años, también coordinador de Abrinjor y periodista desde los 15, en entrevista con LJR. “Así que logramos reunir a estos periodistas indígenas y llegamos a la conclusión de que la prensa, los medios y hasta los espacios que ocupábamos en los medios tradicionales no saben cómo cubrir, hablar con o incluso a quién contactar cuando tienen historias relacionadas con temas indígenas”.

Un borrador preliminar del manual, revisado por LJR, contiene más de 80 páginas y se enfoca no en hablar sobre los pueblos indígenas, sino junto a ellos y desde su perspectiva.

“Originalmente fue creado solo como una guía, pero empezó a crecer más y más, y ahora es un documento completo”, dijo Kaxinawá.

Las secciones incluyen: la historia del movimiento indígena en Brasil; los conceptos y diferencias entre comunicación indígena y periodismo indígena; la historia de esta práctica en el país; conceptos desactualizados, con ejemplos de términos coloniales obsoletos; expresiones y narrativas, y un glosario con términos y expresiones que orientan una comunicación y un periodismo respetuosos, precisos y descolonizados.

“También hay una cuestión de respeto por su tiempo y por los líderes indígenas, porque entendemos que son líderes y también nuestras fuentes”, dijo Kaxinawá. “Hay una forma específica de llegar y de acercarse”.

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Luciene Kaxinawá, coordinadora de Abrinjor, presenta durante la primera reunión presencial del grupo, realizada en abril de 2025 en Brasilia. (Foto: Cortesía Abrinjor)

Abrinjor también incluye a muchos periodistas indígenas que son investigadores y cursan maestrías o doctorados en el ámbito académico. Como ocurre con las organizaciones de noticias tradicionales, el mundo académico puede ser un entorno desafiante para los pueblos indígenas, dijo Baré.

“Siempre me han visto como una persona exótica”, dijo Baré, “alguien que aporta una perspectiva completamente diferente a los temas de periodismo y comunicación”.

Señaló que los periodistas y los investigadores académicos de hoy influirán en la próxima generación, sean o no indígenas. “Es muy importante que personas como yo tengamos presencia en la educación superior”, dijo.

Para Baré, las nuevas generaciones de periodistas indígenas deben tener visibilidad en los medios y en los espacios de aprendizaje, de lo contrario, el esfuerzo de crear un manual podría ser en vano.

“Ahí es donde se están formando los nuevos reporteros”, dijo, “así que ahí es donde tenemos que estar”.

El lanzamiento del manual completo está agendado para febrero de 2026 y estará disponible en portugués en el sitio web de Abrinjor. La articulación busca voluntarios para ayudar a traducir el manual al inglés y al español.

Este artículo fue traducido con la ayuda de IA y revisado por Jorge Valencia.

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Cumbre climática se extravía en la selva amazónica

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Por Emilio Godoy / Inter Press Service – “Frustración”. Esa es la palabra que eligió la ministra chilena del Medio Ambiente, Maisa Rojas, para describir la jornada de cierre, durante el viernes 21, de la cumbre climática que acoge la ciudad amazónica de Belém.

La marcha de la 30 Conferencia de las Partes (COP30) en sus horas finales “nos lleva a reflexionar sobre negociar con quienes tienen la voluntad de hacerlo y seguir avanzando”, ante acuerdos previos rotos, dijo la ministra a IPS sobre la reunión iniciada el día 10 en la urbe del noroeste de Brasil.

El albor del último día oficial de negociaciones vio la salida de los borradores de la COP de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (Cmnucc), que oficialmente debía cerrarse este viernes 21, pero que en vista de las posiciones enfrentadas sobre los borradores presentados por la presidencia brasileña se pronostica ya que se extendería un día más.

«Débil e inútil», fueron algunas de las reacciones ante alguno de los textos.

Para decepción de las naciones del Sur global y de docenas de organizaciones de la sociedad civil, la propuesta de declaración política final de Belém (Mutirão global) no menciona los combustibles fósiles ni indica un plan de su salida progresiva, ignora los llamados a triplicar el financiamiento para acciones de adaptación en 2030 y edulcora el impulso a una transición energética justa a alternativas energéticas menos contaminantes.

“El cambio climático y la pérdida de biodiversidad son caras de la misma moneda. Y por mucho dinero que haya para adaptación, sin un plan para reconocer las causas”, es trabajo insuficiente, enfatizó Rojas.

Con 18 menciones a la palabra “adaptación”, el borrador solo reconoce la necesidad de incrementar los recursos dirigidos a adaptación en los países en desarrollo e invita a “hacer esfuerzo” para triplicar el dinero en 2030, en comparación con los niveles de 2025.

Algunas personas esperan a las puertas de una de las salas de negociación de la COP30 en Belém, en la Amazonia brasileña. Los grupos negociadores y la presidencia brasileña de la cumbre climática dialogan a marchas forzadas en sus horas finales, cuyo cierre podría alargarse al sábado 22. Imagen: Emilio Godoy / IPS

Al dirigir la COP, Brasil planteó el logro de un mutirão (esfuerzo conjunto por un propósito común, en portugués) basado en transparencia de las medidas climáticas, énfasis en controlar el recalentamiento planetario en 1,5 grados centígrados, para evitar daños irreversibles sobre ecosistemas y las personas; un plan global de adaptación a los efectos de la catástrofe climática y triplicar el financiamiento respectivo en 2035.

Pero el documento de propuestas diluye el espíritu de estos planteamientos. De hecho, Brasil vendió la cumbre como la COP de la adaptación, y el desarrollo de la cita no refleja ese cometido. En los borradores de este viernes 21, no aparece la muñeca diplomática de Brasil para gestionar las diferencias entre los 197 gobiernos del mundo presentes en Belém.

Juan Monterrey, enviado especial para Cambio Climático del Ministerio de Ambiente de Panamá no ocultaba tampoco su decepción.

Las propuestas “van en contra de la ciencia, las necesidades del cambio climático, de los llamados de las comunidades afectadas”, dijo el negociador a IPS, quien no ahorró palabras como “absurdo” y “fracaso” ante la marcha de las negociaciones.

Los resultados parciales marcan una desviación del derrotero tomado desde la COP28, celebrada e 2023 en Dubái, y siembran dudas de la trayectoria a seguir durante 2026.

Manifestantes preparan protesta contra los combustibles fósiles, con una imagen gigante de un barril de petróleo. La cumbre climática de Belém, en el nordeste brasileño, parece encaminada a ignorar el rol de los hidrocarburos en el desencadenamiento de la catástrofe climática. Imagen: Emilio Godoy / IPS

Bloqueo

Con la Unión Europea (UE), Japón, Rusia y otras naciones ricas a la cabeza, y secundados por naciones como Arabia Saudí, los villanos climáticos bloquearon el progreso hacia un mundo con menos producción y consumo de fósiles.

En adaptación, el borrador de comienzos de la tarde de este viernes 21 presenta un conjunto de 59 indicadores de monitoreo y verificación modificados, de la lista inicial de 100, de aplicación voluntaria.

De esa forma, la COP30 accede a demandas africanas, reflejadas en el planteamiento del Proceso de Belém-Addis Abeba (la capital etíope que será sede la COP32), para armonizar las políticas de adaptación e incorporar salvaguardas en la aplicación de los indicadores.

Andreas Sieber, director asociado de Políticas y Campañas de la no gubernamental 350.org, cuestionó la postura de la UE de dar la espalda al financiamiento adaptativo.

“No es una situación aceptable. Tiene que haber un esfuerzo para mejorar los borradores. Las cosas no están mejorando”, dijo a IPS.

Las necesidades financieras de adaptación suman 120 000 millones anuales en 2030 de países del Norte global hacia los del Sur global.

La COP30 se alista a echar el cierre en el nuevo Centro de Convenciones de la ciudad amazónica de Belém, en el noroeste de Brasil, a donde su presidente Luiz Inácio Lula da Silva se empeñó en traerla para mostrar al mundo la Amazonia. Imagen: COP30 Brasil

El argumento del fin del mundo

El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva defendió la exposición material, discursiva y exhaustiva de una ciudad amazónica para reforzar que esta sería una COP centrada en lo ecológico.

Su argumento era mostrar la importancia de la Amazonia, el principal macizo selvático del mundo, y las condiciones de vida de Belém, una urbe de 1,2 millones de personas donde hay expresiones de pobreza elocuentes, pero también de la riqueza de un bioma único.

La saga inició con la elección de un sitio inadecuado para organizar una COP, por infraestructura insuficiente y logística problemática, para atender a más de 40 000 personas presentes y alcanzó su clímax el jueves 20 con el incendio por una falla eléctrica de un módulo en la Zona Verde, el área destinada a alojar a puestos de los países asistentes y de organizaciones no gubernamentales. Desde entonces, la mitad de la Zona Verde permanece cerrada.

Los pasillos del Centro de Convenciones y Ferias de la Amazonia cobraron este viernes un ritmo frenético conforme se intensifican las negociaciones de los textos y con el tic-tac el reloj climático encima de sus cabezas, tanto el cronómetro de las negociaciones mismas como el del figurado por el avance de tormentas devastadoras, aumento de la temperatura y sequías, todas potenciadas por el impacto humano en procesos naturales ahora desbocados.

La COP30 ha sido muy reveladora de la realidad actual de emisiones contaminantes continuadas e impactos ya irreversibles, y Belém es la ventana a un futuro probable marcado por los desastres y determinado por la pasividad de los Estados, especialmente los causantes de la catástrofe climática por envenenar cada centímetro del planeta, y las corporaciones destructoras de la vida en todas sus formas.

En octubre, lluvias intensas devastaron cinco estados del centro y el sureste de México, mientras el huracán Melissa arrasó el Caribe días después, sucesos ambos alimentados por la catástrofe climática, como el calor alojado en los océanos.

Más de 30 años después de los primeros intentos por lograr acuerdos internacionales, el fracaso adopta el traje de emisiones que crecen año con año, de recalentamiento global acelerado y de indicadores que se acercan peligrosamente a un punto de no retorno, luego de lo cual no será posible volver al mundo que fue.

Lula quería posicionar a Belém en el mapa mundial con la que prometió como «la COP de la verdad». Quizá lo logró (o tal vez no), pero seguramente no por las razones que el presidente pretendía.

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Pasada la mitad de la COP30, emergen puntos conflictivos en áreas clave

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Por Joyce Chimbi / Inter Press Service – Las negociaciones de la COP30 han superado ya la mitad de su recorrido. Hasta ahora, las deliberaciones sobre acuerdos históricos avanzan, retroceden o se estancan, dependiendo de a quién se le pregunte. Las cuestiones más urgentes sobre la mesa son las finanzas, la adaptación, la eliminación gradual de los combustibles fósiles y la justicia climática.

Las promesas ambiciosas y de amplio alcance en estas cuestiones no se están traduciendo fácilmente en acciones en la COP iniciada en la calurosa y hospitalaria Belém el lunes 10 y que debe concluir el viernes 21, aunque muchos dan por hecho que se prolongará un día más, como ya es habitual en este tipo de cumbres.

El primer día de la 30 Conferencia de las Partes (COP30) sobre el cambio climático, que hospeda la ciudad de Belém, en la Amazonia brasileña, el Fondo de Respuesta a las Pérdidas y Daños -creado en la COP27 y puesto en marcha en la COP28- lanzó la convocatoria de solicitudes de financiación para su fase inicial.

A partir del 15 de diciembre de 2025, los países del Sur en desarrollo tendrán seis meses para solicitar financiación para proyectos y programas de entre 5 y 20 millones de dólares.

El fondo total asciende a 250 millones de dólares, lo que es muy poco en comparación con lo que se necesita. En materia de pérdidas y daños, los países en desarrollo necesitaban 395 000 millones de dólares solo en 2025.

La cuestión de la financiación no es un punto conflictivo en sí mismo en la COP30, pero se ha identificado como el hilo conductor que conecta todas las demás áreas temáticas, tal y como se resume en la «Hoja de ruta de Bakú a Belém».

Cuando la COP29, celebrada en Bakú hace un año, no logró alcanzar un acuerdo ambicioso sobre la financiación climática, esta hoja de ruta se añadió en el último momento para ampliar los 300 000 millones de dólares anuales de financiación acordados en la capital azerbaiyana.

Pero esta hoja de ruta no es un objetivo único que se deba alcanzar.

Se trata de unir fuerzas para «aumentar la financiación climática a corto y largo plazo con el fin de garantizar que la financiación climática anual pase de 300 000 millones de dólares a, como mínimo, 1,3 billones (millones de millones) de dólares al año para 2035.

La hoja de ruta consiste en aumentar la financiación de todos los fondos climáticos, ya sea para prevenir, reducir o adaptarse al cambio climático.

Los debates sobre la financiación climática se han centrado en la movilización de nuevas fuentes de financiación, incluidos mecanismos innovadores como el propuesto Fondo para los Bosques Tropicales para Siempre (TFFF).

Brasil, el país anfitrión de esta cumbre climática, ha definido los océanos y los bosques como las dos áreas prioritarias para el debate en la COP30.

El TFFF es una iniciativa liderada por Brasil que tiene como objetivo movilizar cerca de 125 000 millones de dólares para la conservación de los bosques tropicales. Se trata de una solución radicalmente nueva para combatir la deforestación.

Sin embargo, Brasil se ha mostrado «sorprendido» de que Reino Unido no se haya sumado a Alemania, Noruega y otras naciones para contribuir a los fondos del TFFF, a pesar de que el país británico ha ayudado a diseñar la iniciativa de conservación de los bosques tropicales.

Brasil ha insistido en destacar a la Amazonia, la mayor selva del planeta, como anfitriona y condicionante de los temas de la cumbre, y de hecho define a la COP30 como la cita de Brasil-Amazonia en todas sus comunicaciones oficiales.

La COP30 está decidida a tender un puente entre las promesas y los resultados, las palabras y las acciones, y hay múltiples puntos conflictivos en el desarrollo de este puente.

En otras palabras, es una «COP de implementación», como insiste en definirla el presidente de la COP30, André Corrêa do Lago. El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, le ha añadido otro ingrediente: «Esta es la COP de la verdad», dijo durante su inauguración.

A diferencia de las cuestiones de la eliminación gradual de los combustibles fósiles y las finanzas que definieron las últimas COP, la COP30 parece ser, entonces, el momento de la verdad.

No hay que olvidar que, en su conjunto, los fósiles representan 75 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero y 86 % de todas las emisiones de dióxido de carbono, el mayor emisor.

Al fin y al cabo, con los acuerdos para abandonar los combustibles fósiles, el Fondo de Pérdidas y Daños y las peticiones de financiación para la adaptación al clima, los detalles técnicos de cómo estas promesas se convierten en acciones son el punto conflictivo.

En cuanto a los combustibles fósiles, aquellos cuyas economías no dependen del petróleo, el gas o el carbón quieren una transición inmediata. Los que dependen de los combustibles fósiles piden tiempo para encontrar una vía que facilite la transición, mientras buscan alternativas para amortiguar sus economías.

Esta es una de las cuestiones más controvertidas en materia de mitigación del cambio climático.

Pero aún no todo está perdido; parece haber un movimiento notable en esta dirección, solo en 2024 se invirtieron más de 2,2 billones de dólares en energías renovables, lo que supera el producto interno brruto (PIB) de más de 180 países.

En medio de una geopolítica frágil y fragmentada, la COP30 pone a prueba el multilateralismo.

Los líderes de China, Estados Unidos, Rusia y la India están ausentes. Algunos dicen que esto es simbólico y podría descarrilar las negociaciones sobre el clima, pero muchos observadores afirman que interpretar esto como una señal de que el apoyo político a las iniciativas climáticas internacionales está disminuyendo es engañoso.

Algunos observadores del continente africano, rico en recursos naturales, afirman que el mundo en desarrollo simplemente tiene que empezar a gestionar el negocio del clima de otra manera, especialmente en lo que respecta al comercio de sus recursos naturales con el Norte global.

Para ser claros, lo que define esta COP no es necesariamente la financiación, la adaptación, los combustibles fósiles o incluso la justicia climática; para muchos, se trata de una COP de implementación. Las negociaciones en curso se enfrentan al reto de traducir las ambiciosas promesas en acciones.

Brasil ya ha puesto en marcha el Círculo de Ministros de Finanzas de la COP30, una iniciativa clave bajo la presidencia de la COP30 para apoyar el desarrollo de la hoja de ruta de Bakú a Belém. Este círculo será una plataforma para consultas periódicas a lo largo de 2025.

Otra novedad en la historia de las COP es que la Cumbre de Propietarios de Activos se incluye en la agenda oficial de la COP.

Los propietarios de activos, que representan aproximadamente 10 billones de dólares, se reunieron en Belém durante la primera semana de la COP para trabajar con científicos climáticos, bancos multilaterales de desarrollo y gobiernos con el fin de satisfacer las necesidades financieras del clima.

Un punto importante de debate es cómo pasar de los préstamos a otras formas de financiación, centrándose en aumentar la financiación para la adaptación y garantizar la transparencia. Los préstamos para la financiación climática siguen siendo una cuestión sin resolver.

Para los países en desarrollo, los países desarrollados cuya revolución industrial es responsable de alterar el sistema climático tienen la obligación moral de financiar la lucha contra el cambio climático en términos y condiciones que tengan en cuenta que los países en desarrollo son las víctimas.

Los países industriales, por su parte, ven los préstamos para la financiación de la lucha contra el cambio climático como una oportunidad de negocio: por cada cinco dólares recibidos en préstamos para la financiación de la lucha contra el cambio climático, devuelven siete dólares.

El activismo ha sido un tema determinante en la COP30, al igual que el aumento de la participación y la visibilidad de los pueblos indígenas.

Es un paso en la dirección correcta que 15 gobiernos nacionales, entre ellos Brasil, Colombia, la República Democrática del Congo, Ghana, Tanzania, el Reino Unido y Alemania, y un gobierno subnacional hayan anunciado formalmente su apoyo al Compromiso Intergubernamental sobre la Tenencia de la Tierra.

Se trata de un acuerdo mundial histórico para garantizar y reforzar los derechos de tenencia de la tierra de los pueblos indígenas y las comunidades locales en 160 millones de hectáreas en países con bosques tropicales.

En cuanto al resultado de la COP30, cada día hasta el viernes 21 será más crítico, a medida que la cumbre climática de las Naciones Unidas se acerque a su fin.

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