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El blanqueo permitió cumplir la pauta fiscal del primer trimestre

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El déficit primario del sector público Nacional no Financiero (SPNF) medido en base caja alcanzó los $ 18.184 millones en marzo de 2017, achicándose 40% en relación al rojo de igual mes de 2016 (- $ 30.312 millones). Esto se explicó por una brecha de casi 20 puntos porcentuales (p.p.) entre el crecimiento de los recursos totales (+48% i.a.) y el gasto primario (+29% i.a.).

La significativa mejora de los ingresos totales obedeció a los recursos (multas) que aportó la exteriorización de activos en su último mes de vigencia: en marzo, se obtuvieron $ 28.000 millones (casi 20% de los impuestos) por este concepto. Cabe señalar que buena parte de los ingresos contabilizados por el pago del sinceramiento no fue saldado en efectivo: la multa se congelaba en 10% durante el primer trimestre de 2017 si se cancelaba con Bonar 2017 y Global 2017. Si bien es polémico considerar el pago con bonos un recurso corriente (recaudación), pero en efecto disminuye los servicios de deuda que debe hacer el Tesoro (cuando vencen dichos títulos).

Gracias al blanqueo, los recursos tributarios treparon 49% i.a., representando más del 92% de los ingresos totales. El resto de los recursos se incrementó 36% i.a. Vale destacar que si se excluyen las multas del blanqueo, la recaudación de marzo hubiese sido de $ 132.941 millones y el primer trimestre habría cerrado en $ 428.195 millones, trepando sólo 22% i.a. y 29% i.a., respectivamente.

Por el lado del gasto primario, en marzo se observó una suba de 29% i.a., muy por debajo del aumento registrado a lo largo de 2016 (+39% i.a.)

El incremento en las erogaciones en marzo estuvo traccionado por:

  • Gastos de Capital (+44% i.a.) debido a una importante ejecución de programas de vivienda (aportes al Procrear y otros), transporte y agua y alcantarillado.
  • Prestaciones Sociales (+39% i.a.), que incluyen jubilaciones, pensiones y asignaciones familiares. Si bien en marzo se aplicó la movilidad previsional, el haber medio se desaceleró (venía creciendo al 32% i.a. y tras el incremento, lo hizo en 29% i.a.). Lo mismo ocurrió con las asignaciones. De todas formas, sigue teniendo efecto positivo la incorporación de monotributistas a las asignaciones familiares y la reparación histórica a jubilados.

Los rubros que menos impulsaron las erogaciones en marzo fueron:

  • Subsidios económicos cayeron 16% i.a.
  • Restantes gastos crecieron sólo 11% i.a.

Por último, vale destacar que en marzo volvió a notarse una marcada heterogeneidad en las velocidades del gasto, en función del sesgo que el gobierno quiere imprimirle a la política fiscal. De esta manera, durante el primer trimestre, las erogaciones mostraron el siguiente comportamiento:

  • Los gastos sociales aumentaron 43% i.a., por encima del promedio (+35% i.a.)
  • Los subsidios económicos (por donde se busca racionalizar el gasto) cayeron 0,1% i.a., por debajo del promedio
  • Los gastos de capital aumentaron 37% i.a., por encima del promedio
  • Los gastos de funcionamiento y otros crecieron 32% i.a., por debajo del promedio
  • Finalmente, en marzo el déficit financiero (tras el pago de intereses de la deuda pública) alcanzó $ 70.637 millones, aumentando 9% frente a igual mes de 2016.

    Resultado fiscal del primer trimestre de 2017: se cumplió la pauta

    En el primer trimestre los recursos totales crecieron 41% i.a. (sólo +29% i.a. si no se contabilizan los recursos extraordinarios provenientes del blanqueo), por encima del alza de los gastos primarios (+35% i.a.). De esta manera, el déficit primario acumuló $ 41.344 millones (-0,4% del PBI), logrando sobre-cumplir la meta trimestral del Ministerio de Hacienda ($ 58.500 millones, -0,6% del PBI).

    Como puede verse, el sinceramiento fiscal resultó indispensable para no exceder el target fijado por el palacio de Hacienda. De no contar con estos recursos, el déficit primario hubiese trepado a $ 80.834 millones (-0,8% del PBI), incumpliendo la meta en $ 22.334 millones (en 0,2 p.p. del PBI).

    Marzo fue el último mes de vigencia del blanqueo, por lo que en los próximos meses los ingresos no contarán con esta “ayuda”. Más aún a fines de año la recaudación sufrirá producto de una alta base de comparación. De todas formas, las pautas planteadas para lo que resta del año son más holgados: mientras que la meta del primer trimestre implicaba un déficit de 0,6% del PBI, el segundo trimestre contempla un rojo de 1,4% PBI, 1,2% PBI para el tercero y 1% del PBI para el último cuarto del año.

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Dicen que para bajar la inflación hay que reducir el déficit fiscal

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Por la aceleración de los precios, el Banco Central adoptó una estrategia de contracción monetaria. Esto implica tasas de interés más altas y atraso cambiario lo que retarda la recuperación de la producción. Las críticas no deberían orientarse hacia el Banco Central sino al resto de las áreas que toman decisiones de gasto público no coherentes con la meta de inflación adoptada. Para bajar la inflación se requiere más austeridad e innovación en la gestión del Estado.
La meta de inflación adoptada por el gobierno nacional para el año 2017 se ubica entre el 12% y el 17% anual. Sin embargo, el crecimiento de los precios en el primer trimestre del año fue del 2,1% promedio mensual lo que implica una proyección de inflación anual del orden del 28%. Ante una brecha tan amplia entre la inflación observada y el objetivo planeado, el Banco Central decidió elevar la tasa de interés de referencia.
La estrategia generó encendidas polémicas. Con fundamento, se endilga que esto aletargará la esperada recuperación en la actividad productiva. La explicación es que provoca un encarecimiento del crédito y movimientos especulativos que hacen que el valor del dólar se mantenga relativamente estable, lo que ante una elevada inflación genera atraso cambiario. La mayoría de los sectores productivos se verán afectados negativamente, en especial, los exportadores y las industrias y servicios que compiten con las importaciones.
Para evaluar las posibilidades que el Banco Central tiene de alcanzar la meta inflacionaria resulta pertinente trazar algunos paralelos con el pasado reciente. Según datos del Ministerio de Hacienda se observa que:
  • Entre los años 2009 y 2013 la inflación fue del 23% anual y el déficit fiscal alcanzó en promedio al 3% anual.
  • Entre los años 2014 y 2016 la inflación fue del 36% anual y el déficit fiscal alcanzó en promedio al 6% anual.
  • Para el año 2017 la meta de inflación es de entre el 12% y 17% anual pero en el primer bimestre el déficit fiscal se ubicó por encima del 6% del PBI.
Estos datos sugieren una cierta correlación entre la magnitud del déficit fiscal y la tasa de inflación. Ciertamente que no se trata de una proporcionalidad directa ya que la inflación depende de muchos factores, además del fiscal. Pero los órdenes de magnitud señalan una visible contradicción entre el tamaño y la tendencia del déficit fiscal y el objetivo de que la inflación no supere el 17% anual. En otras palabras, se adoptó una meta de inflación que exige una reducción de gasto público mucho más rápida y profunda que la que se viene aplicando.
Se argumenta que la gradualidad en el ordenamiento de las cuentas públicas busca evitar los costos sociales de un ajuste fiscal más rápido. Sin embargo, posponer decisiones que apunten a dar racionalidad al sector público también genera costos sociales. Ante un gasto público que no baja, el Banco Central se ve forzado a adoptar una estrategia monetaria que –vía encarecimiento del crédito y atraso cambiario– aletarga la recuperación. ¿Es socialmente menos costoso demorar la reactivación de la producción que tomar medidas para reducir el gasto público?
Hay ejemplos en los que la gradualidad, tomada por decisión propia o porque lo obliga la Justicia o la oposición, implica profundizar costos sociales. Son los casos de seguir asignando una enorme masa de recursos a subsidiar las tarifas de los servicios públicos de la región metropolitana. Quienes viven en el interior no acceden a esos subsidios y además soportan las consecuencias de las políticas monetarias contractivas que el exceso de gasto público obliga. En el mismo sentido, hay costos sociales en seguir demorando la reforma del sistema previsional, en no desmantelar estructuras burocráticas heredadas en el sector público nacional cuyas funciones se superponen con las provincias y los municipios, y en seguir manteniendo un sistema tributario altamente distorsivo e inequitativo.
La polémica por la política monetaria contractiva no debería apuntar al Banco Central sino a las decisiones de gasto público que se toman en el resto del sector público. Sin una dinámica más propensa a la austeridad, a la innovación y a la calidad en la gestión del Estado, no solo que no se podrá bajar la inflación, sino que no hay posibilidad de iniciar el ansiado ciclo de crecimiento económico con inclusión social.
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La balanza comercial volvió a ser deficitaria en febrero

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Por primera vez en cuatro meses, las exportaciones argentinas exhibieron una caída en términos interanuales, al descender 6,2% en febrero 2017 respecto de igual mes del año pasado. En detalle, los envíos al exterior pasaron de USD 4.143 M en febrero 2016 a USD 3.888 M en febrero 2017, señala un informe de la consultora Abeceb.

En la misma línea, las importaciones registraron una leve baja interanual (-0,7% i.a.), totalizando USD 4.010 M en febrero 2017 (vs. USD 4.034 M en febrero 2016). Así, la balanza comercial exhibió un déficit de USD 122 M, en contraste con el superávit de USD 109 M del segundo mes del año pasado.

Las exportaciones de febrero cayeron por la alta base de comparación, pero también por la caída en las ventas de automóviles. En febrero del año pasado, la eliminación del cepo cambiario y de retenciones a las exportaciones de trigo y al maíz (en el caso de la soja, sólo se redujeron) dio lugar a un fuerte y repentino incremento de las ventas al exterior de productos primarios (PP) y de manufactura agropecuaria (MOA). En detalle, las PP se habían expandido 61% i.a. en febrero 2016, mientras que las MOA habían aumentado 13% i.a. Esto había dado lugar a una suba total de las exportaciones de 7% i.a. en el segundo mes del año pasado.

Este año, la elevada base de comparación se hizo notar. Las exportaciones de PP se retrajeron 14,5% i.a. en febrero pasado, sumando USD 944 M, mientras que los envíos de MOA disminuyeron 8,6% i.a., al totalizar USD 1.582 M. Si bien en ambos casos los precios verificaron una mejora, particularmente en el caso de las MOA (+12,4% i.a.), sendos rubros cayeron en términos de volumen.
Por ello, para analizar la evolución de las exportaciones agropecuarias, es importante eliminar el efecto que tanto la eliminación del cepo como de retenciones han tenido sobre las ventas. Cuando comparamos la dinámica de febrero 2017 con la de igual mes de 2015, puede verse que las PP se expandieron 38,2% (USD 944 M vs. USD 683 M), mientras que las MOA lo hicieron en 2,3% (USD 1.582 M vs. 1.546 M).

En el caso de las exportaciones de manufacturas de origen industrial (MOI), que en febrero pasado se estancaron al pasar de USD 1.174 M en 2016 a USD 1.168 M en 2017, es importante destacar que las ventas de automóviles exhibieron una fuerte retracción. De acuerdo con el ICA, los envíos de vehículos automotores y sus partes verificaron una baja de 20% i.a., sumando sólo USD 304 M. Esta baja respondió a menores compras de automóviles argentinos por parte de Brasil. De hecho, de acuerdo con estadísticas de la Asociación de Fabricantes de Automotores (ADEFA), los envíos a dicho país se hundieron 40% en febrero.

Podrían complicarse las exportaciones totales por una investigación de dumping contra el biodiesel argentino. En febrero, los principales destinos de las exportaciones argentinas fueron Brasil (USD 601 M), Estados Unidos (USD 325 M) y China (USD 178 M). En el caso de este último, el gigante asiático perdió el segundo puesto que ostentaba, y pasó al tercero. Estados Unidos, a su vez, pasó del tercer lugar al segundo. En detalle, las ventas de biodiesel representaron la mitad de los despachos al bloque de América del Norte (NAFTA), dentro del cual Estados Unidos representó el 74% de nuestras exportaciones.

 

Teniendo en cuenta esto, se vuelve sumamente importante saber qué sucederá con las ventas argentinas de biodiesel dado que la cámara que nuclea a los productores de este tipo de combustible en Estados Unidos han presentado una denuncia de dumping por parte de productores argentinos, lo cual dará inicio a una investigación formal por parte de la Secretaría de Comercio norteamericana. Ésta podría durar hasta un año, e implica que en el lapso de su duración se impondrían gravámenes sobre el biodiesel argentino exportado a Estados Unidos.

 

Las cantidades importadas sorprenden a la baja en febrero

Luego de tres meses de aumentos consecutivos en las cantidades importadas, febrero reflejó una caída considerable del 7,5% respecto al mismo mes de 2016. La caída en las cantidades fue compensada casi totalmente por el aumento en los precios de importación, impulsado particularmente por el aumento del precio del petróleo frente al año anterior. Mientras que las importaciones en cantidades de bienes de consumo (+ 10,9%) y de vehículos (+55,0%) mantuvieron la tendencia al alza de los últimos meses del año pasado, las importaciones de bienes intermedios, ligada a la dinámica industrial, y de bienes de capital, reflejo parcial de la dinámica de la inversión, cayeron 12,1% y 9,7%, respectivamente, en cantidades. También se registró una caída en el rubro de Piezas y accesorios para bienes de capital, cercana al 20% en cantidades.

 

La fuerte caída de las cantidades importadas de bienes intermedios refleja un mes de febrero relativamente pobre en términos de la actividad industrial, especialmente de la industria automotriz que registró una caída de 28% en la producción de vehículos. La caída de la producción en Argentina contrastó con el aumento considerable de la producción de vehículos en Brasil (+39%) durante el mismo mes, lo que explica a su vez el salto de 55% en la cantidad importada de vehículos, mayormente de Brasil.

 

En forma similar, la caída en las importaciones de bienes de capital genera una señal de alerta acerca de la demora de las decisiones de inversión durante el primer trimestre del año.

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El Gobierno necesita del blanqueo para cumplir con la meta fiscal del primer trimestre

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El déficit primario nacional medido en base caja alcanzó los $ 26.749 millones en febrero de 2017, deteriorándose un 61% en relación a igual mes de 2016 (cuando fue de $ 16.642 millones).

El deterioro estuvo explicado por una brecha de casi 4 puntos porcentuales (p.p.) entre el crecimiento de los gastos primarios (+39% i.a.) y los recursos totales (+35,6% i.a.).

De hecho, la suba en los gastos primarios volvió a superar al incremento de los ingresos totales luego de tres meses. Lógicamente, esto obedeció al ingreso extraordinario por la exteriorización de activos: los ingresos totales en el trimestre noviembre 2016-enero 2017 crecieron 62,5% i.a., y dicho aumento se reduce a sólo 29,7% excluyendo el blanqueo.

En febrero la exteriorización prácticamente no aportó recursos; no obstante, los ingresos totales del SPNF (excluyendo blanqueo) se incrementaron 35%, lo cual implica una importante aceleración en relación a los últimos tres meses (+30% i.a., sin considerar el blanqueo) y acelerándose fuertemente en relación a la dinámica observada en el tercer trimestre de 2016 (+25% i.a.).

Los recursos previsionales (+39% i.a.) y los no tributarios (+90% i.a.) crecieron por encima del total (+35% i.a.) y explicaron la buena performance, ya que los tributarios aumentaron 15 puntos por debajo (+20% i.a.).

Por el lado del gasto primario, en febrero se observó una suba de 39% i.a., en línea con el aumento registrado a lo largo de 2016 (+38% i.a.).

El incremento en las erogaciones estuvo traccionado por:

–          Jubilaciones y Pensiones (+49,5%) por el efecto anualizado de la movilidad previsional (+32% i.a.) y la Reparación Histórica, que estaría alcanzando a casi 900.000 beneficiarios con una suba promedio de 25% en sus haberes. En marzo se aplica la movilidad de 13%, que al ubicarse algo por debajo de la de marzo de 2016 (+15,3%) podría acotar parcialmente la suba en este rubro.

–          Asignaciones Familiares (+66% i.a.), por el efecto anualizado de la movilidad previsional y la extensión en el número de beneficios, que se incrementó fuertemente a partir de abril de 2016 (en marzo y abril debemos esperar que esta línea siga creciendo).

–          Transferencias a las Provincias con destino a Educación (+326% i.a., por la elevada ejecución del Fondo de Incentivo Docente), Seguridad Social (comenzaron a realizarse a partir de julio de 2016) y Desarrollo Social (+494% i.a., producto de la implementación de varios programas, especialmente Políticas Alimentarias).

–          Gastos de Capital (+64% i.a.) debido a una importante ejecución de programas de vivienda (aportes al Procrear y otros) y Educación.

Por otra parte, los subsidios económicos, muy ligados a los cuadros tarifarios, crecieron sólo 26% i.a., exclusivamente por el freno en los subsidios energéticos (-6% i.a.), ya que sobre fin de 2016 se adelantaron más de $ 30.000 millones a CAMMESA.

El resto de los gastos creció sólo 14% i.a.

En febrero, al igual que en los últimos meses, volvió a notarse una marcada heterogeneidad en las velocidades del gasto, en función del sesgo que el gobierno quiere imprimirle a la política fiscal: gastos sociales y de capital creciendo fuertemente, en contraste con las erogaciones en subsidios económicos y funcionamiento del Estado:

–          Los gastos sociales (que según la inercia y el Presupuesto se moverán por encima del promedio) aumentaron 47% i.a., por encima del promedio

–          Los subsidios económicos (eje por donde se busca racionalizar el gasto) aumentaron 26% i.a., por debajo del promedio

–          Los gastos de capital (que en un año electoral suelen tomar impulso) aumentaron 64% i.a., por encima del promedio

–          Los gastos de funcionamiento y resto de las erogaciones (que el gobierno querría acotar) crecieron 23% i.a. y 26% i.a., por debajo del promedio.

Finalmente, en febrero el déficit financiero (tras el pago de intereses de la deuda) alcanzó $ 30.000 millones, aumentando 46% frente a igual mes de 2016. El pago de intereses a tenedores privados y organismos cayó 17% i.a., lo que explica que el deterioro del resultado financiero haya sido algo más acotado que el observado en el rojo primario (+61% i.a.).

 

 

 

El resultado fiscal en el bimestre de 2017 y seguimiento de la meta fiscal

En el primer bimestre los recursos totales crecieron 38% i.a. (+33% i.a. sin blanqueo), levemente por debajo de los gastos primarios (+38,5% i.a.). De esta manera, el déficit primario acumuló $ 23.160 millones, un 45% más que en el arranque de 2016.

El resultado del primer bimestre de 2017 fuerza al gobierno a mejorar el resultado en marzo: si se repite el déficit observado en marzo del año pasado, la meta fiscal del primer trimestre se incumpliría en 0,1% del PBI.

A favor del gobierno, en marzo se espera un buen ingreso de fondos del blanqueo, al ser éste el último mes del Régimen de Sinceramiento Fiscal.

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El turismo tuvo un déficit de u$s 2163 millones, el más alto de la historia

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El Banco Central informó hoy que entre enero y febrero de este año el déficit entre los ingresos y egresos de divisas por turismo alcanzó el récord de u$s 2163 millones, el máximo histórico registrado en el Mercado Único de Cambios.

“Los egresos netos por US$ 2.163 millones del primer bimestre de 2017 representaron el máximo de la historia del MULC por el concepto”, informó el BCRA en el informe de Balance Cambiario de febrero de 2017.

La caída más pronunciada se registró en enero, cuando el rojo para el mercado de cambios fue de u$s 1266 millones, casi el doble de lo que se había registrado en el mismo mes del 2016. Este año, el aumento de los egresos fue del 56% (u$s 1433 millones), mientras que los ingresos de divisas por turismo fueron 27% mayores (u$s 167 millones).

En febrero, en tanto, el déficit cambiario fue de u$s 897 millones, con un aumento del 17% de los egresos (u$s 1048 millones) y 21% de aumento interanual de los ingresos brutos en este rubro (u$s 151 millones).

 
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