INTA evalúa estrategias para frenar dos plagas clave del maíz en Misiones
Las plagas cogollero (Spodoptera frugiperda) y chicharrita (Dalbulus maidis) se consolidaron en los últimos años como dos de las principales amenazas para la producción de maíz en América Latina y particularmente en las regiones subtropicales. Frente a este escenario, especialistas del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) realizaron un ensayo en la Estación Experimental Agropecuaria Cerro Azul, en Misiones, con el objetivo de evaluar estrategias de manejo que permitan reducir su impacto y mejorar la productividad del cultivo.
El trabajo analizó el efecto combinado del manejo nutricional del cultivo y la aplicación de insecticidas sobre el rendimiento del maíz de la variedad Bautista INTA durante la campaña agrícola 2024–2025. En el estudio se evaluaron cuatro esquemas de fertilización y dos insecticidas en un diseño experimental factorial con repeticiones, lo que permitió comparar el desempeño de diferentes combinaciones tecnológicas en condiciones locales de producción.
Una amenaza creciente para el cultivo
El cogollero del maíz es una de las plagas más agresivas del cultivo. Sus larvas se alimentan de las hojas y del ápice de las plantas en las primeras etapas de desarrollo, lo que puede generar pérdidas significativas de rendimiento. Estudios citados en el informe indican que en América Latina esta plaga puede provocar reducciones de hasta 73% en la producción cuando no se controla adecuadamente.
Por su parte, la chicharrita del maíz representa un riesgo adicional debido a su capacidad para transmitir patógenos responsables del llamado “achaparramiento del maíz”, una enfermedad que puede provocar caídas de rendimiento de entre 50% y 90% en situaciones severas.
En ese contexto, el manejo integrado del cultivo aparece como una herramienta clave para minimizar las pérdidas productivas.
Fertilización y control químico: una estrategia combinada
Los resultados del ensayo mostraron que la combinación de fertilización y aplicación de insecticidas permitió mejorar la expresión del potencial productivo del maíz. En comparación con las parcelas testigo sin fertilización, todos los tratamientos nutricionales evaluados generaron incrementos significativos en el rendimiento del cultivo.
Los aumentos de productividad oscilaron entre aproximadamente 195% y 256% respecto al testigo sin fertilizar, lo que confirma la fuerte respuesta del maíz a la reposición de nutrientes en suelos con limitaciones de nitrógeno y fósforo, una situación frecuente en sistemas productivos de Misiones.
Sin embargo, el estudio no encontró diferencias estadísticas significativas entre la fertilización tradicional —basada en nitrógeno y fósforo— y los tratamientos que incorporaron potasio, silicio u otros complejos orgánicos con micronutrientes. Aun así, estas últimas alternativas mostraron una tendencia numérica hacia mayores rendimientos.
Diferencias en el control de plagas
En cuanto al manejo químico, los investigadores evaluaron dos alternativas: deltametrina y una combinación de insecticidas con tecnología Plinazolin.
Los resultados indicaron que el tratamiento basado en Plinazolin mostró mayor eficacia de control y una mayor residualidad frente a las plagas evaluadas. Esto se reflejó en una menor incidencia de chicharritas y una reducción más marcada de los daños causados por el cogollero.
No obstante, al analizar el rendimiento final del cultivo, no se detectaron diferencias estadísticamente significativas entre ambos insecticidas, lo que sugiere que ambos productos permitieron mantener niveles productivos similares bajo las condiciones del ensayo.
El clima también condiciona los resultados
Uno de los factores que influyó de manera determinante en los resultados de la campaña fue el clima. El informe señala que durante el período crítico del cultivo se registró un marcado déficit hídrico que afectó la fijación y el llenado de los granos.
Como consecuencia, los rendimientos obtenidos en el ensayo fueron significativamente inferiores a los registrados en campañas anteriores en la misma localidad. Por ejemplo, el rendimiento promedio se ubicó en torno a 3.356 kg por hectárea, muy por debajo de los valores históricos cercanos a 7.600 kg por hectárea para la variedad evaluada en condiciones más favorables.
Resultados preliminares con valor para el manejo local
Los investigadores del INTA destacan que los resultados obtenidos constituyen una base importante para mejorar las estrategias de manejo del maíz en la región. La combinación de fertilización adecuada y control químico oportuno permitió reducir el impacto de las plagas y mejorar el rendimiento del cultivo.
Sin embargo, también subrayan que se trata de resultados preliminares y que será necesario continuar evaluando estas estrategias en diferentes campañas y ambientes productivos para validar su efectividad en el largo plazo.
