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Los antidepresivos continúan en aumento

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13 de enero, Día Mundial de la Lucha contra la Depresión

La depresión es un trastorno emocional que afecta, aproximadamente, a un 3,8% de la población, incluidos un 5% de los adultos y un 5,7% de los adultos de más de 60 años según la OMS.

En el marco del Día Mundial de la Lucha contra la Depresión, las comunidades y organizaciones de todo el mundo se reúnen para reforzar la concientización acerca de esta patología y para fomentar los compromisos y la adopción de medidas para cambiar actitudes, actuaciones y planteamientos en relación con la salud mental, sus determinantes y los cuidados conexos.

La depresión es un trastorno emocional que afecta a más de 300 millones de personas en el mundo. Es considerada como la primera causa mundial de discapacidad e incide en las tasas de mortalidad, afectando a personas de todas las edades, situación económica y social; de acuerdo con los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Es una patología que puede requerir tratamiento a largo plazo con medicamentos, con psicoterapia o con ambos. Se caracteriza por presentar sentimientos de tristeza constante, perdiendo el interés en diferentes actividades de la vida cotidiana, problemas para dormir, cansancio, falta de apetito o en otras presentaciones aumento de peso y antojos de comida. Este trastorno emocional se estima que afecta a un 3,8% de la población, incluidos un 5% de los adultos y un 5,7% de los adultos de más de 60 años según la OMS.

Durante el primer semestre de 2022 se dispensaron aproximadamente 5.72 millones de antidepresivos según datos de la Confederación Farmacéutica Argentina (CoFA). Si bien hubo un descenso de la venta de psicofármacos en general, la venta de antidepresivos continúa en ascenso.

Desde Gador, uno de los laboratorios que trabaja activamente en los tratamientos para mejorar la calidad de vida de las personas que sufren esta patología, informaron que el volumen de ventas de antidepresivos lleva un aumento sostenido desde 2018 y la tendencia continúa hasta hoy, según los relevamientos de mercado de IQVIA. Recordemos que gran parte de ese aumento en el volumen de ventas fue inducido por el contexto de pandemia en 2020, donde casi la mitad de la población argentina padeció ansiedad y el 30% atravesó niveles de depresión significativos, según el IIPsi y UNC.

En junio de 2022, la OMS presentó su examen más completo sobre la salud mental en el mundo desde principios de siglo. En este detallado trabajo se ofrece un plan maestro que se basa en tres grandes vías de transformación:
Profundizar en el valor y el compromiso que atribuimos a la salud mental.
Reorganizar los entornos que influyen en la salud mental, como los hogares, las comunidades, las escuelas, los lugares de trabajo, los servicios de atención de salud o el medio natural.

Reforzar la atención de salud mental cambiando los lugares, modalidades y personas que ofrecen y reciben atención de salud mental.

Síntomas del síndrome depresivo:

Tristeza, ganas de llorar, sentimiento de vacío
Ataques de enojo, irritabilidad o frustración, incluso por temas de poca importancia
Pérdida de interés o placer por la mayoría de las actividades cotidianas
Alteraciones del sueño
Cansancio y falta de energía
Cambios en los hábitos alimenticios: falta de apetito o antojos de comida
Ansiedad, agitación
Lentitud de reflejos
Sentimientos de inutilidad o culpa, fijación en fracasos anteriores y autorreproches
Dificultad para pensar, concentrarse, toma de decisiones, recordar cosas
Pensamientos suicidas.
Problemas físicos inexplicables, como dolor de espalda o de cabeza muy frecuentes

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Solo se trata adecuadamente 1 de cada 4 casos de depresión

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 Aunque los signos para identificar un cuadro de depresión están bien definidos y son claros, sólo 1 de cada 4 personas afectadas recibe el tratamiento adecuado. Esta situación preocupa y fue abordada en una mesa redonda para especialistas organizada días atrás por el laboratorio Teva, adonde se debatieron estrategias terapéuticas en torno a la depresión y al trastorno bipolar.
“Lo primero que hay que tener en claro es que la depresión es una enfermedad. Muchas enfermedades psiquiátricas, sobre todo esta que es más prevalente, tienen un estigma que no presentan otras patologías crónicas, lo que complica el diagnóstico. Esto hace que un porcentaje considerable de pacientes niegue su condición y sostenga que solo está triste o que ‘poniendo voluntad’ alcanza para superarla, cuando en realidad necesita tratamiento médico integral”, señaló el Dr. Daniel Mosca, médico psiquiatra del Hospital Alvear y del Servicio de Atención Médica de Emergencias de la Ciudad de Buenos Aires, SAME.
La depresión es una enfermedad psiquiátrica caracterizada por tristeza persistente, sentimiento de pesimismo, culpa, irritabilidad, falta de interés o de placer por las actividades que se realizan, fatiga o disminución de la energía, trastornos de la alimentación o en el peso, moverse o hablar más lentamente, dificultad para relajarse o conciliar el sueño, o dormir demasiado, tener una pobre imagen de sí mismo, dificultad para tomar decisiones, concentrarse y recordar, dolores generales y problemas digestivos sin causa aparente y, en casos más graves, la aparición de ideas suicidas[3].
Sin lugar a dudas, la depresión es multicausal: influyen antecedentes familiares o personales de depresión, cambios importantes, traumas o estrés, ciertas enfermedades o medicaciones, tener baja autoestima, ser pesimista, exposición continua a violencia, negligencia, abuso, pobreza, factores químicos del cerebro y la carga genética[4].
En la misma línea, el psiquiatra hizo hincapié en la importancia de diferenciar la depresión de la tristeza normal. “Todas las personas experimentan tristeza en determinados contextos, frente a duelos o pérdidas, son etapas normales, que empiezan y terminan, estos no son cuadros de depresión. Sí es necesario estar atento a que no desencadenen o devengan en una depresión, algo que es posible, pero afortunadamente no es lo más probable”.
Además, sostuvo el Dr. Mosca, si se hiciera un corte longitudinal de la población, “se vería que un 10 por ciento de la gente está deprimida, es decir, que 1 de cada 10 personas que caminan por la calle tiene una depresión. Si se considera la probabilidad de que una persona en algún momento de su historia sufra un episodio depresivo, esta cifra se duplica: 1 de cada 5, con lo cual nadie está exento de tener una depresión, como con cualquier enfermedad crónica”, subrayó el especialista en el marco del encuentro organizado por el laboratorio Teva.
El tratamiento de la depresión, cuando es leve, puede consistir en la indicación de psicoterapia, cambios en el estilo de vida, gimnasia, actividades aeróbicas, dormir lo suficiente, llevar una dieta saludable y evitar el alcohol. Por el contrario, cualquier depresión moderada o grave debe estar adecuadamente medicada y contar con seguimiento médico4.
“Años atrás, los psiquiatras nos conformábamos con que los pacientes mejoraran. Ahora, además, buscamos que no tengan ningún síntoma y que recuperen su funcionalidad y bienestar; que en algún momento vuelvan a ser quienes eran antes de la depresión”, indicó elDr. Mosca.
Un punto no menor en las estrategias terapéuticas es la adherencia de los pacientes al tratamiento, situación que muchas veces puede resultar un verdadero obstáculo: “al comienzo del tratamiento, los pacientes suelen adherir adecuadamente, sobre todo porque perciben que tienen un problema. Es más difícil que se mantenga así a los 6 ó 9 meses, cuando los síntomas desaparecieron, pero sigue siendo absolutamente necesario que se cumpla con la terapia. Esto en ocasiones provoca recaídas y el tratamiento se hace cada vez más difícil”, agregó el especialista.
En este aspecto, puede transformarse en vital el soporte que representan los cuidadores, que suelen ser familiares y seres queridos que acompañan y asumen un papel protagónico en el manejo de las cuestiones vinculadas a la atención especial que requiere la persona. En ocasiones, será haciendo un seguimiento de la administración de medicación, acompañando a turnos médicos o a la realización de estudios, o bien con actividades que contribuyan a mejorar el bienestar del paciente[5].
“Son fundamentales la psicoeducación y el sostén familiar del paciente, porque cuanto más tempranamente se implemente el diagnóstico y se ponga en práctica una estrategia terapéutica, más rápido se ayuda a la persona y a todo su entorno”, remarcó el Dr. Mosca.
La depresión ‘bipolar’
Dentro de los cuadros de depresión, existe también lo que se conoce como depresión bipolar, que se encuentra dentro de un trastorno bipolar. El trastorno bipolar se caracteriza por períodos en donde el paciente va a estar deprimido y por otros en donde va a estar maníaco o hipomaníaco3, esto es tener dificultad para dormir o dormir pocas horas por la noche y al día siguiente no sentir cansancio. Otra de las particularidades es que son personas que hacen gastos excesivos, tienen una excesiva sexualidad y presentan megalomanía (creerse en todo momento que son grandiosos)[6].
Además, como signo particular, estos pacientes suelen tener decenas de planes, la mayoría de ellos fantásticos e irrealizables y, por otro lado, una velocidad para hablar y transmitir ideas que hace que en muchas ocasiones terminen perdiendo la línea de conversación6.
“En casos de trastorno bipolar, cuando el paciente está en episodios depresivos, hay que hacer un diagnóstico diferencial, los psiquiatras debemos estar atentos, porque son parecidos a los de la depresión habitual, o ‘unipolar’, donde el paciente sólo va a estar deprimido. En cambio, en el trastorno bipolar se está frente a un paciente que, además de depresiones, va a sufrir estos episodios en los que se siente fantástico, entonces suele negarse a ser tratado”, concluyó el Dr. Mosca

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