DESARROLLISMO

Murió el dirigente empresario y desarrollista Kuki Coll

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Protagonista de la resistencia a las políticas neoliberales que impuso la dictadura. Como representante de Misiones en la Unión Industrial Argentina, UIA, fue uno de los fundadores del MIN, el Movimiento Industrial Nacional que desde el interior de la central empresaria cuestionaba la apertura indiscriminada que fue destruyendo la industrialización de la economía argentina.

Misiones Plural – Murió hoy el empresario y dirigente desarrollista, José Luis “Kuki” Coll. El referente de Frondizi y Frigerio en la Provincia. Fue candidato a gobernador en 1983 por el Movimiento de Integración y Desarrollo, MID, en las elecciones generales del 30 de octubre, cuando la encrucijada argentina que dejaba el gobierno de facto planteaba dos urgencias: la recuperación de las instituciones de la República y la reconstrucción del aparato productivo arrasado por las políticas de la dictadura de Videla, pero que aplicaba el nuevo establishment financiero dirigido por Martínez de Hoz. Cuatro décadas después la disyuntiva sigue siendo la misma.

Coll fue un protagonista de la resistencia a las políticas neoliberales que impuso la dictadura. Como representante de Misiones en la Unión Industrial Argentina, UIA, fue uno de los fundadores del MIN, el Movimiento Industrial Nacional que desde el interior de la central empresaria cuestionaba la apertura indiscriminada que fue destruyendo la industrialización de la economía argentina. Fue uno de los dirigentes que se le plantó a Videla para reprocharle el “industricidio” que estaba perpetrando y no le tembló el pulso en firmar la solicitada “Sin Industria no hay Nación”, que en esos años sin garantías, ponía sobre la mesa los apoyos empresarios en contra de las políticas económicas de la dictadura. Aportes que mucho tuvieron que ver con el desgaste de las Fuerzas Armadas por respaldar a la oligarquía financiera.

Repasando su actuación política aparece una constante en sus declaraciones: señalaba que lo importante del desarrollismo es que tiene una claridad en la visión estratégica de largo plazo. Y explicaba la necesidad del movimiento nacional y del frente electoral en el hecho objetivo de que cualquier programa de desarrollo y de cambio estructural requeriría de una sólida base de sustentación política. En consonancia con esa necesidad de construir consensos para definir una estrategia de desarrollo, Coll no se sumó nunca a la construcción política basada en el denuncisimo ni en la difamación, o el ponerse en la vereda de enfrente del que piensa diferente. Entendía que esa es una forma de construcción es muy perversa y contraria a los intereses de la nación, que necesita precisamente todo lo contrario, amplios acuerdos nacionales, entre clases y sectores sociales. Su quinta estuvo abierta a dirigentes de todos los pensamientos como también a artistas que patrocinaba.

Por eso Coll no sólo deja un vacío en la política. Las redes sociales revelan esos otros aspectos de su vida. Vale en este sentido reproducir las palabras de Alfonso Arrechea en su muro de Facbook:

“Murió Kuki Coll
Pésames a esposa, hijas y a sus muchos amigos.
Fue dirigente estudiantil en la Facultad de Ingeniería de la UBA.

En los años previos a 1959 recibió en su casa a Pepe Rebellon Alonso, un militante de la Revolución Cubana, estudiante de ingeniería como él. Lo hospedó y amparó mientras Pepe viajaba a los países vecinos a difundir el movimiento revolucionario.

Luego Fidel llega al poder con Pepe a su lado, Kuki mantuvo esa amistad.
Cuando mi Papá sufrió un ACV lo lleve al CIREN de La Habana, y Kuki amigo de mi hermano generosamente me dió su contacto que nos esperó en el aeropuerto con personal de Protocolo como si fuéramos embajadores, a lo que siguieron unas continuas atenciones, en los dos meses allá -dos viajes de Ramón-

Un gran gesto de Kuki que siempre valoré.

Kuki fue político Desarrollista que más que un partido siempre fue un grupo de amigos bohemios y soñadores, caracterizados por su inteligencia y por ser buena gente, entre ellos mi hermano, mi fallecido primo Nel Cabral, Pepito, Álvaro, Vico, Gordo Alvarez, etc etc.

Cómo empresario hizo de todo, tanto como rutas en Bolivia y Ecuador.
Bueno, tristeza, pérdida, y aunque se busque una justificación no la hay. Misiones es menos rica sin él.”

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Frondizi y el desarrollo, un desafío con plena vigencia

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Hace 60 años Arturo Frondizi ponía en marcha una gestión reconocida hoy como el disparador inicial para encarar una enorme transformación orientada a movilizar los recursos productivos, convocar fuertes corrientes de inversión y sentar las bases de un proceso integrador como nunca antes se había concebido.
El sueño desarrollista no logró avanzar, como se sabe, porque los intereses concretos que afectaba desataron un clima de intolerancia e incomprensión que dejó inconcluso el proyecto. Paradojas de la historia: actualmente hay un extendido consenso que reivindica a Frondizi y a sus propuestas como una alternativa idónea para remover una estructura subdesarrollada que sólo prometía atraso y postergación.
¿Por qué tienen vigencia hoy el mensaje y la concepción de desarrollo que idearon hace más de 60 años Frondizi y Rogelio Frigerio? Mencionemos dos razones esenciales: una, su visión estratégica sobre las condiciones internas y externas en las que debía desenvolverse la Argentina eran absolutamente innovadoras y estaban adelantadas a su tiempo. Veían lo que otros no podían ver.
 La otra razón la hemos padecido. En los últimos 50 años se acentuaron las debilidades estructurales de un país que no dio respuestas a las principales demandas de la sociedad y que perdió aceleradamente terreno en el plano internacional. Un ejemplo basta para mensurar el daño que provocaron las políticas que se llevaron adelante en las últimas décadas. La desigualdad y la exclusión social son hoy más notorias que a principios de los años sesenta, cuando aun con naturales imperfecciones,  había movilidad social y posibilidades ciertas de superación personal. Sobre esta realidad tenemos que actuar. Lo estamos haciendo.
¿Qué nos diría Frondizi hoy? El método de análisis que trazó junto con Frigerio sigue resultando una guía indispensable para avanzar en una acción transformadora. Evaluar los procesos históricos sin preconceptos, separar lo accesorio de lo esencial y procurar la superación de viejas antinomias son herramientas para el diagnóstico pero también para el diseño de políticas que alimenten un camino de desarrollo sostenible y con equidad social. Frondizi y Frigerio se hacían una pregunta madre, que nunca pierde rigor: ¿Qué nos hace más Nación? Y procuraban avanzar mediante formulaciones sencillas, que llevaban implícita la respuesta. ¿Nos hace más Nación dejar el petróleo bajo tierra o agotar los mecanismos adecuados para extraerlo? ¿Resignarnos a exportar materias primas o trabajar para agregar valor a nuestras ventas externas, ampliando mercados? Muchas de aquellas discusiones no se han saldado hoy, aunque hayan modernizado su presentación. Pensemos que se sigue confrontando por el papel del Estado, cuando hace seis décadas Frondizi planteó, con sentido común, que éste no debe intervenir en el ámbito privado al punto de ahogar su iniciativa, como tampoco debe dejar librado el proceso económico al exclusivo devenir del mercado. Y Frigerio remarcaba: no se trata sólo de crear condiciones propicias para la inversión; hay que dar un paso adelante y garantizar que los capitales que lleguen provoquen las modificaciones estructurales requeridas para el desarrollo. De eso se trata la gestión.
Y en esa dirección, el esfuerzo de integración territorial, productiva y social es claramente un elemento central. Para afianzar el federalismo, garantizar la cohesión social y reducir el costo argentino es necesario un completo esfuerzo integrador, que se traduzca en autopistas, puertos, rutas, puentes, aeropuertos, energía, la extensión de la innovación tecnológica, una amplia red de transportes y naturalmente, viviendas, colegios y hospitales. Llevar adelante ese desafío requiere una firme vocación transformadora pero también una dirigencia política dispuesta a buscar consensos sobre cuestiones estratégicas, que miren al largo plazo.
Nadie puede erigirse en dueño exclusivo del legado de Frondizi, pero todos lo somos un poco. Quienes acompañamos al Presidente Macri sabemos que su proyecto político se ha nutrido de aquella vocación de desarrollo para avanzar en una estrategia integral que le devuelva a la Argentina fortaleza interna y proyección internacional.

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