DESASTRES

Datos para salvar vidas y guiar la recuperación

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Escribe Haishan Fu – Necesitamos datos de desastres para salvar vidas y guiar la recuperación.

A medida que el calentamiento del clima aumenta la frecuencia y la intensidad de los desastres naturales, debemos estar mejor preparados que nunca para salvar vidas y medios de subsistencia, especialmente en los países de ingreso bajo. Un desafío tan extraordinario requiere una respuesta extraordinaria y colectiva. Y con los datos correctos, podemos hacerlo bien.

Me han horrorizado las noticias e imágenes desgarradoras provenientes de Turquía y la República Árabe Siria después de que los terremotos más mortíferos del siglo dejaran decenas de miles de heridos y muertos.

Estos terribles terremotos han sido particularmente devastadores dada la magnitud de la destrucción que dejaron a su paso.  Pero, desafortunadamente, catástrofes como estas están lejos de ser raras. Durante la última década, los desastres naturales han provocado la muerte de casi medio millón de personas en todo el mundo.

Si bien es posible que no podamos prevenir muchos de estos desastres en los próximos años, podemos mitigar su impacto salvando vidas y haciendo que los esfuerzos de recuperación sean más eficaces.  Y para eso, necesitamos datos oportunos y eficaces en función de los costos con altos niveles de granularidad.

A continuación se presentan tres maneras en que podemos garantizar que tales datos de desastres estén disponibles en situaciones de crisis:

  1. Necesitamos enfocarnos tanto en los fundamentos como en la frontera

Los datos de los gobiernos, como los datos de censos, encuestas, registro civil y sistemas administrativos, continúan brindando la base para estadísticas críticas relacionadas con desastres. Al mismo tiempo, las nuevas tecnologías y fuentes de datos producidas por entidades privadas, como el uso de teléfonos móviles, la actividad en las redes sociales, las consultas en línea, las plataformas de crowdsourcing y las tecnologías de detección remota, pueden ayudarnos a ahorrar tiempo, aumentar la exactitud y mejorar la precisión, que son de suma importancia en situaciones de emergencia.

Para crear sistemas eficaces de reducción de desastres basados en datos, debemos reconvertir los datos privados y combinarlos con los datos públicos para responder mejor a las emergencias.  

Hemos visto que tales esfuerzos han tenido éxito en el pasado. Por ejemplo, después del terremoto de 2014 en Napa, California, la semántica relacionada con el desastre fue extraída de Twitter mediante un algoritmo de aprendizaje automático y se combinó con datos de geolocalización para evaluar con rapidez la escala y el impacto del desastre. De manera similar, los datos de ubicación móvil proporcionados por una empresa privada se han usado para comprender los patrones de movimiento de la población y las tendencias de recuperación después de desastres históricos en la Ciudad de México y Mumbai.

Solo estamos rascando la superficie de lo que es posible a través de la integración de diferentes tipos de datos, pero los impresionantes resultados obtenidos hasta ahora nos obligan a continuar con estas exploraciones.

  1. Debemos invertir en nuestra “disponibilidad de datos” colectiva

La combinación de fuentes de datos innovadoras, plataformas en la nube y el procesamiento rápido y eficiente que posibilitan estas tecnologías permiten a los formuladores de políticas locales, nacionales e internacionales comprender el alcance y la escala de los desastres, estimar la cantidad de personas afectadas y entender la situación en cualquier parte del mundo a partir de datos confiables y objetivos de terceros en cuestión de minutos u horas.  Esto es crucial en situaciones de crisis donde cada segundo cuenta.

El verano pasado, se le pidió al Grupo de Gestión de Datos sobre el Desarrollo del Banco Mundial que realizara una evaluación rápida de daños por satélite de las inundaciones en Assam y Meghalaya, India, mientras las inundaciones aún continuaban. Usando datos de radar de apertura sintética y algún procesamiento en la nube basado en un código que pusimos a disposición del público, pudimos cuantificar la escala del área afectada y la cantidad de personas afectadas en menos de dos horas para ayudar a guiar una acción rápida y adecuada.

Gran parte de esto comienza con la inversión en lo que llamo “preparación de datos”, es decir, sistemas de recopilación y difusión de datos, gobernanza de datos, uso y alfabetización de datos, y la preparación de información fundamental antes de que ocurra un desastre. Para habilitar la preparación de datos de manera más amplia, necesitamos formar nuevas colaboraciones para la innovación, así como unir fuerzas para invertir en la capacidad de datos y los sistemas de datos de los países para que puedan anticipar y responder mejor a los desastres. 

  1. Nuestros esfuerzos en torno a los datos sobre desastres deben basarse en el valor, la equidad y la confianza

A medida que exploramos cómo podemos usar estas nuevas fuentes de datos a través de asociaciones colectivas para mitigar los desastres y proteger a los más vulnerables entre nosotros, debemos ser muy conscientes de la necesidad de una gobernanza de datos sólida y salvaguardas contra el uso indebido de datos.

Crear sistemas de reducción de desastres basados en datos que funcionen bien solo es posible cuando los países pueden usar y volver a usar datos públicos y privados, y aprovechar las sinergias entre ellos para crear más valor.   También debemos asegurarnos de que todas las personas y todos los países puedan beneficiarse por igual de los datos.  Igualmente fundamental es crear confianza en la integridad del sistema de datos manteniéndose alerta frente a posibles daños, incluidos los delitos cibernéticos y la discriminación.

Fundamentalmente, debemos trabajar en pos de lo que el Informe sobre el desarrollo mundial 2021: Datos para una vida mejor llama un “nuevo contrato social sobre datos”, guiado por los principios de valor, equidad y confianza.

A medida que el calentamiento del clima aumenta la frecuencia y la intensidad de los desastres naturales (i), debemos estar mejor preparados que nunca para salvar vidas y medios de subsistencia, especialmente en los países de ingreso bajo. Un desafío tan extraordinario requiere una respuesta extraordinaria y colectiva.  Y con los datos correctos, podemos hacerlo bien.

HAISHAN FU Jefa de Estadística del Banco Mundial y Directora del Grupo de Gestión de Datos sobre el Desarrollo

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Los desastres simultáneos que se esperan con el cambio climático

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John Schwartz. The New York Times – El calentamiento global representa una gama tan amplia de riesgos para la humanidad, con tantos tipos de fenómenos implicados, que para finales de este siglo algunas partes del mundo podrían enfrentar hasta seis crisis relacionadas con el clima al mismo tiempo, según investigadores.
Esta perspectiva se describe en un artículo publicado el 19 de noviembre en la respetada revista académica Nature Climate Change, en el cual se muestran los efectos del cambio climático a lo largo y ancho de un extenso espectro de problemas, entre los que se incluyen las ondas de calor, los incendios forestales, el aumento del nivel del mar, los huracanes, las inundaciones, las sequías y la escasez de agua potable.
Estos problemas ya se presentan en una forma combinada, menciona el autor principal, Camilo Mora, de la Universidad de Hawái, campus Manoa. Mora hizo notar que hace poco tiempo Florida había experimentado una sequía extrema, récords de temperaturas altas e incendios forestales, además del huracán Michael, la poderosa tormenta categoría cuatro que azotó al estado el mes pasado. De forma similar, California está sufriendo los peores incendios forestales en la historia del estado, así como sequías, ondas extremas de calor y una pobre calidad del aire que amenaza la salud de los residentes.
La situación va a empeorar, sentenciaron los autores del artículo. El trabajo proyecta tendencias a futuro e indica que, para 2100, si la humanidad no toma cartas urgentes en el asunto para detener las emisiones de gases de efecto invernadero que fomentan el cambio climático, algunas áreas costeras tropicales del planeta, como la costa atlántica de Centro y Sudamérica, podrían enfrentar hasta seis crisis al mismo tiempo.
Esa posibilidad es “como una película de terror, pero real”, mencionó Mora.
Los autores incluyeron una lista de advertencias sobre la investigación: debido a que se trata de una revisión de artículos, se reflejan algunos de los sesgos potenciales científicos en esta área, entre los cuales se encuentra la posibilidad de que los científicos podrían haberse concentrado en los efectos negativos más que en los positivos; también hay un margen de incertidumbre respecto de la diferencia entre la huella del cambio climático y la variabilidad natural.
Para 2100, Nueva York podría esperar el golpe de cuatro crisis climáticas al mismo tiempo si las emisiones de carbono continúan al paso actual, según el estudio, pero si las emisiones se reducen de manera significativa esa cifra quizá se pueda reducir a uno. Las regiones en problemas de las costas tropicales podrían ver cómo se reduce de seis a tres el número de riesgos simultáneos.
El artículo explora las formas en que el cambio climático intensifica peligros, además de describir la naturaleza interconectada de estas crisis. Al calentar la atmósfera, las emisiones de gases de efecto invernadero pueden aumentar las sequías en lugares que son secos por naturaleza, “haciendo madurar condiciones para los incendios forestales y las ondas de calor”, aseguraron los investigadores. En zonas más húmedas, una atmósfera más caliente retiene un mayor grado de humedad y fortalece los aguaceros, mientras que el aumento en el nivel del mar dispara la cantidad de tormentas y una mayor temperatura en las aguas marinas puede contribuir a la destructividad general de las tormentas.

Un equipo de búsqueda y rescate examina para encontrar restos humanos después de la tragedia del reciente incendio en Paradise, California. El estado también sufre por la sequía, ondas extremas de calor y mala calidad del aire. Credit Eric Thayer para The New York Times

En un mundo científico marcado por la especialización y la investigación aislada, en este esfuerzo multidisciplinario de veintitrés autores se revisaron tres mil artículos sobre varios efectos del cambio climático. Los autores determinaron 467 maneras en que esos cambios en el clima afectan la salud física y mental de los humanos, la disponibilidad del agua, la infraestructura y otras facetas de la vida en la Tierra.
El artículo concluye que la investigación tradicional sobre un solo elemento del cambio climático y sus efectos puede omitir el panorama más completo de interrelación y riesgo.
Asimismo, el cambio climático tiene diferentes repercusiones para los ricos y los pobres, de acuerdo con los autores: “Las pérdidas más altas de vidas humanas durante estos acontecimientos climáticos extremos ocurrieron en naciones en vías de desarrollo, mientras que lo más común fue que las naciones desarrolladas enfrentaran una alta carga económica en cuanto a los daños y los requisitos de adaptación”.
En general, la gente no está acostumbrada a enfrentar problemas como el cambio climático, según Mora. “Como humanos, no sentimos el dolor de la gente que está lejos o vivirá en un futuro lejano”, señaló. “Lo más normal es que nos preocupemos por la gente más cercana a nosotros o que tiene un impacto en nosotros, o por cosas que sucederán mañana”.
Por lo tanto, aseguró Mora, la gente tiende a considerar que los sucesos pasarán en el futuro remoto y se dice a sí misma: “Podemos solucionar estas cosas después; tenemos problemas más urgentes ahora”. Sin embargo, agregó Mora, esta investigación “documentó qué tan mal estamos”.
El artículo incluye un mapa interactivo sobre la variedad de peligros en distintos escenarios de emisiones para cualquier lugar del mundo, el cual produjo Esri, una empresa que desarrolla sistemas de información geográfica. “Vemos que el cambio climático realmente está redibujando las líneas en el mapa y revelando las amenazas que aquejan a nuestro mundo en todos los niveles”, mencionó Dawn Wright, la directora científica de la empresa.
Michael E. Mann, un científico especializado en el clima de la Universidad Estatal de Pensilvania que no estuvo involucrado en la elaboración del artículo, señaló que este trabajo enfatiza la urgencia para entrar en acción a fin de detener los efectos del cambio climático y demuestra que “los costos de la inacción superan por mucho los de tomar cartas en el asunto”.
Hace poco tiempo, Mann publicó un artículo en el que sugirió que los efectos del cambio climático sobre la corriente en chorro (jet stream) están contribuyendo a una serie de acontecimientos climáticos extremos durante el verano, como las ondas de calor en Norteamérica, Europa y Asia, los incendios en California y las inundaciones en Japón. Según Mann, el nuevo estudio encaja con esta investigación y “es, si acaso, demasiado conservador”; es decir, podría subestimar las amenazas y los costos asociados con el cambio climático que ha provocado el ser humano.
Un coautor del nuevo trabajo, Kerry Emanuel, del Instituto Tecnológico de Massachusetts, alabó este enfoque interdisciplinario. “Hay más de una forma de riesgo”, afirmó, pero los científicos suelen concentrarse en su área de investigación. “Las naciones, las sociedades en general, deben enfrentar muchos riesgos, y es importante poner todo el panorama junto”.
Como los líderes militares que desarrollan la capacidad de combatir guerras en más de un frente, los gobiernos deben estar preparados para resolver más de una crisis climática a la vez, aseguró Emanuel.
Mora mencionó que había considerado escribir un libro o una película que reflejara los resultados aterradores de la investigación. El título provisional, el cual describe cuán urgente es la situación para la humanidad, es impublicable por este medio. Mora dijo que su título alternativo sería el siguiente: Se lo dijimos.

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