Descarbonización

Más allá del litio: el aire líquido emerge como alternativa clave para almacenar energías renovables

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La carrera global por sustituir los combustibles fósiles aceleró una transformación estructural de los sistemas eléctricos: por primera vez, la electricidad renovable superó al carbón como fuente de generación. Sin embargo, ese avance expuso un problema central para la estabilidad de las redes: cómo almacenar energía cuando no hay sol ni viento. En ese contexto, una tecnología ignorada durante casi cinco décadas vuelve al centro del debate energético. El almacenamiento de energía mediante aire líquido tendrá en 2026 su primera planta comercial a escala mundial, en el noroeste de Inglaterra, con el objetivo de aportar una solución limpia, de gran escala y potencialmente más económica que las alternativas actuales.

El proyecto, desarrollado por la empresa Highview Power, marca un hito en la transición energética y plantea un nuevo escenario para los sistemas eléctricos que avanzan hacia una matriz basada en renovables, pero necesitan respaldo firme para garantizar suministro continuo y estabilidad operativa.

La función principal de una batería de flujo de vanadio es proporcionar almacenamiento de energía a gran escala.

El desafío estructural de la transición energética y la necesidad de almacenamiento

La expansión de las energías renovables es clave para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y mitigar los impactos del cambio climático. Sin embargo, a diferencia de las centrales térmicas a carbón o gas —que pueden encenderse y apagarse según la demanda—, las fuentes renovables son intermitentes. En determinados momentos generan menos electricidad de la necesaria y, en otros, producen excedentes que pueden dañar la red.

Según explicó Shaylin Cetegen, ingeniera química del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) especializada en sistemas de almacenamiento, a medida que creció la participación de renovables se volvió imprescindible desarrollar capacidad de almacenamiento a escala de red. Durante décadas, la principal solución fue la hidroelectricidad de bombeo, que utiliza excedentes eléctricos para elevar agua a una represa y luego generar electricidad al liberarla. En 2021, el mundo contaba con 160 gigavatios de esta capacidad.

En los últimos años, la demanda de almacenamiento impulsó una fuerte expansión de las baterías a gran escala. De acuerdo con la Agencia Internacional de la Energía, el almacenamiento con baterías pasó de 1 GW en 2013 a más de 85 GW en 2023, con más de 40 GW incorporados solo en ese año. Aun así, estas soluciones presentan límites de costo, duración y reemplazo.

En este escenario reaparece el almacenamiento mediante aire líquido, una tecnología cuya idea básica existe desde 1977, pero que recién en este siglo comenzó a recibir atención sostenida, impulsada por la urgencia de la transición energética.

El almacenamiento de energía a gran escala con baterías de litio es una forma de almacenar el exceso de energías renovables

Cómo funciona el aire líquido y por qué vuelve a ganar protagonismo

El sistema de almacenamiento con aire líquido se basa en un proceso de tres etapas. Primero, se toma aire del ambiente y se limpia. Luego, se comprime repetidamente hasta alcanzar presiones muy altas. Finalmente, se enfría hasta licuarse mediante un intercambiador de calor multicanal, que permite transferencias térmicas controladas.

“La energía que obtenemos de la red alimenta este proceso de carga”, explicó Cetegen. El aire licuado se almacena en grandes tanques y, cuando la red necesita energía adicional, se libera, se evapora y vuelve a su estado gaseoso. Esa expansión impulsa turbinas que generan electricidad, tras lo cual el aire se libera nuevamente a la atmósfera, sin combustión ni emisiones.

Uno de los aspectos clave del sistema es la recuperación térmica. La compresión del aire genera calor, que puede reutilizarse para mejorar la eficiencia del proceso. Sin estos ciclos, la eficiencia ronda el 50%, pero al incorporarlos puede superar el 60% y acercarse al 70%, según Cetegen.

El principal desafío, señalan los especialistas, es desplegar suficiente capacidad de almacenamiento mediante aire líquido para que tenga un impacto significativo en la transición ecológica. Aun así, sus promotores confían en que el crecimiento de las renovables inclinará la balanza económica a su favor.

La primera planta comercial y el debate sobre la viabilidad económica

La instalación que se construye cerca de Carrington, en las afueras de Manchester, será la primera planta comercial de almacenamiento de energía mediante aire líquido en el mundo. El proyecto sigue la experiencia de una planta piloto en Pilsbury y podrá almacenar 300 megavatios-hora de electricidad, suficientes para cubrir un corte breve de suministro para hasta 480.000 hogares.

Según explicó Richard Butland, director ejecutivo de Highview Power, la planta entrará en funcionamiento en dos fases. En agosto de 2026 comenzará a operar la turbina, que no generará electricidad pero ayudará a estabilizar la red eléctrica. Actualmente, esa función suele cubrirse mediante la activación de centrales de gas, una solución que —según Butland— “supone un coste enorme para el sistema”. El objetivo es ofrecer una alternativa que evite ese recurso.

El sistema completo de almacenamiento comenzaría a operar en 2027, y la empresa prevé obtener ingresos mediante la venta de electricidad a la red en momentos de alta demanda. No obstante, la viabilidad económica sigue siendo un punto crítico.

En un estudio publicado en marzo, Cetegen y su equipo analizaron la rentabilidad del almacenamiento con aire líquido en 18 regiones de Estados Unidos, bajo ocho escenarios de descarbonización y a lo largo de 40 años. En el escenario más ambicioso, la tecnología resultó viable únicamente en Florida y Texas. En el resto de los casos, no se observó viabilidad económica, en gran parte porque en los primeros años no había suficientes renovables para generar volatilidad de precios que justificara el uso intensivo del sistema.

Lejos de interpretar estos resultados como negativos, Cetegen subrayó que el análisis fue deliberadamente conservador y que otras tecnologías, como la hidroelectricidad de bombeo y las baterías, mostraron una viabilidad aún menor en los mismos escenarios.

Un dato central es el costo nivelado de almacenamiento, que estima el costo por unidad de energía almacenada durante la vida útil del proyecto. En el caso del aire líquido, puede ser de US$45 por megavatio-hora, frente a US$120 de la hidroelectricidad por bombeo y US$175 de las baterías de iones de litio. “Si bien ninguno de estos métodos es económicamente viable hoy sin apoyo político, el almacenamiento mediante aire líquido se destaca como una opción particularmente rentable para el almacenamiento a gran escala”, afirmó Cetegen.

El aire líquido es calentado hasta temperatura ambiente y al evaporarse impulsa una turbina para producir electricidad, sin necesidad de combustión

Un rol estratégico en las redes eléctricas del futuro

Para Butland, el futuro de las redes eléctricas no dependerá de una sola tecnología, sino de una combinación de soluciones. La hidroelectricidad de bombeo es eficiente y duradera, pero depende de la disponibilidad de agua y ubicación. Las baterías pueden instalarse casi en cualquier lugar, pero requieren reemplazo cada 10 años. El aire líquido, en cambio, permite almacenar energía durante más tiempo, con pérdidas mínimas.

“A medida que un país inicia la transición hacia la energía verde, su red eléctrica necesita ser remodelada para adaptarse”, sostuvo Butland. “Estamos reconstruyendo todas las redes a nivel mundial, basándonos en la nueva generación”. En ese proceso, el almacenamiento de energía mediante aire líquido podría convertirse en una pieza clave de la nueva arquitectura energética global.

Fuente BBC Mundo

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Argentina lanzó la Red de Aprendizaje para descarbonizar y modernizar el transporte

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La Red de Aprendizaje para la Gestión Eficiente del Transporte (RdA GET) inició oficialmente el 9 de diciembre, con el objetivo de acompañar a empresas del sector en la reducción de costos operativos, la optimización energética y la transición hacia un sistema de transporte más sostenible. La iniciativa, vinculada al proyecto ProCLIM-AR, marca un hito institucional al articular academia, sector privado y organismos internacionales.

Una nueva plataforma colaborativa para modernizar el transporte argentino

La presentación de la Red de Aprendizaje para la Gestión Eficiente del Transporte (RdA GET) consolidó un espacio inédito en Argentina para impulsar la reconversión operativa y ambiental del transporte de cargas. Uno de los sectores de mayor incidencia en el consumo de energía y las emisiones asociadas. El lanzamiento, realizado el 9 de diciembre, reúne a trece empresas de transporte asociadas a FADEEAC–FPT y FAETYL, que integrarán esta primera edición con una fase de trabajo intensivo de 10 meses.

La iniciativa se enmarca en el proyecto ProCLIM-AR y es liderada por la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), con apoyo de Fundación AVINA y la cooperación técnica de GIZ. También participan organismos del Gobierno nacional, en una articulación que apunta a generar capacidades institucionales para un modelo logístico más eficiente, competitivo y ambientalmente compatible con los compromisos internacionales en materia climática.

La creación de la RdA GET responde a un diagnóstico compartido: la cadena de transporte y logística enfrenta costos crecientes, presiones ambientales, exigencias regulatorias globales. Y una necesidad histórica de actualización tecnológica y de gestión. Mediante talleres periódicos, instancias de acompañamiento técnico y espacios de consulta, la red busca promover soluciones basadas en evidencia, favorecer la innovación operacional y mejorar la toma de decisiones empresariales.

Metodología, actores y objetivos: hacia una logística más competitiva y sostenible

La Red funciona bajo un esquema voluntario, apoyado por especialistas técnicas y moderadoras, que facilitan la construcción colectiva de diagnósticos, el intercambio de buenas prácticas y la evaluación de resultados. El modelo de Red de Aprendizaje ha sido implementado en distintos países para acelerar transiciones productivas complejas. Y en Argentina representa un instrumento estratégico para modernizar la estructura logística.

Las empresas participantes podrán: Analizar consumos energéticos, trazados de rutas y patrones de operación. Identificar oportunidades de ahorro de combustible. Incorporar herramientas de gestión inteligente. Medir su impacto ambiental y mejorar indicadores de desempeño. Producir información comparable entre actores del sector.

El objetivo es avanzar de manera progresiva hacia la descarbonización del transporte. Un eje que ya forma parte de las estrategias empresariales y públicas a nivel global. En ese sentido, la participación de FADEEAC, FAETYL y organismos nacionales configura un ecosistema que permite transformar aprendizajes en políticas y estándares sectoriales más amplios.

Repercusiones e impacto esperado en el sector logístico

La creación de la RdA GET puede generar impactos inmediatos y de mediano plazo. En el plano económico, la eficiencia energética implica reducciones directas en costos operativos —una variable crítica en un contexto de volatilidad de precios y presión sobre la competitividad. En el plano técnico, las empresas incorporarán metodologías de medición y gestión que son crecientemente requeridas en cadenas de valor internacionales.

Desde una perspectiva institucional, la red introduce un mecanismo replicable para otros sectores estratégicos, articulando universidad, sector privado, cooperación internacional y Estado. En el plano ambiental, la iniciativa contribuye a facilitar el cumplimiento de metas de mitigación. En un país donde el transporte es uno de los principales emisores.

La expectativa del sector es que esta primera edición funcione como un laboratorio para desarrollar herramientas escalables. Capaces de integrarse más adelante en programas de certificación, financiamiento verde y estrategias logísticas nacionales.

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Certificación forestal: PEFC impulsa un nuevo marco para obras con madera de origen responsable

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PEFC lanza una consulta pública global sobre el nuevo estándar de certificación para proyectos de construcción con madera.

El proceso estará abierto hasta el 23 de diciembre de 2025 y busca fortalecer la trazabilidad y sostenibilidad en el uso de materiales forestales certificados. La iniciativa apunta a consolidar la conexión entre la gestión forestal responsable y la arquitectura sostenible.

Una actualización clave para el futuro de la construcción sostenible

Hasta el 23 de diciembre se encuentra abierta la convocatoria de PEFC para debatir, considerar y proponer mejoras sobre un nuevo estándar de certificación de proyectos de construcción con madera. En tal sentido, se invita a profesionales, empresas y organismos de Argentina, la región y de todo el mundo – vinculados al sector foresto industrial y de construcción con madera – a participar y opinar sobre una actualización clave para impulsar la construcción sostenible.

PEFC Argentina acompaña el lanzamiento de la consulta pública internacional sobre la revisión de los Requisitos de Certificación de Proyectos de PEFC, un paso decisivo hacia un marco global que facilite y fortalezca la construcción con materiales de origen responsable.

La consulta estará abierta hasta el 23 de diciembre de 2025, e invita a arquitectos, desarrolladores, organismos de certificación, empresas del sector forestal, universidades y profesionales de la construcción y de la sostenibilidad a revisar y comentar la propuesta del nuevo estándar de Abastecimiento de Proyectos PEFC, así como los requisitos que regirán para los organismos de certificación.

Las contribuciones recibidas ayudarán a perfeccionar el estándar. Que será presentado para su aprobación en la Asamblea General de PEFC 2026, tras una etapa de pruebas piloto. “Cada decisión en la elección de materiales puede transformar la huella ambiental de nuestras ciudades. Esta revisión invita a repensar cómo construimos y a reconocer el valor de los bosques como aliados de un modelo de construcción más sostenible”, destacaron desde PEFC Argentina. Acceso a la consulta y formulario de comentarios: online aquí.

Un estándar que conecta el bosque con la obra

Esta revisión busca hacer más clara, verificable y accesible la aplicación de la certificación PEFC en proyectos de construcción, diseño y restauración. Bajo este nuevo marco, la Certificación PEFC de Abastecimiento de Proyectos permitirá garantizar la trazabilidad completa de los materiales de base forestal utilizados. Asegurando que provengan de bosques gestionados de manera sostenible y de fuentes controladas.

Hasta hoy, la certificación de proyectos se aplicó con éxito en obras emblemáticas. Como el Parque Olímpico de Londres 2012, la restauración de Notre-Dame de París y el Metro Noroeste de Sídney. Consolidando un puente tangible entre la gestión forestal sostenible y la arquitectura moderna.

Construir con madera para “enfriar” el planeta

El impulso hacia una construcción más sostenible no es simbólico: tiene un impacto climático medible.

  • Por cada metro cúbico de madera utilizada en lugar de materiales intensivos en carbono (como acero o cemento), se evitan entre 0,7 y 1,1 toneladas de CO? emitidas.
  • A su vez, la madera almacena carbono durante todo el ciclo de vida del edificio: 1 m³ de madera retiene aproximadamente 0,9 toneladas de CO?.
  • En conjunto, cada edificio construido principalmente con madera puede reducir su huella de carbono entre un 30 y un 50% respecto de una estructura convencional.

Estos datos reflejan cómo el uso responsable de productos forestales certificados puede ser una herramienta concreta para mitigar el cambio climático y avanzar hacia las metas de descarbonización global.

Alineación con los principales sistemas de construcción sostenible

El nuevo estándar se alinea con los principales marcos internacionales de construcción “verde”—LEED, BREEAM, DGNB, Green Star, entre otros — y adopta un lenguaje familiar para arquitectos, ingenieros y desarrolladores. Su objetivo es simplificar la aplicación práctica de la certificación PEFC en obras de distintos tamaños y tipologías. Reduciendo la complejidad administrativa y fortaleciendo la trazabilidad y la debida diligencia.

El sistema es aplicable a viviendas, oficinas, puentes, parques, espacios públicos e instalaciones creativas, promoviendo que cada proyecto se convierta en un espacio tangible de compromiso con el ambiente.

Seminarios web informativos

Para facilitar la comprensión de los cambios propuestos, PEFC organizará seminarios web informativos a finales de este año. Las sesiones para las organizaciones afectadas por los requisitos de abastecimiento de proyectos tendrán lugar el 10 de noviembre y el 1 de diciembre. Mientras que los organismos de certificación están invitados a sesiones específicas el 10 de noviembre y el 15 de diciembre. Estos seminarios web explicarán las actualizaciones clave y cómo se implementará en la práctica el marco revisado. Más información en https://pefc.org/events-training?filter_category%5B0%5D=10001192

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