deuda en pesos

El Gobierno logra rollover del 102% y capta US$700 millones en una licitación clave del Tesoro

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El Gobierno nacional consiguió este martes renovar más deuda de la que vencía y captar divisas en una licitación del Tesoro que buscaba despejar tensiones de corto plazo. Según informó la Secretaría de Finanzas, se adjudicaron $8,11 billones frente a compromisos por $7,9 billones, lo que implicó un rollover del 102,15%, además de obtener unos US$700 millones mediante bonos en dólares.

El dato no es menor. En un contexto de ajuste fiscal, desinflación en curso y necesidades de financiamiento, el resultado funciona como una señal de respaldo del mercado a la estrategia económica oficial.

Deuda, tasas y necesidad de dólares

La operación se da en un escenario donde el Gobierno intenta sostener el equilibrio fiscal sin recurrir a emisión monetaria. El rollover por encima del 100% indica que no solo cubrió vencimientos, sino que consiguió financiamiento adicional, lo que reduce presión sobre el Banco Central.

Al mismo tiempo, la captación de divisas aparece alineada con obligaciones inmediatas. Parte de esos fondos se utilizarían para afrontar un pago cercano al Fondo Monetario Internacional, estimado en torno a US$800 millones según lo informado.

Qué instrumentos colocó el Tesoro

La licitación combinó deuda en pesos y en dólares, con fuerte presencia de instrumentos de corto plazo.

Más del 60% del total se concentró en letras capitalizables (Lecap), que absorbieron cerca de $4,94 billones con tasas mensuales en torno al 2,10%. También se colocaron bonos ajustados por inflación (CER) por $1,04 billones y títulos vinculados a la tasa TAMAR por $1,03 billones.

A eso se sumaron instrumentos dólar linked por $0,16 billones y un bono dual (CER/TAMAR) por $0,95 billones con vencimiento en 2029.

En moneda dura, el Tesoro emitió dos bonos bajo legislación local: uno a 2027 por US$350 millones con una tasa cercana al 5,16% y otro a 2028 por el mismo monto con rendimiento en torno al 8,77%. Ambas colocaciones explican la captación total de US$700 millones.

El resultado refuerza la posición del Ministerio de Economía en un momento donde la consistencia del programa depende de sostener financiamiento sin sobresaltos. Lograr rollover positivo y acceso a dólares permite ganar tiempo y reducir urgencias.

Sin embargo, la señal es acotada. La dependencia de colocaciones frecuentes y tasas que aún reflejan riesgo marcan que el proceso sigue en transición. El mercado acompaña, pero con condiciones.

Alivio de corto plazo

La operación aporta aire en dos frentes. Por un lado, evita que el Gobierno tenga que recurrir a emisión para cubrir vencimientos en pesos. Por otro, suma reservas en dólares en la antesala de pagos externos.

Esa combinación ayuda a sostener expectativas de estabilidad, un factor clave para contener la inflación y dar previsibilidad a decisiones de inversión.

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Economía renovó más del 100% de los vencimientos y absorbió pesos del mercado

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El Gobierno logró cerrar marzo con una señal financiera contundente hacia el mercado: en la última licitación del mes, el Ministerio de Economía renovó más del 100% de los vencimientos —alcanzando un rollover del 138,52%— y, al mismo tiempo, absorbió pesos del sistema. En un contexto de vencimientos por $8 billones, la colocación totalizó $11,04 billones tras recibir ofertas por $12,53 billones. El dato no es menor: no solo evitó emisión, sino que reforzó el sesgo contractivo en plena transición hacia la cosecha gruesa. La pregunta que se abre es si este resultado consolida la estrategia oficial o si expone el costo creciente de sostenerla vía tasas.

Licitación y arquitectura financiera: tasas, plazos y señales

El resultado se inscribe en una secuencia de licitaciones donde el Gobierno prioriza dos objetivos simultáneos: renovar deuda en pesos sin expandir liquidez y extender los vencimientos hacia adelante. Para lograrlo, convalidó tasas elevadas en varios instrumentos, una decisión que revela la tensión entre estabilizar expectativas y sostener el financiamiento.

La Secretaría de Finanzas estructuró la colocación con una combinación de instrumentos: letras a tasa fija, bonos ajustados por CER, títulos a tasa variable y deuda vinculada al dólar. Entre los datos centrales, se destacaron:

  • $2,75 billones en letras con vencimiento en julio de 2026 a una TIREA del 29,23%.
  • $4,78 billones en bonos CER a 2028 con una TIREA del 7,75%.
  • $2,11 billones en instrumentos a tasa TAMAR con margen de 4,9%.
  • $0,26 billones en bonos dólar linked a 2028 con TIREA del 8,46%.

En paralelo, el foco del mercado estuvo puesto en los bonos en dólares. El AO27 recibió ofertas por US$466 millones a una tasa del 5,02%, mientras que el AO28 captó US$226 millones al 8,5%. En ambos casos, el Gobierno adjudicó US$150 millones por instrumento, con posibilidad de ampliar en una segunda vuelta.

Más allá del detalle técnico, el mensaje político es claro: Economía busca validar una curva de financiamiento en dólares que trascienda el corto plazo y permita cubrir vencimientos por US$4.500 millones a mitad de año.

Financiamiento asegurado, pero con costo creciente

El resultado fortalece, en el corto plazo, la posición del Gobierno en dos frentes sensibles: evita emisión monetaria y sostiene el acceso al financiamiento en pesos. Además, el rollover superior al 100% refuerza la percepción de que el Tesoro todavía conserva capacidad de refinanciar sus compromisos sin recurrir al Banco Central.

Sin embargo, el costo de esa estabilidad aparece en la estructura de tasas. La convalidación de rendimientos elevados refleja que el equilibrio financiero sigue apoyado en incentivos fuertes para captar pesos, lo que introduce un condicionante hacia adelante: sostener este esquema implica mantener tasas reales positivas en un contexto donde la actividad y la liquidez empiezan a reconfigurarse.

En paralelo, la apuesta por los bonos en dólares agrega otra capa de lectura. El Gobierno testea el apetito del mercado por instrumentos que vencen en 2027 y 2028, es decir, más allá del actual mandato. Esa estrategia busca descomprimir el calendario inmediato, pero también traslada parte de la carga hacia el próximo ciclo político.

Entre la estabilidad táctica y los desafíos estructurales

Con este resultado, el Gobierno gana tiempo y ordena el frente financiero en el corto plazo. La absorción de pesos y la extensión de plazos funcionan como herramientas para sostener la estabilidad cambiaria y contener expectativas en la previa de la liquidación de la cosecha.

Pero el equilibrio no está cerrado. En las próximas semanas, el foco estará en tres variables: la evolución de las tasas, la capacidad de sostener el rollover sin escalar costos y el desempeño de los instrumentos en dólares en la segunda vuelta de licitación.

También quedará bajo observación la consistencia de esta estrategia con los vencimientos de mitad de año. La necesidad de financiamiento en moneda extranjera no desaparece, solo cambia de forma.

En ese contexto, la licitación de marzo aparece más como un movimiento táctico exitoso que como un punto de llegada. El mercado validó la estrategia, pero dejó planteada una condición: el margen para sostenerla dependerá de cuánto esté dispuesto el Gobierno a pagar por ese equilibrio.

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El BCRA acelera la compra de dólares y consolida la “pax cambiaria”

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El Banco Central de la República Argentina alcanzó este martes un hito operativo con impacto político: encadenó 50 jornadas consecutivas de compras de divisas y elevó el acumulado anual por encima de los USD 3.400 millones. La cifra —que ya representa más del 34% de la meta prevista para todo 2026— no solo refleja una dinámica cambiaria ordenada, sino que se integra a una estrategia más amplia del Gobierno para consolidar estabilidad en el frente externo. La pregunta que se abre es si esta “pax cambiaria” es sostenible o si encubre tensiones que podrían emerger con el correr de los meses.

El dato concreto fue la adquisición de USD 73 millones en la última rueda, en un mercado que se mantiene calmo y con un tipo de cambio estabilizado en torno a los $1.400. Sin sobresaltos visibles, el esquema empieza a mostrar resultados en términos de acumulación. Pero el trasfondo es más complejo: el equilibrio actual depende de múltiples engranajes que el oficialismo intenta coordinar sin generar nuevos desequilibrios.

Emisión, deuda y reservas: el delicado equilibrio del esquema económico

El proceso de compras del BCRA no es neutro. Para intervenir en el mercado, la autoridad monetaria emite pesos sin esterilización directa, mientras el Tesoro absorbe parte de esa liquidez mediante colocaciones de deuda en pesos. Esta coordinación entre política monetaria y fiscal es central para evitar que la expansión derive en presión inflacionaria o cambiaria.

En ese marco, el Ministerio de Economía optó en las últimas licitaciones por no expandir la base monetaria, una señal orientada a sostener expectativas y evitar desbordes en precios. El esquema, sin embargo, requiere precisión: si la absorción no alcanza o la demanda de dinero se debilita, el equilibrio podría tensarse.

El objetivo oficial para 2026 es ambicioso: acumular entre USD 10.000 y USD 17.000 millones en reservas. Por ahora, el ritmo de compras —con un promedio diario cercano a USD 67 millones— permite avanzar, pero está condicionado por factores externos e internos, como el ingreso de divisas y la confianza en la moneda local.

Aun así, el dato de reservas muestra matices. El stock se ubicó en USD 44.788 millones, con una caída diaria de USD 67 millones. La dinámica revela que, pese a las compras, los pagos de deuda y la valuación de activos siguen erosionando el resultado final. Es decir: el BCRA compra, pero no siempre logra retener.

Dólar estable y margen político: quién gana con la calma cambiaria

La estabilidad del tipo de cambio en torno a los $1.400 no es solo un dato económico: tiene implicancias políticas directas. En un contexto donde la inflación y las expectativas siguen siendo variables sensibles, la ausencia de volatilidad cambiaria le otorga al Gobierno un activo clave.

El esquema de flotación con bandas amplias —con un techo en $1.633,99— genera un margen de intervención cómodo. La brecha del 17% respecto del tipo de cambio oficial permite al BCRA seguir comprando divisas sin presionar sobre las cotizaciones, consolidando una dinámica de acumulación sin sobresaltos.

En paralelo, el ingreso de dólares provenientes del sector agroexportador y de emisiones de deuda corporativa y provincial refuerza la oferta. Desde las elecciones legislativas de octubre de 2025, estas colocaciones sumaron USD 11.000 millones, un flujo que también contribuye a sostener el equilibrio.

En este escenario, el oficialismo logra alinear variables clave: dólar estable, reservas en recuperación y tasas que no presionan sobre la actividad. Sin embargo, el equilibrio es frágil. La estabilidad depende, en gran medida, de factores estacionales —como la cosecha gruesa— y de la continuidad en la oferta de divisas.

El trasfondo: confianza, tasas y el desafío de remonetizar la economía

Detrás de la calma cambiaria aparece un debate más estructural: la capacidad del sistema para sostener la demanda de pesos. Con tasas reales levemente negativas y expectativas de inflación moderadas, el esquema actual apunta a una remonetización gradual de la economía.

La clave está en la confianza. El Gobierno apuesta a que la estabilidad cambiaria funcione como ancla para recomponer la demanda de dinero. Pero ese proceso no es automático. La historia reciente de volatilidad sigue condicionando las decisiones de ahorro e inversión.

En ese contexto, también entra en juego el Régimen de Inocencia Fiscal, que podría canalizar dólares no bancarizados hacia el sistema. No se trata de un blanqueo tradicional, sino de una herramienta que busca captar ahorros en efectivo. Su impacto, sin embargo, dependerá de la credibilidad del esquema económico.

Un equilibrio en construcción: entre la oportunidad y el riesgo

El BCRA logró consolidar una racha inédita de compras en un contexto de estabilidad cambiaria. Es un dato relevante en la arquitectura del programa económico y le otorga al Gobierno margen político en un año clave.

Pero el esquema todavía está en construcción. La acumulación de reservas convive con salidas por deuda, la emisión con la necesidad de absorción, y la estabilidad cambiaria con expectativas que aún no terminan de anclarse.

En las próximas semanas, la atención estará puesta en el impacto de la cosecha gruesa, la evolución de la demanda de pesos y la capacidad del Tesoro para sostener la absorción de liquidez. También en cómo reacciona el mercado ante un escenario de tasas reales bajas.

La “pax cambiaria” hoy ordena. La incógnita es si puede sostenerse sin abrir nuevas tensiones en el frente monetario.

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Repuntaron las acciones argentinas y el riesgo país perforó los 600 puntos

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Los principales mercados mundiales operaron con ganancias este martes y dicha tendencia ayudó a una recuperación de precios para los golpeados activos argentinos. Los índices de Wall Street fueron de mayor a menor y tras una suba próxima a 1% por la mañana cerraron con ganancias moderadas en un rango de 0,1% a 0,5%, con el panel tecnológico Nasdaq al frente.

Mientras que en la región el índice Bovespa de la Bolsa de Valores de San Pablo subió 0,3%, destacó el índice S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, que ganó 2,2%, en los 2.663.049 puntos, mientras que los bonos soberanos en dólares -Bonares y Globales- subieron un 0,4% en promedio, con un riesgo país de JP Morgan que restó 13 unidades para la Argentina, en los 587 puntos básicos.

Fuente: Rava Bursátil-precios en pesos.

Entre los papeles líderes los que más subieron fueron Pampa Energía (+4,7%), Transportadora Gas del Sur (+4,2%) y Central Puerto (+4,2%). Transener (-5,2%) fue la acción que más bajó.

Damián VlassichTeam Leader de Estrategias de Inversión en IOL, consideró que “a pesar del rebote, la cautela persiste. Esta semana la Reserva Federal se reúne y el mercado descuenta que las tasas se mantendrán sin cambios”. “La gran duda es si el shock energético previo ya se filtró en las proyecciones de inflación, lo que podría alejar definitivamente cualquier expectativa de baja de tasas para el primer semestre”, agregó Vlassich.

“De cara a las próximas semanas, y considerando el actual contexto de tensión global junto con la ausencia de catalizadores claros en el frente local, luce poco probable observar una compresión significativa del riesgo país en el corto plazo. En este escenario, el indicador probablemente continúe lateralizando dentro del rango actual hasta que disminuya la incertidumbre externa”, evaluó IEB.

Los precios del petróleo avanzaron mientras continuó la tensión geopolítica y militar en torno a Irán. El crudo ligero de Texas ganó 3,2% a USD 95,44 el barril, mientras que la variedad Brent del Mar del Norte ascendió 3,5%, en los 103,67 dólares.

“Las cotizaciones del crudo escalaron en los últimos 30 días tras el estallido bélico en Medio Oriente, luego de que Estados Unidos e Israel decidieron intervenir Irán. El conflicto derivó en el fallecimiento del líder supremo iraní, Ayatolá Alí Jamenei, y el cierre del Estrecho de Ormuz”, indicó Puente.

Ignacio MoralesChief Investments Officer de Wise Capital, señaló que “la escalada bélica en Medio Oriente y la creciente inestabilidad en el estratégico estrecho de Ormuz han obligado a una reconfiguración drástica de las proyecciones económicas mundiales, según advirtió un reciente informe de Goldman Sachs que anticipa un impacto directo del 0,3% a la baja en el Producto Bruto Interno (PBI) global para el próximo año”.

“El análisis de la entidad financiera subraya que el encarecimiento sostenido del petróleo y del gas, derivado de la guerra en Irán, no solo enfriará la actividad económica (llevando la previsión de crecimiento del 2,9% al 2,6%) sino que también actuará como un potente motor inflacionario, sumando entre 0,5 y 0,6 puntos porcentuales a la suba de precios internacionales”, refirió Morales.

Dólar estable y compras del BCRA

Con un monto sostenido de USD 423,4 millones en el segmento de contado, el dólar mayorista persistió sin variantes a 1.396 pesos, todavía cerca del piso de 2026 en $1.370,50 del 23 de febrero. El dólar mayorista baja un peso en marzo y unos 59 pesos o 4,1% desde el inicio de 2026.

La banda superior del esquema de libre flotación aplicado por el Banco Central en el presente año marcó los $1.633,99, que amplió a 237,99 pesos o 17% la brecha con el tipo de cambio oficial, un máximo desde el 3 de julio del año pasado (17,2%) y un rango cómodo para que la autoridad monetaria continúe absorbiendo divisas del mercado sin presión sobre las cotizaciones.

“Durante la primera mitad de la jornada se mostró algo más demandado que en días previos, intentando avanzar hacia la zona de $1.400. Sin embargo, en esos niveles reapareció la oferta del sector exportador, lo que actuó como techo e impidió una ruptura al alza”, detalló Nicolás Merino, operador de ABC Mercado de Cambios.

“Ya pasado el mediodía, la dinámica cambió y la oferta comenzó a predominar, llevando al tipo de cambio a retroceder de forma gradual hasta la zona de $1.390, nivel donde viene encontrando soporte en las últimas ruedas”, apuntó Merino.

En el Banco Nación el dólar al público terminó también sin variantes a $1.415 para la venta, en mínimos desde el 25 de febrero. El BCRA informó que en las entidades financieras el dólar minorista promedió $1.422,26 para la venta y $1.372,11 para la compra.

Los contratos de dólar futuro tuvieron caídas marginales en un rango de 0,1% a 0,4%, con negocios por el equivalente a 1.221,7 millones, según datos de la plataforma A3 Mercados. La postura más operada, para el cierre de marzo, bajó un peso (-0,1%), a 1.408,50 pesos.

El dólar blue avanzó diez pesos o 0,7%, a $1.435, esta vez un máximo desde el 25 de febrero. En marzo el billete informal gana diez pesos (+0,7%), mientras que en el recorrido de 2026 mantiene un descenso de 95 pesos o 6,2 por ciento.

El Banco Central compró USD 73 millones en el mercado de cambios, el 17% de la oferta del día en el mercado de contado. En marzo las compras oficiales acumulan 702 millones de dólares. Las reservas internacionales brutas restaron USD 66 millones, a USD 44.721 millones, el stock más bajo desde el 30 de enero.

Desde el inicio del nuevo esquema cambiario, el BCRA compró divisas todos los días excepto el 2 de enero, con compras diarias promedio de 67 millones de dólares.

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Economía no logra el rollover total y libera $1,26 billones al mercado mientras valida tasas por debajo del 6% en dólares

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Economía refinanció el 93,32% de los vencimientos y colocó US$150 millones al 5,89%: señal de liquidez controlada en plena estrategia de estabilización

El Ministerio de Economía no consiguió renovar el 100% de los vencimientos en la última licitación de febrero y dejó en el sistema una inyección neta de pesos equivalente al 6,68% de lo que debía afrontar. En números concretos: adjudicó $6,74 billones frente a vencimientos que exigían un rollover total mayor, lo que implicó una tasa de refinanciación del 93,32%.

La decisión no parece accidental. En paralelo, el Tesoro convalidó tasas relativamente bajas en los instrumentos ajustados por CER y logró colocar US$150 millones del nuevo BONAR 2027 a una TIREA del 5,89% (5,74% TNA), por debajo del 6% que el mercado estimaba como referencia. El movimiento combina dos señales: más liquidez en pesos en el corto plazo y validación de rendimientos en dólares alineados con la curva del Banco Central.

El dato importa porque ocurre en un contexto donde el equipo de Luis Caputo busca consolidar la baja de tasas cortas y mejorar las dinámicas cambiarias sin resignar acceso al financiamiento. No es solo una licitación: es parte de una secuencia de administración fina de la liquidez.

Una licitación con instrumentos indexados y foco en dólares

La Secretaría de Finanzas informó que recibió ofertas por $8 billones y adjudicó $6,74 billones en instrumentos en pesos y dólares. La estrategia excluyó títulos a tasa fija y se concentró en papeles ajustados por CER, dólar linked y un bono en dólares con integración exclusivamente en moneda estadounidense.

En el tramo CER, el mayor volumen se concentró en la letra con vencimiento el 15 de mayo de 2026 (X15Y6 – nueva), que captó $3,82 billones a una TIREA de 1,91%. También se colocaron $0,95 billones al 5,06% (vencimiento 31 de julio de 2026) y $0,9 billones al 6,99% (30 de noviembre de 2026). Los bonos cero cupón con ajuste por CER a 2027 y 2028 se adjudicaron a 7,19% y 8,78%, respectivamente.

En el segmento dólar linked, el bono cero cupón con vencimiento el 30 de junio de 2027 (TZV27 – nuevo) obtuvo USD 118 millones, con una TIREA de 7,81%. En cambio, el bono dólar linked a junio de 2028 fue declarado desierto, una señal de demanda más selectiva en plazos largos.

El dato más observado fue el BONAR 2027 (AO27 – nuevo). Recibió ofertas por USD 866 millones y adjudicó USD 151 millones (VNO USD 150 millones) a un precio de corte de USD 1.004,50 por cada VNO USD 1.000. La TIREA cerró en 5,89%, con un factor de prorrateo de 85,6860971428571%. Además, Economía habilitó una segunda vuelta por hasta USD 100 millones adicionales, por adhesión al mismo precio de corte.

La arquitectura de la licitación muestra una intención clara: sostener instrumentos indexados para cobertura inflacionaria en pesos y, al mismo tiempo, captar dólares en el mercado local para afrontar compromisos de julio.

Más pesos en circulación y tasas comprimidas: el efecto económico

El rollover del 93,32% implica que el Tesoro dejó sin absorber alrededor de $1,26 billones respecto de los vencimientos del día. Esa liquidez adicional puede aliviar tensiones en el mercado monetario y contribuir a la baja de tasas cortas, una dinámica que el Gobierno viene insinuando con intervenciones previas.

Desde el punto de vista financiero, la validación de rendimientos bajos en los tramos cortos CER refuerza la idea de que el mercado no exige primas crecientes para seguir financiando al Tesoro en moneda local ajustada por inflación. Esto ayuda a contener el costo cuasifiscal y ordena la curva en pesos.

En dólares, el resultado del AO27 es relevante. Colocar al 5,89% —por debajo del umbral del 6%— acerca el pricing a los instrumentos comparables del Banco Central y se despega de referencias más exigentes. Para el Gobierno, significa financiar vencimientos en moneda dura en el mercado interno sin tensionar reservas.

Sin embargo, el hecho de que el bono dólar linked 2028 haya quedado desierto sugiere que la demanda tiene límites cuando se extiende el horizonte temporal. El mercado acompaña, pero discrimina plazo y riesgo.

Una señal calibrada al mercado

El equipo económico eligió no forzar el rollover total. Esa decisión puede leerse como un gesto de confianza en la mejora de las variables cambiarias y en la capacidad de absorber pesos sin generar presión inmediata. Al mismo tiempo, evita convalidar tasas más altas para capturar el 100% de los vencimientos.

En términos políticos, la operación consolida el rumbo de financiamiento en el mercado local y la estrategia de buscar dólares domésticos para cubrir deuda en moneda extranjera. No corrige el esquema previo; lo ajusta. Introduce liquidez donde antes se priorizaba absorción plena.

El mensaje es doble. Hacia los inversores, que el Tesoro puede colocar deuda en dólares a tasas por debajo de lo esperado. Hacia el sistema financiero, que el Gobierno tolera una expansión moderada de pesos en un contexto de tasas descendentes.

Resta observar si esta combinación —rollover parcial y tasas comprimidas— se sostiene en próximas licitaciones o si responde a una ventana puntual de mercado. La señal ya fue enviada. El equilibrio entre liquidez, financiamiento y estabilidad cambiaria seguirá bajo examen.

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