EE.UU. endurece su postura sobre Groenlandia y desafía a Dinamarca
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este viernes que su país “va a hacer algo con Groenlandia, ya sea por las buenas o por las malas”, al considerar que la isla del Ártico es un activo estratégico clave para la seguridad nacional estadounidense. Las declaraciones, realizadas en la Casa Blanca, reavivaron la tensión diplomática con Dinamarca, generaron preocupación en la OTAN y provocaron una reacción inmediata de los líderes políticos groenlandeses, que rechazaron cualquier intento de anexión y reivindicaron el derecho a la autodeterminación del territorio.
Seguridad, geopolítica y control territorial en el Ártico
Trump insistió ante la prensa en que Estados Unidos no permitirá que Rusia o China “ocupen Groenlandia”, y sostuvo que, de no intervenir, el territorio autónomo danés podría quedar bajo la influencia de esas potencias. En ese marco, justificó una eventual acción directa al afirmar que “ahora mismo alrededor de Groenlandia hay destructores rusos, hay destructores chinos y, además, hay submarinos rusos por todas partes”.
El mandatario fue más allá al cuestionar la soberanía histórica de Dinamarca sobre la isla. “Admiro a Dinamarca, pero el hecho de que desembarcaran allí con un barco hace 500 años no significa que sean dueños de esa tierra”, expresó, reforzando su argumento de que Estados Unidos necesita controlar y poseer Groenlandia para poder defenderla eficazmente. “No se defienden los arrendamientos de la misma manera: hay que ser propietario”, afirmó, descartando cualquier esquema alternativo que no implique control directo.
La Casa Blanca no excluyó el uso de fuerzas armadas como parte de las opciones en análisis. Funcionarios del entorno presidencial, entre ellos el subjefe de Gabinete, Stephen Miller, y la portavoz Karoline Leavitt, señalaron esta semana que una acción militar no está descartada, pese a que Groenlandia ya manifestó que “no está en venta” frente a cualquier hipótesis de compra.
OTAN, diplomacia y advertencias cruzadas
Trump buscó despejar dudas sobre su relación con la OTAN, al asegurar que su postura sobre Groenlandia no implica un enfrentamiento con la Alianza Atlántica. “Estoy totalmente a favor de la OTAN. Yo salvé a la OTAN. Si no fuera por mí, ahora mismo no tendrían OTAN”, afirmó, en una declaración que apuntó tanto al frente interno como a los aliados europeos.
En paralelo, el secretario de Estado, Marco Rubio, mantuvo una conversación telefónica con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, en la que abordaron “la importancia de la seguridad en el Ártico para todos los aliados”, según informó el viceportavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott. En ese contacto también se discutieron los esfuerzos de Washington para impulsar una solución negociada al conflicto entre Rusia y Ucrania.
La diplomacia estadounidense anticipó además que Rubio se reunirá la próxima semana con diplomáticos daneses para conversar específicamente sobre Groenlandia, en un contexto de creciente inquietud internacional por el impacto que una acción unilateral de Estados Unidos podría tener sobre el futuro de la Alianza Atlántica y el equilibrio estratégico en el norte europeo.
La respuesta de Groenlandia: autodeterminación y rechazo a la anexión
Las declaraciones de Trump provocaron una reacción contundente en Groenlandia. Los líderes de los cinco partidos políticos con representación en el Inatsisartut, el Parlamento groenlandés, emitieron una declaración conjunta en la que defendieron el derecho del territorio a decidir su propio futuro.
“El futuro de Groenlandia lo deben decidir los groenlandeses. La tarea del futuro de Groenlandia se hace en diálogo con su gente y en base a las leyes internacionales y el Estatuto de Autonomía. Ningún otro país puede inmiscuirse en ello”, señala el documento, que reclama que cualquier definición se adopte sin presiones externas y sin la “intromisión” de otras potencias.
En el texto, firmado por el presidente autonómico Jens-Frederik Nielsen y respaldado por Pelle Broberg, líder del partido Naleraq, los dirigentes subrayaron: “No queremos ser estadounidenses, no queremos ser daneses, queremos ser groenlandeses”. Si bien ratificaron su disposición a cooperar diplomática y económicamente con Estados Unidos y otros aliados occidentales, dejaron en claro que la soberanía popular es un límite infranqueable.
Impacto político
Desde una perspectiva institucional, las advertencias de Trump introducen un factor de inestabilidad geopolítica en una región estratégica por sus recursos, su ubicación y su rol creciente en las rutas del Ártico. El planteo de una eventual acción “por las buenas o por las malas” tensiona los principios de derecho internacional, pone a prueba la cohesión de la OTAN y reactualiza el debate sobre la autonomía y la autodeterminación de territorios estratégicos en un escenario global marcado por la competencia entre grandes potencias.








