El dólar oficial cerró este lunes en $1.365 para la compra y $1.425 para la venta en la cotización de Banco Nación, lo que implicó una suba de $45 respecto del último cierre.
La escalada de la divisa se produjo tras conocerse los resultados de las elecciones legislativas en la provincia de Buenos Aires, donde Fuerza Patria se impuso por más de 13 puntos sobre La Libertad Avanza, con el 46,96% de los votos contra el 33,85%.
Durante las primeras horas de la rueda cambiaria, el dólar llegó a ubicarse en el techo de la banda, alcanzando los $1.460, aunque luego retrocedió hasta cerrar en la zona de los $1.425, es decir, $35 menos que en la apertura.
En los bancos, el promedio del tipo de cambio minorista se movió entre $1.430 y $1.450 para la venta, con un máximo también en $1.460.
En el mercado paralelo, el dólar blue se negoció en $1.360 para la compra y $1.380 para la venta, con un alza de 1,1% en la jornada.
El dólar mayorista cerró en $1.408, con una suba de 3,3%.
En cuanto a los tipos de cambio financieros, el MEP trepó 3,7% hasta $1.434,68, mientras que el Contado con Liquidación (CCL) avanzó en la misma proporción y se ubicó en $1.442,46.
Por último, las reservas del Banco Central se mantenían en torno a los US$40.520 millones.
La narrativa oficial habló de flotación cambiaria, pero el mercado nunca lo creyó del todo. Hoy, la confirmación de que el dólar está intervenido vuelve a poner en discusión la estrategia económica del Gobierno y sus efectos sobre la credibilidad.
El economista Guillermo Knass analizó el nuevo escenario en diálogo con Open1017, donde repasó los fundamentos de la política fiscal y monetaria, y cuestionó la forma en que se comunicó la decisión de intervenir en el mercado cambiario.
–¿El dólar flota en la Argentina? -El dólar nunca flotó. Siempre hubo intervención indirecta. Primero con un crawling peg fijo, después con la banda acordada con el FMI. Incluso dentro de la banda se vendían dólares a futuro para generar expectativas. Flotar es dejar que la oferta y la demanda privadas manejen el precio, pero eso acá nunca ocurrió. Ahora lo blanquearon.
–¿Qué impacto tiene en la economía este reconocimiento oficial? -El problema es que el Gobierno se contradice. Dice que no va a intervenir y después interviene. Y eso afecta la credibilidad. La gente percibe que el discurso no coincide con la acción. En Argentina, además, cualquier proceso electoral genera ruido. Y ese ruido dispara la demanda de dólares. Es normal que antes de las elecciones haya corridas. Lo que me cuesta entender es por qué arriesgan credibilidad con mensajes que después no cumplen.
–¿Cómo se sostiene esta política con reservas ajustadas y vencimientos a la vista? -La situación se complicó. La parte fiscal estaba condenada a un ajuste, no había otra opción. En lo monetario también se avanzó, porque la inflación bajó. Pero en lo cambiario hubo errores. Para mí, el dólar debería estar un poco más alto para evitar saltos bruscos después. Con este atraso cambiario y ruido electoral, es lógico que la gente corra a refugiarse en dólares.
–¿Coincide con las advertencias de Orlando Ferreres sobre un ajuste cambiario cercano? -Sí, coincido. Ferreres es muy serio y sus números son consistentes. El tipo de cambio debería estar entre 1.700 y 1.800 pesos. Hoy el dólar está barato, y esa situación siempre terminó mal en la Argentina. Si el Gobierno no interviniera, el dólar estaría más alto. Después de octubre seguramente habrá un ajuste, porque esta banda baja no tiene sentido.
–¿Qué consecuencias ve para la industria y la economía real? -Un dólar atrasado genera desindustrialización y desempleo. Es barato para importar y caro para exportar. Entonces caen las exportaciones y aumentan las importaciones. Los sectores productivos están golpeados, la industria siente el impacto. Además, mantener el dólar barato obliga a tasas altísimas que frenan la economía y encarecen el crédito. En algún momento, ese esquema se vuelve insostenible.
–¿Cuál es la clave de fondo? -Para mí el dólar competitivo es clave. Podés discutir si la competitividad viene por eficiencia o por tipo de cambio, pero mientras no tengas condiciones para ser eficiente -crédito, tecnología, impuestos razonables-, el único camino es cuidar que el dólar no se atrase. De lo contrario, tarde o temprano chocás con la restricción externa: falta de dólares.
Knass cerró la entrevista con un mensaje directo: “Lo fiscal era necesario, pero sin una política cambiaria coherente, el riesgo de repetir crisis pasadas es muy alto. La historia argentina ya mostró cómo terminan los experimentos de dólar barato”.
El calendario electoral en Argentina no solo define la vida política del país: también activa señales de alerta en los mercados financieros. Así lo sostiene la consultora Focus Market, dirigida por Damián Di Pace, que analizó los últimos diez años de procesos electorales y encontró un patrón que se repite con notable precisión.
“Cada elección, sea legislativa o presidencial, genera un contexto de estrés cambiario en el que el dólar deja de ser sólo una moneda para convertirse en un termómetro de expectativas. Desde 2015, y con mayor notoriedad a partir de las elecciones de 2019, se observa la consolidación de un esquema: ante la cercanía de una elección, el Gobierno de turno interviene activamente para evitar un salto cambiario. Esa intervención se hace a través de la tasa de interés”, explicó Di Pace.
La tasa como ancla electoral
Según Focus Market, tanto en períodos de cepo como en contextos de mayor flexibilidad cambiaria, la política monetaria ha sido utilizada como un dique de contención. El resultado es claro: en todos los ciclos analizados, apostar al plazo fijo terminó rindiendo más que refugiarse en el dólar.
Los datos lo respaldan. En 2015, el dólar oficial permaneció congelado en torno a los $9, mientras que el paralelo se movió entre $13 y $15. En ese lapso, las tasas efectivas de los plazos fijos superaron el rendimiento del dólar blue. En 2017, durante las legislativas, el oficial apenas subió un 3,9% y el plazo fijo volvió a ganarle a la devaluación con un 23,19% de rendimiento efectivo anual.
El escenario más convulsionado fue en 2019, tras las PASO que anticiparon la derrota de Mauricio Macri. El dólar oficial pasó de $46 a $57 y se reinstauró el cepo. Sin embargo, aun en ese contexto de pánico, las tasas de los plazos fijos (72% efectiva anual) superaron al salto cambiario. “En términos acumulados, las tasas volvieron a ganarle a la devaluación. Nuevamente, ganó el peso”, señaló el informe.
El patrón se repitió en 2021 y 2023. En este último caso, con tasas que treparon hasta el 145% anual en la previa electoral, quienes se mantuvieron en pesos obtuvieron rendimientos mayores que aquellos que se volcaron al dólar paralelo, pese a que el blue se disparó tras las PASO.
Para Di Pace, el fenómeno tiene una explicación política: “En contexto electoral, todos los gobiernos intentan mostrar una economía estable. Y el dólar es el principal símbolo de esa estabilidad. Para lograrlo, utilizan la tasa de interés como dique de contención: se ofrecen rendimientos elevados en pesos para desalentar la dolarización”.
De este modo, se configura un ciclo que parece inevitable: contención preelectoral y corrección posterior.
El 2025 sin PASO
Este año, sin embargo, aparece un factor disruptivo. La suspensión de las elecciones primarias elimina una instancia que históricamente actuó como disparador de incertidumbre. La ausencia de las PASO podría modificar la dinámica tradicional: la reacción del mercado, en lugar de anticiparse, podría acumularse y expresarse con mayor brusquedad en la previa directa a la elección general.
En la actualidad, la tasa nominal anual de los plazos fijos ronda el 33,65%, con una tasa efectiva anual de 39,36%. En paralelo, los contratos de dólar futuro proyectan una TEA de entre 21% y 26%. La lectura de Focus Market es clara: si las proyecciones se cumplen, conviene permanecer en pesos.
No obstante, el informe advierte sobre riesgos latentes: una baja de tasas que reduzca el rendimiento en moneda local o una aceleración de la devaluación que supere las expectativas implícitas en los futuros.
“En todas las elecciones de los últimos diez años, quedarse en pesos rindió más que anticipar una devaluación. Y esto no fue casual: fue el resultado de decisiones políticas que utilizaron la tasa como ancla para contener expectativas y evitar desbordes. Este año, sin PASO en el horizonte, el mercado parece transitar una calma relativa. Pero si algo enseña la experiencia argentina es que las ventanas de estabilidad son tan valiosas como frágiles”, concluyó Di Pace.
A partir de hoy las personas físicas que elijan Banco Macro para recibir transferencias en dólares desde el exterior, estarán exentas del pago de comisiones bancarias.
Esta iniciativa, que aplica a montos de hasta 10.000 dólares, responde al compromiso de Banco Macro de ofrecer soluciones concretas y eficientes que se adapten a las necesidades reales de sus usuarios.
Macro comprende que la globalización y la creciente interconexión demandan una banca ágil y transparente. Por ello, ha eliminado este costo para que cada dólar recibido, ya sea por honorarios profesionales, ayuda familiar o cualquier otro ingreso en moneda extranjera, llegue a la cuenta sin descuentos inesperados. La premisa es clara y directa: “Quienes reciban dólares en sus cuentas no pagarán ningún tipo de comisión. Cada dólar que llega, queda en la cuenta.”
La medida no solo facilita el ingreso de fondos desde el extranjero, sino que también reafirma el objetivo de Banco Macro de mejorar continuamente la experiencia de sus clientes.
Banco Macro además de la eliminación de comisiones, continúa brindando herramientas robustas para que esos fondos puedan ser aprovechados al máximo.
Pensando en el futuro y la proyección de sus clientes, Banco Macro ofrece la posibilidad de invertir esos dólares fácilmente, con una de las tasas más competitivas del mercado para plazos fijos en moneda extranjera. El objetivo es que el dinero no solo llegue completo, sino que también crezca y genere valor.
¿A quiénes está dirigida esta operatoria?
Profesionales y Freelancers con Clientes Internacionales
Uno de los grupos más claramente beneficiados por esta medida son los profesionales independientes y freelancers que ofrecen sus servicios a clientes ubicados fuera de Argentina. En un mundo cada vez más globalizado, es común que diseñadores gráficos, programadores, youtubers, consultores, traductores, creadores de contenido y otros especialistas cobren honorarios en moneda extranjera por sus trabajos. Anteriormente, estas transferencias solían estar sujetas a comisiones bancarias que reducían el monto final percibido por el profesional.
Con la eliminación de estas comisiones por parte de Banco Macro, cada dólar facturado y enviado desde el exterior llega íntegramente a la cuenta del beneficiario, maximizando así sus ingresos.
Esto representa un ahorro significativo y un incentivo para seguir expandiendo sus horizontes profesionales a nivel internacional.
Grupos familiares o individuos que Reciben Ayuda Económica del Exterior
Otro grupo importante al que apunta esta iniciativa son las familias que reciben ayuda económica o remesas de parientes residentes en el extranjero. Al eliminar estas comisiones, Banco Macro asegura que el monto total enviado llegue a destino, facilitando el apoyo familiar y garantizando que cada dólar cumpla su propósito.
Asimismo, para aquellos que necesitan adquirir dólares, la comodidad y seguridad son primordiales. Por ello, la compra de moneda extranjera puede realizarse de manera rápida y segura a través de sus canales digitales: App Macro, Banca Internet y Banco Chat. Acceso fácil y sin complicaciones, sin importar la ubicación del cliente.
Luego de que el Gobierno envíe los proyectos de ley para que el Congreso apruebe el plan para sacar los “dólares del colchón”, el diputado José Luis Espert y el titular del ARCA, Juan Pazo, realizaron anuncios desde Casa Rosada sobre la iniciativa.
“Durante décadas la combinación de un sistema impositivo asfixiante, controles de cambio e inflación alta empujaron a los argentinos a la informalidad”, comenzó diciendo el legislador que calificó la norma como la “segunda etapa del Plan de Reparación Histórica de los Ahorros de los Argentinos”.
“No son los argentinos los que están en falta con el Estado. Es el Estado el que está en falta, desde hace muchas décadas, con millones de argentinos”, añadió.
Sobre el contenido de ley, dijo que representa un “cambio de régimen en materia tributaria”. “Vamos a abandonar el régimen persecutorio (…) Pasaremos a un régimen donde todos somos inocentes hasta que ARCA demuestre lo contrario“, aseguró Espert y añadió que el objetivo será “blindar al ciudadano que ahorró del descalabro de la casta política“.
Uno por uno: cuáles son los puntos del proyecto para incentivar el uso de dólares no declarados
A continuación, Juan Pazo brindó los detalles técnicos del proyecto y sostuvo que la norma se apoyará en dos esquemas: uno vinculado al cambio de paradigma en el régimen general y otro que apunta al blindaje del nuevo régimen simplificado de Ganancias.
En cuanto al régimen general, Pazzo informó que “hasta hoy en Argentina podían investigarte como evasor simple por diferencias de un millón y medio de pesos, algo ridículo”. Con la nueva ley, estos umbrales se elevarán sustancialmente, lo que implicará una reducción drástica de causas penales en trámite.
“De unas 7.000 causas abiertas hoy en el fuero penal tributario, únicamente quedarán en curso aproximadamente 200”, precisó. El funcionario también adelantó cambios en los plazos de prescripción: “Se disminuye de 5 a 3 años siempre que los ciudadanos o las empresas hayan presentado su declaración jurada en tiempo y forma”.
Además, subrayó que “quien incumple y sea notificado podrá resolverlo pagando lo que debe. Los problemas impositivos se resuelven barato”. Respecto del régimen simplificado, Pazzo explicó que quienes se adhieran pagarán impuesto a las ganancias “solo por la facturación e independientemente de su variación patrimonial”.
El funcionario ejemplificó: “Si durante ese ejercicio fiscal una persona compra cinco departamentos, ARCA solo le cobrará ganancias por lo que haya facturado, menos los consumos deducibles”.
Pazzo sostuvo que esta modalidad busca garantizar “que ningún gobierno del futuro podrá perseguirlos por su situación patrimonial pasada”. Y agregó: “Gracias a esta ley, las amenazas del partido del Estado van a quedar en el pasado”.
Pazo enfatizó que el nuevo régimen de regularización fiscal “no tiene un objetivo cuantitativo en términos de dólares”, sino que su finalidad es brindar una herramienta permanente que le permita a cualquier argentino “usar sus ahorros con libertad, sin tener que esconderlos ni simular consumos”.
Podrán adherirse al esquema tanto monotributistas como responsables inscriptos y asalariados en relación de dependencia, siempre que desarrollen actividades adicionales por fuera del trabajo formal.
Pazo explicó que la clave del nuevo régimen reside en “reducir los incentivos a la informalidad”, y que para eso se combinarán alivios en Ganancias con el acceso a un sistema simplificado de blanqueo. Aun así, evitó precisar cifras sobre el volumen de divisas que el Gobierno estima que podrían ingresar por esta vía.