Acciones argentinas repuntan en medio de la tensión global, pero el riesgo país sube a 575 puntos
En una jornada marcada por la tensión geopolítica y la volatilidad en los mercados internacionales, las acciones argentinas lograron avanzar mientras el riesgo país volvió a subir. El índice S&P Merval cerró este viernes con una suba de 2,2% hasta los 2.626.114 puntos, desmarcándose de las caídas que dominaron a las principales plazas financieras del mundo.
Sin embargo, el dato político y financiero que siguieron de cerca los operadores fue otro: el riesgo país que mide JPMorgan Chase subió 31 unidades y alcanzó los 575 puntos básicos, reflejando la persistente fragilidad del crédito soberano argentino en un escenario global cada vez más incierto.
El movimiento ocurre en un contexto internacional dominado por la séptima jornada consecutiva de conflicto bélico en Oriente Medio, que impulsó una fuerte suba en el precio del petróleo y alteró el comportamiento de los mercados globales. La pregunta que empieza a circular en las mesas de dinero es evidente: ¿se trata de un rebote técnico de los activos argentinos o de una señal de resiliencia en medio de una tormenta externa?
Energía y petróleo: el factor que sostuvo a la bolsa local
La dinámica del mercado local estuvo fuertemente influida por el salto en el precio del crudo.
El barril de West Texas Intermediate crude oil subió 11,9% y cerró en USD 90,60, su nivel más alto desde octubre de 2023. En paralelo, el Brent crude oil avanzó 8% hasta USD 92,23.
En apenas una semana, los precios del petróleo acumularon una suba cercana al 35%, impulsada por la interrupción del tráfico de petroleros en el Estrecho de Ormuz, uno de los corredores energéticos más sensibles del comercio mundial.
Ese contexto favoreció particularmente a los papeles vinculados a la energía dentro del mercado argentino. Entre las principales subas del día se destacaron: Aluar: +6,6% e YPF: +5,1%
El repunte bursátil contrasta con el desempeño de la deuda soberana. Los bonos argentinos en dólares —tanto Bonares como Globales— registraron una caída promedio de 0,9%, presionando al alza el indicador de riesgo país.
Wall Street en rojo y señales de alerta desde Estados Unidos
Mientras Buenos Aires lograba una leve recuperación, Nasdaq Composite encabezó las pérdidas en Wall Street, con una baja de 1,6%.
El detonante fue un informe mensual de empleo en Estados Unidos que sorprendió al mercado: se perdieron 92.000 puestos de trabajo en febrero, un dato que reavivó dudas sobre el ritmo de crecimiento de la economía estadounidense.
Ese factor se combinó con la escalada bélica en Oriente Medio y el salto del petróleo, un cóctel que volvió a colocar el riesgo geopolítico en el centro del análisis financiero global.
Riesgo país y deuda: la fragilidad estructural argentina
La reacción del riesgo país argentino refleja una característica persistente del sistema financiero local: incluso cuando algunos activos suben, la percepción de riesgo sobre la deuda soberana permanece elevada.
El indicador de IEB destacó que el riesgo país continúa moviéndose dentro del rango de 550–575 puntos básicos, lo que indica una dinámica lateral en medio de un escenario externo cada vez más incierto.
El fenómeno se amplificó por un factor técnico: durante la jornada subieron los precios de los bonos del Tesoro de Estados Unidos, lo que redujo sus rendimientos y, por cálculo comparativo, empujó al alza el indicador de riesgo para economías emergentes como Argentina.
Commodities, energía y el posible efecto en la economía argentina
Desde el análisis macroeconómico, la suba de los precios internacionales de la energía y de algunos granos podría tener efectos mixtos sobre la economía argentina.
Un informe de GMA Capital señaló que el conflicto en Oriente Medio reintrodujo el riesgo geopolítico en los mercados globales, pero también abrió un canal potencialmente favorable para el país.
Según el reporte, el impacto podría sentirse a través de dos variables: Mejora de términos de intercambio por suba de commodities. Mayor relevancia del sector energético en las exportaciones
En ese marco, productos clave del agro registraron subas: Trigo: +4,3% y Maíz: +3,1%
La combinación de precios agrícolas y energéticos en alza podría ofrecer un alivio transitorio para una economía cuya estructura exportadora sigue concentrada en el complejo agroindustrial.
Dólar en alza y estrategia cambiaria del Banco Central
En el mercado cambiario, el dólar continuó con una tendencia alcista moderada.
El tipo de cambio mayorista avanzó 9 pesos (0,6%) hasta $1.416, su valor más alto desde el 9 de febrero, mientras que el dólar al público cerró en $1.435 para la venta en el Banco Nación.
En el circuito informal, el dólar blue se negoció en $1.415, con un aumento de 15 pesos o 1,1% en la jornada.
El Banco Central de la República Argentina absorbió USD 40 millones mediante su intervención en el mercado de cambios, equivalente al 9,4% de la oferta del segmento contado.
Al mismo tiempo, las reservas internacionales brutas crecieron USD 179 millones y alcanzaron USD 46.004 millones, impulsadas en parte por el incremento del precio del oro, que subió 1,8% hasta USD 5.168,50 la onza.
Energía, inflación y el nuevo riesgo macro global
Los analistas internacionales advierten que el petróleo volvió a ocupar un rol central en la economía global.
Según Felipe Mendoza, analista de EBC Financial Group, el mercado podría enfrentar un shock de oferta energético si la tensión en el Golfo Pérsico se intensifica.
En ese escenario, el crudo podría avanzar hacia USD 95 o USD 100 por barril en el corto plazo, e incluso escalar hacia USD 120–150 si la producción de la región se ve comprometida.
Ese tipo de dinámica tiene implicancias globales: inflación, política monetaria y volatilidad financiera podrían reconfigurarse en cuestión de semanas.
Un equilibrio frágil entre factores externos y variables locales
En el plano doméstico, los analistas de Puente sostienen que el mercado seguirá condicionado por dos factores centrales: la estabilidad cambiaria y la acumulación de reservas.
El escenario inmediato combina elementos contradictorios. Por un lado, la suba de commodities y la recuperación de algunas acciones locales ofrecen señales positivas. Por otro, el aumento del riesgo país y la volatilidad global recuerdan la vulnerabilidad estructural de la economía argentina frente a shocks externos.
La incógnita de fondo es cuánto durará la tensión en Oriente Medio y hasta qué punto el petróleo seguirá empujando a los mercados. En ese tablero, los activos argentinos oscilan entre la oportunidad y la fragilidad, un equilibrio que puede cambiar con rapidez en función de factores que hoy se definen lejos de Buenos Aires.




