El Gobierno capta $10,42 billones en la última licitación del Tesoro
El Gobierno nacional logró colocar $10,42 billones en la licitación de instrumentos del Tesoro realizada este 12 de marzo, en una operación que volvió a mostrar el peso creciente del financiamiento en moneda local dentro de la estrategia fiscal. La Secretaría de Finanzas informó que recibió ofertas por $12,90 billones, de las cuales adjudicó poco más de diez billones entre instrumentos en pesos, títulos ajustados por inflación, bonos atados a tasas bancarias y deuda vinculada al dólar.
El dato central de la jornada no es solo el volumen colocado, sino la señal política que busca enviar el equipo económico: sostener el financiamiento del Tesoro en el mercado doméstico sin recurrir a emisión monetaria directa. En un escenario donde cada licitación funciona como test del apetito de los inversores, la capacidad de renovar y ampliar deuda se volvió un termómetro de confianza sobre la política económica.
Una licitación dominada por instrumentos en pesos
La mayor parte de la operación se concentró en instrumentos denominados en pesos y dólar linked, donde el Tesoro recibió 7.546 ofertas y adjudicó $10,17 billones de valor efectivo.
Dentro de ese universo, los títulos ajustados por inflación (CER) volvieron a captar una porción significativa de la demanda.
Entre ellos se destacaron:
- La Letras del Tesoro ajustada por CER con vencimiento el 15 de mayo de 2026 (X15Y6), que adjudicó $2,736 billones de valor efectivo.
- La nueva letra CER con vencimiento el 30 de septiembre de 2026, con $1,088 billones adjudicados.
- El bono cero cupón ajustado por CER con vencimiento el 31 de marzo de 2027 (TZXM7), que colocó $854.554 millones.
- El bono CER con vencimiento en junio de 2028 (TZX28), con $1,865 billones adjudicados.
El menú también incluyó instrumentos a tasa fija y a tasa variable.
Entre los títulos a tasa fija, el Tesoro adjudicó $2,209 billones en la letra capitalizable con vencimiento el 15 de mayo de 2026, con una tasa efectiva mensual de corte de 2,60% y una TIREA de 36,07%. También colocó $407.370 millones en una letra con vencimiento el 30 de septiembre de 2026, con una TEM de 2,53% y TIREA de 34,96%.
Por su parte, los instrumentos atados a la tasa TAMAR —referenciada en tasas mayoristas bancarias— también encontraron demanda. La letra con vencimiento el 31 de agosto de 2026 adjudicó $593.373 millones, mientras que el bono con vencimiento el 26 de febrero de 2027 colocó $418.481 millones, con TIREA de 39,83% y 42,16% respectivamente.
Cobertura cambiaria y demanda por dólar linked
La licitación incluyó además títulos vinculados al dólar oficial, una herramienta que el Tesoro utiliza para captar inversores que buscan cobertura frente a eventuales movimientos del tipo de cambio.
En este segmento se adjudicaron: $81.980 millones en la letra dólar linked con vencimiento el 30 de abril de 2026, con una TIREA de 6,35%. $162.533 millones en una nueva letra dólar linked con vencimiento el 30 de septiembre de 2026, con TIREA de 5,13%.
El uso de estos instrumentos refleja la necesidad del Tesoro de ofrecer alternativas de cobertura cambiaria sin emitir deuda directamente en moneda extranjera.
Bonar 2027: colocación parcial y segunda vuelta
En paralelo, el Gobierno licitó el BONAR 2027 (AO27), un bono denominado y pagadero exclusivamente en dólares estadounidenses.
En este caso, se recibieron ofertas por USD 440,07 millones, aunque finalmente se adjudicaron USD 151,80 millones de valor efectivo.
El precio de corte se fijó en USD 1.011,98 por cada valor nominal de USD 1.000, con una TIREA de 5,59% y una tasa nominal anual de 5,45%.
Debido al volumen de ofertas, el Tesoro aplicó un prorrateo de 71,8150469387755% sobre las propuestas recibidas al precio de corte.
Además, el Gobierno habilitó una segunda vuelta para el 13 de marzo, entre las 11:00 y las 13:00, destinada a inversores interesados en suscribir el bono al mismo precio de corte. En esta etapa se podrán colocar hasta USD 100 millones adicionales de valor nominal.
Financiamiento en pesos y señales al mercado
Más allá del detalle técnico, la licitación forma parte de la dinámica central de la política económica actual: financiar al Estado a través del mercado local.
Cada operación cumple al menos tres funciones simultáneas: Renovar vencimientos de deuda existentes. Obtener financiamiento adicional para el Tesoro. Enviar señales de estabilidad financiera al mercado.
El volumen de ofertas —$12,90 billones— indica que los instrumentos del Tesoro continúan encontrando demanda en el sistema financiero y entre inversores institucionales.
Al mismo tiempo, la diversidad de instrumentos ofrecidos refleja una estrategia de diversificación: tasa fija, ajuste por inflación, tasa bancaria y cobertura cambiaria.
Lo que el mercado observará en las próximas licitaciones
La lectura política y económica de estas operaciones no se agota en una sola jornada.
Las licitaciones del Tesoro funcionan como una secuencia continua donde cada resultado influye en el siguiente. El nivel de rollover, las tasas convalidadas y la composición de los instrumentos adjudicados permiten inferir expectativas del mercado sobre inflación, tipo de cambio y tasas de interés.
La segunda vuelta del BONAR 2027 será uno de los próximos indicadores a observar, porque permitirá medir si la demanda por deuda en dólares se mantiene o si los inversores privilegian instrumentos en moneda local.
En paralelo, la dinámica del financiamiento en pesos seguirá siendo un componente central de la gobernabilidad económica. Mientras el Tesoro logre sostener la colocación de deuda en el mercado doméstico, el Gobierno podrá administrar vencimientos sin recurrir a mecanismos más disruptivos.
El verdadero test, sin embargo, siempre aparece en la siguiente licitación.
