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El BCRA acelera compras de dólares, pero el mercado le marca un límite en bonos y riesgo país

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El Banco Central volvió a quedarse con el centro de la escena financiera este viernes 20 de marzo. Compró US$ 172 millones, el monto más alto de marzo, y extendió a 53 ruedas consecutivas la secuencia de saldo positivo en el mercado oficial. El dato, por sí solo, ya tiene densidad política: en medio de un programa económico que necesita mostrar control sobre el dólar, acumulación de reservas y menor tensión cambiaria, la autoridad monetaria logró sostener una racha que supera las oscilaciones diarias y empieza a ofrecer una señal más estructural. Pero la foto no cierra completa. Mientras el BCRA suma divisas y el dólar mayorista baja, los bonos en dólares vuelven a retroceder y el riesgo país sube a 623 puntos. La pregunta, entonces, ya no pasa solo por cuánto compra el Central, sino por cuánto de esa calma cambiaria logra convertirse en credibilidad financiera.

Una racha de 53 ruedas que fortalece al Gobierno en el frente cambiario

El saldo del viernes fue contundente. El BCRA compró US$ 172 millones, la cifra diaria más alta del mes, y acumuló US$ 485 millones en la semana. Desde enero, cuando comenzó la cuarta etapa del esquema monetario, ya suma US$ 3.783 millones en compras, un volumen que supera un tercio de la meta anual que maneja el oficialismo, estimada entre US$ 10.000 millones y US$ 17.000 millones durante 2026.

No se trata solo de una mejora operativa. La continuidad de la racha cambia el clima del mercado oficial. Son 53 jornadas consecutivas con saldo comprador, una secuencia infrecuente que refuerza la idea de una mayor oferta de dólares y de una plaza cambiaria con menos tensión que en otros tramos del programa económico. Para el equipo económico, ese dato tiene valor político concreto: le permite exhibir capacidad de intervención sin necesidad de convalidar una corrección brusca del tipo de cambio y sostener el discurso de normalización del frente externo.

El dólar mayorista acompañó esa señal. Bajó $4 y cerró en $1.390,50, el valor más bajo del último mes. En la semana retrocedió $9,50, equivalente a 0,7%. El volumen operado en el segmento contado alcanzó US$ 357,5 millones, otra referencia de un mercado abastecido. Además, el techo del régimen cambiario quedó en $1.638,52, de modo que el oficial terminó 17,8% por debajo de ese nivel. Esa distancia le da margen al Gobierno: puede seguir comprando divisas mientras sostiene una narrativa de estabilidad sin que el tipo de cambio se convierta, por ahora, en el principal foco de incertidumbre.

Las reservas suben en el día, pero el saldo semanal reabre una tensión de fondo

La mejora del viernes permitió cortar una racha de siete ruedas consecutivas de caída en las reservas brutas. Las reservas internacionales cerraron en US$ 43.808 millones, con una suba diaria de US$ 106 millones frente a la rueda previa. A primera vista, el dato parece coherente con la secuencia compradora del Central. Sin embargo, la dinámica más amplia obliga a una lectura menos lineal.

En la semana, las reservas acumularon una baja de US$ 1.851 millones. Y ahí aparece una de las claves del momento financiero: el Banco Central compra dólares en el mercado, pero esa acumulación no se traslada de manera automática al stock de reservas. Los pagos de deuda, los movimientos de valuación de activos y las necesidades financieras del Tesoro siguen condicionando la capacidad de transformar compras en recomposición efectiva del balance.

Ese contraste es políticamente sensible. A fines del mes pasado, las reservas habían alcanzado US$ 46.905 millones, el nivel más alto en seis años. El retroceso posterior no borra la mejora previa, pero sí recuerda que la acumulación todavía convive con exigencias financieras fuertes. En otras palabras, el Gobierno puede mostrar que el BCRA compra, aunque todavía no puede presentar una estabilización definitiva del frente externo. La reconstrucción existe, pero no avanza en línea recta.

El mercado le reconoce calma al dólar, no todavía a la deuda

La otra mitad de la rueda financiera mostró un tono menos complaciente. Mientras el mercado cambiario mantuvo la calma, la renta fija soberana volvió a marcar cautela. Los bonos en dólares operaron con bajas generalizadas, tanto en su cotización cable como en pesos. Entre los principales títulos se observaron retrocesos de 1% en AL41D, 1% en GD35D, 1,3% en AL35D y 0,9% en GD46D. En la pantalla en pesos, las caídas también fueron amplias: AL41 cedió 1,5%, AE38 0,8%, AL35 0,6% y GD46 0,5%.

El deterioro no se limita al movimiento intradiario. En el balance mensual, varios bonos de la curva larga siguen acumulando pérdidas relevantes. GD46 baja 5,1% en el mes, AL41 retrocede 5%, AL35 pierde 3,8% y GD35 cae 3,5%. El riesgo país, en ese marco, subió 3,5% hasta 623 puntos y ya acumula un alza de 8,9% en el mes y de 9,1% en el año.

Ese comportamiento funciona como una advertencia política y financiera. El Gobierno logró ordenar, al menos parcialmente, el mercado oficial de cambios. Pero la deuda soberana todavía no valida de manera plena esa mejora. La señal es clara: el dólar no mete ruido, aunque el crédito argentino sigue sin recuperar una trayectoria consistente. El mercado distingue entre la administración táctica del corto plazo y la consolidación estructural del programa.

Acciones con sostén parcial: energía firme, mercado selectivo

La Bolsa local mostró otra lectura intermedia. El Merval avanzó 0,4% hasta 2.779.276,36 puntos y el Merval en dólares subió 0,1% hasta 1.885,97 puntos. En el balance mensual, el índice acumula una mejora de 5,2% en pesos y de 4,2% en dólares. Sin embargo, la suba no fue homogénea ni reflejó una mejora general del apetito por riesgo argentino.

YPF volvió a concentrar la atención. Trepó 3% en pesos y encabezó la rueda local. También avanzaron Metrogas con 2,2%, TGN con 1,7%, Transener con 1,3%, Banco Macro con 0,7%, Galicia con 0,8% y Pampa Energía con 0,3%. Del lado de las bajas aparecieron Central Puerto con 2,8%, IRSA con 2,4%, Supervielle con 1,6% y Cresud con 1,3%.

La operatoria en ADR replicó esa dispersión. YPF ganó 2,7%, acompañada por Ternium, Globant, Banco Macro y Galicia, mientras IRSA cayó 3,5%, Central Puerto 3,4% y Corporación América 2,7%. La energía sigue funcionando como refugio relativo dentro del equity argentino. YPF acumula un alza de 19,1% en el último mes, mientras Pampa sube 11,1%, Edenor 13,1% y TGS 9,3%. En cambio, parte del segmento financiero todavía corre desde atrás, con retrocesos mensuales de 7,1% en Macro, 8,1% en Supervielle y 5,1% en BBVA.

La conclusión de mercado no es lineal: hay sostén selectivo, no entusiasmo generalizado. Algunos papeles energéticos contienen al índice, pero la mejora no alcanza para construir una lectura expansiva sobre todos los activos locales.

La correlación de fuerzas dentro del programa económico

En términos de poder económico, la rueda dejó un dato favorable para el Gobierno y otro que lo obliga a administrar expectativas. El punto a favor es que el BCRA refuerza su lugar como pieza ordenadora del corto plazo. La racha compradora, la baja del dólar mayorista y la relativa estabilidad de las cotizaciones paralelas le dan al equipo económico una base para sostener la gobernabilidad cambiaria, que sigue siendo uno de los activos más relevantes del programa.

Las tasas de referencia acompañan ese escenario: la TAMAR se ubicó en 26,56% TNA y la BADLAR en 26,25% TNA, dentro de un esquema que por ahora no muestra desborde en la plaza monetaria. El dólar minorista promedio vendedor cerró en $1.414,017, el MEP operó en $1.422,45, el CCL en $1.473,66 y el dólar cripto rondó los $1.474,16, prácticamente alineado con el contado con liquidación. El mercado cambiario, en síntesis, sigue sin convertirse en el canal principal de estrés.

El punto que condiciona es otro: la deuda no acompaña con la misma convicción. Y eso limita la capacidad oficial para transformar la estabilidad táctica en mejora integral de financiamiento. La suba del riesgo país a 623 puntos resume esa tensión. Aunque el dólar permanezca bajo control y el Central compre, el mercado todavía exige algo más para convalidar una compresión sostenida de spreads y una recuperación plena de los bonos.

Un movimiento importante, pero no definitivo

Lo que ocurrió este viernes tiene peso político real. El Banco Central logró el mayor saldo comprador de marzo, reforzó una racha de 53 ruedas y volvió a darle aire a la estrategia oficial sobre el frente cambiario. Ese resultado no es menor en un año en el que la acumulación de reservas funciona como una de las variables críticas para medir la consistencia del programa.

Pero el mismo día también dejó expuesta la otra cara del tablero. Las reservas repuntaron en la jornada, aunque cerraron una semana de fuerte caída. Los bonos no reaccionaron. El riesgo país volvió a subir. Y la Bolsa mostró una mejora apoyada en pocos nombres, no una suba amplia del mercado.

La escena, entonces, no ofrece una validación cerrada sino una señal partida. El Gobierno consolidó una posición en el mercado oficial y ganó margen para sostener la calma cambiaria. Lo que todavía no consiguió es que esa fortaleza táctica se derrame con la misma intensidad sobre toda la estructura financiera. En las próximas semanas habrá que mirar si la secuencia compradora del BCRA logra sostenerse, si las reservas vuelven a tomar una trayectoria ascendente más limpia y, sobre todo, si la deuda empieza a acompañar. Ahí se juega una parte decisiva del crédito político del programa económico.

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El mercado ajusta expectativas: inflación más baja, dólar retrasado y crecimiento moderado

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El nuevo Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) difundido el 5 de marzo por el Banco Central (BCRA) trazó una radiografía que el sistema financiero sigue con atención: inflación anual proyectada en 26,1% para 2026, un dólar mayorista estimado en $1.707 a fin de año y un crecimiento económico del 3,4%.

Los números surgen de una encuesta realizada entre el 25 y el 27 de febrero a 46 participantes —entre 34 consultoras y centros de investigación locales e internacionales y 12 entidades financieras— y ofrecen una señal clave para el clima económico y político del país: el mercado espera que la inflación continúe bajando, pero al mismo tiempo proyecta un tipo de cambio que crecería menos que los precios, lo que abre interrogantes sobre la sostenibilidad del esquema cambiario.

La pregunta que sobrevuela la City es evidente: ¿se consolida un escenario de estabilidad macroeconómica o se trata de un equilibrio frágil sostenido por expectativas aún en construcción?

Inflación en descenso y un dólar que corre detrás de los precios

El relevamiento anticipa que la inflación mensual seguirá desacelerándose durante el año. Para febrero, los analistas estimaron un IPC de 2,7%, cifra que se ubica por debajo del 2,9% registrado en enero, aunque 0,6 puntos porcentuales por encima del REM anterior.

En el caso de la inflación núcleo, el indicador se proyecta en 2,5% mensual, también con un leve ajuste al alza frente al informe previo.

Según el escenario que trazan los analistas, la barrera del 2% mensual recién se quebraría en mayo, tras lo cual el índice de precios seguiría una trayectoria descendente hasta cerrar el año con 26,1% de inflación acumulada.

En paralelo, el REM muestra un ajuste a la baja en las expectativas de tipo de cambio. El dólar mayorista promedio para marzo se proyecta en $1.429, es decir $73 menos que en el relevamiento anterior.

Para diciembre de 2026, el consenso de mercado ubica el dólar en $1.707, lo que implicaría una suba interanual de 17,9%, claramente por debajo de la inflación esperada.

Esa relación —precios creciendo más rápido que el tipo de cambio— aparece como uno de los datos más sensibles del informe, porque sugiere un proceso de apreciación real del peso, una dinámica que el mercado suele observar con cautela cuando se prolonga en el tiempo.

Crecimiento moderado y estabilidad laboral

El REM también ofrece una proyección sobre el nivel de actividad. Los analistas estimaron que el Producto Interno Bruto (PIB) habría crecido 0,8% en el cuarto trimestre de 2025 respecto al trimestre anterior, una mejora de 0,6 puntos porcentuales frente al relevamiento previo.

Para 2026, el consenso proyecta una expansión económica del 3,4% en promedio, con un crecimiento trimestral de 1,0% en el primer trimestre y 0,9% en el segundo.

En el mercado laboral, las expectativas se mantienen estables. La tasa de desempleo se ubicaría en 6,7% de la Población Económicamente Activa en el cuarto trimestre de 2025, y se mantendría prácticamente en el mismo nivel —6,7%— hacia fines de 2026.

La estabilidad proyectada en el empleo sugiere que los analistas no anticipan cambios abruptos en el mercado laboral, aunque tampoco esperan una mejora significativa.

Superávit comercial y equilibrio fiscal en el radar

El informe también muestra una perspectiva relativamente favorable para el frente externo.

Para 2026, los analistas proyectan exportaciones por US$92.737 millones e importaciones por US$80.204 millones, lo que arrojaría un superávit comercial de US$12.533 millones, una cifra US$1.358 millones superior a la estimada en el relevamiento anterior.

En materia fiscal, el REM anticipa un superávit primario de $16,1 billones para 2026, mientras que el promedio del Top 10 de analistas lo ubica en $15,9 billones. Ningún participante del relevamiento prevé un superávit inferior a $9 billones.

El escenario fiscal proyectado aparece alineado con el objetivo de equilibrio presupuestario, una variable que el mercado considera central para sostener la estabilidad macroeconómica.

Tasas y liquidez: el costo del dinero en pesos

Las expectativas sobre las tasas de interés también reflejan el intento de equilibrar inflación, liquidez y estabilidad cambiaria.

El REM proyecta que la tasa TAMAR de bancos privados se ubique en 31,3% nominal anual en marzo, equivalente a 2,6% efectiva mensual. Para diciembre de 2026, el consenso prevé una reducción hasta 24% nominal anual.

El nivel de tasas aparece como una de las herramientas clave para sostener la demanda de pesos frente al dólar, en un contexto donde el tipo de cambio proyectado crece más lento que los precios.

Expectativas en construcción

El REM no fija política económica, pero funciona como una brújula del clima financiero. Sus proyecciones condensan la mirada de consultoras, bancos y centros de análisis sobre el rumbo macroeconómico.

El escenario que surge del informe combina inflación en descenso, crecimiento moderado, estabilidad laboral y superávit fiscal, pero también plantea una dinámica cambiaria que el mercado seguirá de cerca.

La clave, en los próximos meses, será observar si las expectativas comienzan a alinearse con los datos reales o si aparecen tensiones entre inflación, tipo de cambio y tasas que obliguen a recalibrar el escenario.

Por ahora, el consenso del mercado traza una trayectoria relativamente ordenada para 2026. Pero, como suele ocurrir con las proyecciones económicas, el verdadero test llegará cuando la economía avance sobre el terreno de los hechos.

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El Banco Central lleva 41 ruedas consecutivas de compras y supera los USD 2.800 millones en 2026

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El Banco Central de la República Argentina acumuló más de USD 2.800 millones en compras de divisas en lo que va de 2026 y encadenó 41 jornadas consecutivas con saldo comprador. Este miércoles sumó otros USD 40 millones en el mercado cambiario, en una rueda con bajo volumen, y llevó el total anual a USD 2.839 millones desde el inicio de la fase 4 del programa monetario en enero.

El dato no es menor: representa cerca del 28% del objetivo oficial para el año y se produce en un escenario de dólar mayorista en baja —cerró en $1.400,50, con retroceso del 1%— y reservas internacionales en USD 46.208 millones. La pregunta que empieza a circular en el mercado es si el ritmo actual consolida un nuevo piso de estabilidad o si depende en exceso de factores estacionales y financieros.

Fase 4, emisión y absorción: el engranaje del esquema monetario

Desde enero, cuando comenzó la cuarta etapa del programa monetario, la autoridad monetaria compró USD 2.839 millones. Solo en febrero acumuló USD 1.555 millones, un salto significativo en la estrategia de acumulación.

Para sostener esas compras, el Central emitió pesos sin esterilizar en el momento de adquirir los dólares. Luego, el Tesoro absorbió parte del excedente a través de colocaciones de deuda en el mercado local. En las últimas licitaciones evitó expandir en exceso la base monetaria para no trasladar presión a los precios.

El presidente del organismo, Santiago Bausili, explicó que la acumulación dependerá de la demanda de pesos y del flujo de dólares hacia el sistema. La meta oficial para 2026 oscila entre USD 10.000 y USD 17.000 millones, según estimaciones oficiales. El margen es amplio y deja claro que el Gobierno condiciona el objetivo a la dinámica de confianza en la moneda local.

El esquema operativo incluye un tope diario de compra equivalente al 5% de las operaciones en el Mercado Libre de Cambios. Además, habilita adquisiciones fuera del mercado mayorista mediante acuerdos directos con compañías e instituciones, con el objetivo de reducir presión sobre la cotización.

Deuda, exportaciones y financiamiento: las fuentes de los dólares

La disponibilidad de divisas provino principalmente de la liquidación de exportaciones del sector agroindustrial y de emisiones de deuda corporativa y subsoberana. Desde las elecciones legislativas de octubre de 2025, empresas y provincias colocaron alrededor de USD 11.000 millones en obligaciones negociables y bonos.

Ese flujo fortaleció la oferta en el mercado y permitió al Banco Central intervenir sin forzar la cotización. En paralelo, el Tesoro compró dólares a la autoridad monetaria para afrontar compromisos externos, lo que moderó el impacto neto sobre las reservas.

A comienzos de semana, el Central pagó USD 1.004 millones correspondientes a los Bonos para la Reconstrucción de la Argentina Libre (Bopreal), un instrumento diseñado para que empresas con deudas comerciales externas regularicen compromisos con proveedores. El pago tensionó el stock, pero no alteró la tendencia general de acumulación.

A fines de febrero, las reservas habían alcanzado USD 46.905 millones, el nivel más alto desde el inicio del gobierno de Javier Milei y el mayor en más de seis años.

Tipo de cambio y banda: margen de maniobra

El dólar mayorista cerró este miércoles en $1.400,50, 214,02 pesos por debajo del techo de la banda cambiaria fijado en $1.614,52. Es decir, el tipo de cambio oficial se ubica 15,2% debajo del límite superior del esquema.

El volumen operado en contado fue de USD 331,5 millones, inferior al promedio reciente. La combinación de menor demanda y oferta sostenida permitió sostener el sendero descendente sin intervención agresiva. Para fin de mes, el techo de la banda se proyecta en torno a los $1.654.

El Gobierno observa esa brecha como un colchón de credibilidad: mientras el dólar se mantenga lejos del límite, el esquema luce administrable. Pero ese margen también depende del ingreso de divisas y del apetito por instrumentos en pesos.

Correlación económica y agenda política

En términos políticos, la acumulación de reservas fortalece al equipo económico. Mejora la capacidad de pago de deuda, reduce vulnerabilidad externa y otorga margen frente a eventuales shocks. También consolida la narrativa oficial de estabilización tras la volatilidad inicial del programa.

Sin embargo, el mecanismo no es neutro. La emisión para comprar dólares requiere coordinación fina con el Tesoro para evitar que el excedente presione la inflación. La estrategia descansa en un delicado equilibrio entre absorción monetaria, financiamiento en pesos y confianza cambiaria.

La acumulación ya superó un cuarto de la meta anual. El desafío será sostener el ritmo cuando la estacionalidad de exportaciones pierda fuerza y cuando el calendario de deuda exija nuevas salidas de divisas.

Por ahora, el Banco Central compra, el dólar retrocede y las reservas crecen. El mercado observa si la secuencia responde a un ciclo virtuoso consolidado o a una ventana favorable que aún debe atravesar pruebas más exigentes.

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Compras récord del BCRA impulsan reservas y consolidan la estabilidad cambiaria

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El Banco Central de la República Argentina (BCRA) volvió a cerrar una rueda con saldo comprador en el mercado cambiario y sumó otros USD 32 millones, encadenando 17 jornadas consecutivas de adquisiciones. La estrategia, alineada con la denominada “fase 4” del programa económico, permitió que las reservas internacionales alcancen su nivel más alto en casi cuatro años y medio, al tiempo que contribuyó a una fuerte baja del riesgo país y a una mayor estabilidad financiera.

La continuidad de las compras refuerza el ancla cambiaria y consolida uno de los pilares centrales de la política económica actual: el fortalecimiento del balance del BCRA como condición necesaria para reducir la vulnerabilidad macroeconómica y mejorar el acceso al financiamiento.

Compras sostenidas y reservas en máximos históricos recientes

Durante la última rueda, la autoridad monetaria adquirió USD 32 millones, lo que llevó el acumulado de las últimas 17 jornadas hábiles a USD 1.049 millones. Este proceso se inscribe en el inicio de la “fase 4” del programa económico, orientada a recomponer reservas y estabilizar el mercado cambiario.

Como resultado, las reservas brutas, excluyendo pasivos, ascendieron a USD 45.779 millones, con un incremento diario de USD 39 millones, alcanzando el nivel más alto desde la primera mitad de septiembre de 2021. La mejora en las tenencias internacionales refleja no solo las compras en el mercado, sino también un contexto externo favorable para algunos activos del balance del Central.

En ese sentido, el BCRA se vio beneficiado por el aumento en la cotización internacional del oro. La entidad posee alrededor de 1,98 millones de onzas troy, equivalentes a 61,5 millones de toneladas, cuyo valor superó los USD 5.100 por unidad en la última sesión, aportando un impulso adicional al nivel de reservas.

Oferta de dólares, límites operativos y proyecciones oficiales

La aceleración de la tendencia compradora se explica por una mayor liquidación de divisas del sector agroexportador y por el ingreso de dólares provenientes de la emisión de deuda de empresas privadas. De acuerdo con estimaciones del propio banco de bancos, aún restan liquidarse cerca de USD 3.600 millones correspondientes a firmas que se endeudaron en los mercados internacionales, lo que amplía la oferta de moneda extranjera en el mercado cambiario.

En términos operativos, el Banco Central fijó un tope diario del 5% del volumen negociado en el Mercado Libre de Cambios (MLC) para las compras de dólares, con el objetivo de preservar la estabilidad de las operaciones. No obstante, en determinadas jornadas ese límite fue superado. Fuentes privadas explican estos desvíos por operaciones realizadas por fuera del circuito habitual del MLC.

El propio organismo aclaró que está habilitado a efectuar adquisiciones en bloque fuera del mercado mayorista, acordando montos y precios de manera directa con empresas o instituciones, una herramienta destinada a evitar distorsiones en el funcionamiento general del mercado.

De cara al mediano plazo, las proyecciones oficiales para 2026 estiman que la compra de divisas podría ubicarse entre USD 10.000 millones y USD 17.000 millones, en función del proceso de remonetización de la economía. El presidente del BCRA, Santiago Bausili, sostuvo que la posibilidad de continuar fortaleciendo las reservas dependerá de la demanda de pesos y de la oferta de dólares en el mercado.

Impacto financiero: baja del riesgo país y estabilidad cambiaria

La estrategia de acumulación de reservas tuvo un efecto directo sobre los indicadores financieros. Como consecuencia de las compras del Banco Central, el riesgo país perforó los 500 puntos básicos y se ubicó en 493 unidades, el nivel más bajo desde junio de 2018. La suba de los bonos refleja una mayor confianza de los inversores en el programa económico del Gobierno, ahora focalizado en robustecer las tenencias internacionales del BCRA.

Tras la victoria del oficialismo en las elecciones legislativas, el indicador elaborado por JP Morgan se redujo en más de 600 puntos básicos, un movimiento que acerca a la Argentina a los mercados internacionales de crédito. De sostenerse esta tendencia, el país podría volver a emitir deuda externa a tasas más bajas.

En el plano cambiario, el dólar mayorista subió cinco pesos (0,4%) y cerró a $1.442,50 para la venta, su valor más alto desde el 14 de enero. Aun así, en lo que va del año el tipo de cambio oficial registra una baja de $12,50 o 0,9%, desde los $1.455 del 30 de diciembre.

Para la jornada, el BCRA estableció un techo de $1.559,78 dentro del régimen de bandas cambiarias, dejando al dólar mayorista $117,28 por debajo de ese límite, una distancia del 8,1% respecto del valor máximo habilitado para la libre flotación. Este margen refuerza la señal de control cambiario y contribuye a anclar expectativas en el corto plazo.

Compras del BCRA en enero (USD millones)

  • 5 de enero: USD 21
  • 6 de enero: USD 83
  • 7 de enero: USD 9
  • 8 de enero: USD 62
  • 9 de enero: USD 43
  • 12 de enero: USD 55
  • 13 de enero: USD 55
  • 14 de enero: USD 187
  • 15 de enero: USD 47
  • 16 de enero: USD 125
  • 19 de enero: USD 21
  • 20 de enero: USD 8
  • 21 de enero: USD 107
  • 22 de enero: USD 80
  • 23 de enero: USD 75
  • 26 de enero: USD 39
  • 27 de enero: USD 32
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El dólar sube por tercer día, pero sigue lejos del techo de las bandas cambiarias

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El tipo de cambio oficial volvió a subir por tercera jornada consecutiva, aunque permanece holgadamente dentro del régimen de bandas cambiarias vigente desde enero. El dólar mayorista cerró a $1.442,50 y el minorista a $1.465 en el Banco Nación, en un contexto de estabilidad cambiaria, acumulación de reservas del Banco Central y reacomodamiento de portafolios hacia instrumentos en pesos.

El movimiento se dio en el primer mes de funcionamiento pleno de las bandas cambiarias oficiales ajustadas por inflación, un esquema que, pese a la reciente corrección al alza, mantiene al dólar un 8,1% por debajo del techo de libre flotación fijado por el Banco Central de la República Argentina (BCRA).

Estabilidad cambiaria y margen dentro de las bandas oficiales

En el segmento mayorista, el dólar avanzó cinco pesos o 0,4%, hasta $1.442,50 para la venta, su valor más alto desde el 14 de enero. Aun así, el tipo de cambio oficial conserva en lo que va del mes un descenso acumulado de $12,50 o 0,9% respecto de los $1.455 registrados el 30 de diciembre, previo al inicio de enero.

Para la rueda analizada, el BCRA fijó el techo de la banda cambiaria en $1.559,78, lo que deja al dólar mayorista $117,28 por debajo de ese límite, equivalente a un 8,1%, antes de que se habilite la libre flotación de la divisa.

En el mercado minorista, el dólar al público también mostró una suba de cinco pesos o 0,3%, al cerrar a $1.465 para la venta en el Banco Nación. Según el relevamiento del BCRA, el promedio del sistema financiero fue de $1.463,48 para la venta y $1.412,81 para la compra.

Por su parte, el dólar informal cerró sin cambios en $1.490, luego de haber tocado $1.500 al mediodía. En enero, el blue acumula una baja de $40 o 2,6%, tras haber registrado el lunes un piso intradiario en $1.480, el valor más bajo desde el 15 de diciembre.

Reacomodamiento de portafolios y menor dolarización

El comportamiento del mercado cambiario se explica, en parte, por un flujo vendedor de dólares financieros. Según explicó Félix Marenco, asesor financiero de Cocos Gold, “aparece un flujo vendedor de dólares financieros de quienes habían acumulado divisas como cobertura y hoy las venden para hacer tasa en pesos”.

Marenco agregó que existe además un componente más estructural: “parte de ese stock de dólares se liquida para financiar consumo y gastos corrientes, en un contexto donde los ingresos reales siguen ajustados”. Este fenómeno se inscribe en un proceso más amplio de recomposición de carteras, tras un período de elevada dolarización.

En esa línea, el analista sostuvo que “la combinación de menor incertidumbre política, tasas reales positivas y una economía que había quedado excesivamente dolarizada respecto del M2 (Base Monetaria) explica la fuerte caída en la compra-venta de dólares y el crecimiento de la inversión en fondos e instrumentos en pesos”. Para Marenco, no se trata de un evento aislado, sino de “un reacomodamiento natural de portafolios frente a un nuevo equilibrio de expectativas”.

Reservas en alza y señales positivas para el mercado financiero

El fortalecimiento del esquema cambiario se apoya también en la acumulación de reservas internacionales, que se ubican en máximos desde septiembre de 2021. Un informe de Portfolio Personal Inversiones (PPI) destacó que “el foco del mercado seguirá puesto en la capacidad del BCRA para sostener este ritmo de acumulación”.

El reporte subrayó que comprar más de USD 1.000 millones en menos de un mes constituye “una señal muy positiva”, que explica por qué muchos inversores pasaron de una posición de cautela a “pagar Globales, llevando el riesgo país a mínimos”. Según PPI, las condiciones para que esta dinámica continúe son favorables: el agro liquida en enero unos USD 85 millones diarios, mientras que las emisiones corporativas ya aportaron USD 2.800 millones, con otros USD 3.600 millones aún por ingresar al 16 de enero, de acuerdo con la última presentación del BCRA.

En materia de activos, Ignacio Morales, Chief Investments Officer de Wise Capital, señaló que “parte relevante de esta suba de reservas estuvo explicada por un nuevo avance del precio del oro en los mercados internacionales”, un activo con peso significativo en el balance de la autoridad monetaria.

Morales agregó que, con este desempeño, “el mercado sigue de cerca la capacidad del BCRA para sostener el actual ritmo de acumulación de divisas en las próximas semanas”, en un escenario donde la estabilidad cambiaria y la dinámica de reservas continúan siendo variables centrales para las expectativas financieras.

En paralelo, el Banco Central informó que al 22 de enero los depósitos en dólares en efectivo del sector privado registraron una leve baja de USD 4 millones, para ubicarse en USD 37.982 millones, un nivel que se mantiene muy cerca de su récord reciente.

Un escenario de control y expectativas en equilibrio

Con el dólar aún lejos del techo de las bandas, reservas en niveles máximos de más de dos años y un mercado que migra gradualmente hacia activos en pesos, enero consolida un escenario de relativa estabilidad cambiaria. No obstante, los analistas coinciden en que el sostenimiento de esta dinámica dependerá de la continuidad del ingreso de divisas, el manejo de las expectativas y la capacidad del BCRA para preservar el equilibrio entre tipo de cambio, tasas y reservas.

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