Este miércoles, agentes de la Dirección de Control Forestal dependientes del Ministerio de Ecología y RNR llevaron adelante un operativo de control en rutas en la localidad de Santiago de Liniers, sobre Ruta Provincial Nº 17 a la altura del km 30, donde se realizaron tareas de verificación y controles de tránsito de camiones.
En forma simultánea, se desarrollaron intervenciones en la zona sur de la provincia, donde se detectó el presunto inicio de un desmonte con afectación de bosque secundario en la localidad de Salto Encantado. A partir de una denuncia presentada por integrantes del Centro de Rescates Ohana, se procedió a la constatación y medición del área intervenida, logrando detener el avance del movimiento e iniciar las actuaciones correspondientes.
Durante la misma jornada, se realizaron además controles de ruta y verificación de tránsito de camiones en las localidades de Azara y Apóstoles. Estos operativos forman parte de las acciones planificadas de fiscalización y control forestal preventivo, que continuamente se realizan en distintos puntos estratégicos del territorio provincial.
En respuesta a una denuncia realizada por un vecino, referida a un presunto hecho de contaminación hídrica en un arroyo perteneciente a la cuenca del Tabay que habría derivado en la mortandad de aves de corral de su propiedad, personal de la Dirección de Recursos Vitales del Ministerio de Ecología y Recursos Naturales Renovables se trasladó a la localidad de Colonia Oasis para efectuar el relevamiento correspondiente.
Durante la inspección en el lugar, se constató la presencia de cadáveres de aves de corral (patos y gansos) en las márgenes del curso de agua.
Con el objetivo de determinar la posible causa del hecho y evaluar la calidad del recurso hídrico, se procedió a la toma de muestras de agua directamente del cauce del arroyo. El material recolectado fue remitido al Laboratorio Central de la Provincia de Misiones, ubicado en el Parque Industrial de Posadas, donde se realizarán los análisis técnicos pertinentes. Una vez obtenidos los resultados, se continuará con las actuaciones correspondientes conforme a la normativa ambiental vigente.
En un escenario crítico para la supervivencia del yaguareté en Argentina, con menos de 250 ejemplares en estado silvestre en todo el país, Misiones concentra la mayor población nacional y se posiciona como territorio clave para su preservación. En ese marco, la Subcomisión Selva Paranaense emerge como un ámbito central de articulación técnica, institucional y política para coordinar acciones concretas de conservación, recuperación poblacional y manejo de conflictos, en línea con el Plan Nacional de Conservación del Yaguareté y la Ley Provincial XVI N.º 78.
La situación del yaguareté (Panthera onca), el felino más grande del continente americano y uno de los emblemas de la biodiversidad misionera, atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia reciente. La reducción drástica del hábitat natural, la fragmentación del territorio y la persistencia de la caza ilegal llevaron a que su población se reduzca a menos de 250 individuos en libertad en todo el territorio argentino. En este contexto, la Selva Paranaense —y particularmente Misiones— se transforma en un espacio estratégico para garantizar la supervivencia de la especie, tanto desde una perspectiva ambiental como institucional.
Un ámbito clave dentro del Plan Nacional de Conservación del Yaguareté
La Subcomisión Selva Paranaense forma parte del Comité de Gestión del Plan Nacional de Conservación del Yaguareté, junto con las subcomisiones de Yungas y Región Chaqueña. Su creación respondió a la necesidad de diseñar e implementar políticas específicas para una ecorregión crítica, donde Misiones es la única provincia que integra este espacio técnico y de decisión.
El funcionamiento de la subcomisión se articula con el Plan Provincial de Conservación de Grandes Felinos, establecido por la Ley XVI – N.º 78, que constituye el principal marco normativo para la protección de estas especies en la provincia. El Ministerio de Ecología y Recursos Naturales Renovables es la autoridad de aplicación de la ley y el organismo responsable de coordinar las acciones, garantizando la coherencia entre las políticas provinciales y las estrategias nacionales de conservación.
Este entramado institucional posiciona a Misiones como una provincia pionera en la protección del yaguareté, que además cuenta con estatus de Monumento Natural Provincial y Nacional, protección absoluta y sanciones severas ante cualquier tipo de caza, daño o persecución, reforzadas por normativas que habilitan una intervención judicial activa frente a delitos ambientales.
Articulación institucional, ciencia aplicada y gestión territorial
La Subcomisión Selva Paranaense está integrada por un equipo interdisciplinario de profesionales de organismos públicos, instituciones científicas y organizaciones de la sociedad civil con amplia trayectoria en conservación. Entre sus miembros se encuentran el Instituto Misionero de Biodiversidad (IMiBio), el Ministerio del Agro y la Producción, la Administración de Parques Nacionales, Fundación Vida Silvestre, Proyecto Zorro Pitoco, la Fundación de Historia Natural Félix de Azara–Güirá Oga, la Fundación Ornitológica del Plata “Aves Argentinas”, la Dirección de Defensa del Medio Ambiente y Delitos Rurales y CeIBA-CONICET, con la posibilidad de sumar nuevas instituciones actualmente en proceso de aprobación.
Cada entidad participa a través de representantes técnicos que intervienen en la planificación, ejecución y seguimiento de las acciones definidas en el marco de la Ley XVI N.º 78 y sus modificaciones. El abordaje es integral e incluye monitoreo poblacional, investigación científica, prevención de conflictos con comunidades locales, control de la caza furtiva, educación ambiental y atención de ejemplares tanto en libertad como en cautiverio.
Las estrategias también contemplan respuestas frente a las principales amenazas que enfrenta la especie en la región, como la deforestación, el crecimiento urbano y los atropellamientos en rutas. En este punto, se desarrollan campañas de concientización y mecanismos de compensación ante eventos de predación, con el objetivo de promover una convivencia responsable entre la fauna silvestre y las actividades humanas.
Uno de los antecedentes más relevantes del trabajo coordinado de la subcomisión fue la translocación de la yaguareté Pará y sus cachorros, realizada en octubre del año pasado en Puerto Iguazú. El operativo se activó luego de que la hembra fuera detectada en zonas cercanas a asentamientos urbanos, una conducta que implicaba riesgos tanto para los animales como para la comunidad. La captura y el traslado se realizaron bajo estrictos protocolos de bienestar animal, con participación de instituciones provinciales y nacionales, y los ejemplares fueron reubicados en un Área Natural Protegida que garantiza condiciones adecuadas para su supervivencia.
Impacto institucional y mirada estratégica sobre la conservación
Desde el Gobierno provincial destacaron el rol de la Subcomisión Selva Paranaense como un espacio de integración y toma de decisiones basadas en evidencia. El ministro de Ecología y Recursos Naturales Renovables subrayó que se trata de “un espacio clave de integración, participación y construcción colectiva, donde confluyen distintos actores con fuerte presencia territorial, alto nivel de profesionalismo y un profundo conocimiento técnico”, y agregó que esta articulación permite “fortalecer las acciones de conservación y abordar con mayor eficacia los desafíos ambientales actuales”.
Asimismo, valoró la participación de las organizaciones que integran la subcomisión y remarcó que “solo aunando esfuerzos podemos lograr resultados sostenibles”, en el marco de una política de puertas abiertas para sumar voluntades en temas prioritarios como la conservación del yaguareté, la educación ambiental y el cuidado integral de los ecosistemas.
Desde Fundación Vida Silvestre Argentina, la coordinadora de Biodiversidad, Lucía Lazzari, explicó que el aporte de la organización se basa en un enfoque integral: “Ampliamos y fortalecemos áreas protegidas y corredores clave, acompañamos el monitoreo científico de la especie y sus presas desde 2001, promovemos prácticas productivas compatibles con la conservación y la restauración del hábitat, abordamos los conflictos entre grandes felinos y productores rurales, evaluamos y mitigamos el impacto de las rutas, y desarrollamos acciones de comunicación y sensibilización”.
Lazzari también destacó el rol de la Reserva de Vida Silvestre Urugua-í, administrada por la fundación, desde donde se realizan tareas de control y prevención de la caza furtiva en articulación con guardaparques y agentes de conservación, en el marco del Plan de Acción para la Conservación de una especie críticamente amenazada.
Por su parte, el director general del IMiBio, Emanuel Grassi, puso el foco en la relevancia del abordaje científico en la toma de decisiones. Señaló que el organismo interviene como autoridad de aplicación de los recursos genéticos, garantizando los procedimientos de captura, la toma de muestras y el resguardo del material biológico en el Biobanco de Sangre y Tejidos. “Este trabajo nos permite contar con información clave para el monitoreo sanitario y genético de los ejemplares, fundamental para definir estrategias de conservación efectivas”, afirmó.
Desde el Centro de Rescate y Conservación de Fauna Silvestre Güirá Oga, de la Fundación de Historia Natural Félix de Azara, remarcaron que cada intervención no solo permite asistir a ejemplares en riesgo, sino también generar información estratégica para comprender las amenazas que enfrenta la fauna y contribuir al equilibrio de los ecosistemas, un aspecto central para la conservación del yaguareté como predador tope de la Selva Paranaense.
Finalmente, desde Aves Argentinas destacaron el valor estratégico de la subcomisión como espacio de articulación, y mencionaron acciones concretas como la prueba piloto del seguro ante eventos de depredación en el Corredor Municipal de Conservación y Desarrollo Península de Andresito, la implementación de medidas de coexistencia con familias vecinas —caniles, luces foxlight, cercos eléctricos y campañas de vacunación— y el uso de collares satelitales, como el que permite el seguimiento de la hembra “Pará”, clave para fortalecer el monitoreo y la toma de decisiones en línea con la Estrategia Nacional para la Conservación del Yaguareté.
El Gobierno de Misiones puso en marcha el Plan de Manejo Sostenible de Bosque en Zonas de Interfase en Puerto Iguazú, una iniciativa clave para compatibilizar la expansión urbana con la conservación de la biodiversidad en un área ambientalmente estratégica. El proyecto apunta a ordenar el uso del suelo, reducir conflictos territoriales y proteger corredores biológicos donde se registran especies emblemáticas como el yaguareté, con financiamiento específico del Fondo Nacional para el Enriquecimiento y la Conservación de los Bosques Nativos.
La iniciativa fue presentada durante una recorrida oficial por la zona de las 2000 Hectáreas, encabezada por el ministro de Ecología y Recursos Naturales Renovables de Misiones, Martín Recamán, junto al intendente de Puerto Iguazú, Claudio Filippa, con la participación de funcionarios provinciales, técnicos especializados y autoridades vinculadas al ordenamiento territorial y la biodiversidad.
Una zona crítica de interfase entre ciudad y áreas protegidas
El plan se desarrolla en el sector periurbano conocido como las 2000 Hectáreas, ubicado en el cuadrante sur del ejido urbano de Puerto Iguazú. Se trata de un espacio de alto valor estratégico por su condición de área de transición entre el Parque Nacional Iguazú, el Parque Provincial Puerto Península y distintas reservas naturales municipales, conformando un corredor ambiental clave para la fauna silvestre.
En este territorio se registran desplazamientos de grandes felinos, entre ellos el yaguareté, especie emblemática y prioritaria para las políticas de conservación de la provincia. La coexistencia entre expansión urbana y biodiversidad quedó expuesta de manera inédita cuando fue necesario trasladar a la yaguareté conocida como “Para”, junto a sus cachorros, en un operativo destinado a resguardar tanto a los animales como a la comunidad local.
Al presentar el proyecto, el ministro Recamán subrayó el sentido estratégico de la iniciativa: “Este proyecto apunta a ordenar el límite entre una urbanización que va a seguir creciendo y un ambiente natural que necesita ser protegido. Por eso es fundamental contar con una planificación a futuro, con reglas claras y una mirada integral que permita pensar la convivencia entre la naturaleza y el desarrollo urbano, junto con el acompañamiento permanente a los vecinos que viven en estas áreas de interfase”.
Conflictos territoriales, expansión urbana y planificación ambiental
Desde el punto de vista normativo, el área se encuentra alcanzada por el Ordenamiento Territorial de los Bosques Nativos (OTBN) de Misiones, con predominio de categorías I y II, correspondientes a zonas de alto y mediano valor de conservación. Esta condición ambiental convive con una presión social significativa: las 2000 Hectáreas constituyen prácticamente el único frente de expansión urbana disponible para el municipio.
Esa combinación derivó en los últimos años en conflictos asociados a la ocupación de tierras, prácticas productivas, impactos ambientales y convivencia con fauna de gran porte. El Plan de Manejo Sostenible surge, así, como una herramienta de gestión territorial preventiva, con el objetivo de formular una zonificación urbano-ambiental que ordene los usos del suelo, identifique áreas aptas para el crecimiento urbano y garantice la preservación del bosque nativo.
Entre los principales lineamientos del plan se destacan la promoción de cinturones verdes de bosque nativo alrededor del área urbanizada, la preservación de sectores linderos a áreas naturales protegidas y la generación de instrumentos normativos que permitan una gestión territorial con enfoque ambiental. Para ello, se prevé analizar la pérdida de bosque nativo asociada al crecimiento urbano desde 2010 hasta la actualidad, estudiar las tendencias de expansión del ejido urbano y diseñar zonificaciones que aseguren la provisión de servicios ecosistémicos y la conectividad del paisaje.
El proceso incorpora además un enfoque socio-participativo, integrando la percepción de la comunidad local sobre el bosque nativo y su incidencia directa en la calidad de vida, en una zona donde la presencia de biodiversidad genera tanto valor ambiental como tensiones cotidianas.
Financiamiento, impacto institucional y proyección provincial
El proyecto cuenta con financiamiento del Fondo Nacional para el Enriquecimiento y la Conservación de los Bosques Nativos y recibirá el 13% del Presupuesto de Bosques Nativos (PEBN) del fondo provincial 2024, con recursos adjudicados de manera directa al municipio de Puerto Iguazú, previa presentación de un Plan Institucional municipal con enfoque de zonificación urbano-ambiental.
El intendente Filippa valoró el acompañamiento provincial y el impacto institucional del plan: “Vamos a trabajar con un equipo con mucha experiencia y conocimiento, lo que nos plantea grandes desafíos. Somos conscientes de la importancia de proteger la flora, la fauna y los recursos naturales e hídricos, por eso el compromiso es cotidiano, acompañando a las familias que habitan en la zona de las 2000 hectáreas, donde también sabemos que se proyecta el crecimiento urbano de la ciudad”. Además, remarcó la relevancia del acceso a fondos específicos para concretar el proyecto.
La experiencia local se inscribe en una problemática de escala provincial. En Misiones, el 38% de los municipios presenta áreas urbanas en contacto directo con bosques nativos, una realidad que vuelve imprescindible avanzar en esquemas de planificación que integren desarrollo urbano, inclusión social y conservación ambiental.
En ese marco, el Plan de Manejo Sostenible de Bosque en Zonas de Interfase se consolida como una herramienta estructural para anticipar conflictos, reducir riesgos ambientales y fortalecer una convivencia responsable entre las comunidades y la biodiversidad, en una de las zonas más sensibles y emblemáticas del territorio misionero.
La provincia sumó 17 nuevos sitios identificados como Áreas Claves para la Biodiversidad (KBA), un instrumento internacional que orienta políticas de conservación y define zonas de prioridad ecológica de importancia global. La ampliación del mapa de territorios estratégicos fue confirmada por Andrés Bosso, coordinador del Programa NEA de Aves Argentinas, quien destacó que Misiones “es pionera” en este tipo de procesos y se convierte en el primer Estado provincial en cumplir con los estándares globales de identificación de KBA.
Las nuevas delimitaciones no implican la creación de áreas protegidas, sino la definición de contornos que requieren mayor atención en restauración, educación ambiental, reintroducción de especies y planificación territorial. El reconocimiento fortalece la posición de Misiones en la agenda ambiental y en la toma de decisiones ante futuros proyectos de infraestructura y financiamiento.
Un proceso científico con validación internacional y participación institucional amplia
En diálogo con LT17 Radio Provincia, Bosso recordó que el trabajo comenzó hace varios años, cuando Aves Argentinas coordinó un ejercicio científico para priorizar territorios claves para la conservación de la naturaleza. Se trató de un trabajo conjunto con casi una veintena de instituciones, entre ellas numerosos institutos del CONICET, Parques Nacionales, el Ministerio de Ecología y organizaciones no gubernamentales.
El coordinador explicó que se trató de una actualización de un estudio previo realizado “veinte años atrás”, pero que en esa ocasión solo abarcaba aves. En cambio, esta nueva fase incluyó mamíferos, anfibios, reptiles, peces y flora, con criterios ampliados para identificar especies amenazadas, endémicas, de distribución restringida o congregatorias.
“Evaluamos especies amenazadas, endémicas de distribución restringida, congregatorias, y eso nos vincula con el territorio y nos permite fijar los contornos de cuáles son las hectáreas más valiosas”, sostuvo Bosso. El resultado acumulado supera el millón de hectáreas identificadas, aunque aclaró que la provincia cuenta con “unas quinientas y pico mil hectáreas” bajo protección efectiva, cifra que describió como “muchísimo, más que la media nacional”.
El informe completo fue publicado en un libro disponible en la página oficial de la organización. Luego, el material fue sometido a la revisión del secretariado internacional KBA, con sede en Inglaterra y respaldado por ocho instituciones globales. Su rol es verificar que los datos cumplan con criterios estandarizados a nivel mundial.
Este proceso —señaló Bosso— permite que áreas como Iguazú, Posadas y alrededores o Campo San Juan posean la misma jerarquía en los registros globales que sitios emblemáticos como el Parque Nacional Kruger, en Sudáfrica.
Impacto territorial: un mapa que incide en decisiones productivas, ambientales y financieras
Bosso remarcó que la información generada tiene implicancias concretas en las políticas públicas y en la evaluación de proyectos. “Las agencias de cooperación internacional o las entidades financieras cruzan los datos. Si alguien pide un préstamo o presenta un proyecto de infraestructura, aparece el mapa: ‘ojo que acá está el Parque Provincial Uruguay’, ‘ojo que acá está Iguazú’”, ilustró.
El coordinador también puso el foco en un aspecto geográfico clave: la necesidad de fortalecer la conservación en el sur de Misiones, una zona históricamente relegada frente a la mayor visibilidad del norte. “El sur también existe”, afirmó, al observar que muchos fragmentos de alto valor ecológico se encuentran “bastante huérfanos” de protección. Actualmente, estima que allí se contabilizan “unas quinientas hectáreas protegidas”, aunque destacó los avances municipales, como reservas locales en Salto Encantado, Corpus, Aristóbulo del Valle y Santa Ana, y la creación del Paisaje Protegido Arroyo Cazador.
Para Bosso, la consolidación de estas áreas claves es el resultado de un trabajo sostenido y coordinado: “Trabajamos mucho, y hay una correspondencia de instituciones públicas y privadas que están siempre a favor del Bosque Atlántico”.
Especies determinantes y el compromiso misionero: por qué estos sitios son estratégicos
Entre las especies señaladas como indicadores para definir las áreas críticas aparecen el carpintero canela, la ranita llorona y la mentita del monte, todas con poblaciones reducidas y distribuciones extremadamente acotadas. “Algunas están exclusivamente en el Bosque Atlántico”, explicó Bosso.
La magnitud del desafío se dimensiona cuando describe el retroceso de este ecosistema: hace cien años, el Bosque Atlántico abarcaba una superficie similar “a toda la Patagonia Argentina”, incluyendo Paraguay, Misiones y gran parte de Brasil. Hoy, “la superficie remanente sería lo que ocupa la provincia de Neuquén”, fragmentada en apenas diez bloques principales, siendo Misiones el más grande, con “cerca del cincuenta por ciento” del remanente.
Esto implica una responsabilidad directa: “Lo que haga Misiones es determinante. No sirve lo que haga otra provincia con especies que solo existen aquí”, enfatizó.
En términos cotidianos, Bosso ilustró la importancia de conservar estos territorios con ejemplos concretos: la regulación térmica bajo la sombra de la selva, la retención hídrica de los más de 800 arroyos de la provincia y el impacto económico del turismo asociado a parques como Iguazú, que combina 67.000 hectáreas de selva protegida en Argentina, 84.000 en el Parque Provincial Uruguay y 180.000 en su par brasileño.
“Conservar la naturaleza, por suerte, en Misiones no es algo que haya que explicar demasiado”, afirmó. Además, destacó el rol institucional del Ministerio de Ecología, que “nunca se devaluó ni degradó”, y del Instituto Misionero de Biodiversidad, actores que consolidan una política ambiental sostenida en el tiempo.