economía agroindustrial

Soja y maíz en la región núcleo, el clima pone en jaque la campaña gruesa 2025/26

Compartí esta noticia !

La campaña gruesa 2025/26 ingresa en una fase crítica en la región núcleo: unas 450.000 hectáreas de soja de primera se encuentran en condición regular como consecuencia del déficit hídrico y las lluvias erráticas, mientras que el maíz temprano registra pérdidas de hasta 50% del rendimiento en zonas del sudeste cordobés. El escenario, documentado en el Informe Semanal N° 953 de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), advierte que si no se producen lluvias en el corto plazo, podrían concretarse recortes significativos en el potencial productivo.

Déficit hídrico, calor extremo y deterioro acelerado de la soja de primera

El reporte correspondiente a la semana al 22 de enero de 2026 revela que las lluvias de los últimos siete días fueron altamente irregulares, dejando a un 65% de la región casi al margen de las precipitaciones, con registros superiores a 15 mm solo en el noreste y sur del área núcleo. Se destacaron Carlos Pellegrini con 55 mm y Chacabuco con 42 mm, mientras que amplias zonas permanecieron con aportes mínimos.

Como consecuencia directa, los lotes de soja de primera en condición regular aumentaron 13 puntos porcentuales en una semana, alcanzando el 15% del área total, equivalentes a unas 450.000 hectáreas. En paralelo, los cuadros en buenas condiciones representan el 40%, los muy buenos otro 40% y los excelentes apenas el 5%.

A este cuadro se sumó un marcado repunte térmico, con máximas que alcanzaron los 37°C, configurando un combo crítico de escasez de agua y calor intenso. La escasez hídrica afecta ya al 20% del área, mientras que la condición regular se extiende al 65%, dejando solo al 15% con reservas adecuadas u óptimas, principalmente en el norte de la región.

En términos fenológicos, el cultivo comienza a transitar su período más sensible: 5% del área ya se encuentra en plena fructificación (R4), el 55% en inicio de fructificación (R3) y el resto en floración (R2). “La falta de lluvias que afecta a gran parte de la región núcleo desde fines de diciembre pone en jaque el rinde potencial”, señala el informe, advirtiendo que el nivel de pérdida dependerá estrictamente de las lluvias de los próximos siete días.

Los relevamientos zonales describen un deterioro progresivo. En Baradero advierten que “la planta se quedó en altura, está apretada por la falta de agua”, con abortos de hojas inferiores que podrían avanzar hacia las flores. En Piedritas ya se registran pérdidas de área foliar y cultivos manchoneados, mientras que en San Gregorio y Bigand alertan que, sin lluvias inmediatas, los lotes de menor productividad no lograrán cerrar surco, con pérdidas importantes de potencial.

Maíz temprano: la heterogeneidad marca la campaña y emergen recortes severos

En el maíz 2025/26, el panorama es igualmente complejo y profundamente heterogéneo. Actualmente, 6 de cada 10 lotes se mantienen entre muy buenos y excelentes, aunque esa condición cayó 8 puntos porcentuales en la última semana. Los cuadros regulares ya explican el 9% del área y apareció un 1% de lotes en mal estado.

Donde el agua llegó a tiempo, los rindes se sostienen firmes: se habla de 120 qq/ha en Corral de Bustos y Monte Buey, hasta 140 qq/ha en Carlos Pellegrini, y sin grandes penalidades en sectores de Colón y Junín. Sin embargo, el propio informe resume que “la campaña va a terminar siendo muy buena, aunque podría haber sido mucho mejor”, luego de una cosecha fina récord y un escenario hídrico favorable hasta Navidad.

El escenario se torna crítico en los ambientes más restrictivos y, especialmente, en la franja central de la región núcleo. Allí, los técnicos estiman pérdidas de rinde del 30 al 50% en el sudeste cordobés, con rendimientos que rondarían los 70 qq/ha o menos, particularmente al norte y este de Marcos Juárez. En San Gregorio se proyectan recortes de entre 25 y 30% en ambientes flojos y del 10% en los mejores lotes, mientras que en San Pedro y Baradero esperan rindes de 70 a 75 qq/ha.

Un dato clave es que, en los cuadros más castigados por la sequía, la cosecha podría adelantarse a los primeros días de febrero, lo que implica que las lluvias previstas para la próxima semana llegarían demasiado tarde para revertir el deterioro productivo.

Pronóstico climático: ola de calor y lluvias que llegan con lo justo

El escenario climático inmediato no ofrece alivio pleno. Según el informe, a partir del domingo 25 de enero se configurará una ola de calor, con temperaturas máximas entre 35 y 38°C y mínimas elevadas, condición que se mantendría por más de tres días consecutivos.

Recién desde el lunes 26 se espera la presencia de un sistema frontal frío, débil y estacionario, que favorecería la ocurrencia de precipitaciones aisladas e intermitentes en la región núcleo. En ese marco, el consultor Elorriaga advierte que “hay grandes probabilidades de que, en el inicio de la última semana del mes, el frente frío quiebre el bloqueo permitiendo que las lluvias avancen sobre la zona núcleo”.

No obstante, el propio relevamiento climático indica que, con el estado actual de los perfiles, en los próximos quince días se requerirían más de 100 mm generalizados, y entre 120 y 160 mm en el sector centro-oeste, para alcanzar condiciones de humedad óptimas, un volumen que hoy luce exigente frente a los pronósticos disponibles.

Soja de segunda: el ajuste hídrico también condiciona el potencial

La soja de segunda no escapa a la presión del clima. En Carlos Pellegrini y Bigand se advierte la necesidad urgente de lluvias para evitar una mayor desaceleración del crecimiento, aunque el cultivo aún se mantiene “en carrera” si se registran aportes hídricos en el corto plazo.

En Bombal, el rastrojo de la excelente cosecha de trigo permitió conservar mejor la humedad, al punto que los técnicos señalan que “al remover las plantas, la tierra aún se mantiene húmeda”. En contraste, en Colón se observan mayores síntomas de estrés, especialmente en suelos overos y de menor calidad.

Impacto económico y proyección productiva: un equilibrio cada vez más frágil

El deterioro productivo en soja y maíz en la región núcleo —corazón agrícola del país— introduce una variable crítica en la proyección de oferta de granos para 2026. Si se consolidan los recortes de rinde, el impacto se trasladará al volumen exportable, al ingreso de divisas y al nivel de actividad de la cadena agroindustrial, con implicancias directas sobre la recaudación fiscal y el balance externo.

Además, la creciente heterogeneidad territorial complejiza la gestión productiva y financiera de los establecimientos, profundizando la brecha entre zonas favorecidas y castigadas por el clima. En ese contexto, la dependencia de eventos climáticos puntuales se vuelve determinante para definir si la campaña logra sostener un desempeño “muy bueno”, como aún proyectan algunos técnicos, o si deriva en un ajuste más profundo.

Compartí esta noticia !

La Bolsa de Rosario anticipa la tercera mayor cosecha de maíz en 15 años

Compartí esta noticia !

La región núcleo apunta a una producción de maíz de 14,8 millones de toneladas en la campaña 2025/26, un 20% más que el ciclo anterior, según el informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) publicado el 15 de enero de 2026. La primera estimación confirma una recuperación significativa frente a la campaña pasada, impulsada por mayor superficie sembrada y mejores rindes, aunque la interrupción de las lluvias a fines de diciembre y comienzos de enero le quitó al cultivo temprano la posibilidad de alcanzar un nuevo récord. Aun así, el volumen proyectado se ubica como la tercera mayor cosecha de los últimos 15 años, con impacto directo en la oferta exportable y en el ingreso de divisas del complejo cerealero.

La estimación inicial marca 14,8 Mt, es decir 3,3 millones de toneladas más que las 11,5 Mt obtenidas en la campaña 2024/25. El guarismo, sin embargo, queda por debajo de las 15,5 Mt que se proyectaban al inicio de la siembra, cuando el escenario hídrico y térmico era más favorable. Desde el 24 de diciembre, el corte casi total de las lluvias coincidió con el llenado de granos del maíz temprano, limitando el rendimiento potencial en los principales núcleos productivos.

Más superficie y mejores rindes, pero con estrés hídrico puntual

El crecimiento interanual de la producción se explica, en primer lugar, por un aumento del 10% en la superficie sembrada, y en segundo término por una recuperación del rinde promedio, hoy estimado en 98 qq/ha, frente a los 82 qq/ha del ciclo anterior. La comparación con 2024/25 resulta clave: en aquella campaña, el bloqueo pluvial fue más prolongado y afectó severamente al norte bonaerense durante el período crítico y el llenado de granos. En cambio, en el ciclo actual la falta de lluvias se concentró hacia el final del período crítico, cuando muchas espigas ya mostraban un buen cuajado.

Además, el cultivo partió de mejores reservas de agua en el suelo y de un maíz que había recibido precipitaciones recurrentes a lo largo del ciclo. En el cálculo de esta primera estimación se incluye también un 10% de maíz tardío y de segunda, implantado en tiempo y forma y con todo su potencial productivo aún por delante. Con estos elementos, la campaña 2025/26 se perfila como la tercera mayor cosecha de la región núcleo en los últimos 15 años, aunque con un balance agridulce: sin la interrupción de las lluvias de fines de diciembre y principios de enero, los rindes récord parecían al alcance de la mano.

Lluvias por debajo de lo normal y reservas de agua ajustadas

El informe de la BCR advierte que los primeros 14 días de enero dejaron un 48% menos de lluvias en la región núcleo. El promedio fue de 13 mm, cuando la media histórica para el período es de 60 mm. Algunas estaciones de la red GEA en el sudeste de Córdoba —como Labordeboy, Canals y Guatimozín— no registraron precipitaciones, mientras que los mayores acumulados se midieron en Colonia Almada (47 mm), General Pinto (41 mm) y Ramallo y Pergamino (40 mm). En el sur de Santa Fe, Bigand acumuló 26 mm.

Como consecuencia, las reservas hídricas a un metro de profundidad se ubican mayoritariamente entre escasas y sequía, con pocos focos regulares asociados a lluvias aisladas. El contraste es marcado con otras regiones: desde el centro de Córdoba y Santa Fe hacia el norte, las precipitaciones fueron recurrentes y abundantes, incluso con anegamientos e inundaciones en Chaco, Corrientes y Santiago del Estero, y desbordes de ríos en el noroeste cordobés. En La Pampa, el sudoeste bonaerense y San Luis, los registros oscilaron entre 30 y 50 mm.

A diferencia de enero de 2025, cuando la falta de lluvias afectaba al 90% de la región pampeana, este año la retracción pluvial aparece claramente delimitada al corazón de la zona núcleo, especialmente en el sudeste cordobés y sudoeste santafesino, con un núcleo similar en el centro-este bonaerense. Según el consultor Elorriaga, “en el centro de la región pampeana no logran sincronizarse la circulación cálida y húmeda del norte con la fría del sur patagónico, condición clave para el desarrollo de lluvias y tormentas”.

Estado de los cultivos: maíz firme, soja bajo alerta

En términos generales, el 65% de los lotes de maíz temprano se mantiene entre condiciones muy buenas y excelentes, aunque en la última semana los cuadros excelentes retrocedieron 2 puntos porcentuales, mientras que los regulares avanzaron hasta representar el 7% del área. En zonas como Carlos Pellegrini y Bombal, el cultivo sostiene un muy buen potencial, con espigas prácticamente completas. En contraste, en el centro-sur santafesino y el sudeste cordobés ya se detectan fallas en el llenado de granos. En María Susana, los rindes promedio rondarían los 100 qq/ha, un 20% por debajo del año pasado, mientras que en Corral de Bustos los maíces tempranos muestran una marcada removilización de reservas.

La soja de primera ingresó en su período crítico con señales de alerta. El 20% del cultivo ya inició la fructificación (R3) y el resto transita la floración. En la última semana, los lotes calificados como excelentes y muy buenos se redujeron en 10 puntos porcentuales, hasta representar el 65% del total. La falta de agua en esta etapa podría comprometer el rinde, especialmente en ambientes de menor calidad. Aun así, el escenario es menos crítico que el de la campaña pasada, cuando la sequía provocó pérdidas de plantas y aborto de flores en el noreste bonaerense.

La soja de segunda mantiene un buen comportamiento general y atraviesa aún una etapa de baja demanda hídrica, aunque en algunas zonas ya se observan signos incipientes de estrés. Su evolución quedará condicionada a la dinámica climática de las próximas semanas.

Pronóstico y señales hacia adelante

Para el período comprendido entre el 15 y el 21 de enero, se espera el pasaje de dos frentes fríos, con chaparrones y tormentas aisladas durante el jueves y el domingo. Las temperaturas máximas podrían ubicarse entre 32 y 35°C, mientras que las mínimas descenderían hasta 10–13°C hacia el lunes 19. Si bien estos eventos podrían aportar alivio parcial, los técnicos advierten que, de mantenerse el actual escenario, en los próximos 15 días se requerirán más de 100 mm de manera generalizada, y entre 120 y 160 mm en el oeste, para recomponer condiciones óptimas de humedad en el suelo.

En este contexto, la campaña maicera 2025/26 avanza con una clara mejora productiva interanual, pero bajo un equilibrio frágil entre potencial y clima. El resultado final dependerá de que las lluvias previstas logren alcanzar las zonas más comprometidas de la región núcleo, en un momento clave para consolidar rindes y sostener el aporte del maíz al complejo agroexportador.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin