economía agropecuaria

La soja cae en el mercado local mientras la harina alcanza máximos y tensiona la cadena exportadora

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En plena cosecha argentina, el mercado de la soja muestra señales cruzadas. Mientras el precio disponible en el mercado local se debilita, la harina de soja en Chicago alcanza valores máximos desde octubre de 2024, generando una tensión entre productores y la industria en un contexto de alta oferta y demoras logísticas.

Según los datos del sector publicados por la Bolsa de Comercio de Rosario, la pizarra local ronda los $430.000 por tonelada, lo que en términos reales representa el nivel más bajo desde julio del año pasado y se ubica 22% por debajo del promedio. En paralelo, el precio en dólares cayó un 10% desde fines de marzo, mientras que en el mercado internacional prácticamente no registró variaciones.

Las lluvias de abril retrasan la cosecha de soja, aun así, las descargas en puertos son récord. El trigo norteamericano sufre la sequía y las perspectivas son mixtas. Se comprometieron 17 Mt de trigo y entramos al carry con grandes stocks remanentes.

Se desploma el precio de la soja en el mercado disponible

Desde el inicio del año y a principios de esta semana se descargaron en los puertos del Gran Rosario 18,8 Mt de granos según el sistema Stop, el volumen más alto de la serie y 30% por encima del promedio para esta altura del año. Si bien durante la semana pasada las entregas cayeron 22%, afectadas parcialmente por la intermitencia del servicio de transporte, las descargas en lo que van del año están en niveles máximos, pero con una particularidad: del total de toneladas que llegaron a puerto durante 2026, solo el 23% son porotos de soja. En el acumulado del año son 4,3 Mt, 400.000 toneladas menos que el año pasado y todavía no se siente el cambio de estacionalidad. 

El avance de las labores por soja está luchando con las persistentes lluvias sobre la región central, complicando tanto la cosecha como la salida misma de mercadería a puerto. En la Zona Núcleo, GEA-BCR estima que el 25% de la superficie objetivo ya fue cosechada, 3 p.p. por delante de la campaña pasada, pero considerablemente rezagados respecto al promedio de 55% para las últimas cinco campañas a esta altura. A pesar del lento ritmo que están tomando las labores de soja, las existencias totales de los principales granos al primero de abril llegaron a alcanzar máximos históricos (ver), impulsadas por la oferta récord de los cereales y la gran performance del girasol. En términos comerciales, se desprenden dos puntos fundamentales del escenario actual:

  1. A pesar de que todavía no se generalizaron los envíos de soja, el ritmo de recepción de las terminales ya está en máximos.
  2. En consecuencia, el valor del cupo sigue pesando en el precio disponible. No solo dependiendo de las entregas de soja, sino del espacio relativo entre maíz, trigo y girasol.

En materia de cotizaciones, la pizarra en pesos está cerca de los AR$ 430.000/t, ajustando por inflación es la cotización más baja desde julio del año pasado y está 22% por debajo del promedio. En términos comparativos, la pizarra de soja cayó 10% en dólares desde finales de marzo hasta ahora, mientras en Chicago prácticamente se mantuvo sin cambios, cediendo menos de un dólar por tonelada.

Al mismo tiempo que la pizarra exhibe la típica estacionalidad en precios a esta altura del año, las cotizaciones internacionales de la harina de soja llegan a máximos desde octubre del 2024, impulsadas por los fondos especulativos en Chicago y la tracción de demanda interna y externa en Estados Unidos. Siguiendo la dinámica del mercado, el precio de exportación de la harina argentina para embarques en cosecha llega a máximos del año superando los US$ 370/t, 13% más que a comienzos del 2026 y US$ 45/t más que el precio a cosecha el año pasado a esta altura. Teniendo en cuenta el ratio extracción teórico de la industria argentina, punta a punta, el alza del FOB de harina de soja le habría sumado US$ 30/t al precio promedio de venta industrial a cosecha en lo que va del año. 

Sin embargo, el mercado internacional de harina de soja está sufriendo cambios estructurales muy relevantes y cada año es mayor la mayor preponderancia de Estados Unidos y Brasil. En el caso del país norteamericano, como era de esperarse, marzo rompió récords de procesamiento de porotos -el segundo mes más alto de su historia- y en lo que va de la campaña ya se procesaron 41,5 Mt, máximos históricos y 24% por encima del promedio de los últimos años a esta altura, produciendo 32,8 Mt de harina. Impulsados por los incentivos a biocombustibles, la oferta de harina se sigue expandiendo, funcionando como ancla en las cotizaciones y limitando las subas. Todavía sin la harina argentina entrando de lleno en el mercado internacional, las exportaciones desde EE. UU. hasta marzo inclusive se incrementaron 17% entre campañas y están 41% por encima del promedio para la última década.


Trigo argentino 2025/26: el volumen comercializado es el más alto desde la campaña 2021/22, pero en comparación con la producción pierde pulso

La aspiradora externa sigue traccionando fuertemente la comercialización interna de trigo y a esta altura del año se observan compromisos por 17 Mt, cifra que por sí misma equivale al promedio del total de las cosechas 2020/21 a 2024/25. La 2025/26 puso un golpe sobre la mesa y, con la nueva estimación de GEA-BCR para el cierre de la campaña, totalizó 29,5 Mt: casi 50% más que el ciclo anterior.

De dicho total comercializado, vemos que las 17 Mt comprometidas hasta ahora no son más que un 58% del total de cosecha estimada, debiéndonos remontar hasta 2015/16 para encontrar una cifra similar; sin embargo, el dato se matiza observando que fue solo 6 Mt el volumen comprometido en ese ciclo a esta altura, mientras el tonelaje de la campaña corriente casi lo triplica.

La Argentina todavía tiene otras 12,5 Mt del cereal disponibles para ser colocadas tanto en el mercado local como externo. Las exportaciones del cultivo hasta abril inclusive llegarían a unos 12,5 Mt, sumando datos preliminares de NABSA para este mes y marzo. 

Sin embargo, ya empiezan a hacerse sentir los efectos del carry sobre los precios de exportación. El FOB del cereal está en US$ 229/t, habiendo llegado a 230/t a principios de este mes, y cerca de 11% por encima de los precios de enero, cuando cotizaba en torno a los USD 205/t. En general, comienza a pesar la aguda competencia de la producción rusa que entra a los mercados internacionales, por lo que se acota el margen de subas del precio de exportación para mantener competitividad. Además, también toma relevancia seguir de cerca la coyuntura climática en Estados Unidos, que podría condicionar el futuro del cereal de ese origen y abrir ciertas posibilidades de exportación si el hemisferio norte presenta problemas de oferta.


El trigo norteamericano 2026/27, en jaque por el clima 

Por último, a poco de que inicio la cosecha de trigo de invierno en el hemisferio norte, el trigo estadounidense atraviesa una coyuntura climática compleja. Una sequía lleva semanas azotando a las regiones trigueras de Estados Unidos y amenaza con reducir los rindes finales. Según informa USDA, al 7 de abril 68% del trigo de invierno está bajo estado de sequía; más del doble que el año pasado a esta altura. 

El lunes 13 de abril el USDA publicó la segunda edición del año del informe semanal Crop Progress (progreso de cultivos), en el que se relevan tanto el avance de las labores de siembra y cosecha como las condiciones de los cultivos. El mercado se encontró con un panorama poco alentador para el trigo de invierno, en tanto solo 34% se encuentra en condiciones buenas a excelentes; el año pasado el registro arrojaba 47%, y la cifra es, además, 1 p.p. inferior a la semana pasada.

Este dato confirma una tendencia que los operadores seguían de cerca desde hace semanas. Se puede considerar un buen indicador anticipado del desempeño general de la campaña al tomar las condiciones del trigo de invierno en Kansas, el principal estado productor del cultivo en Estados Unidos. Allí desde hace semanas ya se observaba un deterioro de las condiciones buenas a excelentes de los cultivos, al punto de alcanzar 32% en el último dato semanal, sumando una sexta semana consecutiva de merma en la variable y cayendo a su nivel más bajo desde 2022. Otros estados productores también son afectados, con 54% del trigo en Texas calificado como pobre o muy pobre y cerca de la mitad en esa condición en Oklahoma, Nebraska y Colorado.

Por otro lado, es importante mencionar que, entre el 1 y 8 de marzo, el porcentaje de trigo de invierno en condiciones buenas a excelentes era el más alto del último lustro en Kansas. Mientras que, con el correr de las semanas dicho porcentaje registró una caída de 26 p.p. respectivamente. Es la primera vez desde por lo menos 2015 que se observa una caída tan pronunciada y sostenida dentro del periodo. 

A diferencia de lo que se anticipaba en las últimas dos semanas, el panorama luce complejo para el cereal estadounidense. Las tan esperadas lluvias en las planicies estadounidenses, que llegarían a dar un alivio a la sequía, al final no estuvieron a la altura de lo esperado y es un factor que pone en alerta a los operadores y productores en general. A esto se añaden las perspectivas de un abril mayormente seco para las Planicies del Sur, escalando la preocupación frente a lo que ya se percibe como un riesgo real de daños sobre los rindes finales si no se materializan lluvias para el final de este mes.

En este contexto de expectativas no tan favorables para el rendimiento del trigo estadounidense, el USDA adelantó recientemente que el área total de trigo 2026/27 sería la más baja desde al menos 1919. Por lo tanto, el factor área no compensaría positivamente una situación de caídas de rindes en lo que sería el número final de producción de Estados Unidos.

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Conflicto en Medio Oriente dispara costos y reduce márgenes del trigo argentino para la campaña 2026/27

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El impacto del conflicto en Medio Oriente ya se traslada a la economía real del agro argentino. A semanas del inicio de la siembra de trigo 2026/27, los costos de producción se aceleraron con fuerza, mientras que el precio del cereal avanza a menor ritmo, generando una compresión de márgenes que condiciona las decisiones de los productores.

Según los datos publicados por la Bolsa de Comercio de Rosario, el precio internacional del petróleo Brent trepó un 77% en lo que va del año, mientras que la urea —insumo clave para la fertilización— registró subas de entre 54% y 71% en los mercados internacionales. En paralelo, el trigo en Chicago aumentó cerca de un 20%, lo que deja en evidencia una brecha creciente entre ingresos y costos.

Un shock externo que impacta directo en la estructura productiva

El desencadenamiento del conflicto en Medio Oriente tiene efectos extensivos sobre incontables ramificaciones de la actividad económica a lo largo y ancho de todo el globo. Sin embargo, aquellas esquirlas más directas y notorias son las que se pueden sentir en la estructura de coste general de la producción agropecuaria. 

Por el estrecho de Ormuz pasa un quinto del comercio internacional de petróleo (aproximadamente 20 millones de barriles por día), un cuarto del flujo internacional de GNL y un tercio del comercio de fertilizantes. El bloqueo efectivo del estrecho implicó una desconexión vital entre abastecedores y consumidores de energía e insumos en todo el mundo, poniendo en jaque la cadena de abastecimiento, hasta ahora, por todo un mes. Más allá de la posibilidad de que se encuentre una resolución parcial o total del conflicto, la masiva destrucción de capital ya consumada hace imposible un restablecimiento inmediato de suministros energéticos a niveles preguerra. Algunos analistas hablan incluso de que habría que esperar hasta entrado 2027 para recuperar las líneas de abastecimientos habituales. Hasta ahora, todo es parte de la especulación, aunque donde más certezas parece haber, es en el hecho de que el perfil de riesgo de la región del Golfo Pérsico no será igual de aquí en adelante; impactando en el costo de capital y reinversión futura.

Estos acontecimientos no son para nada ajenos al campo argentino y menos aún a semanas de comenzar la ventana habitual de siembra de la fina. El impacto ha sido directo en renglones que explican buena parte de la estructura de costes total de implantación y más aun teniendo en cuenta como han evolucionado los precios relativos desde la implosión de la guerra. 

Si bien la ofensiva militar se desató el 28 de febrero bajo la operación “Epic Fury”, el mercado ya venía descontando en precios un escenario global de creciente incertidumbre. Desde principios de año, el precio internacional del barril de petróleo Brent pasó de US$ 66/bbl a alcanzar los US$ 108/bbl a fines de marzo, un aumento del 77%. En la misma sintonía, las cotizaciones internacionales de la urea saltaron entre un 54% y 71% desde los primeros ataques. Es cierto que las cotizaciones de los commodities agro subieron impulsados por el conflicto, pero la intensidad de esas subas fue significativamente menor al aumento de los costes, sobre todo mirando los precios del trigo en Chicago, que están “solo” un 20% arriba en el año.

Qué cambia para la campaña 2026/27

El impacto de la dinámica internacional fue directo en el mercado argentino. El precio del gasoil en el surtidor aumentó un 34% en el año valuado en dólares, y la cotización mayorista de referencia a nivel doméstico para urea se disparó un 77% respecto a enero del 2026. Mientras los costos de producción vienen aumentando a un ritmo vertiginoso, las subas en el precio de venta por trigo a cosecha solo compensan parcialmente. En este sentido, la posición a diciembre del 2026 en el mercado de futuros de A3 comenzó el año promediando US$ 190/t y llegó a tocar máximos en US$ 221/t, es decir, en el mejor de los casos el trigo subió un 16% en el año, mientras que los fertilizantes casi cinco veces lo que aumentó el cereal.

Si a principios del 2026 se necesitaban 2,7 toneladas de trigo para comprar una de urea pensando para la siembra 2026/27, con la configuración actual de precios relativos se necesitarían 4,3 toneladas de trigo por cada una de urea. En cuatro meses, el costo relativo de aplicación de fertilizante se incrementó en un 57%. Otro tanto ocurrió con el gasoil, insumo más que presente en la producción agrícola. 

Según estimaciones basadas en encuestas a productores de la región y teniendo en cuenta un sistema modelo de 150 has, una distancia al puerto de 150 km y las cotizaciones pertinentes para cada momento, el margen estimado para la producción de trigo 2026/27 en campo propio, para una producción objetivo de 40 qq/ha, habría caído un 43% desde el 13 de marzo hasta el 10 de abril, mientras que el de campo alquilado un 54% para el mismo período. Haciendo las mismas cuentas entre abril y febrero, la caída en los márgenes sería menor, sostenida por el incremento en las cotizaciones a cosecha. Lógicamente, aquellos renglones que más se incrementaron desde una medición a otra son los relacionados con fertilizantes, siembra y pulverización y fletes, es decir, aquellos donde el impacto de la guerra fue más directo en los mercados internacionales. Entre marzo y abril el costo total de producción antes de impuestos se incrementó 8,2%, mientras que entre febrero y abril el aumento fue de casi un 17%.

Márgenes en retroceso y decisiones más conservadoras

Donde aún los márgenes teóricos siguen dando positivo, aunque cada vez en menor magnitud, es en los planteos que contemplan el doble cultivo de trigo con soja de segunda (considerando un rinde de 35 qq/ha). Mientras el ingreso bruto esperado a cosecha se incrementó en menos del 4% entre febrero y abril, los costos de producción antes de impuestos lo hicieron en 11,3%; resultando un margen neto de campo alquilado de 13 US$/ha, 80% menos que la estimación de febrero. 

En un mundo donde las guerras se hacen y deshacen en el mismo día, la ventana entre la publicación de este artículo y diciembre parece una eternidad. Sin embargo, en el mundo de la producción agropecuaria, las decisiones deben tomarse con anticipación, implicando la inversión de una importante cantidad de tiempo y dinero. Si bien todas las cotizaciones de commodities agro subieron impulsados por el conflicto, tanto en el mercado internacional como en el local, el impacto a mediano plazo no necesariamente implica que debamos encontrarnos con precios mayores para los granos hacia adelante.

Por el lado de la oferta, el efecto posible se hace más evidente: costos más elevados, márgenes más chicos, menor siembra, menor aplicación de tecnología o una combinación de ambas que eventualmente puedan llevar a menor producción. Escenario válido para el campo argentino como para el resto del mundo. Sin embargo, no hay que perder de vista el lado de la demanda: un mundo golpeado estructuralmente, con costos más elevados y márgenes más ajustados, bien puede resentirse en el margen la absorción de granos. Por otro lado, existen condiciones agronómicas que también podrían jugar a favor del cereal. Entre ellas, una buena recarga de los perfiles durante el otoño previo a la siembra, tal como ya está ocurriendo y se está observando en campo, junto con el pronóstico de un posible evento de El Niño hacia la primavera-verano, factores que podrían contribuir a equilibrar la balanza de cara a la intención de siembra para la próxima campaña.

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El USDA ajusta proyecciones y anticipa menor oferta global de carne vacuna en 2026

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El mercado global de carne vacuna entra en una etapa de reacomodamiento. Según el último informe del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), la producción mundial disminuiría un 1% en 2026, hasta 61,6 millones de toneladas, lo que marca el primer retroceso tras cinco años consecutivos de crecimiento. El dato no solo corrige estimaciones previas, sino que redefine el equilibrio entre oferta y demanda a escala internacional.

El informe también ajusta a la baja las importaciones globales, que pasarían de 12,01 a 11,68 millones de toneladas, una caída del 2,6% interanual. En ese cruce de menor oferta y demanda más selectiva, el comercio internacional de carne comienza a reconfigurarse.

Menor producción y cambios en los principales jugadores

El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) publicó su informe semestral de producción y comercio mundial de carnes.

En el caso de la carne vacuna, las proyecciones muestran una corrección al alza en comparación con la fuerte caída prevista en el informe anterior, al tiempo que se ajustan a la baja las estimaciones de importación.

A nivel global, se espera que en 2026 la producción de carne vacuna disminuya un 1%, hasta alcanzar 61,6 millones de toneladas, lo que implica un recorte de 685.000 toneladas respecto de 2025, frente a las 913.000 toneladas proyectadas seis meses atrás. Se trata de la primera caída en producción, tras cinco años de crecimiento ininterrumpido.

China retrae compras y se redistribuye la demanda

Los mayores ajustes a la baja se observan en China y Brasil, aunque en este último caso los cambios resultan menos significativos de lo anticipado previamente. Tras un año récord en 2025, se prevé que la producción brasileña disminuya un 2%, hasta 12,4 millones de toneladas, sin que ello modifique su posición como principal exportador mundial, con 4,275 millones de toneladas.

Una dinámica similar se proyecta para Australia, donde la producción caería un 1% hasta 2,9 millones de toneladas, debido a un menor nivel de faena. No obstante, el país se mantendría como segundo exportador mundial, con 2,16 millones de toneladas.

Por el lado de la demanda, el organismo recortó su proyección de importaciones globales de 12,01 a 11,68 millones de toneladas, lo que implica una baja del 2,6% (307.000 toneladas) frente a 2025.

Este ajuste responde principalmente a la revisión a la baja de China, cuyas importaciones se reducen de 3,75 a 3,20 millones de toneladas, una caída del 12,5% interanual.

Un mercado más competitivo y fragmentado

En este contexto, los flujos comerciales atravesarían una reconfiguración producto de la implementación de esta estrategia china de autolimitación de sus compras externas, en contraste con la creciente demanda de Estados Unidos y Europa.

En el caso chino, la decisión de restringir importaciones con el objetivo de proteger la industria local reduce el volumen importado y en consecuencia, su participación en el comercio global al nivel más bajo desde 2020, pasando del 35% alcanzado en 2023 a menos del 27% actual.

Como contrapeso, Estados Unidos muestra un aumento de la demanda, con un crecimiento cercano al 6% que lo llevaría a un récord de 2,626 millones de toneladas, equivalentes al 22,5% del comercio mundial. A ello se suma la Unión Europea, con alrededor de 500.000 toneladas adicionales. En conjunto, EE.UU. y la UE prácticamente igualan la demanda china, concentrando más del 26% del comercio mundial, aunque con un nivel de precios sensiblemente superior.

Este nuevo mapa del comercio mundial, donde las principales fuerzas de la demanda tienden a equilibrarse, encuentra a la Argentina en una posición favorable en términos de su posicionamiento comercial.

Precios, competencia y oportunidades

Mientras Brasil y Australia enfrentan dificultades para administrar las restringidas cuotas arancelarias otorgadas por China, Argentina difícilmente se vea afectada por estas limitaciones. Por el contrario, un rápido agotamiento de los cupos con arancel preferencial por parte de estos proveedores podría impulsar los precios de compra para todo el mercado durante el segundo semestre, generando mayor competitividad y mejores valores para la carne argentina.

En el caso de Europa, a partir del Acuerdo con el Mercosur, Argentina se vería beneficiada por su participación dominante en la Cuota Hilton, además de la reducción de aranceles aplicados sobre la cuota adicional.

En tanto, con Estados Unidos, Argentina goza de un tratamiento especial otorgado mediante la ampliación de la cuota específica por país, lo que posiciona favorablemente frente a un mercado cuya necesidad de abastecimiento externo podría incluso superar el actual récord proyectado por el propio USDA.

En síntesis, frente a una oferta limitada y una distribución más equilibrada de la demanda, se configura un entorno de mayor competencia en el que Argentina podría verse favorecida tanto por su capacidad de abastecimiento como por su participación en cuotas arancelarias clave.

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CRA anuncia Jonagro, impulsa el debate por la ley de semillas y lanza formación para dirigentes del agro

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En el escenario político y productivo de la Expoagro 2026, Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) activó una agenda que excede la lógica de una exposición rural: anunció una nueva edición de Jonagro, confirmó el 15º Congreso de Entes y Fundaciones de Lucha Sanitaria Animal y lanzó la tercera cohorte de la Diplomatura en Políticas Públicas Agropecuarias.

Las definiciones se presentaron durante una conferencia de prensa realizada el miércoles en la muestra agroindustrial de Expoagro, donde la dirigencia de CRA combinó anuncios institucionales con señales políticas hacia el Gobierno nacional.

El dato más inmediato es el calendario: Jonagro se realizará el 12 de mayo en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, mientras que el Congreso de Entes Sanitarios tendrá lugar el 3 y 4 de junio en la Sociedad Rural de Gualeguaychú.

Detrás de esa agenda aparece una estrategia más amplia: reposicionar al agro como actor político en la discusión sobre competitividad, sanidad animal y regulación productiva. Y, al mismo tiempo, sostener canales de diálogo con el Ejecutivo en temas sensibles como la ley de semillas, un debate que lleva años sin resolución legislativa.

La pregunta que empieza a emerger es si el movimiento del ruralismo organizado busca influir en la agenda de políticas públicas del sector o si se trata de un intento por ordenar al propio entramado agropecuario frente a un contexto económico y regulatorio todavía incierto.

Jonagro, el foro político del agro

El presidente de CRA, Carlos Castagnani, fue el encargado de confirmar la nueva edición de Jonagro, el encuentro que la entidad define como la “jornada nacional del campo argentino”.

El congreso tendrá como lema “Producir para el mundo, competir con inteligencia” y convocará a productores, empresarios, técnicos y referentes del ámbito político y económico para debatir el posicionamiento del agro en los mercados internacionales.

Según adelantó Castagnani, cinco gobernadores provinciales ya confirmaron su presencia, un dato que anticipa que el evento volverá a funcionar como espacio de articulación entre el sector productivo y la política territorial.

Jonagro se ha convertido en los últimos años en uno de los ámbitos donde el ruralismo intenta instalar agenda. Allí suelen discutirse cuestiones estructurales como competitividad, infraestructura, presión impositiva y acceso a mercados.

La elección de la Bolsa de Cereales como sede también tiene una lectura institucional: el evento se realiza en uno de los centros históricos de representación del comercio agrícola argentino.

Sanidad animal y estructura federal del agro

El vicepresidente primero de CRA, José Colombatto, presentó otro de los encuentros clave del calendario rural: el 15º Congreso de Entes y Fundaciones de Lucha Sanitaria Animal.

El evento se realizará el 3 y 4 de junio en la Sociedad Rural de Gualeguaychú y reunirá a las organizaciones que gestionan programas sanitarios ganaderos en todo el país.

Colombatto subrayó que estos encuentros cumplen una función federal dentro del sistema agropecuario. Según explicó, permiten intercambiar experiencias, revisar avances y proyectar el futuro de la sanidad animal en Argentina.

El sistema de entes sanitarios es una estructura particular dentro del modelo agropecuario argentino: combina organismos públicos y organizaciones del sector privado para ejecutar políticas de control sanitario en el territorio.

Por eso, cada congreso se convierte también en un espacio donde se revisan los equilibrios institucionales entre productores, entidades y organismos estatales vinculados a la sanidad animal.

La ley de semillas vuelve al centro del debate

En paralelo a los anuncios, el secretario de CRA, Adrián Luna Vázquez, reveló que la entidad y la Comisión de Enlace de Entidades Agropecuarias mantuvieron una reunión con el secretario de Agricultura para discutir el futuro de la ley de semillas.

La dirigencia rural presentó un documento elaborado desde noviembre e invitó al Gobierno a participar de una mesa técnica para avanzar en el tema.

“Encontramos muy buena predisposición para continuar trabajando y encontrar puntos en común”, señaló Luna Vázquez.

El punto es relevante porque la normativa sobre semillas permanece en debate desde hace años. La dificultad para alcanzar una síntesis refleja tensiones entre productores, empresas biotecnológicas y el propio Estado respecto a la regulación del uso de semillas y los derechos asociados a su desarrollo.

CRA planteó que el objetivo debe ser una política pública construida por consenso, una señal de que el sector busca influir en el proceso legislativo antes de que cualquier iniciativa avance en el Congreso.

Formación política para el sector agropecuario

Otro de los anuncios estuvo a cargo del economista Ernesto O’Connor, quien presentó la edición 2026 de la Diplomatura en Políticas Públicas Agropecuarias.

La capacitación es organizada en conjunto por Universidad Católica Argentina, CRA y la Fundación CRA.

El programa abrirá su tercera edición con el objetivo de formar dirigentes agropecuarios con formación en economía, políticas públicas y desarrollo territorial.

La iniciativa refleja una tendencia creciente dentro del sector rural: profesionalizar el vínculo entre producción y política pública.

En otras palabras, no se trata solo de representar intereses sectoriales, sino de formar cuadros capaces de intervenir en el diseño de políticas agrícolas.

Una agenda que mezcla institucionalidad y poder sectorial

Más allá de los anuncios formales, la presencia de CRA en Expoagro incluyó reuniones con organismos y actores clave del sistema agropecuario.

Durante los cuatro días de la muestra, la dirigencia rural mantuvo encuentros con SENASA, la Secretaría de Agricultura de la Nación, legisladores nacionales y el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina, además de reuniones comerciales con empresas del sector.

Ese despliegue confirma que Expoagro funciona no solo como feria productiva, sino también como plataforma política del agro argentino, donde se negocian agendas regulatorias, se construyen alianzas y se marcan posiciones frente al Gobierno.

Lo que se jugará en los próximos meses

La agenda presentada por CRA deja abiertos varios frentes.

Jonagro podría convertirse nuevamente en un escenario de definiciones políticas si los gobernadores y dirigentes del sector utilizan el encuentro para fijar posiciones sobre competitividad, regulación o impuestos.

El debate por la ley de semillas, en tanto, seguirá siendo una prueba para medir hasta dónde el Gobierno está dispuesto a construir consensos con las entidades agropecuarias.

Y la diplomatura impulsada junto a la UCA introduce otra dimensión: la formación de dirigentes con capacidad de intervenir en la discusión de políticas públicas.

En conjunto, los anuncios realizados en Expoagro sugieren que el ruralismo organizado intenta reforzar su peso institucional en un momento donde las decisiones regulatorias y productivas vuelven a ocupar el centro del debate económico.

La incógnita es si esa estrategia logrará traducirse en incidencia concreta sobre la agenda legislativa y las políticas agropecuarias del país.

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