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La nueva edad de imputabilidad: en Misiones solo 1,5% de los delitos involucran a menores de edad

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La Cámara de Diputados dio media sanción este jueves a la reforma del Régimen Penal Juvenil, el proyecto impulsado por el gobierno de Javier Milei que modifica estructuralmente el sistema vigente desde 1980. La iniciativa fue aprobada con 149 votos afirmativos y 100 negativos y ahora deberá ser tratada por el Senado.

El debate se da en un contexto en el que los datos muestran que la participación juvenil en el delito representa una proporción baja del total. En Misiones, entre el 1,5% y el 2,5% de los delitos son cometidos por menores de edad, y cerca del 90% de esos casos corresponden a delitos contra la propiedad.

A nivel nacional, las cifras van en la misma línea: los delitos cometidos por menores representan entre el 1,5% y el 5% de los delitos graves en distritos densamente poblados. En términos globales, la participación de menores de 18 años en causas penales equivale apenas al 0,06% del total de delitos penales registrados.

Radiografía nacional del delito juvenil

Los datos más recientes permiten trazar un perfil claro del fenómeno:

  • En 2024, 1.788 niños, niñas y adolescentes tuvieron al menos una causa penal iniciada en la justicia nacional, lo que representó una caída del 4,5% respecto al año anterior.
  • El 81,4% de los ilícitos corresponde a delitos contra la propiedad (robos y hurtos).
  • El 88,6% de los menores involucrados son varones.
  • El 55,2% tiene entre 16 y 17 años.
  • El 71,5% no tenía causas previas.
  • La mayor concentración de casos se registra en la provincia de Buenos Aires y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Las cifras indican que la mayoría de los adolescentes involucrados no son reincidentes y que los delitos violentos graves representan una fracción minoritaria dentro del universo juvenil.

La reforma deroga las leyes 22.278 y 22.803 y reemplaza el modelo tutelar por un proceso penal formal, con investigación fiscal, derecho a defensa desde el inicio y sentencia fundada. Establece la punibilidad desde los 14 años, eleva el umbral de prisión efectiva para jóvenes de 16 y 17 años y reserva la privación de libertad para delitos graves como homicidios, robos violentos o abusos sexuales. También amplía el catálogo de penas alternativas, como servicios comunitarios y monitoreo electrónico, fija un máximo de 15 años de prisión y prohíbe la prisión perpetua para menores de 18 años.

El proyecto prevé una asignación presupuestaria estimada en 23.739 millones de pesos para su implementación, con más de 20.000 millones destinados a la Defensoría General de la Nación para fortalecer la defensa pública especializada. Ese monto fue cuestionado por el bloque misionerista en el Congreso, ya que advierten que no alcanzará para construir centros de contención, contratar a profesionales y brindar atención diaria, carga que podría recaer en las provincias, a las que al mismo tiempo se les exige bajar el gasto público.

Mientras el oficialismo sostiene que el régimen actual quedó desactualizado frente a nuevas modalidades delictivas, las cifras muestran que el fenómeno juvenil representa una fracción acotada del total de delitos y que la mayoría de los casos corresponde a ilícitos patrimoniales.

La discusión ahora se traslada al Senado, donde el debate combinará seguridad pública, política criminal y derechos humanos en torno a una reforma que modifica de manera estructural el sistema penal juvenil argentino.

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Baja de imputabilidad: expertos alertan por inconstitucionalidad y retroceso en derechos

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Organizaciones de derechos humanos, defensorías especializadas, magistrados y académicos se unieron en un pronunciamiento conjunto para manifestar su “rechazo rotundo” al dictamen de mayoría que propone un nuevo régimen penal juvenil, aprobado el pasado 6 de mayo en reunión plenaria de comisiones de la Cámara de Diputados. El documento sostiene que, de convertirse en ley, la iniciativa sería “inconstitucional y anticonvencional” por contradecir principios y estándares internacionales en materia de derechos del niño.

Entre los puntos más cuestionados se destaca la posibilidad de reducir la edad mínima de responsabilidad penal, lo que violaría lo dispuesto por la Convención sobre los Derechos del Niño y las recomendaciones del Comité de los Derechos del Niño de Naciones Unidas. En su Observación General N.º 24 (2019), ese organismo insta a los Estados a mantener o elevar dicha edad, sugiriendo expresamente no bajarla “en ninguna circunstancia”.

Además, el texto advierte que el dictamen “genera un sistema regresivo en nuestra legislación y desvirtúa el principio de especialidad”, que exige que los adolescentes infractores sean tratados conforme a su edad y madurez, con énfasis en la reintegración social por sobre la sanción.

Los firmantes –entre los que se encuentran actores relevantes del ámbito académico, judicial y de la sociedad civil– recuerdan que desde hace años existe consenso en torno a la necesidad de derogar la ley 22.278, aún vigente desde la última dictadura, pero enfatizan que cualquier nueva norma debe adecuarse plenamente a los tratados de derechos humanos. En particular, la reforma no debe endurecer penas ni habilitar el encarcelamiento en establecimientos penitenciarios comunes.

El pronunciamiento también pone el foco en las consecuencias presupuestarias de la reforma: “Muchas provincias han avanzado en leyes procesales juveniles acordes a la Convención, y de convertirse en ley el dictamen propuesto implicaría un gran retroceso y erogaciones innecesarias”.

Entre los aspectos criticados, el documento menciona explícitamente:

  • La baja de la edad de punibilidad.
  • El agravamiento de las escalas penales.
  • La aplicación discrecional de medidas alternativas.
  • El mantenimiento de la punibilidad sobre todos los delitos sin distinción.
  • La posibilidad de privación de libertad en cárceles para adultos.

La iniciativa, señalan, vulnera no solo el marco normativo nacional, sino también compromisos asumidos por el país a nivel internacional, y advierten sobre la posibilidad de que Argentina sea denunciada y eventualmente condenada por organismos de derechos humanos si se avanza con esta normativa.

El documento fue suscripto por:

  • Stella Maris Martínez, defensora general de la Nación.
  • Marisa Graham, defensora de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes.
  • Facundo Hernández, defensor adjunto de NNyA.
  • César Raúl Jiménez, juez de Misiones y coordinador del Capítulo Argentina del Comité Panamericano de Juezas y Jueces por los Derechos Sociales y la Doctrina Franciscana (COPAJU).
  • Gustavo Daniel Moreno, secretario general de la Asociación Argentina de Magistrados, Funcionarios y Profesionales de la Justicia de Niñez, Adolescencia y Familia (AJUNAF).
  • Ariel Cejas Meliare, procurador penitenciario adjunto.
  • Juan Manuel Irrazábal, presidente del Comité Nacional para la Prevención de la Tortura.
  • Gabriel Savino, defensor del Pueblo de Santa Fe.
  • Rossana Marlí Franco, defensora de NNyA de Misiones.
  • Leandro Javier Drube, defensor de NNyA de Santiago del Estero.
  • Amelia López, defensora de NNyA de Córdoba.
  • Juan Pablo Meaca, defensor de NNyA de La Pampa.
  • Fernando Ávila, presidente de la Asociación Pensamiento Penal.
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