educación pública Argentina

Nación ratifica que no aportará más para salarios docentes en las provincias

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El Gobierno volvió a reunirse con los gremios docentes en medio de un inicio de ciclo lectivo atravesado por paros en al menos 15 provincias, pero eligió reafirmar una postura ya conocida: para el presidente Javier Milei, los salarios son responsabilidad exclusiva de las provincias. El encuentro, informado a través de un comunicado del Ministerio de Capital Humano, no dejó anuncios concretos ni propuestas superadoras, sino una reiteración de la línea oficial que busca correrse de la discusión salarial.

La reunión se realizó a través de las Secretarías de Educación y de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, en el marco de la vigencia de una medida cautelar dictada por la Sala IV de la Cámara Nacional de Apelaciones. Según la cartera que conduce Sandra Petovello, en el encuentro “se reiteró que la materia salarial es de competencia de las provincias, quienes son las verdaderas empleadoras de los docentes y que es responsabilidad de éstas y de los gremios alcanzar los acuerdos necesarios”.

La definición, más jurídica que política, se dio el mismo día en que millones de alumnos no pudieron comenzar las clases. La medida de fuerza impactó en Buenos Aires, Catamarca, Chaco, Córdoba, Corrientes, Entre Ríos, Formosa, La Pampa, La Rioja, Misiones, Río Negro, Salta, San Juan, Santa Fe y Tucumán. El reclamo sindical no es nuevo: convocatoria a la paritaria nacional docente, restitución del Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID), mayor presupuesto educativo y recomposición salarial frente a la inflación acumulada.

La respuesta oficial, sin embargo, volvió a omitir cualquier compromiso sobre esos puntos estructurales. En lugar de reactivar la paritaria federal -instrumento que históricamente fijó un piso salarial común y ordenó la negociación en todo el país-, la Nación se limitó a señalar que habrá un nuevo encuentro la próxima semana con gobiernos provinciales y gremios. Sin definiciones sobre recursos ni sobre financiamiento, la reunión aparece más como una formalidad institucional que como una instancia de resolución del conflicto.

En la provincia de Buenos Aires, donde el sistema educativo concentra más de 360.000 docentes en 18.000 establecimientos públicos y más de 5,2 millones de estudiantes, el conflicto expone la magnitud del problema. El Frente de Unidad Gremial Docente rechazó una propuesta de incremento del 3% para enero -con 1,5% retroactivo a diciembre- por considerarla insuficiente frente a la inflación. De acuerdo con el esquema ofrecido, el salario de un docente ingresante se ubicaría en $762.200; el de un maestro con jornada extendida en $961.000; y el de un docente con doble cargo en $1.524.300.

El Gobierno bonaerense convocó a una nueva reunión paritaria para el 4 de marzo y enfrenta un calendario administrativo que obliga a definir el nuevo esquema salarial antes del 13 de marzo para poder liquidar haberes. Cada punto porcentual de aumento implica miles de millones de pesos adicionales en un presupuesto donde la educación ya representa cerca del 27% del total.

Mientras tanto, el conflicto también dejó al descubierto tensiones dentro del sindicalismo docente. La Federación de Educadores Bonaerenses impulsó inicialmente la medida de fuerza, mientras que Suteba, conducido por Roberto Baradel, orientó parte de los reclamos hacia la Nación, exigiendo la convocatoria a la paritaria federal y mayor financiamiento educativo.

En términos políticos, la estrategia nacional de desentenderse del financiamiento salarial coloca el peso completo de la negociación en las provincias, en un contexto de caída de transferencias y restricciones fiscales. El resultado inmediato es un escenario fragmentado, con paros dispares y negociaciones atomizadas. El costo, en el corto plazo, lo pagan los alumnos que no empezaron las clases; en el mediano, un sistema educativo que vuelve a quedar atrapado entre la lógica del ajuste y la falta de coordinación federal.

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Martínez advierte sobre el deterioro social: “La clase media se va debilitando”

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El obispo de Posadas, monseñor Juan Ramón Martínez, expresó una fuerte preocupación por la situación social y económica del país. Cuestionó que “el ajuste lo están haciendo las clases baja y media”, reclamó mayor diálogo institucional en debates sensibles como la baja de la edad de imputabilidad y planteó una pregunta directa al presidente Javier Milei sobre la dignidad humana.

¿Cómo analiza la Iglesia la situación social que se está viviendo?

—El pensamiento general para nosotros es de una gran preocupación por la situación social en la que está inmersa gran parte de la población argentina. La pobreza nos preocupa mucho porque hoy es una realidad extendida. Vemos gente en cierta marginalidad, pero también percibimos que la clase media se va deteriorando, porque la relación entre los sueldos y los gastos de la vida no es buena. Cada vez las cosas están más caras. Incluso nos sorprenden algunos datos del Indec sobre inflación.

Inclusive a la gente se le agrega el no poder pagar los servicios…

Es una preocupación muy genuina. No es un análisis abstracto ni distante, sino lo que vemos caminando los barrios. Tenemos parroquias, sacerdotes, religiosas y muchos laicos comprometidos en la realidad cotidiana. Lo que vemos es preocupante.

¿Ha aumentado la cantidad de gente que necesita ayuda social de la Iglesia?

Sí. Permanentemente tenemos situaciones complejas con personas muy necesitadas. Algunos comedores ya no tienen las respuestas del Estado que tenían antes y se sostienen gracias a la solidaridad. Hay gente que no llega a fin de mes, pero igual comparte alimentos con vecinos que están peor.

¿Tienen más consideración que los políticos?

Nosotros estamos en la calle, en los barrios, y no lo hacemos previo a una campaña electoral. Hace poco se incendiaron viviendas humildes en un barrio de Posadas y la intervención de la parroquia fue muy importante. No vimos presencia política.

¿El tema social está produciendo que adolescentes cada vez más chicos delinquen o se acerquen a las drogas?

Sí, tanto en la venta como en el consumo.

En provincias limítrofes se observa que jóvenes se van a Brasil a trabajar. ¿Cuál es su opinión?

Van temporalmente porque a veces un sueldo de un mes allá equivale a lo que aquí ganan en un año. Son problemas de Estado que deberían dialogarse entre todos.

Se debate la baja de la edad de imputabilidad. La Iglesia expresó su desacuerdo…

Lamentablemente asistimos a un país donde para tratar esta ley se dialoga con gobernadores, pero no con otros sectores. Nunca fuimos convocados para aportar nuestra mirada. Emitimos un documento el día de San Juan Bosco.

Tal vez hubiera sido interesante un diálogo con la Iglesia…

Sí, deberían haberse convocado representantes de las distintas iglesias.

Redes sociales y dignidad humana

España anunció restricciones al uso de redes sociales para menores. ¿Cómo ve este tema?

No tengo una posición totalmente definida, pero es cierto que la inteligencia artificial y las tecnologías vinieron para quedarse. Debe haber un discernimiento ético. El papa León XIV planteó cómo compatibilizar la inteligencia artificial con la dignidad humana. Allí entran nuestros niños y jóvenes.

“El presidente Milei”

Si pudiera hablar a solas con el presidente Javier Milei, ¿qué le diría?

Le preguntaría qué piensa sobre la infinita dignidad humana que tienen las personas. Le haría una pregunta concreta sobre su valoración de que toda persona es infinitamente digna.

¿Ve futuro para la Argentina?

Futuro siempre hay. Me preocupa que el ajuste no lo está haciendo la casta política sino el pueblo, las clases baja y media.

¿Coincide en que muchos políticos viven otra realidad social?

—Sí.

La democracia tiene deudas pendientes…

No podremos madurar nuestra democracia si la educación no está entre los principales problemas a resolver.

Sin educación y salud como prioridad, ¿el futuro es difícil?

Sin educación y sin salud como temas prioritarios el futuro es muy difícil. En Misiones, debo decirlo, la salud y la educación son prioridad. Pero estamos ligados a contextos nacionales. Tenemos crisis en la yerba, en el té, apertura de importaciones. Se habla de inversión y no viene capital. Se van industrias a Paraguay y nadie analiza suficientemente por qué.

Martínez citó la encíclica Laborem Exercens de Juan Pablo II para sostener que el trabajo tiene prioridad sobre el capital. “El trabajo es el que produce el capital. Cuando se destruye el trabajo o se reemplaza por subsidios permanentes, tampoco se dignifica a la persona”, afirmó.

La “mea culpa” y el legado papal

¿Hay alguna mea culpa que deba hacer la Iglesia?

Sí. Tenemos defectos y debemos acercarnos más a la gente pobre. Hay una gran apertura en la Iglesia.

¿Qué dejó el papa Francisco?

Nos dejó muchísimo. Fue un hombre de Dios coherente con el Evangelio.

¿Qué expectativa tiene con León XIV?

Muchas. Creo que es continuidad de Francisco, con un estilo diferente.

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