educación y tecnología en escuelas

Un instituto misionero refuerza la política de “aula sin celular” para mejorar la concentración y la convivencia

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El inicio del ciclo lectivo 2026 volvió a poner en debate el uso del teléfono celular en las escuelas. En Misiones, el Instituto Privado de Estudios Superiores de Misiones (IPESMI) ratificó una política que restringe el uso de estos dispositivos durante el horario escolar, una medida que comenzó a implementarse en 2024 y que, según sus autoridades, ya muestra resultados positivos en la convivencia y el aprendizaje.

La directora del establecimiento, Alina Fernández Lucius, explicó en diálogo con Open101.7 que la iniciativa busca generar un entorno educativo más seguro y propicio para el aprendizaje, reduciendo distracciones y problemáticas asociadas al uso intensivo de las redes sociales.

Un espacio escolar libre de celulares

La política establece que entre las 7 y las 12 horas el instituto funcione como un “espacio libre de celulares”, lo que implica que los estudiantes no pueden utilizar el dispositivo ni durante las clases ni en los recreos.

Fernández Lucius detalló que la decisión surgió inicialmente por motivos vinculados a la seguridad y la convivencia escolar.

“Queríamos evitar situaciones de bullying que muchas veces se generan en espacios virtuales a los que la escuela no puede acceder ni controlar”, explicó. Según indicó, los conflictos entre estudiantes solían trasladarse a redes sociales o grupos digitales que escapaban al ámbito institucional.

Frente a ese escenario, el establecimiento decidió crear un entorno donde los alumnos no estén expuestos a la posibilidad de ser fotografiados, grabados o ridiculizados en redes sociales durante la jornada escolar.

Recuperar la concentración y la lectura

A partir de 2025 la medida se consolidó con un objetivo pedagógico más amplio: recuperar prácticas de aprendizaje tradicionales y fomentar la lectura y el pensamiento crítico.

La directora sostuvo que el uso constante de dispositivos digitales puede reducir la capacidad de concentración y de elaboración de argumentos.

“Buscamos que los estudiantes vuelvan a acercarse a un texto en papel, consulten un diccionario, comparen ideas de distintos autores y no dependan de un artefacto que les dé respuestas ya elaboradas”, señaló.

En esa línea, la institución promueve que los estudiantes desarrollen habilidades cognitivas que luego les permitan usar la tecnología de manera responsable y con criterio.

Alina Fernández Lucius, directora del IPESMI

Más diálogo y convivencia entre los estudiantes

De acuerdo con el balance que realiza la institución tras dos años de implementación, la restricción del celular produjo cambios visibles en la dinámica escolar.

Entre los efectos observados se destacan:

  • Mayor capacidad de atención en el aula
  • Incremento de la participación de los alumnos
  • Mejora en la copia y seguimiento de las clases
  • Mayor interacción social durante los recreos

Fernández Lucius comentó que, al eliminar el uso del celular también en los recreos, los estudiantes comenzaron a interactuar más entre ellos.

“Empezaron a jugar, a conversar, a reírse y a conocerse fuera de las redes sociales”, explicó.

Resistencias iniciales, pero buena aceptación

La directora reconoció que los estudiantes de cursos superiores suelen mostrar mayor resistencia inicial, ya que llevan más tiempo acostumbrados al uso permanente del celular. Sin embargo, señaló que con el paso del tiempo el hábito se incorpora con naturalidad.

La normativa del instituto establece que si un alumno utiliza el celular sin autorización, el dispositivo puede ser retenido durante 48 horas.

Según indicó, muchas familias apoyan la iniciativa.

“Hay padres que dicen: ‘Al fin alguien le saca el celular a mi hijo’”, comentó.

El desafío de formar usuarios críticos de la tecnología

Para la directora del IPESMI, el objetivo no es eliminar la tecnología sino enseñar a utilizarla de manera consciente.

“Hoy el celular es casi una extensión del cuerpo. No se trata de quitarlo para siempre, sino de formar personas con criterio y pensamiento crítico que luego puedan usar la tecnología a su favor”, afirmó.

En ese sentido, advirtió que delegar permanentemente procesos de pensamiento a dispositivos o aplicaciones puede afectar el desarrollo cognitivo, especialmente en la infancia.

El rol clave de la lectura

Fernández Lucius también hizo un llamado a las familias para reforzar el hábito de la lectura en el hogar.

“La lectura es la base de todo proceso de aprendizaje. Cuando los padres comparten un libro con sus hijos o les acercan historias, están haciendo una diferencia enorme en su desarrollo”, concluyó.

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