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Bolivia elige presidente con candidatos de derecha como favoritos

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Inter Press Service –  Bolivia puede dejar atrás dos décadas de gobiernos de izquierda, porque para la primera vuelta de la elección presidencial, este domingo 17, encabezan las preferencias dos opositores de derecha, el empresario Samuel Doria Medina y el expresidente Jorge “Tuto” Quiroga.

Detrás figuran aspirantes como el presidente de la Cámara de Senadores, Andrónico Rodríguez, disidente del oficialista Movimiento al Socialismo (MAS), y el abanderado de ese partido y exministro de la Presidencia, Eduardo del Castillo, muy rezagado en las encuestas como reflejo del desgaste del gobierno.

El actual mandatario, Luis Arce, decidió no presentarse a la reelección, y el líder histórico del MAS, Evo Morales, quien gobernó varios períodos consecutivos entre 2006 y 2019, fue inhabilitado y no pudo inscribirse para competir por la presidencia.

Morales llamó a votar nulo en señal de protesta por su inhabilitación, el porcentaje de indecisos es alto, y los candidatos recogen números de intención de voto muy bajos, por lo que desde ya se da por segura una segunda vuelta el 19 de octubre.

La única mujer que se inscribió para competir por la presidencia, Eva Copa, también proveniente de las filas del MAS y alcaldesa de El Alto, municipio que es parte del área metropolitana de La Paz, retiró su candidatura en julio tras denunciar difamación y “acoso político” contra ella y sus seguidoras.

Junto al presidente se elige a su compañero de fórmula como vicepresidente, y además los 7,9 millones de electores escogerán a los 36 senadores y 120 diputados de la Asamblea Legislativa Plurinacional de este país de 12 millones de habitantes. Todos para el período 2025-2030.

El proceso se realiza en medio de una crisis económica marcada por la inflación (interanual de 24,8 % en julio, la más alta desde 2008), escasez de dólares y agotamiento de las reservas internacionales, con el gobierno importando combustible con alto costo para venderlo a precios subsidiados.

Esa crisis, y el desgaste y las pugnas dentro del MAS y en los movimientos sociales que durante años sostuvieron a esa fuerza izquierdista, pavimentaron el camino para el resurgimiento de figuras de la derecha, aunque también esa oposición fue incapaz de levantar una opción unitaria.

Según las últimas encuestas conocidas, Doria Medina, de la Alianza Unidad, figura en primer lugar de intención de voto con 21,2 % en la firma Ipsos Ciesmori y 21,6 % en Captura Consulting, mientras Quiroga, de la coalición Libre, recoge 20 % en ambos estudios.

Pero la encuestadora Spie SRL, otorgó a Quiroga 24,45 % de preferencias y a Doria Medina 23,64 %, confirmando un empate técnico entre ambos candidatos y el camino al balotaje, pues para ganar en primera vuelta se requiere 50 % más uno de los votos, o 40 % y al menos 10 puntos de ventaja sobre el contendor más cercano.

Doria Medina, de 66 años, es un acaudalado empresario de los sectores comercio, cemento y construcción, que se define como “socialdemócrata de centro”, y ha buscado en otras oportunidades acceder a la presidencia.

Su principal oferta, con la consigna “en 100 días, carajo”, es resolver en el corto plazo la escasez de dólares y el abastecimiento de combustible mediante recortes del gasto público, negociación de financiamiento externo y estímulo a las exportaciones.

Quiroga, de 65 años, también ha buscado varias veces sin éxito su elección a la presidencia, cargo que ocupó durante un año en 2001-2002, cuando el presidente Hugo Banzer, de quien era vicepresidente, renunció por problemas de salud.

Tenaz crítico de los gobiernos de izquierda en América Latina, el conservadurismo político y económico de Quiroga, que lo apartó del favor del electorado durante más de dos décadas, le ha servido ahora como viento de cola en la nueva coyuntura.

De confirmarse los pronósticos basados en las encuestas, Bolivia se encaminaría hacia una segunda vuelta electoral entre esos dos aspirantes de la derecha.

Spie colocó en tercer lugar a Rodrigo Paz, del Partido Demócrata Cristiano (PDC), con 9,10 % de apoyo electoral, seguido por el alcalde de la central ciudad de Cochabamba, Manfred Reyes Villa (derecha), del grupo Súmate, con 8,79 %.

El izquierdista Rodríguez, de Alianza Popular, obtendría 8,46 % según ese sondeo, y el oficialista Del Castillo menos de dos por ciento, señales del hundimiento de la izquierda que ha tenido como bastiones a movimientos indígenas, de mineros, y de los campesinos cocaleros que durante décadas han seguido a Morales.

Según las encuestas, todavía a una semana de los comicios había alrededor de 14 % de indecisos, y la intención de votar nulo o en blanco estaba entre 15 y 19 %, lo que se interpretó como evidencia de los niveles de rechazo y desencanto del electorado.

Para mostrar su fuerza política, Morales cabalga esa ola llamando al voto nulo, y reclama que, si hubiese más votos nulos que los del aspirante más favorecido, la elección debería anularse.

Las autoridades electorales han descartado esa posibilidad al reiterar que para efectos del resultado de la elección cuentan solo los votos válidos.

Con Morales, provisto de un discurso militante, y con Arce, de un modo más comedido, Bolivia hizo parte desde 2006 hasta el presente -con la interrupción de un golpe de Estado en 2019 que colocó a Jeanine Añez en la presidencia durante un año- de la ola de gobiernos izquierdistas que prosperó en América Latina a comienzos del siglo.

El péndulo va ahora en dirección contraria y el país podría engrosar el grupo de gobiernos de derecha que ha ganado varias bazas desde mediados de esta década.

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El Gobierno sube encajes al 45% y refuerza control monetario antes de las elecciones

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El Gobierno endurece la política monetaria y sostiene la baja del dólar oficial en medio de la carrera electoral. La sonsultora Ecolatina analiza cómo suben encajes a niveles históricos y se habilita su integración con títulos públicos para aliviar el programa financiero. El dólar spot hiló diez ruedas de retrocesos y cerró en $1.300.

Finaliza una semana corta caracterizada por la reducción del dólar oficial y la persistencia en la volatilidad de las tasas de interés. El dólar spot extendió la tendencia bajista a lo largo de la semana, hilando diez ruedas consecutivas de retroceso y cerrando en $1.300 (-2,0% respecto al viernes de la semana pasada).

La baja se encuentra traccionado por cierto retorno del carry y la mejora en el componente comercial. Más allá de eso, lo importante siguió en la tasa. La política monetaria siguió con el desenvolvimiento errático del último tiempo: tras un rollover por debajo del esperado por el equipo económico, el BCRA volvió a subir los encajes de las cuentas a la vista, pero permitiendo nuevamente la integración de títulos públicos. La medida correrá hasta finales de noviembre, y comenzará a regir a partir de la subasta ad hoc programada para el próximo lunes. Todo esto permitirá que Finanzas oxigene un tensionado programa financiero (debería inyectar $5,8 bn el lunes). Las idas y vueltas no son inocuas: los encajes, lejos de ser un cambio marginal, se ubicarán en niveles no vistos desde enero del 1993; asimismo, la actividad comienza a dar signos de resentimientos, con préstamos por adelantos en CC cayendo desde mediados de julio.

Como venimos manteniendo, la consigna del equipo económico es clara: desinflar, aunque duela. El Gobierno se jugará un pleno de cara a las elecciones de octubre, con el foco puesto en mantener la nominalidad a raya lo que aseguraría un buen desempeño electoral. De esta forma, la impronta en lo que sigue estará determinada por evitar que la tasa de interés se reduzca de tal forma que incentive una suba del dólar oficial y, con ello, los precios. La pregunta del millón será si se logrará acotar los márgenes de volatilidad y poner un techo claro a las tasas de mercado.

Finaliza una semana corta caracterizada por la reducción del dólar oficial y la persistencia en la volatilidad de las tasas de interés. El dólar spot extendió la tendencia bajista a lo largo de la semana, hilando diez ruedas consecutivas de retroceso desde el pico de $1.374 del 31 de julio a los $1.300 del cierre de hoy (-2,0% respecto al viernes de la semana pasada). Por su parte, el dólar informado por el BCRA (promedio de la jornada) finalizó en $1.308 (-1,6%).

Como comentamos en las últimas semanas, dos son los factores que se encuentran detrás de la extendida baja del dólar. En primer lugar, el ajuste automático o de mercado propio del esquema que, en un contexto de credibilidad (al menos de corto plazo), en la medida en que el dólar se aproxime al techo aparecerá la oferta de divisas (ya sea por el canal comercial o financiero) y menguará la demanda, dada la premisa de una reducción en puertas. Asimismo, las intervenciones del Gobierno (sea en el dólar futuro o en mercado de pesos) ayuda a acentuar este mecanismo y a promover la creencia en el mercado de que las autoridades actuarán para evitar que se “escape” el dólar.

El segundo factor se encuentra en la política monetaria. Decíamos la semana pasada que el aumento de encajes y la necesidad de liquidez por parte de los bancos para cumplimentar las exigencias estaba presionando al mercado de pesos. Puesto en números, desde comienzo de mes al calor del aumento de 20% a 40% y la cancelación de integración de títulos públicos (4 p.p., pasando entonces de 36% a 40% para un grupo de bancos) los encajes en el BCRA se estabilizaron en la zona de los $18,8 bn, un aumento cercano a los $4 bn respecto al bimestres jun-jul.

En este marco, la próxima ventana para hacerse de liquidez por los bancos es el próximo 18 de agosto, cuando se liquide la licitación que tuvo lugar esta semana. Justamente, en la misma Finanzas obtuvo un rollover del 61% sobre vencimientos cercanos a los $14,9 bn. Nuevamente, la licitación se caracterizó por el premio de corte para las LECAPs de corto plazo: la letra S12S5 cortó a 4,48% TEM y la S30S5 4,2% TEM, cuando rindieron en el mercado secundario el día previo 3,9% TEM y 3,7% TEM, respectivamente. El vaso medio lleno es que al menos logró estirar la duration, algo que se pretendía en un llamado con techo de adjudicación para las letras de septiembre y los incentivos a REPOs (tasa PP de mercado + 2%) del BCRA contra instrumentos con vencimientos mayores a 60 días.

Hablando del BCRA, la autoridad monetaria introdujo nuevas modificaciones en la política de encajes. Tras conocerse el resultado de la licitación, las autoridades comunicaron vía X que realizarán una licitación ad hoc el próximo lunes para absorber los pesos que se inyectarán (unos $5,8 bn). Mediante Comunicación “A” 8302, el BCRA modificó la normativa de traslado de saldos diarios de integración mínimo, aumentando los cargos por incumplimiento (de 1,5 veces a 3 veces la TAMAR) y, más importante, aumento nuevamente los encajes para cuentas a la vista en 5 p.p. (45%) los cuales podrán ser integrados con títulos públicos adquiridos en las licitaciones primarias desde el 18/08. La medida regirá desde el martes 19/08/2025 hasta el 28/11/2025.

Hasta acá, algunas cuestiones. Lo primero que resalta es el deterioro en el que se sumergió la política monetaria desde el desarme de las LEFIs y, más preocupante aún, las idas, vueltas y medidas ad hoc que viene adoptando el equipo económico respecto a este tema. En el lapso de dos semanas se pasó de remover las integraciones de títulos públicos a que reaparezcan, en lo que creemos se debe a una demanda del sistema financiero y a un resultado de la última licitación que resultó incómodo para las autoridades.

Decimos esto porque la combinación tasas reales cada vez más altas y rollover por debajo del 100% empiezan a tensar el programa financiero del Tesoro. Los depósitos del Tesoro en el BCRA trepan a los $14,2 bn (12/08), lo que implica que caerían a los $8,4 bn post-liquidación. A estos fondos se le podría agregar los depósitos del sector público en bancos por cerca de $10,8 bn (último dato junio), los cuales tienen obligaciones asignadas y no se encuentran disponibles en su totalidad, y el flujo correspondiente al superávit mensual de Hacienda. En concreto, Finanzas afronta un abultado perfil de vencimientos por $92 bn hasta diciembre, con más del 50% concentrando antes de las elecciones legislativas del 26 de octubre.

De esta forma, el programa financiero se oxigena. Al menos hasta finales de noviembre, Finanzas lanzará licitaciones ad hoc para que los bancos realicen integraciones mediante títulos públicos, lo que restará presión al exigente perfil de vencimientos en pesos que tiene por delante.

Asimismo, los cambios de encajes están lejos de ser marginales. En medio del programa con el FMI en 2018, el porcentaje sobre los depósitos en Cuenta Corriente sufrieron un quiebre que los estabilizó en torno al 45%, pegando un nuevo salto con las recientes modificaciones que lo dirigirían a cerca de un 50%, lo que representa la exigencia más elevada desde enero de 1993.

Al mismo tiempo, la composición de la integración es un factor relevante. Durante la administración anterior, las relajaciones de las integraciones para que los bancos participen en las licitaciones públicas llevaron a que los encajes en moneda nacional se cumplan casi en un 70% mediante títulos públicos. Naturalmente, el game changer del fin de los pasivos remunerados (Pases, LEFIs) y luego la eliminación del cómputo de títulos para cuentas a la vista acentuó la demanda de pesos para cumplir las exigencias y para tener un resguardo por parte de los bancos (máxime en un contexto de REPOs a 70% TNA).

La pregunta clave de todo esto es cuán sostenible es en el tiempo. La convalidación de tasas reales cada vez más altas empezará a impactar cada vez más en la actividad real. Por caso, el stock de préstamos por adelantos en cuenta corriente pasó de $9,3 bn a mediados de julio a $8,4 bn al 11 de agosto (último dato disponible), momentos donde la tasa subió de 38% TNA a 76% TNA. En este marco, con los últimos datos de salarios del sector privado registrado relativamente en línea con la inflación, es esperable que veamos cada vez más una desaceleración del crédito al consumo y de la actividad de cara cada a las elecciones.

En suma, la consigna del equipo económico es clara: desinflar, aunque duela. El Gobierno se jugará un pleno de cara a las elecciones de octubre, con el foco puesto en mantener la nominalidad a raya lo que aseguraría un buen desempeño electoral. De esta forma, la impronta en lo que sigue estará determinada por evitar que la tasa de interés se reduzca de tal forma que incentive una suba del dólar oficial y, con ello, los precios. La pregunta del millón será si se logrará acotar los márgenes de volatilidad y poner un techo claro a las tasas de mercado.

Se extiende la baja del dólar oficial

El dólar spot finalizó en $1.300 (-2,0% semanal) en medio del retorno del carry y una recuperación de la liquidación del sector agropecuario. Por otro lado, las Reservas Brutas finalizaron en la zona de los USD 42.000 M. Por su parte, las Reservas Netas descontando los depósitos del Tesoro, BOPREAL y DEG pasaron a terreno positivo luego de la cancelación del Tesoro de Letras Intransferibles con el BCRA a cambio del desembolso del Fondo, y estimamos que finalizó en USD 1.700 M (+USD 7.000 M si no se descuentan aquellos ítems).

La brecha cambiaria se mantiene estable

En la semana, los dólares alternativos finalizaron a la baja. En números, el dólar minorista bajó 1,9% ($1.311) respecto al viernes de la semana anterior, el dólar MEP recortó 2,5% ($1.294), el dólar CCL medido en CEDEARs bajó 1,0% ($1.325) y el blue cayó un leve 0,4% ($1.320). Como resultado, la brecha cambiaria promedio finalizó en la zona del 0%.

Los futuros de dólar bajan

Los contratos a futuro del dólar acompañaron el movimiento del spot. En detalle, los contratos de agosto a octubre bajaron 0,9%, y aquellos con vencimiento desde noviembre lo hicieron en 0,6%. Respecto a las devaluaciones implícitas, el mercado cerró con una devaluación próxima al 6,8% para el trimestre agosto-octubre, y promedia un 15,5% para el trimestre siguiente.

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Ramón Puerta será candidato a diputado nacional por el partido Activar

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El propio expresidente y exgobernador de Misiones, Federico Ramón Puerta, lo confirmó en diálogo con MDZ.

El expresidente interino vuelve al ruedo político. Federico Ramón Puerta será candidato a diputado nacional por el partido misionero Activar, fundado por su hijo el exlegislador provincial Pedro Puerta. Así lo confirmó en una charla con MDZ el propio Puerta: “Estoy analizando ser candidato a legislador nacional, el domingo cierran”.

Puerta, en cierta forma, se hará cargo del partido que fundó su hijo en 2019, el exdiputado provincial Pedro Puerta (renunció a su banca hace un mes) golpeado por el caso del exdiputado provincial Germán Kiczka, condenado por tenencia y facilitación de material de abuso sexual infantil a 14 años de cárcel junto a su hermano Sebastián.

Pedro Puerta compartió la banca con el ex legislador y declaró como testigo en el julio oral, público y contradictorio que tuvo lugar en Posadas.

La provincia no, la nacional sí

El partido Activar, que apoyó primero al Pro y luego a la Libertad Avanza, no participó de los comicios provinciales del pasado 8 de junio. En cambio, ahora con la candidatura del ex gobernador misionero decidió “dar batalla” en las nacionales.

Hoy tiene una banca ocupada por la legisladora nacional Florencia Lewtak Klipauca, muy cercana a la Libertad Avanza, cuyo mandato culmina el próximo 10 de diciembre.

Tarea difícil

Federico Ramón Puerta fue presidente por 48 horas en diciembre de 2001; previamente, ejerció los cargos de gobernador, diputado nacional y senador. En tanto que, durante el gobierno de Mauricio Macri, fue embajador en España.

Puerta sabe que su acceso a una banca de diputado nacional no le será fácil, se lo asocia y mucho con la década del ’90. De llegar, la pregunta que se impone es dónde se instalará políticamente.

Sabido es que estará alejado del kirchnerismo; lo que no se sabe es si acompañará a Milei o estará al lado de su amigo, el expresidente Mauricio Macri.

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Francos recibió a “Rolo” Figueroa y retoma el diálogo con los gobernadores

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El jefe de Gabinete se reunió con el mandatario de Neuquén que reclama una deuda de Nación con la provincia.

Tras la tensión abierta con los gobernadores, el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, recibió este mediodía a Rolando Figueroa, mandatario de Neuquén, que visitó por estás horas Casa Rosada con la intención de reclamar una deuda de la Nación con su provincia.

De esta forma, y en la previa al cierre de listas de cara a las elecciones nacionales del 26 de octubre, el Poder Ejecutivo retomó el diálogo con los representantes provinciales aliados.

A través de su cuenta de X, Figueroa hizo público el encuentro que se extendió poco más de 40 minutos en los despachos de planta baja de Balcarce 50. “El diálogo es el camino. En un diálogo constructivo con el jefe de gabinete de la Nación, Guillermo Francos, estamos trabajando en la compensación de la deuda que mantiene el gobierno nacional con Neuquén”, reveló.

“Tuvimos una excelente conversación acerca de las distintas compensaciones de deuda que hemos firmado con el Gobierno Nacional”, sostuvo, y aclaró: “Aunque la provincia del Neuquén no tiene deuda con la Nación, sí contamos con una acreencia de ANSES y estamos buscando la mejor manera de gestionar una compensación sobre esas cuentas”.

En la misma línea, reafirmó: “No peleamos por pelear, peleamos por Neuquén”. 

Pese a la visita de Figueroa, Francos -por el momento- no tiene en agenda reuniones con otros mandatarios provinciales.

En la previa al ingreso, el neuquino oficializó que reclamaría al Poder Ejecutivo una deuda de ANSES que, según estipuló, gira en torno a 180 millones de dólares en concepto de cajas previsionales.

Por su parte, contó que una de las sugerencias presentadas para equilibrar los números es la posibilidad de acordar un sistema de compensación con bienes del Estado, aunque fuentes oficiales revelaron a la agencia Noticias Argentinas que no hubo compromiso alguno de parte del Ejecutivo. 

Sin embargo, el gobernador se mostró abierto a trabajar “en concordancia” con la administración libertaria “con la posibilidad de construir una Argentina diferente”.

“Si alguna medida lo beneficia Neuquén la vamos a apoyar, si alguna lo perjudica no la apoyaremos”, remarcó respecto al rol legislativo de su fuerza.

Sus dichos llegan en la previa a la sesión en el Congreso que tratará los vetos presidenciales contra las leyes que implican un aumento de jubilaciones y la declaración de la emergencia en discapacidad, lo que pondría en jaque la gobernabilidad del presidente Javier Milei.

Por su parte, reveló que la deuda escala a los 180 millones de dólares, y aclaró que falta el trámite de auditoría que debe realizar el Estado Nacional sobre las cajas jubilatorias provinciales. “Las estamos solicitando desde hace mucho tiempo y estas auditorías ratifican de alguna manera cuál es la composición de la deuda”, expresó.

“Estamos muy deseosos a que la auditoría se acelere, somos muy prudentes con los números, muy serios a la hora de manejar las finanzas, somos una provincia con superávit que ha disminuido más del 25% la deuda consolidada pública”, destacó, y concluyó: “Hemos cancelado toda la deuda flotante, que estamos ejecutando el 25% del presupuesto provincial en obra pública, porque creemos que es la forma en la que deben crecer los estados provinciales y los habitantes de una provincia, tener el beneficio de las obras de infraestructura que muchas veces se tienen que financiar con el área pública”.

Neuquén configura una de las provincias con las que La Libertad Avanza logró acordar de cara a los comicios nacionales. Si bien ambos espacios presentarán listas separadas, su armador Eduardo “Lule” Menem logró negociar con Figueroa la competencia en buenos términos para reducir el voto del peronismo provincial. 

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La elección dará más nitidez a la nueva configuración del sistema político

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Para la consultora Ecolatina el resultado electoral de 2023, con el triunfo de un candidato outsider (sin partido), produjo un impacto de tal magnitud en el esquema de representación política que dio inicio a un proceso de reconfiguración tal que desmanteló el bicoalicionismo que había animado la escena hasta entonces.

Esta reconfiguración puso en crisis a la coalición gobernante (el peronismo) hasta entonces, que quedó sumergida en una crisis de reputación y de disputa por el liderazgo que aún continúa, y desmembró a la otra coalición (Juntos por el Cambio), que se dividió fundamentalmente en definir un posicionamiento frente al nuevo presidente.

Esta última característica produjo que una parte de Juntos por el Cambio se inclinara por adoptar una postura opositora, otra una dialoguista y otros una de apoyo y alineamiento al oficialismo emergente.

Esta reconfiguración produjo tres tipos de agrupamientos en la escena: 1) el oficialismo y los sectores de la oposición que se asociaron a él, con mucho protagonismo del PRO, que fue el sostén de los vetos en el Congreso, 2) los opositores donde hicieron causa común el peronismo y la izquierda, pero a la que lentamente se plegó un sector del progresismo de diferentes vertientes, y finalmente 3) los sectores dialoguistas, ex miembros de Juntos por el Cambio y de fuerzas provinciales que no querían plegarse a una actitud opositora con el peronismo (los primeros) y que buscaban intercambiar apoyos a cambio de beneficios para sus intereses de gestión o partidarios. La elección reformulará la representación de estos 3 espacios, pero a la vez, esos 3 espacios se vieron reflejados en la confección de las alianzas de cara a la elección legislativa. 

Milei tuvo una estrategia ambiciosa a la hora de confeccionar su oferta electoral: priorizó el objetivo de mostrar un resultado (pintar el país de violeta). Para ello, pensó en alianzas cuyos apoyos puedan ser claramente interpretados como apoyos a su partido y al rumbo de gobierno. Exigió que quien quiera aliarse al oficialismo, sea “pintándose de violeta” y aceptando “las ideas de la libertad” como referencia. Así habrá Alianza La Libertad Avanza en las 24 provincias, para poder colectar esos votos en favor de Milei. Para el resto de la oferta, mucha fragmentación. Aquí presentamos un panorama del mapa de alianzas definido.

El esquema de alianzas muestra a La Libertad Avanza y al Peronismo con representación en todas las provincias. En el caso del Peronismo, no hay unidad en todas ellas, irá dividido en algunas de ellas como en Córdoba, o en Salta. Pero podrán contarse votos peronistas en todos los distritos. Luego aparecen otros dos actores destacados: 1) el espacio de Provincias Unidas, que reúne a gobernadores del PRO, de la UCR, del Peronismo y de Fuerzas Provinciales, y 2) a las Fuerzas Provinciales que tienen sus propios partidos locales, como en Neuquén, en Misiones, en Río Negro o en Salta. A ellos se podría sumar la Izquierda con posibilidad de meter legisladores en Provincia de Buenos Aires, en CABA y en algunas del Interior como en Jujuy.

De allí saldrá la representación legislativa y configurará el nuevo mapa del Congreso entre el oficialismo y sus aliados, el Peronismo y los dialoguistas (Provincias Unidas y Fuerzas Provinciales). Estos últimos serán los que aporten los legisladores que podría terminar de definir las votaciones en los próximos 2 años.

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