Histórico: Tesla pierde el liderazgo global de autos eléctricos
Por primera vez desde que domina el mercado de vehículos eléctricos, Tesla dejó de ser el mayor fabricante mundial de EV. La china BYD la superó en entregas durante 2025, en un giro que marca un cambio estructural en la industria automotriz global y confirma el avance de los fabricantes chinos en la transición energética.
El impacto fue inmediato en los mercados: las acciones de Tesla cayeron más de 3% el viernes, luego de que la compañía reportara una caída interanual del 16% en las entregas del cuarto trimestre, muy por debajo de las expectativas de Wall Street.
En su informe de producción del cuarto trimestre, Tesla informó que fabricó 434.358 vehículos y entregó 418.227 entre octubre y diciembre de 2025, cuando los analistas esperaban cerca de 426.000 unidades, según CNBC.
Con ese desempeño, Tesla cerró 2025 con 1,63 millones de autos entregados, lo que representa una caída anual de 8,5%. BYD, en cambio, reportó 2,26 millones de vehículos eléctricos vendidos, un salto interanual del 28%, superando por primera vez a la automotriz estadounidense.
En 2024, la diferencia había sido mínima: Tesla entregó 1,79 millones frente a 1,76 millones de BYD. Un año después, la brecha se amplió en favor del fabricante chino.
Más aún: BYD entregó 4,54 millones de vehículos de pasajeros en total durante 2025, ya que además de eléctricos puros también produce híbridos enchufables. En ese segmento, sus ventas bajaron levemente de 2,48 a 2,28 millones, pero los eléctricos crecieron hasta prácticamente igualarlos.
La pérdida del liderazgo no pasó inadvertida para los inversores. Las acciones de Tesla acumulan una caída superior al 10% en las últimas cinco ruedas, reflejando la combinación de menor volumen, mayor presión competitiva y un entorno político cada vez más adverso para el sector. La señal es clara: Tesla ya no marca sola el ritmo del mercado global de vehículos eléctricos.
De la burla al respeto: el giro de Musk sobre BYD
El contraste con el pasado es notable. En 2011, cuando Warren Buffett había invertido en BYD, Elon Musk se burló públicamente de la empresa china en una entrevista con Bloomberg:
“¿Viste sus autos? No creo que tengan un gran producto… no es particularmente atractivo; la tecnología no es muy fuerte”, dijo entonces, sugiriendo que BYD debía concentrarse en sobrevivir en China.
Diez años después, el discurso cambió. En 2021, Musk reconoció en un congreso internacional que tenía “gran respeto por los fabricantes chinos” por impulsar la tecnología eléctrica. En 2023, fue más lejos: dijo que las empresas chinas “trabajan más duro y de manera más inteligente” y que una de ellas probablemente sería la segunda del mundo detrás de Tesla.
En 2024, el tono fue directamente alarmista: advirtió que, sin barreras comerciales, los vehículos eléctricos chinos “van a demoler a la mayoría de las otras compañías del mundo”.
Hoy, ese pronóstico parece haberse cumplido.
La caída de Tesla en 2025 no fue solo tecnológica o industrial. El frente político también jugó en contra. El fuerte alineamiento de Musk con la campaña de Donald Trump y su rol en el programa de recortes federales DOGE generaron rechazo social, protestas y llamados al boicot contra Tesla en Estados Unidos.
A eso se sumó un golpe clave: el nuevo paquete fiscal de la Casa Blanca eliminó, desde septiembre, el crédito impositivo federal de 7.500 dólares para la compra de vehículos eléctricos, encareciendo directamente el producto estrella de Tesla en su mercado más importante. La posterior ruptura pública entre Musk y Trump terminó de agravar el clima.
La pérdida del liderazgo de Tesla frente a BYD no es un dato anecdótico. Marca el pasaje de una etapa dominada por una empresa tecnológica estadounidense a una industria global donde China fija precios, escala y ritmo de innovación.
Tesla sigue siendo una marca icónica y un actor central, pero el tablero cambió.
En 2025, el centro de gravedad del auto eléctrico se desplazó definitivamente hacia Asia.
