empleados públicos

Lanzan diplomado para capacitar empleados públicos y ONG en Misiones

Compartí esta noticia !

En un contexto donde la eficiencia del Estado y la calidad del servicio al ciudadano vuelven al centro del debate, el Centro de Estudios Sociales, Políticos y Económicos de Misiones (CESPEM), en articulación con el Colegio de Abogados, lanzó un diplomado orientado a capacitar a empleados públicos y trabajadores de ONG en herramientas de gestión, administración y atención. La propuesta, que se difundió el 25 de marzo en Posadas, apunta a un problema estructural: la brecha entre inversión tecnológica y capacidad real de implementación en el aparato estatal.

El movimiento no es menor. En medio de procesos de digitalización acelerados y demandas crecientes de eficiencia, la iniciativa introduce una pregunta de fondo: ¿el Estado está modernizándose en serio o solo incorpora herramientas sin transformar su funcionamiento?

Capacitación para un Estado que no logra adaptarse

Desde el CESPEM plantean que el diplomado busca intervenir en un punto crítico de la administración pública: la falta de formación integral para gestionar procesos cada vez más complejos. La propuesta incluye módulos de derecho, gobernanza, comunicación y contaduría, con el objetivo de formar perfiles capaces de diseñar, implementar y evaluar políticas y proyectos.

El diagnóstico que emerge de las voces impulsoras es claro: el problema no es solo tecnológico, sino de capacidades. La incorporación de sistemas digitales, aplicaciones o plataformas no logró traducirse en mejores servicios si quienes operan esas herramientas no están capacitados o si las instituciones no adaptan sus dinámicas internas.

La experiencia relatada desde el ámbito profesional refuerza esa idea. Durante la pandemia, la digitalización de procesos —como los expedientes judiciales— generó una inversión inesperada de roles: profesionales con más trayectoria quedaron rezagados frente a quienes manejaban mejor las herramientas digitales. Ese cambio evidenció la necesidad de formación transversal, no solo técnica sino también operativa.

Gestión pública bajo presión: servicio, recursos y cultura organizacional

El diplomado también se inscribe en un debate más amplio sobre el funcionamiento del Estado. Las críticas apuntan a fallas concretas en la atención al ciudadano: demoras, canales digitales que no funcionan, falta de respuestas y procesos burocráticos que persisten pese a la digitalización.

El planteo introduce una dimensión política relevante: no se trata únicamente de capacitar al empleado de base, sino de intervenir en todos los niveles de la administración. Desde quienes ejecutan tareas cotidianas hasta quienes diseñan políticas internas.

En ese sentido, el enfoque busca romper una lógica instalada: la inversión en infraestructura o tecnología sin acompañamiento en recursos humanos. La consecuencia, según describen, es un Estado que ofrece herramientas digitales pero no logra utilizarlas de manera efectiva, generando frustración en los usuarios.

Además, aparece un señalamiento sobre la asignación de recursos. Se cuestiona que no siempre se priorizan inversiones que impacten directamente en la calidad del servicio —como equipamiento básico o condiciones de atención—, lo que termina debilitando la experiencia del ciudadano incluso en contextos de mayor gasto público.

Una apuesta a la “capa intermedia” del Estado

El diseño del diplomado pone el foco en lo que definen como el nivel “intermedio y superior” de las instituciones públicas. Es decir, aquellos actores que funcionan como puente entre la decisión política y la ejecución cotidiana.

La lógica es estratégica: sin cambios en esa capa, las reformas estructurales tienden a diluirse en la implementación. Por eso, la capacitación apunta a generar perfiles con capacidad de articulación, creatividad y resolución de problemas, en un contexto donde las soluciones no siempre están estandarizadas.

El énfasis en habilidades blandas —como la comunicación y el uso responsable de redes sociales— también responde a una transformación del vínculo entre Estado y ciudadanía, cada vez más mediado por canales digitales.

Entre la modernización y la deuda estructural

La iniciativa aparece en un momento donde la modernización del Estado es una consigna transversal, pero con resultados dispares. Mientras se incorporan herramientas y se promueven reformas, persisten problemas en la gestión diaria que impactan directamente en la percepción ciudadana.

El desafío, hacia adelante, será medir si este tipo de propuestas logra escalar más allá de la capacitación puntual y convertirse en parte de una política sostenida de profesionalización del sector público.

Para inscripciones e información comunicarse a info@cespem.org o por Whatsapp al +54 9 376 4860680. O a través del Instagram @fundacioncespem

Compartí esta noticia !

Corrientes sin margen fiscal: Valdés admitió que no hay condiciones para aumentos salariales

Compartí esta noticia !

En un contexto de tensión creciente con los gremios estatales y a semanas del inicio del ciclo lectivo, el gobernador de Corrientes, Juan Pablo Valdés, reconoció que la provincia no cuenta con margen financiero para otorgar aumentos salariales en el corto plazo. El mandatario atribuyó la restricción a la caída de la coparticipación federal y a una deuda que la Nación mantiene con el distrito por unos $250.000 millones, un pasivo que, según afirmó, condiciona de manera directa cualquier recomposición de ingresos en la administración pública.

Caída de la coparticipación y reclamo por una deuda millonaria

Consultado este martes por la mañana en una rueda de prensa con cronistas radiales, tras una reunión mantenida el lunes con la ministra de Educación, Valdés evitó comprometer fechas o porcentajes de recomposición salarial. “Lo estamos trabajando”, respondió ante la consulta, aunque de inmediato aclaró: “Tenemos una situación compleja con la caída de la coparticipación”.

El gobernador puso el foco en el frente fiscal y reclamó al Gobierno nacional una deuda estimada en $250 mil millones, correspondiente al consenso fiscal. “Es una deuda importante”, sostuvo, al explicar que ese pasivo limita la capacidad financiera de la provincia, aun cuando aseguró que las cuentas provinciales se encuentran equilibradas.

Desde el punto de vista económico e institucional, la referencia a la coparticipación federal resulta central: se trata de uno de los principales ingresos corrientes de Corrientes y su retracción impacta de manera directa en la masa salarial, que constituye uno de los componentes más relevantes del gasto público provincial.

Presión sindical y educación en el centro del conflicto

Las declaraciones del mandatario se produjeron luego de un encuentro clave con la ministra de Educación, quien venía de reunirse con entidades sindicales del sector. En esa instancia, los gremios reclamaron el inicio inmediato de la discusión salarial, con especial énfasis en la situación de los docentes.

El reclamo adquiere mayor peso político y social ante la cercanía del inicio del ciclo lectivo, previsto en Corrientes para el 2 de marzo. La falta de definiciones concretas sobre los salarios mantiene en vilo a los trabajadores estatales, particularmente al sector educativo, históricamente sensible a los retrasos en la negociación paritaria.

Equilibrio fiscal, límites políticos y expectativas a corto plazo

Valdés intentó equilibrar el mensaje entre la prudencia fiscal y la contención política. Si bien insistió en que la provincia mantiene sus finanzas ordenadas, dejó en claro que el escenario macroeconómico y la relación financiera con la Nación reducen el margen de maniobra para otorgar aumentos salariales.

En términos de proyección, el reconocimiento explícito de la falta de margen fiscal anticipa un escenario de negociaciones tensas con los gremios estatales en las próximas semanas. La evolución de la coparticipación y una eventual definición sobre la deuda reclamada a la Nación aparecen como variables clave para destrabar, o no, la discusión salarial en Corrientes.

Compartí esta noticia !

Informe del IARAF: cuatro de seis sectores cerraron 2025 con ingresos reales negativos

Compartí esta noticia !

Entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025, la mayoría de los ingresos reales registrados en la Argentina perdió poder adquisitivo, en un período que coincide con el inicio de la gestión de Javier Milei. Así lo revela un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), difundido por el economista Nadin Argañaraz, que muestra caídas reales en cuatro de los seis sectores analizados. Solo dos grupos lograron ganarle a la inflación: los receptores de la Asignación Universal por Hijo (AUH) y los jubilados que cobran el haber mínimo sin bono.

El estudio cuantifica pérdidas y ganancias acumuladas en términos reales, expone diferencias significativas entre sectores públicos y privados y aporta un diagnóstico preciso sobre la evolución del poder adquisitivo en los primeros dos años del actual gobierno.

Pérdidas generalizadas: trabajadores y jubilados con bono, los más afectados

El informe de IARAF concluye que cuatro de los seis sectores con ingresos registrados terminaron 2025 con variaciones reales negativas respecto de noviembre de 2023. Entre los más golpeados aparecen los trabajadores públicos nacionales, los empleados del sector privado, los trabajadores públicos provinciales y los jubilados que perciben el haber mínimo más bono compensatorio.

En el caso de los asalariados del sector privado, el documento señala que “habrían finalizado el 2025 con una pérdida acumulada de poder adquisitivo equivalente al 80% del poder adquisitivo del mes de noviembre de 2023”. En términos concretos, esa merma equivale a 24 días del ingreso real de aquel mes.

Para los trabajadores públicos nacionales, la situación resulta aún más severa: la pérdida acumulada asciende a 7 ingresos reales de noviembre de 2023. El informe detalla que, aunque cobraron 25 salarios mensuales durante el período, esos ingresos equivalen en términos reales a 18 salarios de noviembre de 2023. En tanto, los trabajadores públicos provinciales cerraron 2025 con una pérdida acumulada de 2,8 salarios reales de referencia.

Los jubilados que cobran el haber mínimo más el bono tampoco lograron sostener su poder de compra. Según IARAF, este grupo perdió el equivalente a 1,4 ingresos reales de noviembre de 2023, reflejando el impacto de la inflación sobre una prestación que combina haber y refuerzos discrecionales.

En términos de pérdidas acumuladas, el informe subraya que los empleados públicos nacionales fueron el sector con mayor deterioro real, al resignar en 25 meses el equivalente a siete ingresos completos.

Los ganadores: AUH y jubilados sin bono le ganaron a la inflación

En contraste con el panorama general, el estudio identifica dos sectores con mejoras reales acumuladas. El primero es el de los receptores de la Asignación Universal por Hijo (AUH), que se consolidó como el principal ganador del período.

Según el informe, quienes perciben la AUH finalizaron 2025 con un mayor poder adquisitivo acumulado equivalente a 21,3 ingresos reales de noviembre de 2023. En términos prácticos, esto implica que, en 25 meses de ingresos, obtuvieron un ingreso extra equivalente a 21 ingresos reales de aquel mes base, lo que se tradujo en un aumento del 85% del ingreso real acumulado en dos años.

El segundo grupo con resultado positivo fue el de los jubilados que cobran únicamente el haber mínimo, sin bono. Para este segmento, el cierre de 2025 significó un aumento real acumulado de 0,8 haberes de noviembre de 2023, un desempeño que el propio informe destaca como exactamente opuesto al de los trabajadores privados registrados.

Poder adquisitivo y clase media: un deterioro persistente

El análisis de IARAF también aborda la evolución del poder adquisitivo al cierre de 2025, con resultados que refuerzan la tendencia observada en los ingresos acumulados. De acuerdo con lo explicado por Argañaraz, los trabajadores privados registrados llegaron a diciembre de 2025 con un poder de compra casi 1% por debajo del nivel de noviembre de 2023.

Para los trabajadores públicos nacionales, la pérdida fue mucho más profunda: 33% de poder adquisitivo, aproximadamente, respecto del mismo mes de referencia. Los empleados públicos provinciales, tras una fuerte caída inicial, cerraron el período con una pérdida real del 6,5%. En tanto, los jubilados que cobran haber mínimo más bono finalizaron 2025 con una merma del 7,5% en su poder de compra.

Del lado positivo, los jubilados que perciben solo el haber mínimo registraron una suba real del 9,3%, mientras que los beneficiarios de la AUH duplicaron su poder adquisitivo frente a noviembre de 2023, consolidándose como el sector poblacional con mayor mejora real en los últimos dos años.

El informe concluye que esta dinámica se traduce en una clase media más empobrecida, con fuertes asimetrías entre sectores y con un esquema de ingresos donde las políticas de transferencias sociales explican buena parte de las mejoras relativas.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin