Energía Argentina

Juicio por YPF: la jueza Preska exige información clave y crece la presión sobre Argentina

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La jueza Loretta Preska, del Tribunal del Distrito Sur de Nueva York, dictó una nueva resolución en el juicio internacional por la expropiación del 51% de YPF en 2012, que complica la estrategia legal de Argentina. A menos de un mes de la audiencia de apelación fijada para el 29 de octubre, la magistrada exigió a la petrolera que entregue correos electrónicos, mensajes de WhatsApp y documentación interna que podrían ser determinantes para establecer si la compañía opera de manera independiente o como un alter ego del Estado argentino.

La decisión pone en el centro del debate no solo el futuro del litigio –que involucra una indemnización de hasta u$s16.100 millones más intereses–, sino también la posible exposición de los activos de la principal empresa energética del país.

El trasfondo del litigio: de la estatización al juicio millonario

El conflicto se remonta a la estatización de YPF en 2012, cuando el gobierno argentino de Cristina Fernández de Kirchner expropió la participación mayoritaria del Grupo Petersen sin realizar la oferta pública de adquisición (OPA) prevista en los estatutos de la compañía.

Los fondos Burford Capital y Eton Park, que compraron los derechos de litigio tras la quiebra del grupo empresario, demandaron a Argentina y a YPF en Nueva York. En primera instancia, Preska condenó al Estado argentino a pagar u$s16.100 millones más intereses, aunque eximió de responsabilidad a la petrolera.

El caso escaló con medidas adicionales: en junio pasado, la jueza ordenó que el 51% de las acciones de YPF expropiadas fueran transferidas a un fideicomiso como garantía de pago. Esa orden fue apelada por el Estado argentino y su revisión quedó fijada para el 25 de septiembre, en vísperas de la audiencia central de octubre.

El nuevo fallo: Discovery y autonomía bajo la lupa

En su última resolución, Preska rechazó la participación de YPF como parte activa en el proceso de Discovery –etapa de recopilación de pruebas–, pero obligó a la compañía a entregar la documentación reclamada en un plazo de 15 días.

El objetivo es determinar si YPF mantiene independencia real respecto del gobierno argentino o si actúa como su extensión directa. Según explicó Sebastián Maril, director de Latam Advisors, “cuanto más autónoma se muestre YPF, menores serán las posibilidades de que los fondos demandantes convenzan a la jueza de que es parte del Estado”.

La definición sobre esta cuestión es crítica: si la Cámara considera que Argentina e YPF son lo mismo, la Justicia podría avanzar sobre los activos de la petrolera –incluidas sus operaciones en EE.UU. y activos estratégicos– para garantizar el cumplimiento de la sentencia.

El litigio tiene consecuencias financieras de magnitud. Los demandantes insisten en un pago anticipado que contemple no solo la indemnización, sino también los intereses acumulados (aprox. u$s2,5 millones diarios) y los honorarios legales (estimados en u$s1.500 por hora).

Para Argentina, que enfrenta restricciones externas y una economía en crisis, el desenlace puede afectar su capacidad de acceso a financiamiento internacional y condicionar las políticas energéticas en torno a YPF, clave para el desarrollo de Vaca Muerta y la transición energética.

En paralelo, el caso tensiona la relación entre el Gobierno nacional, la petrolera y los mercados: mientras los fondos demandantes endurecen su presión, la dirigencia política argentina insiste en que el fallo de primera instancia fue “excesivo e injusto” y busca reducir el monto a través de la apelación.

Una audiencia decisiva y escenarios abiertos

El próximo 29 de octubre, tres jueces de la Cámara de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York escucharán los argumentos de Argentina, YPF y los demandantes. La resolución podría:

Confirmar el fallo de primera instancia, obligando al país a pagar el total de u$s16.100 millones.

Reducir el monto, lo que daría un respiro a la estrategia de defensa argentina.

Revertir parcialmente la sentencia, aunque especialistas anticipan que esa opción es la menos probable.

En cualquiera de los escenarios, la presión sobre los activos de YPF se mantiene como amenaza latente. El desenlace no solo definirá la situación financiera inmediata del país, sino también el rol de la petrolera en el futuro energético argentino y su credibilidad frente a inversores internacionales.

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Gas en Sudamérica: Vaca Muerta desplaza a Bolivia y proyecta a la Argentina como nuevo proveedor clave

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La aceleración histórica en la extracción de shale gas en Neuquén convirtió a la Argentina en un potencial proveedor regional, mientras Bolivia enfrenta una caída estructural en su capacidad productiva. La transformación abre una nueva etapa en la geopolítica energética sudamericana.

La cuenca neuquina de Vaca Muerta registró en los últimos meses una producción diaria de 90,96 millones de metros cúbicos de gas natural, cifra que triplica el total producido en Bolivia, que apenas alcanzó 24,33 millones de metros cúbicos por día, según los últimos reportes oficiales.

El contraste con el pasado es contundente: en 2014, Bolivia producía 60,3 millones de m³/día, mientras que Vaca Muerta apenas aportaba 600.000 m³ diarios. Para 2022, ambos países ya mostraban un punto de cruce: 36,6 millones en Neuquén contra 42,1 millones en el país andino.

La diferencia actual consolida un cambio estructural: durante casi dos décadas, la Argentina dependió de las exportaciones bolivianas para sostener su abastecimiento interno. Hoy, la balanza se inclina en sentido inverso, con un potencial exportador argentino y un déficit creciente en la matriz boliviana.

La falta de exploración en Bolivia

Según el análisis del exministro de Hidrocarburos de Bolivia y socio de Gas Energy Latam, Álvaro Ríos Roca, el declive boliviano responde a la escasa exploración y a la ausencia de nuevas reservas.

“El país enfrenta una caída constante de alrededor de 4 millones de metros cúbicos diarios por año. La exploración en Bolivia ha sido mínima y los pocos esfuerzos de YPFB no lograron reponer reservas”, explicó el especialista.

Ríos anticipó que Bolivia cerrará este año con 26 millones de m³ diarios, apenas suficiente para cubrir la mitad de su demanda interna. Y advirtió: “En 2028 Bolivia va a necesitar importar gas porque se cruza con la oferta. Habrá que gestionar abastecimiento desde Argentina, ya que la exploración tarda en dar resultados”.

El escenario configura un giro histórico: el país que fue proveedor estratégico de la región se aproxima a transformarse en importador neto de gas.

Oportunidad regional para Argentina: exportaciones y logística

El impacto de Vaca Muerta ya se traduce en operaciones concretas. A comienzos de 2025, Argentina realizó sus primeras exportaciones de gas hacia Brasil utilizando las redes gasíferas de Bolivia.

Para consolidar ese proceso, la clave será la infraestructura: en particular, la ampliación del Gasoducto Norte operado por TGN (Transportadora Gas del Norte), que permitirá conectar el flujo neuquino con los mercados de Bolivia y Brasil.

Ríos remarcó que “Argentina debe hacer competitivo el transporte por Bolivia para asegurar su inserción regional. Si no se logra eficiencia logística, el gas argentino perderá atractivo frente a otros proveedores”.

Récords históricos en la producción argentina

La Secretaría de Energía de la Nación informó que en julio 2025 la producción nacional de petróleo alcanzó 811.200 barriles diarios, el nivel más alto desde 1999. El crecimiento interanual fue de 18,5% en petróleo y de 5,7% en gas natural, con un promedio nacional de 160,6 millones de m³/día, valores no registrados desde el año 2000.

Dentro de ese total, Vaca Muerta concentra el 57,7% del petróleo nacional y se consolida como la segunda mayor reserva mundial de gas no convencional y la cuarta de petróleo no convencional.

Tan solo en junio, la producción nacional se incrementó 22,5% interanual, alcanzando 448.000 barriles diarios de petróleo, un salto que consolida la posición de la cuenca neuquina como motor del autoabastecimiento y la proyección exportadora.

Argentina como hub energético regional

La nueva correlación de fuerzas abre escenarios de fuerte impacto geopolítico y económico:

  • Argentina se posiciona como proveedor alternativo de gas para Brasil, Chile y eventualmente Bolivia.
  • Bolivia, sin nuevas reservas, corre riesgo de perder su rol estratégico en la integración energética del Cono Sur.
  • El desafío argentino será acelerar las inversiones en transporte y garantizar reglas estables para atraer capitales que permitan consolidar la capacidad exportadora.

En este marco, la producción de Vaca Muerta no solo transforma la balanza energética argentina, sino que redefine la geopolítica sudamericana del gas, desplazando a Bolivia como actor dominante y otorgándole a la Argentina un rol central en la seguridad energética regional.

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