Milei busca extender sus poderes: el Congreso deberá definir en año electoral la prórroga de las facultades delegadas
El gobierno de Javier Milei impulsa un proyecto para prorrogar por un año más las facultades delegadas al Poder Ejecutivo Nacional, en un movimiento que promete encender el debate político en pleno año electoral. El proyecto, presentado por los diputados Gerardo Milman y Lilia Lemoine, propone extender hasta 2026 las atribuciones especiales conferidas originalmente por la Ley N° 27.742, conocida como Ley Bases.
De acuerdo con el texto, la prórroga alcanzaría exclusivamente a las áreas declaradas en emergencia pública: administración, economía, finanzas y energía. El proyecto establece además que el Poder Ejecutivo deberá informar mensualmente y en forma detallada al Congreso sobre el uso de estas facultades y los resultados obtenidos, en un intento de mostrar control y transparencia.
“El poder del presidente sigue estando en manos del Congreso”, defienden desde el oficialismo, al subrayar que la delegación es limitada, sujeta a plazos y restringida a materias específicas. Para el gobierno libertario, renovar estas atribuciones resulta clave para consolidar las reformas estructurales iniciadas durante 2024, entre ellas la desregulación económica, la privatización de empresas estatales y la reestructuración del aparato estatal.
Sin embargo, el debate no será sencillo. La Argentina se encamina a las elecciones legislativas de octubre de 2025 y cada voto en el Congreso tendrá inevitablemente un impacto político. La oposición ya anticipa resistencias. Mientras sectores dialoguistas del radicalismo y algunos bloques provinciales analizan acompañar la prórroga bajo ciertas condiciones, el peronismo y otras fuerzas opositoras más duras denuncian un intento de concentración de poder.
“Concederle nuevamente facultades extraordinarias a Milei es debilitar el sistema republicano”, advirtieron desde Unión por la Patria, anticipando un rechazo cerrado. Incluso dentro de bloques más moderados, se plantea la necesidad de imponer controles más estrictos y acotar el alcance de las delegaciones.
La votación promete convertirse en un termómetro de la fortaleza política de Milei en el Congreso y una antesala del clima electoral. Respaldar la prórroga será visto como un gesto de apoyo al programa de reformas del presidente; rechazarla, como un intento de acotar su margen de maniobra y reinstalar el contrapeso legislativo.
La tensión entre gobernabilidad y control institucional se volverá a poner en primer plano. ¿Hasta dónde extender el poder presidencial en un contexto de emergencia? ¿Cómo votarán los legisladores que en octubre buscarán renovar sus bancas frente a un electorado polarizado?
