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El Gobierno avanza hacia una nueva normalidad cambiaria, estabilidad del dólar y baja de tasas

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El Gobierno avanza hacia una nueva normalidad cambiaria, estabilidad del dólar, baja de tasas y mejora en el financiamiento del Tesoro

Luego de una semana marcada por señales de estabilización en el frente cambiario y monetario, el Gobierno consolida su hoja de ruta hacia una nueva normalidad económica. El dólar spot se mantuvo en torno a los $1.450, el Tesoro logró un rollover del 112% en su última licitación y el Banco Central comenzó a recomponer reservas, en un contexto de menor presión sobre la tasa de interés y una transición gradual del esquema monetario.

Buscando la nueva normalidad

Queda atrás una semana corta en el plano cambiario producto del feriado bancario del jueves. Luego de avanzar 2,6% durante la primera rueda hábil de noviembre (seguramente debido a la dolarización de ahorro minorista), el dólar spot se estabilizó en torno a los $1.450 que había cerrado durante el viernes de la semana pasada.

En la licitación de la semana, Finanazas obtuvo un rollover por encima del 100% y logró estirar los plazos de vencimientos. Recordemos que la semana pasada, el Tesoro inyectó $6,5 bn al mercado, que se distribuyó en encajes y Pasivos remunerados del Central. Respecto a esto, los pesos de Bessent dejaron de estar colocados en el BCRA y se ubicarían ahora en Otros pasivos, lo que señalaría una potencial activación del swap. Con la extensión de plazos de vencimientos, comienza a tomar cuerpo la nueva política cambiaria-monetaria, dado que a vencimientos “quincenales” más reducidos deja espacio para que la remonetización de la economía se realice vía compra de reservas del BCRA. De todas formas, la incógnita sigue del lado del esquema cambiario, con un mercado priceando un dólar por encima del techo de la banda desde enero 2026 en adelante.

Más allá de ello, un BCRA recomponiendo Reservas será una señal positiva para el Riesgo País, permitiendo eventualmente retornar a los mercados internacionales de deuda y despejar los abultados vencimientos en moneda dura. No obstante, el equilibrio de las cuentas externas (y el TC resultante), dependerá también de los flujos de divisas (reales y financieras) del sector privado, que deberán ser los suficientes para cubrir un potencial déficit de Cuenta Corriente y, a su vez, permitirle acumular Reservas al BCRA.

Queda atrás una semana corta en el plano cambiario producto del feriado bancario del jueves. Luego de avanzar 2,6% durante la primera rueda hábil de noviembre (seguramente debido a la dolarización de ahorro minorista), el dólar spot se estabilizó en torno a los $1.450 que había cerrado durante el viernes de la semana pasada.

En otro orden, el equipo económico dio un nuevo paso en la flexibilización del apretón monetario. Como ocurría de forma habitual previo al desarme de las LEFIs, en la previa de la licitación de Finanzas del miércoles el BCRA redujo la tasa de interés en la rueda de simultáneas de 25% TNA a 22% TNA, lo que comprimió el rendimiento de la curva de tasa fija de la zona del 2,5% TEM el lunes al 2% TEM el miércoles.

En este contexto, Finanzas obtuvo un rollover superior al 100%. Con ofertas por $9,4 bn, el Tesoro adjudicó $8,5 bn, lo que resultó en un refinanciamiento del 112% (vs una cobertura del 60% en la última licitación) producto del canje de deuda realizada con el BCRA previo a la subasta que redujo los vencimientos. Asimismo, logró estirar el plazo de vencimientos, pasando a un horizonte para los instrumentos de tasa fija de tan sólo 3 meses en las licitaciones que tuvieron lugar en agosto y septiembre a 9 meses en la última licitación.

Como resultado, el Tesoro retiró pesos por el orden de los $0,9 bn. Recordemos que la semana pasada, entre operaciones en el mercado secundario ($1,9 bn) y la inyección que significó un rollover por debajo del 100% ($4,6 bn), Finanzas había oxigenado a un mercado con falta de liquidez en pesos por $6,5 bn. En este contexto, los pesos no sólo se redirigieron al mercado (estimamos en $0,4 bn), sino que retornaron a las cuentas del BCRA por dos vías:

1) Cumplimentar encajes. Los encajes en moneda doméstica (es decir, sin tomar en cuenta lo integrado en títulos públicos) de los bancos en la Cuenta Corriente del BCRA pasaron de un stock de $15,9 bn el viernes 24-oct a $17,9 bn el viernes 31-oct, es decir, un aumento de $1,9 bn;

2) Pasivos remunerados. El reemplazo de las LEFIs por operaciones en la rueda de simultáneas trae nuevamente los famosos Pasivos remunerados del BCRA. Desde el 31-oct hasta las primeras ruedas de esta semana (4-nov último dato disponible), los Pasivos por esta vía crecieron aproximadamente $4,2 bn.

Además, los Pasivos remunerados nos ofrecen una pista de la ruta de los Pesos del Tesoro de USA. La intervención del Tesoro norteamericano en el MULC inició el 9-oct, y desde entonces la incógnita es cuánto dólares vendió Bessent y qué hizo con los pesos. Al ver el Estado Contable Resumido Semanal que publica el BCRA, se observa un salto en los Pasivos de Letras emitidas en moneda nacional por $2,7 bn (equivalente a USD 1.850 M) entre el 7-oct y el 23-oct.

Durante dicho lapso, los bancos enfrentaban una falta de liquidez producto de la dolarización de carteras en la previa electoral y, sin embargo, el rubro “Otros” de los Pasivos Remunerados del BCRA crecía, lo que hacía pensar que al menos parte los pesos que absorbía el Tesoro norteamericano estaban siendo colocados en el BCRA.

Tras la contundente victoria electoral de LLA, el Pasivo en pesos se redujo. En el balance semanal del 31-oct, el Pasivo de Letras se redujo $2,7 bn y como contrapartida creció la línea “Otros Pasivos” por casi la misma cuantía en $2,9 bn (lo que equivale a USD 2.755 M). Dado que no se registró aumentos en un Pasivo del balance que permita la lectura de una rotación de instrumentos (por ejemplo, a letras en moneda extranjera), esto señalaría que potencialmente se podría haber activado un tramo del Swap con el Tesoro de USA.

Justamente, los Pasivos remunerados cayeron $3,6 bn el 31-oct. A pesar de que ese mismo día el Tesoro liquidaba $4,6 bn, los Pasivos remunerados pasaron de un stock cercano a los $3.700 MM a $87 MM. A finales de septiembre (en ausencia del Tesoro de USA), los Pasivos remunerados cayeron $2,7 bn, de los cuales $1,7 bn estimamos correspondieron a un rollover por encima del 100% que obtuvo Finanzas en aquel entonces. Por lo tanto, si asumimos el mismo comportamiento estacional por parte de los bancos a finales de mes, podríamos decir que la baja de $3,6 bn de Pasivos remunerados del 31-oct correspondió en $0,9 bn a bancos privados y a $2,7 bn al Tesoro norteamericano. Es decir, misma magnitud en la que se redujo el rubro Pasivos de Letras en pesos.

Volviendo a la licitación, el resultado fue positivo para un programa en pesos tensionados. Fruto de los últimos movimientos, los depósitos en pesos del Tesoro en el BCRA se situaron en $5,1 bn y alcanzarían los $6,1 bn luego de la subasta. Decíamos la semana pasada que los depósitos se verán exigidos por vencimientos en moneda nacional en noviembre por $27,8 bn y otros $39,3 bn en diciembre. A esto se le adhieren los vencimientos en USD, que sólo con el FMI durante esta semana alcanzan los USD 850 M (equivalentes a $1,2 bn).

En este marco, Hacienda compró dólares en el MULC. El Tesoro compró USD 31 M el 31-oct y habría comprado al menos otros USD 64 M el lunes de esta semana. Lo que llevó a los depósitos en moneda dura al orden de los USD 156 M. Si bien faltan datos, los movimientos de las Reservas Brutas y el volumen en el MULC permiten inferir que Hacienda no habría realizados compras por la magnitud necesaria para afrontar los vencimientos con el Fondo. En este sentido, lo más seguro es que vuelva a comprar directamente los dólares al BCRA. Como los USD 123 M que adquirió a mediados de octubre para afrontar vencimientos con organismos internacionales.

De esta forma, entre liquidación de la subasta y vencimientos con el Fondo el neto de los movimientos dejaría los depósitos en Pesos en los $5 bn. La última vez que el programa financiero se encontró con una exigencia similar fue durante abril de este año. Y las cuentas se robustecieron mediante la inyección de pesos del BCRA al Tesoro. Via giro de Utilidades por $11,7 bn y el acuerdo con el FMI por USD 14.000 M.

Hay que tener en cuenta que el Tesoro cuenta con los ingresos correspondientes al sostenido superávit fiscal y depósitos en bancos públicos. Según el último dato disponible, dichos depósitos llegaban a $18,5 bn en agosto, por lo que estimamos habría espacio para inyectar al menos $5 bn. Llegamos a este número considerando que la cuenta es un respaldo del funcionamiento de otras áreas de la administración (por lo tanto, no puede quedar en $0) y que se aplazará lo máximo posible su giro dado que en los bancos existe la posibilidad de “hacer tasa” (la cuenta del Tesoro en el BCRA no está remunerada). 

Con todo, vemos que comienza a tomar cuerpo la nueva política cambiaria-monetaria. ¿A qué hacemos referencia? Lenta normalización de liquidez bancaria, tasa de interés a la baja y Tesoro extendiendo plazos de vencimientos son complementarios a una eventual hoja de ruta de recomposición de Reservas. En la medida en que los umbrales de vencimientos “quincenales” impliquen una menor inyección de pesos (inside money stocks, en palabras del vicepresidente del BCRA), una demanda de pesos históricamente baja podría abastecerse vía compra de dólares (outside money) sin necesidades de esterilizar dichos pesos (absorber vía bonos o letras, como los otrora LEFI, Pases, etc.). 

La incógnita sigue del lado del esquema cambiario. El optimismo generalizado tras la victoria electora no despejó el ruido económico. Sintetizado en un tipo de cambio quedando a tan sólo el 3% del techo de la banda. En este marco, se entiende la demora en las compras del Tesoro. Que estaría evitando ejercer presiones extras en la cotización que pondrían en jaque el equilibrio actual. Por ende, estas dudas se reflejan en un mercado priceando un dólar por encima del techo de la banda desde enero del 2026 en adelante. En un escenario que tendría al BCRA operando en el MULC para recomponer reservas.

Más allá de ello, un BCRA recomponiendo Reservas será una señal positiva para el Riesgo País. Permitiendo eventualmente retornar a los mercados internacionales de deuda y despejar los abultados vencimientos en moneda dura. No obstante, el equilibrio de las cuentas externas (y el TC resultante), dependerá también de los flujos de divisas (reales y financieras) del sector privado. Que deberán ser los suficientes para cubrir un potencial déficit de Cuenta Corriente y, a su vez, permitirle acumular Reservas al BCRA.

Dólar oficial a la baja

Tras cotizar en torno a los $1.450 en la semana. El dólar spot comprimió a los $1.415 al cierre de la jornada del viernes y finalizó 2,1% por debajo del viernes de la semana anterior. Por otro lado, las Reservas Brutas finalizaron en USD 40.260 M, registrando una baja diaria de USD 750 M durante la jornada del viernes. En lo que estimamos se debe a el pago realizado al FMI. Por su parte, las Reservas Netas, descontando los depósitos del Tesoro, BOPREAL y DEG habrían cerrado en USD 1.200 M (+USD 4.700 M si no se descuentan aquellos ítems).

La brecha cambiaria baja

Los dólares alternativos finalizaron a la baja: el dólar minorista cayó 1,4% ($1.456) respecto al viernes de la semana anterior. El dólar MEP operado con AL30 bajó 1,5% ($1.453), el dólar CCL operado con CEDEARs descendió 1,7% ($1.64) y el blue se deslizó -2,1% ($1.415). Frente a un tipo de cambio mayorista bajando en mayor medida, la brecha cambiaria promedio finalizó en la zona del 0%.

Los futuros de dólar bajan

Los contratos a futuro del dólar acompañaron el movimiento del spot. En detalle, los contratos de noviembre a enero bajaron 2,5%, y aquellos con vencimiento desde febrero 2026 recortaron 2,3%. Respecto a las devaluaciones implícitas, el mercado cerró con una devaluación del 1,6%, 4,2% y 6,8% para noviembre, diciembre y enero 2026, respectivamente.

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El Gobierno busca renovar deuda de corto plazo con bonos en pesos y dólar vinculados

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Finanzas lanza nueva licitación de deuda en pesos y dólares: busca renovar vencimientos y captar pesos al cierre de octubre

La Secretaría de Finanzas del Ministerio de Economía anunció un nuevo llamado a licitación de instrumentos del Tesoro Nacional, que se realizará el miércoles 15 de octubre de 2025, con liquidación prevista para el viernes 17 de octubre (T+2).

El menú incluye letras y bonos capitalizables en pesos (LECAP y BONCAP) y dos letras vinculadas al dólar estadounidense (LELINK), una de ellas de nueva emisión, en línea con la estrategia oficial de diversificar la base de inversores y mantener el equilibrio del perfil de vencimientos del Tesoro antes del cierre del año fiscal.

Detalles técnicos de la licitación: instrumentos, plazos y condiciones

Según el llamado oficial, las ofertas se recibirán entre las 10:00 y las 15:00 horas del 15 de octubre. Los instrumentos a licitar son los siguientes:

En pesos

  • Letra del Tesoro Nacional Capitalizable (LECAP) con vencimiento el 10 de noviembre de 2025 (S10N5)reapertura
    • Fecha de emisión original: 3 de febrero de 2025
    • Tasa efectiva mensual: 2,20%, capitalizable mensualmente
    • Plazo remanente: 24 días
    • Amortización: íntegra al vencimiento
  • Bono del Tesoro Nacional Capitalizable (BONCAP) con vencimiento el 30 de enero de 2026 (T30E6)reapertura
    • Fecha de emisión original: 16 de diciembre de 2024
    • Tasa efectiva mensual: 2,65%, capitalizable mensualmente
    • Plazo remanente: 105 días
    • Amortización: íntegra al vencimiento

En dólares estadounidenses

  • Letra del Tesoro Nacional vinculada al dólar (LELINK) con vencimiento el 28 de noviembre de 2025 (D28N5)reapertura
    • Cero cupón, amortización íntegra al vencimiento
    • Suscripción y pago en pesos, ajustada al tipo de cambio de referencia del BCRA según la Comunicación “A” 3500
  • Letra del Tesoro Nacional vinculada al dólar (LELINK) con vencimiento el 30 de enero de 2026 (D30E6)nueva emisión
    • Cero cupón, amortización íntegra al vencimiento
    • Suscripción y pago en pesos, ajustada al mismo mecanismo de tipo de cambio

En todos los casos, la licitación se realizará mediante indicación de precio, sin establecer valores mínimos ni máximos, conforme a los procedimientos de la Resolución Conjunta N.º 9/2019 de Finanzas y Hacienda.

El Tesoro no fijó montos máximos por instrumento, sino que indicó que colocará “hasta el monto máximo autorizado por la normativa vigente”.

Participación de inversores y estructura de tramos

Las ofertas se dividirán en dos segmentos: no competitivo y competitivo, con diferentes condiciones de acceso.

En el tramo no competitivo, destinado a pequeños inversores y personas físicas sin experiencia técnica en mercados financieros, las suscripciones estarán limitadas a hasta $50 millones de valor nominal (VNO) para instrumentos en pesos, y hasta USD 50.000 para los denominados en dólares. El monto mínimo será de $10.000 o USD 100, respectivamente.

Los inversores institucionales, como fondos comunes, compañías de seguros o entidades financieras, estarán excluidos de este tramo y deberán participar en el tramo competitivo, donde deberán consignar tanto el monto como el precio de suscripción por cada VNO de $1.000 o USD 1.000. En este segmento, el monto mínimo será de $1 millón o USD 1.000, sin tope máximo de oferta.

Las ofertas podrán presentarse a través de Agentes de Liquidación y Compensación (ALyC) y Agentes de Negociación registrados en la Comisión Nacional de Valores (CNV).

El Ministerio de Economía aclaró que no se pagarán comisiones por la operación y que las colocaciones serán negociables en A3 MERCADOS S.A. y en bolsas y mercados de valores del país.

Contexto fiscal y financiero: la estrategia detrás de la colocación

Esta licitación se enmarca en el cronograma regular de financiamiento del Tesoro, orientado a refinanciar vencimientos de corto plazo y mantener la curva de deuda en pesos bajo control, con especial foco en evitar concentración de pagos en el último trimestre del año.

La inclusión de instrumentos vinculados al dólar responde al objetivo de contener la demanda de cobertura cambiaria dentro del mercado en pesos, ofreciendo títulos en moneda local ajustados al tipo de cambio oficial. De este modo, el Gobierno busca absorber liquidez sin comprometer reservas internacionales.

A su vez, la reapertura de las LECAP y BONCAP refuerza la estrategia de ofrecer instrumentos de tasa fija capitalizable, que funcionan como alternativas de inversión a corto y mediano plazo en un contexto de desaceleración inflacionaria y tasas reales positivas.

De acuerdo con la práctica habitual, los resultados de la licitación se publicarán al cierre de la jornada del miércoles 15 de octubre, y las adjudicaciones serán liquidadas el viernes 17 (T+2).

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Francos confirmó que el Gobierno promulgará la ley de discapacidad, pero demorará su aplicación

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Tras el rechazo del Congreso al veto presidencial, el Ejecutivo confirmó que promulgará la ley de emergencia en discapacidad. Sin embargo, el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, advirtió que su reglamentación quedará supeditada a la definición de los recursos fiscales necesarios, en un contexto de fuerte impacto presupuestario.

El Congreso Nacional aprobó con amplio respaldo opositor y de sectores aliados la ley de emergencia en discapacidad, pese al veto del presidente Javier Milei. Tanto la Cámara de Diputados como el Senado lograron superar los dos tercios requeridos para insistir con la sanción original, dejando al Ejecutivo sin margen político para bloquear la norma.

En este escenario, el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, anunció el 15 de septiembre que el Gobierno promulgará la ley, aunque no la aplicará hasta resolver cómo financiarla. “El Poder Ejecutivo la va a promulgar. Después tiene que dictar un decreto reglamentario para ver cómo se aplica la ley y eso tiene distintos aspectos”, afirmó.

Francos también lanzó una advertencia: “El Congreso, cuando sanciona una ley, debe establecer de dónde salen los recursos. No me pueden endilgar que vea las partidas cómo se reacomodan; eso es una mentira. Que me digan sino a quién le sacamos, ¿a los jubilados y lo pasamos a discapacidad?”.

Nuevas pensiones, aranceles actualizados y fortalecimiento de la ANDIS

La ley establece un régimen de Pensiones No Contributivas por Discapacidad para Protección Social, con cobertura para quienes posean Certificado Único de Discapacidad (CUD), ingresos inferiores a dos Salarios Mínimos Vitales y Móviles, y sin acceso a otros planes similares. El beneficio será equivalente al 70% del haber mínimo jubilatorio y compatible con empleo registrado dentro de los topes definidos.

Además:

  • Se prevé la transformación automática de pensiones previas sin necesidad de trámites adicionales.
  • Se refuerza el Sistema de Prestaciones Básicas de Atención Integral a favor de las Personas con Discapacidad (Ley 24.901), con actualización automática mensual de aranceles ajustada al Índice de Precios al Consumidor (IPC).
  • Se crea un régimen de regularización de deudas fiscales y de seguridad social para entidades del sector, con condonación de intereses y facilidades de pago.
  • Se fortalecen las competencias y el financiamiento de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS).

Según la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC), la implementación podría implicar un gasto adicional de entre $1,89 billones y $3,62 billones (0,22% a 0,42% del PBI), por nuevas altas de entre 493 mil y 946 mil beneficiarios. A esto se sumarían $278.323 millones por compensación de emergencia a prestadores y $7.160 millones para talleres de producción.

La sanción de la ley respondió a una crisis estructural del sistema de atención a la discapacidad, generada por el congelamiento de recursos y la reducción de beneficiarios tras una auditoría cuestionada en la ANDIS. El caso cobró mayor relevancia tras la destitución de Diego Spagnuolo, ex titular del organismo, involucrado en un escándalo por supuestas coimas con droguerías.

La oposición aprovechó este escenario para impulsar la iniciativa, que terminó obteniendo apoyo transversal en ambas cámaras. El oficialismo, en cambio, advirtió sobre la inconsistencia fiscal de la norma.

Presión fiscal y expectativas del sector

El anuncio de Francos implica que, si bien la ley entrará en vigencia formalmente, su aplicación efectiva dependerá de un acuerdo político sobre la reasignación de partidas o nuevas fuentes de financiamiento.

Para los prestadores de servicios y familias de personas con discapacidad, la demora genera incertidumbre. El sector esperaba una respuesta inmediata tras las movilizaciones masivas que impulsaron la sanción.

Desde el plano macroeconómico, el nuevo gasto plantea un dilema: absorber recursos que hoy se destinan a jubilaciones u otros programas, o ampliar el déficit en un momento en que el Gobierno busca mantener disciplina fiscal.

Negociación con el Congreso y escenario judicial latente

El Poder Ejecutivo podría convocar a las comisiones parlamentarias para discutir alternativas de financiamiento. Una opción sería reasignar partidas presupuestarias, mientras que otra, más polémica, podría implicar un esquema de financiamiento compartido con provincias.

Si no se logra un consenso, no se descarta que resurjan los planteos judiciales sobre la aplicación inmediata de la ley, dado que el derecho a la asistencia de las personas con discapacidad tiene reconocimiento constitucional y convencional.

En cualquier escenario, la reglamentación será clave: determinará tanto la velocidad de incorporación de beneficiarios como el impacto fiscal real de la medida.

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El Tesoro reestructura deuda en pesos con el BCRA y amplía emisiones por $9 billones

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El Ministerio de Economía dispuso, a través de la Resolución Conjunta 42/2025, un canje de deuda con el Banco Central de la República Argentina (BCRA) que permitirá extender vencimientos de corto plazo hacia 2026 y reducir la presión financiera inmediata. La medida incluye la ampliación de dos letras del Tesoro (LECAP) por hasta $4,5 billones cada una, consolidando un paquete de conversión que busca mejorar el perfil de la deuda en pesos.

El canje se enmarca en el artículo 37 de la Ley 27.701 de Presupuesto 2023, prorrogada para 2025, y en lo dispuesto por el Decreto 331/2022 y sus modificatorias, que habilitan operaciones de conversión de deuda utilizando distintos instrumentos.

El Ministerio de Economía —a través de la Secretaría de Finanzas y la Secretaría de Hacienda— fundamentó la decisión en la necesidad de administrar los vencimientos concentrados en el último trimestre de 2025. En particular, se busca descomprimir el pago de la Letra del Tesoro Nacional capitalizable en pesos con vencimiento el 12 de septiembre de 2025 (LECAP S12S5), originalmente emitida por la Resolución Conjunta 52/2024.

El canje ofrece al BCRA una canasta diversificada de instrumentos con vencimientos posteriores:

  • 20% en la LECAP S10N5 (10 de noviembre de 2025).
  • 40% en la LECAP S16E6 (16 de enero de 2026).
  • 40% en la LECAP S27F6 (27 de febrero de 2026).

Según el artículo 3° de la resolución, los precios de la operación se determinaron en base a las pantallas de BYMA del 5 de septiembre de 2025, con liquidación prevista para el 8 de septiembre.

Ampliación de emisiones y rol del BCRA

Para viabilizar la conversión, se autorizó la ampliación de la emisión de la LECAP S16E6 y de la LECAP S27F6 por hasta $4,5 billones de valor nominal original cada una. De este modo, el Tesoro garantiza la disponibilidad de instrumentos suficientes para cubrir el traspaso de títulos en manos del BCRA.

La medida fue firmada por los secretarios Pablo Quirno Magrane (Finanzas) y Carlos Jorge Guberman (Hacienda), y faculta a la Oficina Nacional de Crédito Público y dependencias técnicas a instrumentar los contratos.

Fuentes oficiales explicaron que este esquema “apunta a administrar de manera prudente la curva de vencimientos en pesos y reforzar la coordinación entre Tesoro y Banco Central en un contexto de elevada volatilidad financiera”.

El canje tiene tres implicancias principales:

  1. Alivio inmediato: evita un pago concentrado en septiembre de 2025 que podía tensionar las cuentas públicas y el mercado cambiario.
  2. Extensión de plazos: traslada vencimientos al inicio de 2026, suavizando el perfil de deuda local.
  3. Señal de coordinación: ratifica el rol del BCRA como actor central en la absorción y manejo de deuda pública.

Desde el mercado, la operación se interpreta como parte de una estrategia más amplia para sostener la demanda de títulos en pesos y reforzar la estabilidad cambiaria hacia el proceso electoral de 2025. Sin embargo, analistas advierten que la concentración de vencimientos en el verano 2026 podría convertirse en un nuevo punto de tensión si no se acompaña con un programa de financiamiento más integral.

De acuerdo con el propio Ministerio de Economía, la conversión se enmarca dentro de los límites de endeudamiento autorizados por la Ley de Presupuesto. En lo inmediato, se espera que esta operatoria brinde previsibilidad y reduzca la presión sobre reservas internacionales.

Hacia adelante, el desafío será sostener la confianza de inversores institucionales y privados en los instrumentos en pesos. Si el Tesoro logra encadenar nuevas operaciones de financiamiento en el mercado local, podría consolidar una estrategia de rolleo ordenado de la deuda doméstica.

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