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Guerra en Medio Oriente encarece costos del agro: suben gasoil, fletes y fertilizantes

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El conflicto en Medio Oriente iniciado el 28 de febrero de 2026 ya impacta de lleno en los costos de producción agropecuaria en Argentina. Un informe del Estudio Económico de la Sociedad Rural Argentina advierte que la suba de la energía y los fertilizantes comenzó a trasladarse a la campaña en curso y podría profundizarse en el próximo ciclo agrícola.

Desde el inicio de las hostilidades hasta el 25 de marzo, el precio internacional del petróleo trepó entre 42% y 50%, mientras que el gasoil grado 2 en Argentina aumentó un 22%. En paralelo, la urea -principal fertilizante nitrogenado- subió más del 36% a nivel global y cerca del 42% en el mercado local.

El principal canal de transmisión del shock es energético. El aumento del gasoil impacta directamente sobre los costos de cosecha y transporte, dos componentes clave en la estructura productiva del agro. En promedio, el combustible representa el 15% del costo de cosecha y cerca de un tercio del costo del transporte de cargas.

En ese marco, el incremento del gasoil implica una suba cercana al 3,3% en los costos de cosecha y un aumento de entre 6% y 7% en los fletes agrícolas. Este efecto ya se está sintiendo en plena cosecha gruesa 2025/26, donde el traslado a precios es prácticamente inmediato.

El impacto, además, no es uniforme. La distancia a los puertos se consolida como el principal factor de diferenciación regional. Para un establecimiento ubicado a 300 kilómetros, el costo de flete pasó de 35 a 38 dólares por tonelada, mientras que a 800 kilómetros subió de 61 a 65 dólares y a 1.100 kilómetros de 70 a 75 dólares.

Esta dinámica afecta especialmente a las regiones más alejadas de los nodos logísticos, incrementando la brecha de competitividad. A su vez, el mayor costo del transporte reduce el precio efectivo que recibe el productor: en soja, la incidencia del flete sube de 11% a 12%, mientras que en maíz pasa de 20% a 21%, con un impacto más fuerte en cultivos de menor valor por tonelada.

El segundo canal relevante es el de los fertilizantes. La suba de la urea responde al encarecimiento del gas -insumo clave para su producción- y a la alta concentración global de la oferta en la región del Golfo Pérsico. En contraste, los fertilizantes fosfatados registraron incrementos mucho más moderados.

Si el escenario internacional se mantiene, el impacto podría trasladarse con mayor fuerza a la campaña fina 2026/27. Las estimaciones indican que el costo de producción del trigo podría aumentar entre 9,5% y 11%, dependiendo de la distancia al puerto.

En términos concretos, esto implica unos 58 dólares adicionales por hectárea: aproximadamente 39 dólares por el encarecimiento de la fertilización nitrogenada y otros 19 dólares por el aumento del gasoil y el transporte.

El informe concluye que la magnitud final del impacto dependerá de la duración del conflicto. En el corto plazo, el efecto se concentra en cosecha y logística, pero una prolongación del escenario podría presionar con mayor intensidad sobre los costos estructurales del agro argentino.

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