FLOTACIÓN

El dólar no flota: la intervención cambiaria y el impacto en la credibilidad

Compartí esta noticia !

La narrativa oficial habló de flotación cambiaria, pero el mercado nunca lo creyó del todo. Hoy, la confirmación de que el dólar está intervenido vuelve a poner en discusión la estrategia económica del Gobierno y sus efectos sobre la credibilidad.

El economista Guillermo Knass analizó el nuevo escenario en diálogo con Open1017, donde repasó los fundamentos de la política fiscal y monetaria, y cuestionó la forma en que se comunicó la decisión de intervenir en el mercado cambiario.

–¿El dólar flota en la Argentina?
-El dólar nunca flotó. Siempre hubo intervención indirecta. Primero con un crawling peg fijo, después con la banda acordada con el FMI. Incluso dentro de la banda se vendían dólares a futuro para generar expectativas. Flotar es dejar que la oferta y la demanda privadas manejen el precio, pero eso acá nunca ocurrió. Ahora lo blanquearon.

–¿Qué impacto tiene en la economía este reconocimiento oficial?
-El problema es que el Gobierno se contradice. Dice que no va a intervenir y después interviene. Y eso afecta la credibilidad. La gente percibe que el discurso no coincide con la acción. En Argentina, además, cualquier proceso electoral genera ruido. Y ese ruido dispara la demanda de dólares. Es normal que antes de las elecciones haya corridas. Lo que me cuesta entender es por qué arriesgan credibilidad con mensajes que después no cumplen.

–¿Cómo se sostiene esta política con reservas ajustadas y vencimientos a la vista?
-La situación se complicó. La parte fiscal estaba condenada a un ajuste, no había otra opción. En lo monetario también se avanzó, porque la inflación bajó. Pero en lo cambiario hubo errores. Para mí, el dólar debería estar un poco más alto para evitar saltos bruscos después. Con este atraso cambiario y ruido electoral, es lógico que la gente corra a refugiarse en dólares.

–¿Coincide con las advertencias de Orlando Ferreres sobre un ajuste cambiario cercano?
-Sí, coincido. Ferreres es muy serio y sus números son consistentes. El tipo de cambio debería estar entre 1.700 y 1.800 pesos. Hoy el dólar está barato, y esa situación siempre terminó mal en la Argentina. Si el Gobierno no interviniera, el dólar estaría más alto. Después de octubre seguramente habrá un ajuste, porque esta banda baja no tiene sentido.

–¿Qué consecuencias ve para la industria y la economía real?
-Un dólar atrasado genera desindustrialización y desempleo. Es barato para importar y caro para exportar. Entonces caen las exportaciones y aumentan las importaciones. Los sectores productivos están golpeados, la industria siente el impacto. Además, mantener el dólar barato obliga a tasas altísimas que frenan la economía y encarecen el crédito. En algún momento, ese esquema se vuelve insostenible.

–¿Cuál es la clave de fondo?
-Para mí el dólar competitivo es clave. Podés discutir si la competitividad viene por eficiencia o por tipo de cambio, pero mientras no tengas condiciones para ser eficiente -crédito, tecnología, impuestos razonables-, el único camino es cuidar que el dólar no se atrase. De lo contrario, tarde o temprano chocás con la restricción externa: falta de dólares.

Knass cerró la entrevista con un mensaje directo: “Lo fiscal era necesario, pero sin una política cambiaria coherente, el riesgo de repetir crisis pasadas es muy alto. La historia argentina ya mostró cómo terminan los experimentos de dólar barato”.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin