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Aliado de Trump frena perforaciones en EE.UU. y apuesta por Vaca Muerta

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Harold Hamm, fundador y principal accionista de Continental Resources y uno de los empresarios más cercanos a Donald Trump, confirmó la suspensión de nuevas perforaciones en la formación Bakken, en Dakota del Norte. La decisión, comunicada a Bloomberg a mediados de enero, marca la primera vez en más de 30 años que la compañía no operará plataformas activas en ese estado. El argumento es directo: con un costo mínimo de US$ 58 por pozo para cubrir gastos y obtener una ganancia marginal, “no tiene sentido perforar cuando los márgenes prácticamente han desaparecido”.

El movimiento no implica un repliegue global. Por el contrario, la empresa decidió redirigir inversiones hacia el yacimiento argentino de Vaca Muerta, en la cuenca neuquina. El primero en confirmarlo fue el ministro de Economía, Luis Caputo, quien anunció en su cuenta de X el ingreso de Continental tras la adquisición del área Los Toldos II Oeste a Pluspetrol. En enero, la compañía también informó la compra de cuatro bloques a Pan American Energy (PAE), mientras aclaró que la operación con Pluspetrol aún está sujeta a condiciones de cierre.

El giro expone una tensión estructural: mientras Estados Unidos consolidó su liderazgo como mayor productor mundial gracias al fracking, la baja de precios y la inflación local erosionan márgenes. Argentina, en cambio, aparece como frontera de oportunidad. ¿Es una decisión táctica o el inicio de un reordenamiento más amplio del capital energético?

Costos, precios y reconfiguración de inversiones

El freno en Bakken responde a una ecuación simple. Según BloombergNEF, el punto de equilibrio subió casi 4% interanual por el aumento de costos operativos. Al mismo tiempo, los precios internacionales del crudo retrocedieron ante expectativas de exceso de oferta. Analistas señalan además el regreso progresivo del crudo venezolano al mercado estadounidense como factor adicional de presión.

El debate no es solo coyuntural. El petróleo no convencional exige inversión sostenida para mantener niveles productivos y es más sensible a la baja de precios que el crudo convencional. Un informe de Wood Mackenzie anticipa que en 2026 la producción de los 48 estados continentales podría estancarse por primera vez desde la pandemia.

En ese contexto, Vaca Muerta ofrece otra ecuación. Diversos estudios, incluido uno del Real Instituto Elcano, señalan que su productividad es comparable a grandes cuencas norteamericanas. Autoridades argentinas sostienen que se trata del cuarto recurso mundial de petróleo no convencional y el segundo de gas. Con un Brent en torno a US$ 68, el desarrollo intensivo se mantiene competitivo. Algunos analistas ubican el umbral de rentabilidad por encima de US$ 50 por barril, una diferencia relevante frente al punto de equilibrio en Bakken.

Producción récord y respaldo político

El desembarco de Continental ocurre en un momento de expansión productiva. En 2025, Argentina alcanzó casi 860.000 barriles diarios de crudo, con alrededor del 68% proveniente de Vaca Muerta, según datos de la consultora RICSA. Las exportaciones de combustibles y energía totalizaron US$ 11.086 millones, con un crecimiento interanual de 14,1%. El petróleo crudo explicó US$ 6.714 millones FOB, el mayor nivel en dólares en 23 años.

El movimiento también tiene lectura política. Hamm visitó el país en septiembre y se reunió con el presidente Javier Milei, aliado de Trump. La llegada de un empresario identificado con el círculo republicano fortalece la narrativa oficial sobre apertura a inversiones y competitividad energética.

En paralelo, el mapa empresario se reconfigura. Algunas compañías internacionales, como ExxonMobil, Petronas o TotalEnergies, vendieron activos o redujeron exposición, mientras otras —entre ellas la italiana ENI y XRG de Emiratos Árabes Unidos— avanzan en asociaciones con actores locales como YPF y PAE.

Correlación de fuerzas y escenario abierto

La decisión de Continental reordena incentivos. En Estados Unidos, el freno en perforaciones refleja límites de rentabilidad y anticipa menor dinamismo en ciertas cuencas. En Argentina, en cambio, consolida a Vaca Muerta como polo de atracción de capital en un momento donde el Gobierno busca ampliar exportaciones y generar dólares.

Sin embargo, la ecuación depende de variables externas. Si el precio internacional cae por debajo de los US$ 50, la competitividad también se pondría a prueba. El propio Hamm reconoce que muchas compañías evalúan su actividad en todas las cuencas.

La apuesta argentina se apoya en costos, productividad y respaldo político. Pero el mercado energético global sigue condicionado por oferta, demanda y decisiones geopolíticas. El desembarco de un aliado de Trump en Neuquén es una señal potente. Resta ver si inaugura una etapa sostenida de inversión o si queda atado a la volatilidad del barril.

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