FRAUDE DIGITAL

Mastercard apunta a las pymes con una tarjeta que mezcla crédito, ciberseguridad y formación

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Mastercard decidió avanzar sobre un frente que combina inclusión financiera, tecnología y control de riesgos. La empresa anunció el lanzamiento de una nueva tarjeta de crédito para pymes en América Latina y el Caribe, con una propuesta que excede el instrumento de pago tradicional: promete financiamiento, monitoreo de vulnerabilidades y herramientas de ciberseguridad para negocios en crecimiento. El movimiento no es menor. En una región donde el acceso al crédito sigue siendo un cuello de botella para gran parte del entramado pyme y donde la digitalización amplió la superficie de exposición al delito informático, la apuesta de la compañía busca capturar una demanda concreta y posicionarse no solo como procesadora de pagos, sino como proveedora de infraestructura de gestión. La pregunta de fondo es otra: si esta clase de soluciones puede modificar de verdad la competitividad de las pymes o si, por ahora, funciona más como una sofisticación del negocio financiero sobre un segmento históricamente desatendido.

Una tarjeta que deja de ser solo un medio de pago

La novedad central del lanzamiento es que la tarjeta fue diseñada bajo un formato más integral. Mastercard no la presentó únicamente como una vía de financiamiento, sino como una puerta de entrada a un ecosistema de servicios orientados a pequeñas y medianas empresas. Según explicó María Barreiros, vicepresidenta senior de Producto y Soluciones para Pymes en la región, el producto incorpora dos sistemas específicos: uno para evaluar el nivel de vulnerabilidad de la empresa y otro para monitorear la presencia de datos sensibles en la deep web.

Ese dato cambia el enfoque. La propuesta deja de ubicarse en la lógica clásica del crédito corporativo para pasar a un esquema donde el valor agregado está en la prevención. Para muchas pymes, el problema no es solo conseguir liquidez, sino sostener operaciones en un entorno donde un ataque digital puede dañar pagos, proveedores, información comercial y reputación. Mastercard leyó ese cambio y movió fichas en consecuencia.

Hay además una dimensión de mercado detrás del anuncio. Las grandes compañías suelen contar con áreas internas de compliance, seguridad informática o gestión financiera. Las pymes, en cambio, operan con menos espalda técnica y presupuestaria. Ahí aparece la oportunidad de negocio: ofrecer en un mismo producto crédito, protección y asistencia para un segmento que no siempre puede contratar servicios especializados por separado.

Crédito y ciberseguridad: dos déficits que se cruzan en el mundo pyme

La lectura estratégica de Mastercard parece apoyarse en un diagnóstico claro. Las pequeñas y medianas empresas enfrentan, al mismo tiempo, dos restricciones estructurales. Por un lado, el financiamiento. Por otro, la fragilidad frente al delito digital. El lanzamiento intenta intervenir en ambos planos.

En materia de crédito, el texto base remarca que muchas pymes arrancan con ahorros propios o ayuda familiar y solo más adelante logran integrarse al sistema formal. Esa secuencia no es marginal: expone una dificultad histórica del ecosistema emprendedor para acceder a herramientas financieras acordes a su tamaño y etapa de desarrollo. La nueva tarjeta busca acompañar ese proceso con una oferta que, según la empresa, se adapta al crecimiento del negocio.

El punto relevante es que Mastercard no plantea una solución uniforme. La compañía sostiene que no todas las empresas necesitan lo mismo. Una pyme que recién empieza puede requerir educación financiera. Otra más consolidada puede necesitar tarjetas virtuales para pagos a proveedores o herramientas de gestión de gastos. Esa segmentación no solo ordena el discurso comercial; también muestra una estrategia de captura de clientes a lo largo de todo su ciclo de desarrollo.

En paralelo, la ciberseguridad aparece como el otro gran eje del lanzamiento. Las pymes suelen ser el blanco más accesible para los ciberdelincuentes precisamente porque muchas carecen de equipos especializados o de presupuesto para blindar sus sistemas. Mastercard busca simplificar esa barrera de entrada con herramientas que permitan identificar fallas sin necesidad de contratar expertos externos. Ahí radica uno de los cambios más significativos del modelo: la protección deja de ser una respuesta posterior al ataque y pasa a proponerse como vigilancia anticipada.

Un ecosistema en expansión y una disputa por el vínculo con las empresas

El anuncio también debe leerse en el contexto más amplio de la transformación de los pagos en América Latina. El texto señala que desde 2017 la región experimentó una aceleración sostenida en digitalización, impulsada por la expansión de billeteras virtuales, el comercio electrónico y nuevas plataformas financieras. Esa tendencia no fue homogénea, pero sí configuró un nuevo terreno competitivo.

En ese escenario, la tarjeta pyme deja de ser apenas un producto bancario y se convierte en una interfaz de relación entre compañías financieras y negocios reales. Quien controle ese vínculo no solo procesa consumos: también administra información, fideliza clientes, ordena pagos a proveedores y ofrece soluciones adicionales. Por eso el movimiento de Mastercard tiene una lectura más profunda que la de un simple lanzamiento comercial. La empresa busca consolidar presencia sobre un segmento productivo que, a medida que se digitaliza, se vuelve más valioso.

La decisión de incorporar servicios de formación y mentoría refuerza esa ambición. Mastercard plantea acompañar a los emprendedores con herramientas educativas y vincular a quienes recién comienzan con empresarios más experimentados. Esa capa de capacitación no es secundaria. En la práctica, amplía el perímetro del producto y convierte a la compañía en un actor que no solo financia o procesa pagos, sino que también intenta influir sobre la manera en que las pymes aprenden a operar en un entorno digital.

Qué cambia para las pymes y qué gana Mastercard

Para los pequeños negocios, la propuesta puede traducirse en tres beneficios concretos si la implementación acompaña el diseño: acceso a financiamiento, mayor capacidad de prevención frente al fraude y herramientas para ordenar gastos y decisiones. En un mercado cada vez más digitalizado, esa combinación puede representar una ventaja operativa real. Menos exposición al delito, más información sobre riesgos y mayor formalización financiera pueden mejorar la capacidad de escalar.

Pero detrás de ese beneficio también hay una estrategia empresarial nítida. Mastercard busca correr el eje desde la tarjeta como plástico hacia la tarjeta como ecosistema. Es una manera de capturar más valor en cada relación comercial y de evitar que el negocio quede reducido a la intermediación del pago. La empresa se posiciona así en una zona donde convergen fintech, banca tradicional, servicios de seguridad y plataformas de gestión.

Esa convergencia importa porque redefine la competencia. Ya no alcanza con ofrecer límite de crédito o promociones. El diferencial empieza a jugarse en la capacidad de resolver problemas más complejos del negocio cotidiano: fraude, administración, proveedores, control de gastos, visibilidad de riesgos, educación financiera. Mastercard parece haber decidido que la disputa por las pymes en América Latina se va a librar ahí.

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El frente de batalla contra el fraude: la tecnología que usa Mercado Pago para proteger miles de millones en transacciones

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En un ecosistema digital en donde circulan miles de millones de transacciones al día, los fraudes y estafas se han convertido en una de las principales amenazas. Plataformas de compra y servicios de pago, como Mercado Pago, hermana de la gigante del ecommerce, Mercado Libre, incorporan tecnología de punta para hacer frente a la ciberdelincuencia y garantizar máxima protección a los usuarios.

Los nuevos sistemas de pago digital deben estar a la altura de la masiva adopción de este nuevo modelo de transacción, acelerado por el estallido del Covid en el 2020. En paralelo, el desarrollo de nuevas industrias que operan 100% online impulsan a los usuarios a la utilización de billeteras virtuales, en donde Mercado Pago lidera con contundencia.

Por ejemplo, la industria del juego online aceleró su crecimiento en Argentina durante estos últimos años. Hoy los jugadores pueden elegir la mejor alternativa de casino con Mercado Pago y hacer depósitos inmediatos de forma segura. Desde ya que en estos casos es importante verificar que los sitios cuenten con licencia para garantizar un ámbito protegido.

Pero el sector del juego es tan solo un ejemplo entre muchos otros que también incorporan Mercado Pago en su menú. La realidad es que los argentinos confían en el respaldo de la empresa, que opera oficialmente como e-wallet desde 2014. Con los años, el servicio ha ido modernizándose, incorporando nuevas tecnologías SSL, inteligencia artificial y análisis de datos, entre otros que analizaremos a continuación.

Cifrado de datos y protocolos SSL/TLS

Los protocolos y certificados SSL (Secure Socket Layer, por sus siglas en inglés) son modelos básicos de tecnología de ciberseguridad. En los tiempos que corren, la mayoría de las empresas serias los incorporan en sus sistemas. Su función consiste en crear canales de comunicación seguros entre los dispositivos y los servidores.

Esto permite que cualquier información que comparta el usuario circule por estos canales de manera encriptada, siendo imposible de ser decodificada por terceros. Mercado Pago utiliza la versión renovada de los SSL, que vendrían a ser los TLS (Transport Layer Security) asegurando que cada operación se realice dentro de un entorno cifrado, protegiendo la confidencialidad y la integridad de los usuarios.

Tokenización de tarjetas

Para proteger la información de las tarjetas de crédito y débito, Mercado Pago implementa un sistema de seguridad que consiste en reemplazar los datos de las tarjetas por tokens únicos e irreversibles. De esta forma, los datos reales de las personas no quedan expuestos en el ciberespacio, desactivando posibles fraudes recurrentes, como el robo de identidad.

Incluso si los atacantes lograran acceder a la base de datos de Mercado Pago, no podrían acceder a la información sobre las tarjetas, ya que los datos estarían suplantados por códigos. Con esta tecnología, Mercado Pago dio un paso significativo, adoptando modelos de seguridad sólidos propios de los sistemas bancarios, pero llevados al mundo de la billetera digital.

Autenticación multifactor

La autenticación multifactor es un sistema utilizado para fortalecer la seguridad en el acceso a las cuentas de los usuarios. Requiere que el usuario confirme su identidad al iniciar sesión o finalizar una operación de pago, mediante PIN, contraseña, un código enviado por correo o SMS, huella digital o reconocimiento facial.

Esta capa adicional de protección se ha vuelto una herramienta fundamental para la prevención de fraudes digitales. Mercado Pago aplica la autenticación multifactor para proteger las cuentas y reforzar su arquitectura de ciberseguridad, brindando mayor confianza a los usuarios en sus transacciones diarias.

Machine learning para detección antifraude

En la actualidad, nos encontramos con que cada vez más argentinos confían en la IA, una herramienta clave en el sector de la ciberseguridad. Mercado Pago es una de las empresas que ha optado por incorporar machine learning, un sistema que utiliza algoritmos de inteligencia artificial para analizar transacciones y detectar patrones sospechosos.

Esta tecnología representó un avance significativo en la detección antifraude, optimizando los procesos al analizar millones de transacciones en tiempo real. Ante movimientos inusuales en la cuenta o compras realizadas desde ubicaciones sospechosas, el sistema notifica automáticamente al usuario para verificar la legitimidad de la transacción reflejada en su cuenta.

Equipos especializados para monitoreo

La incorporación de la IA ha sido clave para sofisticar los sistemas de ciberseguridad. No obstante, Mercado Pago complementa esta área con equipos humanos especializados dedicados a la seguridad y prevención de fraudes. Entre sus tareas principales se encuentra la supervisión de alertas generadas por los sistemas automáticos y la toma de decisiones para brindar un mejor servicio a los clientes.

La combinación de IA y equipos humanos especializados no solo contribuye a una ciberseguridad más sofisticada, sino que también inspira un mayor nivel de confianza, tanto en los usuarios como en los comercios adheridos, y refuerza el compromiso de la empresa con la seguridad en un ecosistema digital permanentemente amenazado por la ciberdelincuencia.

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Matías Nahon: la inteligencia artificial, nuevo escenario del fraude corporativo

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El especialista en investigación de fraudes Matías Nahon acaba de publicar El fraude en la era digital, un libro que analiza cómo las modalidades delictivas mutaron en las últimas tres décadas, desde el robo de mercadería hasta los ataques con inteligencia artificial. En diálogo con Economis, Nahon advierte que “las empresas no están preparadas para enfrentar los riesgos del mal uso de la inteligencia artificial” y reclama una legislación moderna que proteja a usuarios y compañías.

“Comencé en 1996 en la industria de la investigación e inteligencia comercial, en plena época de robos de mercadería, falsificaciones o contrabando. Eran los fraudes típicos de los 90”, recuerda Nahon.
Con el tiempo, la evolución tecnológica cambió el escenario: “A comienzos de los 2000 empezamos a ver ciberataques. Hoy hay uno cada tres segundos en el mundo. En Argentina, el 90% de las compañías recibe al menos un ataque al año”.

El autor señala que el fenómeno más inquietante hoy son los deep fakes: videos hiperrealistas generados con inteligencia artificial. “El abuso de la inteligencia artificial nos deja en una situación de enorme vulnerabilidad. Las empresas todavía no son conscientes del riesgo que enfrentan. Un video manipulado puede dañar la reputación de una compañía o de una persona en cuestión de horas”, advierte.

Para Nahon, la ausencia de regulación agrava el panorama.
“En Argentina estamos recién dando los primeros pasos. Hay poca voluntad política para avanzar, y las grandes corporaciones tecnológicas -como OpenAI, Meta o X- operan para que no haya regulación. Europa, en cambio, ya cuenta con marcos normativos adecuados”, afirma.

Pero no se trata solo de leyes. “También hay que educar. Las personas mayores de 45 o 50 años, que nacieron en la era analógica, son las más vulnerables. No saben que existen herramientas para verificar si un video o un mensaje es real. El Estado y las empresas deben liderar campañas de educación digital”, propone.

Ciberseguridad: una brecha cada vez más profunda

El experto advierte que los hackers llevan ventaja. “Siempre estuvieron varios pasos por delante de quienes trabajamos en prevención. La pandemia aceleró la digitalización sin control, y hoy cualquier persona que maneje bien un prompt puede generar un ataque con ChatGPT o herramientas similares”, describe.

La escasez de técnicos en ciberseguridad agrava el problema. “No hay suficientes profesionales, y las empresas invierten poco. Es una brecha que se amplía. Si no se actúa rápido, vamos hacia una crisis de seguridad digital”.

Consultado sobre el rol del Estado, Nahon es claro: “En Argentina se actúa cuando el daño ya está hecho. Lo vimos con el caso del RENAPER: falta inversión e infraestructura. En países desarrollados se trabaja sobre la prevención, no sobre la reacción”.

A nivel regional, asegura que “Latinoamérica va muy por detrás, salvo Brasil y Chile. Estados Unidos y Europa trabajan con estrategias integrales, mientras que acá todavía no se entiende la dimensión del problema”.

El fraude en la era digital busca, justamente, despertar conciencia. “No escribí el libro para los expertos, sino para la sociedad. Todos somos potenciales víctimas del fraude digital”, enfatiza Nahon.

El libro está disponible en Amazon, MercadoLibre y en las principales librerías del país, tanto en formato físico como digital. “Estamos frente a una pandemia de fraudes digitales y aún no tomamos verdadera dimensión del peligro. La prevención debe ser política de Estado”, concluye el especialista.

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