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El Banco Central cierra la regional Posadas y advierten por el encarecimiento financiero

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El plan de ajuste del Estado nacional llegó al Banco Central, que decidió cerrar las delegaciones regionales, entre ellas las de Posadas y generó alerta en el sistema financiero por el encarecimiento de los movimientos financieros. Las delegaciones son las que nutren de dinero a los bancos de la plaza local. 

La decisión del Central se conoció en las últimas horas y ya fue comunicada a los trabajadores, que deberán ser reubicados. En Misiones son cuatro los empleados, mientras que con el resto de las delegaciones son 32. Aunque hay resistencia, el cierre de las delegaciones comenzó a hacerse efectivo y se estima que en un mes se hará definitivo. Los bancos están averiguando si podrán guardar el efectivo, sino el costo del traslado se va a disparar, lo que, en última instancia, se trasladará a los usuarios del sistema financiero, señalaron fuentes oficiales.

La medida ya generó rechazo institucional en el Senado, donde advierten sobre un impacto económico, federal y social en las provincias afectadas. “Ejemplo de  la vida cotidiana: Mañana sale algún pago urgente  en la Provincia, hoy el Central le da en el momento al banco el dinero. Al no estar la delegación y si el banco no tiene ese efectivo, la agencia más cercana que va a quedar es en Corrientes. Eso es gasto, tiempo, logística”, indicó Rafael Ruiz Moreno, de la Bancaria. 

La resolución del Banco Central, que reduce de 21 a 9 las agencias regionales, se apoya en un diagnóstico: “menos uso de efectivo, mayor digitalización y necesidad de eficiencia”. Sin embargo, la lectura desde el interior del país es otra: menos presencia estatal, más costos y mayor centralización.

Los propios datos oficiales muestran que la regional Posadas no era marginal. En 2025, movió 324.960 millones de pesos entre depósitos y pagos, con una estructura reducida de apenas cuatro empleados.

Regional Empleados Capacidad Operativa ($ millones) Capacidad de Bóveda ($ millones) Depósitos ($ millones) Pagos ($ millones) Total Movido ($ millones)
Posadas 4 2.000 24.300 54.580 270.380 324.960
Corrientes 5 3.000 48.000 146.240 625.000 771.240
Rosario 9 6.000 80.000 210.820 542.000 752.820
Paraná 6 4.000 60.000 180.500 511.000 691.500
Tucumán 6 4.500 65.000 142.145 400.000 542.145
Córdoba 7 5.000 70.000 149.300 350.000 499.300
Neuquén 5 3.500 55.000 136.000 350.000 486.000
Mendoza 5 3.000 50.000 107.593 250.000 357.593

Posadas mueve $324.960 millones, pero queda afuera del nuevo esquema.

Sin embargo, ese volumen quedó relegado frente a otras plazas que el Banco Central consideró “estratégicas” dentro del nuevo esquema concentrado. La lógica aplicada fue simple: cerrar las agencias de menor escala relativa y concentrar la operatoria en nodos más grandes como Corrientes, Rosario o Córdoba.

El problema es que ese criterio económico no necesariamente contempla la realidad territorial.

El tema ya escaló al Congreso. Un proyecto de declaración presentado en el Senado expresa “preocupación y rechazo” por el cierre de las agencias regionales -incluida Posadas- al considerar que la medida “afecta gravemente las transacciones financieras y comerciales” al encarecer los costos operativos en las regiones.

Los fundamentos del proyecto profundizan esa crítica. Desde el punto de vista económico, advierten que la eliminación de estas sedes obligará a trasladar la logística de efectivo hacia otras provincias o directamente hacia Buenos Aires, lo que implica mayores costos transaccionales para bancos, empresas y comercios.

Pero el cuestionamiento va más allá. En el plano político, se señala que la medida vulnera el principio de igualdad federal al reducir capacidades operativas en el interior, mientras se concentran decisiones y recursos en menos puntos del país.

Y en el plano social, el documento pone el foco en un aspecto que el Banco Central relativiza: la persistencia del uso del efectivo. Según el proyecto, existe un “desconocimiento de los usos y costumbres” de amplios sectores de la población, especialmente adultos mayores y regiones con limitaciones tecnológicas, donde los medios digitales aún no reemplazan plenamente al dinero físico.

El caso de Posadas expone con claridad esa tensión. La capital misionera no solo es un centro administrativo, sino un nodo clave en la frontera con Paraguay, con una dinámica económica donde el efectivo sigue jugando un rol central.

Eliminar la regional implica que la provisión y manejo de billetes dependerá de otras plazas, principalmente Corrientes. Esto no solo agrega distancia geográfica, sino también complejidad logística en una provincia con fuerte circulación comercial transfronteriza y agrega un riesgo activo para la seguridad del transporte. 

En ese contexto, la pregunta es si el ahorro operativo que busca el Banco Central no termina trasladándose como costo al sector privado y a la economía regional.

El Banco Central sostiene que la decisión responde a una modernización inevitable del sistema de pagos: la digitalización avanza y el efectivo pierde peso relativo.

Pero también es cierto que ese proceso no es uniforme. Y que las decisiones de infraestructura financiera no son neutras: definen qué territorios ganan centralidad y cuáles la pierden.

El cierre de la regional Posadas sintetiza esa discusión. Desde la lógica del ajuste, es una medida de eficiencia. Desde la perspectiva del interior, es un nuevo paso en el repliegue del Estado nacional.

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