GACETA MARINERA

Marinero misionero egresó, juró a la Bandera y fue distinguido por sus méritos

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Es el Marinero Segundo Tropa Voluntaria Franco Rubén Barbián de Puerto Rico, Misiones. Que afirmó “quiero desarrollarme cada día más y seguir creciendo en la Institución”.

Ayer egresó como Marinero Segundo Tropa Voluntaria de la Armada Argentina, recibió una distinción por su excelente desempeño y juró fidelidad a la Bandera Nacional.

A orillas del río Paraná se encuentra la ciudad misionera de Puerto Rico; desde allí, el 24 de abril pasado, llegó hasta la Base de Infantería de Marina Baterías –al sur de la provincia de Buenos Aires– Franco Rubén Barbián. Estaba lleno de sueños y con un objetivo a cumplir: ser Marinero Tropa Voluntaria de la Armada Argentina.

Su sueño se hizo realidad, porque ayer –en coincidencia con el Día de la Bandera– egresó como tal y se le hinchó el pecho de orgullo al decir a viva voz “Sí, juro” al momento de jurarle fidelidad a la enseña patria que frente a él y a sus compañeros de las Promociones 2018 y 2019 de Marineros Tropa Voluntaria, lucía en todo su esplendor.

La bandera, en su más alta significación, es el símbolo de nacionalidad y representación de la Patria; y en las Fuerzas Armadas, símbolo de lealtad y preciado emblema de las virtudes militares. Cada 20 de junio, quienes ingresan a la Armada Argentina –luego del período de instrucción básica– juran fidelidad a la enseña patria, al igual que lo hicieron los soldados de Belgrano con la bandera frente a sus ojos.

Este juramento es el momento más sublime de la carrera militar, ya que hombres y mujeres, frente a sus superiores, pares y seres queridos, prometen servir fielmente a la Patria hasta entregar su vida, si ésta le fuera requerida en su defensa.

Además, durante la ceremonia que tuvo como escenario el Estadio de Deportes de la Base Naval Puerto Belgrano, Franco recibió de manos del Comandante de Instrucción y Evaluación de la Infantería de Marina (COIE), Capitán de Navío Javier Pedro López, una distinción por su desempeño en aptitud militar durante el Período Selectivo Preliminar junto al salteño Juan Ignacio Figueroa. Por su parte, la salteña Georgina Anabel Guerra y la madrynense Ludmila Martínez fueron distinguidas por promedio académico.

“Siempre quise estar en una Fuerza; tuve la oportunidad de entrar en la Armada y aquí estoy. Yo no conocía esta zona y la experiencia ha sido totalmente distinta a lo que tenía pensado, pero fue muy linda; aprendí mucho e hice mucha camaradería”, contó minutos antes de la ceremonia de egreso.

En sus ojos se notaba la emoción y el orgullo, también las ganas de progresar. Ya egresado, su destino será la Compañía de Ingenieros Anfibios que tiene asiento en la Fuerza de Infantería de Marina de la Flota de Mar en Puerto Belgrano. “A futuro quiero desarrollarme cada día más y seguir creciendo en la Institución”, dijo.

Respecto al Período Selectivo Preliminar (PSP), el Marinero Barbián aseguró que se lleva el recuerdo de “la instrucción y camaradería entre los aspirantes y con el personal de cuadro; ellos nos enseñaron muy bien y con mucha paciencia”. Dentro de las cuestiones que más le llamaron la atención están el adiestramiento físico, las prácticas de tiro y de desfile, además de todas las actividades en el terreno.

Hoy, luego del abrazo con sus seres queridos, quienes vinieron a verlo jurar la bandera y desfilar con el imponente marco de la ceremonia, piensa en lo que se viene, los proyectos, el nuevo destino y todo lo que aún tiene por aprender.

Cuando pueda, volverá a Puerto Rico y allí con sus amigos, seguro mate de por medio, le va a contar qué es la Armada Argentina y cómo transita él esta experiencia de “vivir distinto”. “Allá tengo a mi familia y a mis amigos. Puerto Rico está cerca de la capital de Misiones y lo que más me gusta de mi ciudad es la bondad que hay entre los habitantes”.

Sobre la ceremonia de egreso y jura de la Bandera

Más de 300 Marineros Tropa Voluntaria juraron fidelidad a la bandera y 175 suboficiales superiores recientemente ascendidos recibieron sus espadas como distintivos de mando.

El Estadio de Deportes de la Base Naval Puerto Belgrano, al sur de la provincia de Buenos Aires, fue el escenario elegido para la emotiva ceremonia en conmemoración del 199º aniversario del fallecimiento del creador de la bandera, Manuel Belgrano. También se recordó el 242º aniversario del nacimiento del Almirante Guillermo Brown, acontecido el 22 de junio de 1777.

Luego, en dependencias de la Escuela de Suboficiales de la Armada (Ex Campo Sarmiento) los flamantes Marineros Tropa Voluntaria se encontraron con sus familiares –quienes viajaron cientos y hasta miles de kilómetros desde diferentes puntos del país– para compartir dos momentos únicos en su carrera: el ansiado egreso y la jura de la Bandera Nacional.

Tras dos meses de Período Selectivo Preliminar (PSP), los marineros ya forman parte de la Armada Argentina y desempeñarán sus funciones de Vigilancia y Seguridad, Infantería y Dotación, en diferentes destinos de la Institución.

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De la tierra del té y la yerba mate a ser Suboficial de la Armada Argentina

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Se trata del cabo segundo Miguel Ángel Medina de Campo Viera, “Estoy muy agradecido a la Escuela de Suboficiales por todo lo que me brindó”, sostuvo el joven durante una entrevista.
Miguel Ángel Medina nació en la tierra del té y la yerba mate y el pasado 14 de diciembre egresó como cabo segundo tras realizar su formación naval durante dos años en la Escuela de Suboficiales de la Armada Argentina.
Puerto Belgrano – La sonrisa casi no le entraba en la cara, reflejando la mezcla de orgullo, emoción y de lo que representa haber cumplido uno de los objetivos más importantes de su vida: ser parte de la Armada Argentina.
El 14 de diciembre de 2018, Miguel Ángel Medina recibió en la Escuela de Suboficiales de la Armada Argentina (ESSA) en Puerto Belgrano, el diploma que marcó la finalización de una etapa académica y el inicio de una carrera naval de la que él será su propio artífice. La Base Naval se ubica en cercanías de la ciudad de Punta Alta, al sur de la provincia de Buenos Aires.
Nació hace dos décadas en Campo Viera, un pueblo chico del departamento misionero de Oberá. Allí las plantaciones y la industrialización del té mueven la economía, a tal punto de que esa localidad es reconocida como la Capital Nacional del Té y donde se realiza la Fiesta Nacional de esa infusión.
El padre de Miguel Ángel, de quien heredó el nombre, trabaja en un secadero de yerba y sus tíos en uno de té, pero más allá de la influencia familiar, él desde muy chico estaba seguro de que su destino estaba lejos, vistiendo un uniforme.
“De chico sabía que quería ser militar. Cuando egresé de la secundaria vi que estaban abiertas las inscripciones para las Fuerzas Armadas y me dirigí hacia la Delegación Naval de Posadas; ahí me atendieron muy bien. Los suboficiales me hablaron de la Armada, me mostraron folletos y videos y ahí dije: ‘esto es para mí, me inscribí y vine’”.
Así Miguel Ángel descubrió un mundo nuevo desde el momento mismo que llegó a Puerto Belgrano y pisó por primera vez la Escuela de Suboficiales. “Soy de especialidad maquinista motorista. En estos dos años en la Escuela aprendí muchísimo sobre mi especialidad: no sabía nada de motores, ya que vengo de un Bachillerato. Cuando vine, me dijeron que era una especialidad más para técnicos, pero igual me animé y gracias a Dios me fue muy bien”.
En referencia a lo aprendido en la ESSA más allá de lo curricular, aseguró que “te enseñan muchísimo. Uno viene con los valores que le inculcan desde la casa y acá, uno más los pone en práctica todos los días: el respeto, el compañerismo, todo lo que te enseñan adentro de la Armada Argentina. La verdad que es un orgullo enorme haberme formado en esta Escuela”.
Además de lo académico, Miguel destacó la importancia de encontrarse y conocer a personas de distintas provincias. “Me llevo la cultura de los demás y estoy muy agradecido por eso”, destacó.
Allá en Campo Viera
Miguel Medina ama su tierra; allá nació, se crió y vivió hasta que decidió “zarpar” hacia Puerto Belgrano. A su pueblo se accede por la ruta nacional Nº 14, que la comunica con Oberá y Bernardo de Irigoyen; mientras que la ruta provincial Nº 6 la conecta con la localidad de Gobernador Roca.
El poblado, donde viven sus padres Miguel Ángel y María Teresa junto a sus hermanos, surgió en 1922. Él es el segundo de siete y contó que con sus hermanos compartió muchos momentos inolvidables y eso es lo que más añora de su tierra.
“De mi pueblo extraño a toda mi familia; a mi barrio, donde están mis amigos y mis vecinos. Extraño estar en los arroyos también; dejé todo allá, son muchos los recuerdos”, expresó Miguel.
El flamante marino campovierense asistió a la Escuela N° 489 donde realizó sus estudios primarios y después pasó al Bachillerato N° 3, donde se recibió con la especialidad de Agroambiente. “En las dos escuelas tuve muy buenos maestros que me enseñaron mucho para que yo pueda estar acá hoy y recibirme”, agradeció.
Fuente Gaceta Marinera

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