GENOCIDIO

Israel mantiene el hambre como arma al interceptar la flotilla internacional

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Inter Press Service – La interceptación efectuada por Israel la noche del miércoles 1 y la mañana de este jueves 2 de la internacional Global Sumud Flotilla, que llevaba ayuda a la Franja de Gaza, “ilustra su determinación de seguir matando deliberadamente de hambre a la población palestina”, denunció la organización Amnistía Internacional (AI) en una declaración.

Agnès Callamard, secretaria general de AI, afirmó que “la interceptación forzosa, y la detención de su tripulación frente a la costa de Gaza es un ataque descarado contra los y las activistas que llevaban a cabo una misión humanitaria totalmente pacífica”.

“Al seguir bloqueando una ayuda vital para una población contra la que comete un genocidio, entre otros medios con la hambruna, Israel demuestra, una vez más, su total desprecio por las órdenes legalmente vinculantes de la Corte Internacional de Justicia y sus propias obligaciones como potencia ocupante”, dijo Callamard.

Las 47 embarcaciones con cerca de 500 activistas de más de 40 nacionalidades fueron bloqueadas por la fuerza naval de Israel cuando se acercaban a las costas de Gaza, las tripulaciones fueron llevadas detenidas al puerto israelí de Ashdod, y se espera su expulsión en cuestión de horas o días hacia España e Italia.

De América Latina participaban en Sumud (resiliencia) activistas de Argentina, Brasil, Colombia, México y Uruguay.

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, expulsó a todos los diplomáticos israelíes de su país en represalia por la detención de dos colombianas en una de las naves.

Callamard recordó que la captura de la flotilla “se produce después de semanas de amenazas y de incitación por las autoridades israelíes contra la flotilla y sus participantes, y tras varios intentos de sabotear algunas de sus embarcaciones”.

“La tripulación de las embarcaciones interceptadas debe ser puesta en libertad inmediata e incondicional. Su detención es ilegal e Israel debe responder plenamente de su seguridad y garantizar que es protegida de cualquier forma de malos tratos hasta su liberación”, demandó la responsable.

Consideró la interceptación como “un intento descarado de demonizar iniciativas de solidaridad pacíficas que tratan de poner fin al genocidio israelí y el cruel bloqueo que Israel impone a Gaza desde 2007 y que ha endurecido significativamente desde octubre de 2023”.

En octubre de 2023 estalló el actual conflicto en Gaza, una vez que la milicia islamista Hamas atacó el sur de Israel, murieron más de 1100 personas y 250 fueron tomadas como rehenes.

La ofensiva militar con la que replicó Israel en dos años ha causado al menos 66 000 muertes, cerca de 170 000 heridos, obligado a huir de sus hogares a la gran mayoría de la población gazatí, y se han destruido más de 90 % de las viviendas e instalaciones de servicios.

A ello se sumó un bloqueo de la ayuda humanitaria internacional que, entre otros padecimientos, ha causado la muerte por inanición de más de 400 personas, entre ellas decenas de niños, hacia lo que buscó llamar la atención la flotilla llevando alimentos e insumos médicos y de higiene.

Para AI, el hecho de que la flotilla, independiente de los gobiernos, se haya hecho a la mar “es una acusación clara del persistente fracaso de la comunidad internacional para acabar con el genocidio que está cometiendo Israel y garantizar la entrada sin trabas de ayuda humanitaria para la población palestina de la Franja de Gaza”.

Callamard insistió en que “se acabó el tiempo de la mera condena. Los Estados de todo el mundo deben actuar ya y dejar claro ya que no seguirán tolerando la hambruna sistemática a la que Israel está sometiendo a la población palestina de Gaza ni sus ataques contra iniciativas humanitarias civiles desarmadas”.

También la coalición internacional contra la pobreza Oxfam, junto a otras 20 organizaciones humanitarias civiles y religiosas, publicó una declaración asentando que el reconocimiento de Palestina como Estado por cerca de 150 gobiernos debe traducirse en acciones que salven vidas y derechos de los palestinos.

“En las pocas semanas transcurridas desde que varios países adicionales -principalmente de Europa, más Australia y Canadá- reconocieron al Estado de Palestina, cientos de personas han sido asesinadas y más de 1500 han resultado heridas por fuego israelí en el territorio palestino ocupado”, dice la declaración.

Afirma que “el reconocimiento de Palestina debe ir acompañado de acciones: para salvar vidas, los Estados deben detener los crímenes de Israel y garantizar la autodeterminación del pueblo palestino”.

Exige por ello “un alto el fuego inmediato y permanente en Gaza, el fin de la ocupación ilegal israelí, y acceso y protección humanitarios sin restricciones y coordinados por las Naciones Unidas”.

Asimismo “que el pueblo palestino pueda gestionar sus propios procesos de (re)construcción, conforme a su inalienable derecho a la autodeterminación”.

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Francia reconoce a Palestina en una sesión de la ONU

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El anuncio de Macron se suma al paso similar que han dado el Reino Unido, Canadá y Australia, además de cinco países europeos

Francia ha reconocido oficialmente el Estado Palestino este lunes en la ONU como respuesta rotunda a la masacre de Israel en Gaza. “Ha llegado el momento de la paz”, ha asegurado el presidente de la República, que ha añadido: “Estamos muy cerca de no poder conseguirla. No podemos esperar más”. Tras las palabras de Emmanuel Macron, un aplauso se ha escuchado en la sala donde se reúne habitualmente la Asamblea General de la ONU, en una reunión convertida en un clamor global por la solución de los dos Estados.

“Este reconocimiento es una forma de afirmar que el pueblo palestino no es un pueblo de más. Al contrario, es un pueblo que nunca dice adiós a nada”, ha justificado su decisión citando unos versos del poeta palestino Mahmud Darwish. “El reconocimiento de los derechos legítimos del pueblo palestino no resta nada a los derechos del pueblo israelí, que Francia ha apoyado desde el primer día”, ha continuado. El reconocimiento francés, punta de lanza de los 142 países que en julio firmaron la llamada declaración de Nueva York en apoyo de la solución de dos Estados, es también “una derrota para Hamás”, ha subrayado el mandatario francés, en contraposición a lo que sostienen las autoridades israelíes, que consideran que el apoyo global a Palestina “es una gran recompensa” para la milicia islamista.

En un discurso equilibrado al milímetro, con continuos guiños a Israel, pero también agudas exhortaciones —en especial, a poner fin a sus operaciones militares en la Franja—, Macron ha citado con nombres y apellidos a rehenes franco-israelíes, pero también a víctimas palestinas, en un ejercicio de pretendida neutralidad que los asientos vacíos de la delegación israelí han pretendido cuestionar.

“Es hora de liberar a los 48 rehenes que siguen en poder de Hamás y de poner fin a la guerra, las masacres y la población [palestina] que huye”, ha dicho Macron, haciendo responsable a la comunidad internacional, Francia incluida, del fracaso que supone no haber sido capaces de lograr la paz en Oriente Próximo en décadas, algo que pusieron en evidencia “los ataques terroristas de Hamás el 7 de octubre de 2023″.

“El derecho debe imperar sobre la fuerza (…) Nunca hemos fallado a Israel en nuestro compromiso, pero nada justifica que continúe la guerra en Gaza”, pues Hamás “ha sido debilitado de manera considerable”. De nuevo, otra refutación de lo que asegura el Gobierno israelí, quien asegura que no se detendrá hasta aniquilar a la milicia islamista.

La decisión de reconocer a Palestina, largamente debatida y amasada políticamente durante meses, ha sido una batalla de Macron, que ha arrastrado a una decena de países más —con el Reino Unido como el más destacado— a emprender el mismo camino, y a los que este lunes ha citado uno por uno, con especial referencia a la senda iniciada en 2024 “por España, Irlanda, Noruega y Eslovenia”. En total, “142 países [los firmantes de la llamada declaración de Nueva York, emitida en julio por la conferencia de dos Estados] optan por la paz” y no por la guerra, aunque, dijo Macron para terminar su alocución tras recordar el asesinato del primer ministro Isaac Rabin, uno de los artífices de los Acuerdos de Oslo de 1993, “la paz es mucho más exigente y difícil que todas las guerras, pero ha llegado el momento”.

Con esta oleada de reconocimientos, son cuatro de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad los que están a favor de crear un Estado palestino. Los otros dos son China y Rusia, con Estados Unidos como único miembro en contra de ese paso simbólico. Más allá del Consejo de Seguridad, y de los 142 firmantes de la declaración de Nueva York en apoyo de los dos Estados, casi 160 de los 193 países que integran de la ONU consideran a Palestina un Estado.

La proclamación de Macron ha tenido lugar en la Conferencia de Alto Nivel para la Solución Pacífica de la Cuestión de Palestina y la Aplicación de la Solución de Dos Estados, una iniciativa de la ONU copatrocinada por Francia y Arabia Saudí que se lanzó en julio y en la que, por primera vez, el bloque árabe pidió a la milicia islamista Hamás que deje las armas y abandone el poder en Gaza. Este es uno de los puntos de la hoja de ruta que la comunidad internacional desearía aplicar tras la guerra de Gaza.

En su mensaje, el secretario general de la ONU, António Guterres, ha subrayado la sensación de urgencia que rodea a la conferencia por la evolución de la ofensiva israelí en Ciudad de Gaza y el desplazamiento forzado de la población palestina. “La situación es moral, jurídica y políticamente intolerable. [Por eso] Debemos volver a comprometernos con la solución de dos Estados antes de que sea demasiado tarde”, ha dicho. Mientras, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha utilizado el término genocidio para definir la ofensiva israelí contra Gaza. “Si el reconocimiento del Estado de Palestina es urgente, lo es aún más que exista un pueblo palestino en el Estado que pretendemos reconocer, y lamentablemente el pueblo palestino está siendo aniquilado. Por eso, en nombre de la razón, en nombre del derecho internacional y en nombre de la dignidad humana, tenemos que parar esta matanza ya”, ha dicho. “En este preciso momento las bombas siguen cayendo indiscriminadamente sobre la población gazatí y el hambre mata a mujeres, a ancianos y a niños. Hoy damos un paso crucial al reivindicar la solución de los dos Estados en esta conferencia. Pero seamos claros, no hay una solución posible cuando la población de uno de esos dos estados es víctima de un genocidio. Todos sabemos que la única esperanza de los civiles en Gaza es saber que el mundo no les olvida, y esta conferencia alimenta esa esperanza. Es un acto de rebeldía moral ante la indiferencia y ante el olvido”. El jefe del Ejecutivo español propuso que Palestina sea miembro de pleno derecho de la ONU —es desde 2012 Estado observador— y la adopción inmediata de medidas “para frenar la barbarie y hacer posible la paz”.

La iniciativa de Macron es un claro tanto de la diplomacia francesa y su papel en el mundo; a la hora de escenificarla, el presidente presidió incluso la sesión, sentado entre los representantes de su país y Arabia Saudí, copatrocinadores de la conferencia, y bajó al atril para pronunciar su discurso, aplaudido en varias ocasiones. Un gesto muy significativo en una convocatoria especial, la del 80º aniversario de Naciones Unidas.

El presidente francés ha estado preparando la declaración en los últimos meses. Desde que anunció su intención a mediados de julio ha conseguido sumar a otros países. Su presencia en la sala de la Asamblea General, apenas distinguible entre un enjambre de cámaras, contrastaba con el vacío de los asientos de la delegación israelí. El secretario de Estado de EE UU, Marco Rubio, manifestó que su país “rechaza enérgicamente” la decisión francesa, que califica de “irresponsable”.

Tres importantes socios y aliados de EE UU (Canadá, el Reino Unido y Australia) reconocieron el domingo a Palestina como Estado, una declaración a la que se sumó Portugal. La iniciativa anglosajona incomoda más a Washington que la francesa, por los estrechos lazos —desde los intercambios comerciales a la cooperación en seguridad— que tradicionalmente mantiene con esos tres socios. España ya había tomado esa decisión en mayo de 2024.

Junto con Francia, a la que este lunes se han sumado cinco países (Bélgica, Malta, Andorra, Luxemburgo y San Marino), el paso al frente dado por Canadá y el Reino Unido es especialmente significativo, al producirse en el seno del G-7, el grupo de las economías más desarrolladas del mundo.

En Francia, el rechazo a la iniciativa se ha hecho notar entre las filas de la derecha y la ultraderecha. Pero también en algunos sectores de la izquierda socialista cercanos a la comunidad judía, muy influyente en Francia.

La paradoja es que entre los mayores defensores de Israel y de las políticas de su primer ministro, Benjamín Netanyahu se encuentra el Reagrupamiento Nacional (RN). El partido de Marine Le Pen fue fundado por exmiembros de la SS y su primer líder (Jean-Marie Le Pen, padre de su actual jefa) fue condenado varias veces por antisemitismo. Sin embargo, la ultraderecha ha creído encontrar en la matanza de Gaza un relato común al de Israel, aunque en su caso el apoyo al Estado judío se explica más por cuestiones próximas al rechazo de los inmigrantes musulmanes en Francia que por cercanía a Netanyahu.

El ministro de Asuntos Exteriores dimisionario, Jean-Noël Barrot, consideró, horas antes de la formalización de la decisión, que este lunes es “un gran día para la paz” y que el reconocimiento de Palestina supone “una victoria diplomática mayor para Francia”. “La decisión es simbólica, inmediata, política, y demuestra el apego de Francia a la solución de dos Estados. Su aplicación será progresiva y estará condicionada a elementos sobre el terreno, entre ellos la liberación de los rehenes”, detalló Barrot.

Uno de los dos principales cambios en estos dos años que justifican el reconocimiento del Estado palestino, según el Elíseo, es que han variado “los objetivos declarados por Israel” con su ofensiva en Gaza, pero también el salto que ha dado el Gobierno de Netanyahu en la colonización de Cisjordania. En el entorno de Macron creen que “la anexión de Cisjordania es una línea roja clara” porque sería “una de las medidas que más gravemente comprometería la perspectiva de una solución de dos Estados”.

Este gesto simbólico y político también encuentra su origen en la respuesta a la carta que Mahmud Abbas, presidente de la Autoridad Nacional Palestina, envió el 10 de junio a Macron y a Mohamed Bin Salman, príncipe heredero de Arabia Saudí. En dicha misiva, el dirigente palestino denunció la masacre del 7 de octubre de 2023 cometida por Hamás, defendió la desmilitarización de esa milicia islamista y prometió renovar la gobernanza de la Autoridad Palestina.

En Francia, decenas de Ayuntamientos gobernados por los socialistas han izado este lunes la bandera palestina. La iniciativa ha vuelto a levantar ampollas en un país muy dividido por la cuestión, que a menudo se interpreta como un apoyo a Hamás. “Reconocer a un Estado de Palestina no constituye un gesto que favorezca a Hamás”, señaló el secretario general del Partido Socialista, Olivier Faure. “Recuerda que no estamos dispuestos a aceptar la idea de que exista un Gran Israel” desde “el Mediterráneo hasta el río Jordán”, insistió. “Esa bandera no es la bandera de Hamás, es la bandera de mujeres y hombres que también tienen derecho a la libertad y a la autodeterminación”, insistió.

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ONU votó a favor de “los dos Estados”: 142 a favor, 10 en contra

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Javier Milei totalmente alineado a Trump y Netanyahu: la Argentina votó en contra en la ONU a la “solución de los dos Estados, Israel y Palestina”.

La Asamblea General de la ONU votó este viernes (12/09) de manera abrumadora una declaración a favor de “la solución de los dos EstadosIsrael y Palestina”. La Argentina votó en contra, en línea con las posiciones de Donald Trump y Benjamin Netanyahu.

Votaron a favor 142 estados, mientras que 10 se opusieron y 12 se abstuvieron. Entre los que votaron en contra, además de Argentina, estuvieron USA, Israel, Hungría, Micronesia, Nauru, Palau, Papua Nueva Guinea, Paraguay y Tonga.

Si bien la declaración no es vinculante y su significado es meramente simbólico, funciona como termómetro para medir el apoyo de ciertas causas: en concreto, el apoyo a un estado palestino es cada vez más mayoritario entre los estados miembros, y Estados Unidos apenas logra sumar un puñado de países a su postura radicalmente contraria.

Asimismo, esta votación volvió a mostrar las discrepancias que el tema despierta dentro de la Unión Europea, ya que Hungría votó en contra, y entre los abstencionistas estuvo la República Checa. Otros aliados tradicionales de Israel, como Alemania u Holanda, votaron en esta ocasión a favor.

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Genocidio: el eterno retorno

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“Destrucción coordinada de un grupo nacional, étnico, racial o religioso mediante la aniquilación de sus miembros, la desintegración de sus instituciones culturales, políticas o sociales, y la supresión de su identidad colectiva”, así definió Raphael Lemkin al concepto genocidio en 1944. Este abogado acentuaba parte de la propia definición al carácter no solo de la muerte o exterminio físico, sino al componente cultural y de existencia/inexistencia de grupos humanos como tal. 

Hoy, el termino genocidio parece volver a estar en boca de todos por la situación ocurrida en Gaza. 

Medio Oriente, el foco de conflicto 

Lo sucedido en Gaza actualmente conlleva a una serie de debates, muchos de ellos acalorados, y muchos de ellos también que derivan en falacias o en posturas anegadas por el propio fanatismo de las posiciones. 

La crítica principal que sobreviene hoy al gobierno de Benjamín Netanyahu es acerca de la crueldad con la cual el ejército israelí ejecuta sus ataques en suelo palestino, más allá de la presencia de Hamás como una de las facciones de organizaciones terroristas que tiene como fin primero y último la desestabilización de Israel como tal. 

Esta crueldad, plasmada en ataques constantes sobre la población civil, denota una cifra que es motivo de debate también. La única certeza es que, luego de octubre del 2023, cuando Hamás cometió la avanzada mortuoria sobre los kibutz israelíes, la contraparte de las Fuerzas de Defensa de Israel, bajo las decisiones del primer ministro, dejaron más de 60 mil muertos, entre el 60 y el 80% se trata de civiles.

Hay países y organizaciones en el mundo que aseguran que las acciones de Netanyahu en Gaza son dignas de comenzar a analizarse como genocidio. 

Si nos guiamos por la definición de Lemkin, la guerra no es suficiente para poder determinar esto, sino que hay que tener en cuenta un plan sistemático de sometimiento, algo que debe ser objeto de análisis, ya que tomarlo tan a la ligera genera un conflicto mucho más grande donde si puede estar viciada la opinión por un conflicto de intereses. 

El tema parece ser cultural/territorial. Se sabe de las pretensiones fácticas de Netanyahu de avanzar sobre el suelo gazatí, con el argumento de poder establecer la paz en ese enclave. Aunque sobrevuela el fantasma de la ocupación total, lo que podría ser catastrófico para la región, y ahondaría en el concepto de un plan de ocupación pensado desde el principio, lo que daría como resultado una complicación aún mucho más grande de esta situación. 

Hay que decir que Israel tiene la capacidad de ocupación si quisiera hacerlo. Es una potencia militar y con orden prodigio cuando se trata de hacer cumplir órdenes y objetivos, por ende no sería un impedimento de querer hacerlo. Todo esto se complejiza cuando el plano se extiende a las consecuencias que puede traer para la región. Irán, como la gran amenaza para Israel y siendo un rival casi de características históricas, al menos desde 1979 en adelante (Revolución Islámica) podría ser la primera reacción de gran escala ante semejante hecho. 

Por otra parte, una lectura más fina corresponde a otro hegemón de la región: Arabia Saudita. Si bien, el gigante musulmán puja por el poderío en la región, su postura internacional parece más moderada, aunque su potencial económico hacer que la balanza pueda inclinarse de su lado y la “causa palestina”, al menos presionando a países occidentales a que condenen el accionar israelí en Gaza. 

Una causa en el tiempo 

Yo veo al futuro repetir el pasado, dice “El tiempo no para” de Cazuza, re versionado y popularizado en Argentina por La Bersuit Vergarabat. Y así podría ser. El mundo ha sido testigo de muchos genocidios que fueron reconocidos como tales una vez que fueron consumados. Sin recurrir a los grandes ejemplos como el Holocausto o el Holodomor, situaciones asi se vivieron en Ruanda y en Bosnia, con mayor cercanía en el tiempo. El ocurrido en África fue en 1994 y el europeo entre 1992 y 1995. Todo esto pasó bajo las narices del público mundial, ya mediatizado por la televisión a color y el incipiente internet globalizador. 

No, no estoy afirmando que hay un genocidio en Gaza, pero si que hay elementos para investigar al poder político de turno, y que, se nos apegamos a la historia, esto parece ser una situación que simplemente podría ser reconocida luego de haber pasado. 

¿Por qué nadie hizo algo contundente para frenar lo ocurrido en Ruanda o en Bosnia? Tal vez porque eran partes del mundo en la periferia o sin interés real para las potencias, pese a cierto valor en recursos o de posición geopolítica. El caso de Gaza podría ser tal. Es una zona que no tiene recursos, pero sí un gran valor histórico. 

Otro tema a pensar es que ante una posible avanzada y posterior ocupación de Israel sobre Gaza podría significar la resucitación de los movimientos y de los estados de apoyo a la causa palestina. Está claro que hoy en día, organizaciones como Hamás o Hezbolá lejos están de ser representante de tal cual, sino que se mueven con intereses propios, ocupando la bandera palestina para cometer los actos mediante el terrorismo, bajo financiamiento iraní. 

Tal vez, esta situación de extrema vulnerabilidad de Gaza sirva para rearmar el posicionamiento de países árabes en la defensa de la causa palestina. 

Otro tema en cuestión. ¿Es antisemita defender la causa palestina? No. ¿Es antisemita cuestionar las decisiones políticas y militares de Israel? No. Problematizar estas cuestiones distan mucho del posicionamiento en contra del pueblo judío, aunque si es cierto que, envalentonados por el contexto, puede ser que haya antisemitas disfrazados de cordero en los movimientos. Por ende, es cuidado, en cualquiera de los casos, saber quien se encuentra a lado, sobre todo en una época donde todo parece darle la razón a Friedrich Nietzsche con su famoso eterno retorno. 

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Arabia Saudita lidera ofensiva diplomática para el reconocimiento del Estado palestino

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Con el apoyo reciente de Australia y la presión diplomática liderada por Arabia Saudita, la causa palestina se acerca a un punto de inflexión. Más de 145 países respaldan o planean reconocer oficialmente al Estado palestino, en un giro geopolítico que tensiona las relaciones con Israel y reconfigura alianzas estratégicas en Medio Oriente.

La guerra entre Israel y Hamás, desatada tras el ataque del 7 de octubre de 2023, aceleró un proceso que parecía congelado: el reconocimiento internacional del Estado palestino. Según la agencia AFP, 145 de los 193 miembros de la ONU ya lo reconocen o se disponen a hacerlo. Entre ellos, potencias y aliados históricos de Occidente como Francia, Canadá, Reino Unido y, desde el 11 de agosto, Australia.

Este cambio rompe con la doctrina que sostenía que la creación del Estado palestino debía ser el resultado de una negociación bilateral con Israel, trasladando la discusión al terreno multilateral y poniendo presión directa sobre el gobierno de Benjamin Netanyahu.

El 15 de noviembre de 1988, en plena Primera Intifada, Yasser Arafat proclamó unilateralmente un Estado palestino con Jerusalén como capital. Minutos después, Argelia se convirtió en el primer país en reconocerlo, seguida por decenas de naciones de África, Asia y Europa del Este.

A fines de 2010 y principios de 2011, en respuesta al estancamiento del proceso de paz y la expansión de asentamientos israelíes en Cisjordania, varios países sudamericanos, entre ellos Argentina, Brasil y Chile, formalizaron su apoyo.

En 2011, la candidatura palestina a la ONU no prosperó, pero la UNESCO aprobó su incorporación como miembro pleno. En 2012, la Asamblea General elevó su estatus a “Estado observador no miembro” y, tres años después, la Corte Penal Internacional lo aceptó como Estado parte.

Nuevas adhesiones y la ola de 2024–2025

La ofensiva israelí en Gaza reactivó la agenda diplomática. En 2024, Jamaica, Trinidad y Tobago, Barbados y Bahamas se sumaron desde el Caribe, junto con Armenia en Eurasia. En Europa, Noruega, España, Irlanda y Eslovenia marcaron un punto de quiebre: fue la primera vez en una década que miembros de la UE tomaron esta decisión, tras la pionera Suecia en 2014.

En 2025, Francia anunció que formalizará el reconocimiento en septiembre, mientras que Reino Unido condicionó su decisión a que Israel acuerde un alto el fuego en Gaza. Canadá estableció el mismo mes como fecha límite, y Malta, Finlandia y Portugal evalúan seguir el mismo camino.

La confirmación más reciente llegó el 11 de agosto, cuando el primer ministro australiano Anthony Albanese declaró que su país votará a favor en la Asamblea General de la ONU.

El protagonismo saudí es una de las variables más relevantes. El príncipe heredero Mohammed bin Salman lidera la coordinación internacional para que en septiembre se formalice un bloque mayoritario en la ONU. Arabia Saudita, aliado estratégico de Estados Unidos, ha intensificado su rol en foros multilaterales, posicionándose como mediador y garante de un reconocimiento basado en las fronteras previas a la Guerra de los Seis Días de 1967, con Jerusalén Oriental como capital palestina.

En una conversación con Mahmoud Abbas el 11 de agosto, bin Salman condenó los ataques contra civiles en Gaza y reafirmó que la crisis humanitaria debe ser prioridad para la comunidad internacional.

La Conferencia Internacional de Paz de septiembre

El próximo 22 de septiembre, Nueva York será sede de una Conferencia Internacional de Paz copresidida por Arabia Saudita y Francia. Allí, varios países —incluidos Francia, Reino Unido, Canadá, Australia y Singapur— oficializarán su reconocimiento.

Este encuentro será clave para medir el aislamiento diplomático de Israel y la capacidad del gobierno de Netanyahu para frenar una resolución de la Asamblea General que, si bien no tendrá efectos jurídicos vinculantes, tendría un peso político considerable.

El avance del reconocimiento internacional no solo tiene consecuencias geopolíticas. En caso de consolidarse, el nuevo estatus palestino podría abrir acceso a fondos de cooperación, proyectos de reconstrucción y acuerdos comerciales bajo tratados bilaterales o multilaterales.

Para Israel, el costo podría traducirse en sanciones o boicots comerciales en determinados mercados, así como en un replanteo de sus vínculos con países europeos y latinoamericanos.

En paralelo, Estados Unidos enfrenta un dilema diplomático: equilibrar su alianza estratégica con Israel y su relación cada vez más relevante con Arabia Saudita en el marco de la transición energética y el comercio global de hidrocarburos.

Si en septiembre se alcanza una mayoría abrumadora en la Asamblea General, Palestina consolidará su reconocimiento simbólico y político. Sin embargo, el camino hacia la membresía plena en la ONU requerirá la aprobación del Consejo de Seguridad, donde Estados Unidos mantiene poder de veto.

En este contexto, el escenario más probable es un refuerzo de las alianzas multilaterales y un incremento de las presiones económicas y diplomáticas sobre Israel, con un impacto que podría modificar la arquitectura política de Medio Oriente en la próxima década.

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