Giorgio Armani falleció a los 91 años: legado, fortuna y futuro de su imperio
El creador del estilo minimalista que transformó la sastrería, conquistó Hollywood y diversificó su marca hacia perfumes, hoteles y deportes deja un vacío irreemplazable en la industria de la moda.
El mundo de la moda despide a Giorgio Armani, quien falleció a los 91 años dejando tras de sí un legado que va más allá de la indumentaria. Fundador del Armani Group, su impronta minimalista redefinió la sastrería masculina y femenina, se extendió al cine de Hollywood y consolidó un imperio empresarial que supera los 2.300 millones de euros anuales en facturación.
El propio grupo empresarial confirmó la noticia mediante un comunicado oficial: “Con infinita tristeza, el Grupo Armani anuncia la muerte de su creador, fundador y fuerza incansable: Giorgio Armani”. Una cámara funeraria en Milán permitirá a sus seguidores rendir homenaje, mientras que el funeral será de carácter privado.
De Milán al mundo: el estilo que cambió la sastrería
Armani fundó su casa de moda el 24 de julio de 1975, junto a su socio y compañero de vida Sergio Galeotti. Apenas un año después, presentó sus primeras colecciones masculina y femenina para la temporada primavera-verano de 1976. Desde entonces, su sello fue inconfundible: líneas neutras, cortes suaves y minimalismo elegante, una ruptura con la rigidez de la moda de los años 70.
“Fui el primero en suavizar la imagen del hombre y endurecer la de la mujer”, afirmó en más de una ocasión, sintetizando el concepto del power suit, que definió a generaciones de ejecutivos y mujeres profesionales.
Su influencia se multiplicó en Hollywood: vistió a Richard Gere en “Gigoló Americano” (1980) y a figuras como Cate Blanchett, Julia Roberts y Michelle Pfeiffer. Fue, además, el primer diseñador en transmitir un desfile por internet en 2007, adelantándose a la digitalización de la moda.

Un imperio diversificado: de la alta costura al deporte y la hotelería
Lejos de limitarse a la moda, Armani expandió su marca hacia perfumes, cosmética, mobiliario, hoteles, restaurantes y ropa deportiva, consolidando un conglomerado que simboliza el “Made in Italy” en todo el mundo.
Fanático del deporte, fue presidente del club de básquet Olimpia Milano, colaboró con Ferrari en la Fórmula 1 y diseñó los uniformes olímpicos de Italia en 2006 y 2012. Su línea deportiva EA7, inspirada en el futbolista Andriy Shevchenko, refleja esa conexión entre la moda y el alto rendimiento.
Un hombre reservado, un símbolo global
Antes de crear su propia firma, Armani había transitado un camino atípico: estudió medicina, trabajó como vidriero y vendedor en La Rinascente y luego como diseñador en la casa Nino Cerruti. Esa experiencia lo catapultó a fundar su propia marca a los 41 años.
De personalidad discreta, mantuvo una relación con Sergio Galeotti hasta su muerte en 1985 a causa del SIDA, y siempre se mostró reservado respecto de su vida privada. Su refugio personal fue un yate de 60 metros, desde donde solía diseñar y disfrutar del mar.
Con su muerte, Italia pierde a uno de los últimos grandes diseñadores de la generación dorada de la moda, junto a nombres como Valentino o Versace. Pero su legado —una marca global y un estilo eterno— seguirá marcando la elegancia contemporánea.

¿Qué sigue para el imperio Armani?
El deceso de Giorgio Armani abre interrogantes sobre la continuidad del grupo empresarial. A diferencia de otras casas de moda, Armani había mantenido control absoluto de la compañía, sin vender acciones a conglomerados como LVMH o Kering. Su sucesión podría redefinir el equilibrio de poder en la industria del lujo, especialmente en un contexto de creciente consolidación de marcas globales.
El mercado de la moda italiana, clave para el PBI del país y generador de más de 500.000 empleos directos e indirectos, enfrenta ahora el desafío de preservar la identidad de una de sus firmas icónicas. La continuidad de Armani Group no solo será un tema empresarial, sino también cultural e institucional para Italia y Europa.
