GUILLERMO DECENA

El Cielo II

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Como cristianos, nuestro verdadero hogar es el cielo (Filipenses 3:20). Nosotros somos ciudadanos del cielo, de donde anhelamos recibir al Salvador. Sin embargo a veces, estamos aferrados al aquí y el ahora. Nos encantan las bendiciones terrenales de Dios. Pero la Biblia nos desafía a centrarnos en “las cosas de arriba”.

Amós 4:12 “Por eso, Israel, voy a actuar contra ti; y cómo voy a hacerlo, ¡prepárate, Israel, para encontrarte con tu Dios!” Este pasaje hace recordar solemnemente que un día toda la humanidad será juzgada delante de Dios, inclusive los creyentes en Cristo. Pero lo más interesante es que la gente está preparándose para todo menos para lo más importante. Desde que nacemos nuestros padres quieren prepararnos para un futuro promisorio pero lo más importante es prepararse para el encuentro con el Altísimo. La Palabra de Dios nos ayuda a vivir sabiamente sobre la tierra y a prepararnos para este encuentro. Describe al cielo como:

  1. I) UNA PATRIA CELESTIAL

Como cristianos nuestro verdadero hogar es el cielo (Filipenses 3:20). Nosotros somos ciudadanos del cielo, de donde anhelamos recibir al Salvador. Sin embargo, a veces, estamos aferrados al aquí y el ahora. Nos encantan las bendiciones terrenales de Dios. Al mismo tiempo, la Biblia nos desafía a centrarnos en «las cosas de arriba».

Si les ha tocado alguna vez pasar por migraciones, saben que lo más esencial es tener un pasaporte vigente, con todos los papeles asociados en orden. ¿Cuál será el pasaporte para entrar al reino de Dios? ¿Cómo podemos recibir permiso para ser ciudadanos del cielo? Algunos opinarán que no se necesita ningún pasaporte, que Dios dejará entrar a cualquiera que lo desee. Les aseguro que esto no es cierto. Otros creen que, por haber sido bautizados en su infancia, tienen un pasaporte al cielo, pero la entrada al cielo no es por medio del bautismo. También hay quienes creen que el precio de un pasaporte al reino de Dios es hacer muchas cosas buenas. No hay suficientes buenas obras para poder llegar a la presencia de Dios. Sólo hay un pasaporte para el cielo. Veamos cuál es en Efesios 2:8-9 “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 9 no por obras, para que nadie se gloríe”.

Eclesiastés 3.11. En lo más profundo de nosotros existe el deseo de vivir para siempre. El mundo está lleno de historias de hombres que hicieron todo por lograrlo, pero los que tenían fe recurrieron al Padre en busca de la inmortalidad.

Hebreos nos recuerda que los hijos de Dios del Antiguo Testamento esperaban con fe la seguridad de vida eterna después de su muerte. Aguardaban la promesa de la resurrección, al mismo tiempo que experimentaban el sentimiento de ser forasteros y exiliados en la tierra. Ellos sabían que lo que más anhelaban sus almas no lo encontrarían en esta vida, sino en el cielo.

Hebreos 11:14-16. Lo que estaban buscando era “una patria mejor”. Tener un anhelo profundo por una patria mejor sería una buena noticia sólo con una condición, la cual revela el autor en la segunda parte del versículo. Lo que ellos esperaban, era lo que Dios tenía toda la intención de darles. El pecado no sólo nos robó la eternidad; también ha destruido nuestra capacidad de disfrutar del viaje por este mundo. Vemos los efectos del pecado a través del tiempo, hasta que al final podemos incluso recibir de buena gana el fin de nuestros días en esta tierra. (Es lo que dice en 2° Corintios 5:1- 2).

Cuando María y Marta lloraban la muerte de Lázaro, Jesús trató de ayudar a Marta a salir de su limitada perspectiva en cuanto a la vida. Simplemente le dijo que su hermano resucitaría. Marta asintió amablemente: Juan 11.24. Ella sabía que Dios algún día resucitaría a Lázaro. Jesús le dijo entonces en Juan 11: 25- 26 “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?”. Es de dudar que Marta hubiera entendido en ese momento lo que Él quiso decir, aunque afirmó que sí. Pero unos minutos después, Jesús levantó a Lázaro de los muertos. Fue entonces que Marta lo entendió.

  1. II) UNA HERENCIA MEJOR

Perdurable herencia tenemos dice en Hebreos 10:34 “Porque de los presos también os compadecisteis, y el despojo de vuestros bienes sufristeis con gozo, sabiendo que tenéis en vosotros una mejor y perdurable herencia en los cielos”.

Los bienes terrenales traen preocupación, carga, estrés, es una lucha conseguirlos y mantenerlos, y son de corta duración, pero Dios nos ha prometido bienes positivos e imperecederos en el cielo, y esta promesa engendra en nuestros corazones la certidumbre de que allí tenemos una más perfecta e imperecedera sustancia.

Pero para el cristiano puede haber una distinta realidad: “la bendición de Dios enriquece y no trae tristeza con ello” dice Proverbios, o sea ¡el Señor puede proteger lo que otorga!  Pero Dios quiere que meditemos en que hay cosas maravillosas que vamos a recibir en el cielo. ¡También habla de recompensa por cualquier malestar por causa del Reino! Hebreos 10:35-36 ¿Cuál es el beneficio de acercarse a Jesús? Sabiendo que tenemos en Cristo una mejor y “perdurable herencia” en los cielos (Hebreos 10:37-39).

Una Herencia Eterna

El querer dejar algún bien a la familia después de la muerte es un deseo bueno, y bíblico, ya que nuestro día a día se desenvuelve en un mundo difícil y consumista. Pero nos hemos puesto a pensar conscientemente ¿cuál es la más valiosa ganancia que podemos ofrecer a los seres que amamos? Mateo 6:19-20. La Palabra de Dios nos enseña que existe una herencia que no se corrompe o desgasta; una herencia pura y perdurable.

Los hijos de Dios somos herederos de Dios, y coherederos con Jesús (Romanos 8:17). Deberíamos entender este pasaje, ¡dice que tenemos que comprometernos con su Reino por más sufrimiento que esta decisión nos traiga! Herederos significa que hemos recibido esa herencia prometida: la salvación plena o vida eterna.

Entonces, nuestra mejor herencia trasciende el cuerpo, y es eterna. Está en la esfera espiritual para disfrutarla junto a nuestro Señor. El poder pasar este privilegio a nuestros seres amados es parte del mejor legado que podemos ofrecer, sabiendo que a quienes compartamos del amor de Jesucristo y lo acepten en su vida también heredarán la vida eterna donde ya no habrá muerte, ni enfermedad, ni llanto, ni lamento, ni dolor (Apocalipsis 21:4).

III) LA CONGREGACIÓN  DE LOS SANTOS

Hebreos 12:22 “Estos primogénitos que están inscriptos en los Cielos, son los miembros de la Iglesia del Señor Jesucristo, que son señalados como los primogénitos de Dios, del cual Cristo es la cabeza de esos primogénitos”.

Un Sueño Mayor

El 28 de agosto de 1.963 Martin L. King proclamó frente al Lincoln Memorial lo siguiente: “Tengo un sueño: que algún día en las rojas colinas de Georgia, los hijos de esclavos anteriores y los hijos de anteriores dueños de esclavos se sentarán juntos en la mesa de la hermandad… Tengo un sueño: que mis cuatro hijos pequeños algún día vivirán en una nación donde no serán juzgados por el color de su piel, sino por el contenido de su carácter”. Martin L. King articuló y simbolizó un gran sueño, sueño aún no hecho realidad. La visión Bíblica es mayor a la manera en que negros y blancos se relacionan terrenalmente. Se refiere a personas de cada raza, cada lenguaje y cada tribu unidas con pasión por la supremacía de Dios en todas las cosas.

Todas las Razas Unidas

Jesús tiene el derecho de abrir el libro de la historia porque por su muerte rescató personas para Dios- para gloria y alabanza de Dios – de toda “tribu, lengua, pueblo y nación”. En el diseño de Dios, la muerte de Jesús fue fundamental para rescatar a algunos de cada raza e idioma y unirlos en un solo “reino”. Todos tendrán un rey. Es decir, todos vivirán con pasión por la supremacía de Dios en todas las cosas. Todos serán adoradores de tiempo completo. Observemos esta visión cumplida en los versos 13-14 del capítulo 5.

Para esto fue diseñada toda la creación, Apocalipsis 5:9 explica la razón por la que Cristo murió y es digno de llevar la creación a esta exaltación es que él rescató personas de toda tribu y toda lengua para alabar a Dios como sacerdotes. De esto trata la historia. Para esto son las naciones, las razas y las lenguas. Ahora bien, la implicación es enorme en nuestra misión como iglesia. Por ejemplo, existen cerca de 6.528 lenguajes hablados en el mundo de hoy. Aún más, existen divisiones tribales y étnicas dentro de las lenguas. Cristo murió para rescatar personas de cada una. Otra implicación del propósito de Dios en la muerte de Cristo, es que los redimidos provenientes de toda raza estén unidos, esto incluye negros y blancos, morenos, rojos y amarillos y cualquier otro tono de color.

¿Por qué creó Dios razas y lenguas diferentes?

Hay mayor poder y profundidad en la alabanza hecha a Dios que proviene de unidad en la diversidad que de la simple uniformidad. Salmo 96:3-4. En otras palabras, las naciones son llamadas a participar porque la grandeza de la alabanza depende de ello. La alabanza a Dios es engrandecida, Él  así lo requiere. Y la unidad en la diversidad es mayor que la uniformidad. Dios tiene el sueño y el propósito final para todas las naciones y toda raza y toda lengua. Unidos en pasión por la supremacía de Dios en todas las cosas. Esa es nuestra pasión también.

Que tengan una semana de bendición y victoria!

Pastor Guillermo Decena Centro Familiar Cristiano Eldorado.

Prédicas en vivo los miércoles y domingos 20 horas, a través de http://cfceldorado.org/      

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El Cielo

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En muchas partes de la Biblia se habla del Cielo, la Palabra de Dios muestra así una de las verdades más maravillosas que podemos recibir: la existencia de un lugar hermoso que la Biblia describe como cielo! Hoy vamos a ver qué nos dice la Palabra de Dios sobre este tema.

La Biblia habla del cielo por ejemplo en Apocalipsis 21:9-23

¿Dónde está el cielo?

Nadie sabe dónde está. Todo lo que sabemos es que está mucho más allá de nuestro planeta, de nuestra galaxia y del universo conocido por el hombre. Para algunas personas quizá esta no sea una respuesta satisfactoria, y por eso  llegan a la conclusión de que el cielo no existe. Pero eso es un error. Porque el hecho que no sepamos la ubicación de X cosa no quiere decir que esta no exista.

En Salmos 53:2 dice: “Dios desde los cielos miró sobre los hijos de los hombres, Para ver si había algún entendido que buscara a Dios”. En este versículo podemos ver que aunque no sepamos la ubicación del cielo, podemos decir que es un lugar específico. Además, la Biblia nos dice cómo llegar a él. Jesús nos dice en Juan 14: 6 “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí”.

La siguiente pregunta que nos hacemos referente al cielo es… ¿Cómo es el cielo?

1-EL CIELO ESTÁ SIEMPRE CRECIENDO

El cielo va a ser un lugar glorioso, excitante y esplendido, tanto por lo que habrá ahí, como por lo que no habrá. La Biblia dice que, “Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman” (1° Corintios 2: 9).

En Job 11: 7-9 se lanza una pregunta: “¿Crees que puedes llegar a conocer los secretos del Dios todopoderoso? ¡Nunca podrás llegar a conocerlos! ¡Son más altos que los cielos, más profundos que el sepulcro, más extensos que la tierra y más anchos que la mar!” En realidad nadie tiene una idea exacta, ni siquiera cercana de cómo serán las cosas en el cielo. Pero la Biblia nos da cierta información que es importante saber acerca del cielo.

¡ESTAMOS LIMITADOS EN LA TIERRA POR ESO DEBEMOS PRENDERNOS DEL REINO DE DIOS PARA EXPANDIRNOS CONSTANTEMENTE! (Ver Apocalipsis 21:9-22:5).

2- LOS MUERTOS ESTÁN VIVOS

(Ver Lucas 20:37-38) No podemos desvincular la supervivencia del alma, de la resurrección de los cuerpos. Ambas están íntimamente relacionadas. Debemos entender que hemos sido creados para Dios.

Dios les advirtió a Adán y Eva, que el día que ellos lo rechazaran, “ciertamente” morirían (Génesis 2:17). Como sabemos, ellos sí desobedecieron, pero no murieron físicamente; sino que espiritualmente. Dentro de ellos murió la vida espiritual que había conocido, la comunión con Dios, la libertad de gozar de Su presencia, la inocencia y pureza de sus almas, todo se acabó. Adán fue maldito con una existencia completamente carnal. En la actualidad, el hombre sin Dios, aún funciona en una existencia terrenal. Como tal, aún puede parecer feliz; hay goce y placer en esta vida. El placer por el placer mismo, es señal de confusión interior; sin embargo, ésta es la fachada de felicidad. Los buscadores de placeres a través de la historia, han encontrado que las diversiones temporales de la vida dan paso a una desesperación más profunda.

El rey Salomón se entregó a la búsqueda de todo lo que este mundo tiene que ofrecer, y escribió sus resultados en el libro de Eclesiastés. Descubrió que el conocimiento, por sí mismo, es vano (Eclesiastés 1:12-18) el placer y la riqueza son vanas (2:1-11), el materialismo es vanidad (2:12-23), y las riquezas son efímeras (capítulo 6). Salomón concluyó que la vida es un regalo de Dios (3:12-13) y que la única manera sabia de vivir es temiendo a Dios, respetándolo (12:13-14).

Jesús enfatizó este punto cuando dijo en Mateo 4:4 “No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. No es el pan (material) sino la Palabra de Dios (lo espiritual) lo que nos mantiene vivos. El hombre sólo puede encontrar vida y plenitud cuando reconoce a Dios.

Sin Dios, el destino del hombre es la muerte. Cuando su vida física se acabe, él enfrentará una muerte continua, la eterna separación de Dios. En la narración de Jesús sobre el hombre rico y Lázaro (Lucas 16:19-31), el hombre rico vive una vida llena de comodidades sin pensar en Dios, mientras que Lázaro sufre toda su vida, pero conoce a Dios. Es después de la muerte, que ambos hombres comprenden la gravedad de las decisiones que tomaron en vida.

El hombre rico “alzó sus ojos, estando en tormentos” (16:23) en el infierno. Él se dio cuenta, demasiado tarde, de que hay más en la vida que la satisfacción de los ojos. Mientras tanto, Lázaro era confortado en el paraíso. Para ambos hombres, la corta duración de su existencia terrenal palideció en comparación con el estado eterno de sus almas.

Dios ha puesto el sentido de la eternidad en los corazones (Eclesiastés 3:11), y ese sentido del destino eterno sólo puede encontrar su realización en Dios mismo, Dios hizo a sus hijos para vivir eternamente con Él.

El cuerpo, es algo que utilizamos en la vida para tener experiencias pero que cuando ya ha cumplido su objetivo hay que abandonarlo.

3-¿CÓMO ES EL CIELO?

La Biblia nos da información que es importante saber acerca del cielo. Entre ellas cinco cosas que no estarán presentes y que hacen del cielo el lugar ideal para vivir eternamente.

– No habrá más ENFERMEDADES

1° Corintios 15: 53 “Dios cambiará estos cuerpos nuestros, que mueren y se destruyen, por cuerpos que vivirán para siempre y que nunca serán destruidos”.

Nuestros cuerpos serán perfectos como el de Jesús después de su resurrección. 1° Corintios 15: 48 “Todos los que vivimos en esta tierra tenemos un cuerpo como el de Adán, que fue hecho de tierra. Todos los que viven en el cielo tienen un cuerpo como el de Cristo”.

– No habrá más TRISTEZA

La Biblia dice que Dios dijo que personalmente “Enjugaré toda lágrima de los ojos de [sus hijos]”. Y es que Dios conoce tu dolor, Él sabe todas aquellas circunstancias por las que vos has tenido que pasar en la vida. Él las conoce a la perfección. Pero cuando llegues al cielo ya no habrá más tristeza. Todas esas cosas que aquí y ahora existen que te causan o tienen el potencial de causarte tristeza y dolor ya no existirán en el cielo, ¿no es eso maravilloso?

-No habrá más SUFRIMIENTO

La Biblia dice que “ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor”. Todas aquellas cosas que te producen sufrimiento desaparecerán para siempre. En el cielo no habrá nada que le cause sufrir a los hijos de Dios.

-No habrá más PECADO

La Biblia nos dice que en el cielo “No entrará… ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira….” Apocalipsis 21: 27. No habrá más pecado porque el diablo no estará en el cielo. Y un lugar sin pecado es un lugar perfecto. Estoy deseoso por vivir en un lugar donde finalmente no exista nada que cause arrepentimiento. ¡Todo será perfecto! Será un lugar mucho más divertido y mucho más hermoso donde vivir.

-No habrá más MUERTE

En el cielo nunca moriremos. Todos seremos inmortales. Apocalipsis 21: 4-5 “y no morirán jamás. Tampoco volverán a llorar, ni a lamentarse, ni sentirán ningún dolor, porque lo que antes existía ha dejado de existir.» 5 Dios dijo desde su trono: « ¡Yo hago todo nuevo!»”.

A nadie le gusta pensar en la muerte. Todo el mundo le teme porque la muerte es una de aquellas cosas que más le produce a uno dolor. El apóstol Pablo nos dice que “cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria. 55 ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?”.

Ahora, la siguiente pregunta es…

¿CÓMO LLEGO AL CIELO?

Jesús dijo en Mateo 7: 13-14 que “ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que lo hallan”.

Pero el deseo de Dios es que nadie quede fuera del cielo y por eso envió a su Hijo Jesús para que ofreciera su vida en sacrificio substitutorio por todos nosotros. (Ver Juan 14:1-6). Por eso lo que debemos hacer para llegar al cielo es arrepentirnos de lo que hemos hecho mal y pedirle a Jesús que venga a vivir en nuestro corazón como único y suficiente Salvador, cuando puedas tener esa relación con Jesús, tu vida comenzará a cambiar y el Espíritu Santo te guiará en todo momento, ahí comenzarás a vivir esa vida de bendición y victoria que Dios quiere que vivas!

Que tengas una semana bendecida y llena de victoria en todas las áreas de tu vida!

Pastor Guillermo Decena Centro Familiar Cristiano Eldorado.

Prédicas en vivo los miércoles y domingos 20 horas, a través de http://cfceldorado.org/  

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La Fe que vence los obstáculos

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Reflexión del Pastor Guillermo Decena. “¡Conforme a tu fe, te será hecho!” dijo Jesús en Mateo 9:29, es decir que la fe determina lo que vamos a obtener de Dios, y no vas a obtener nada de Dios si no es por fe. Es por ello que debemos aprender que la fe es la clave para obtener de Dios toda la bendición que tiene para nuestras vidas.

Mateo 9:29  “Entonces él les tocó los ojos y dijo: —Debido a su fe, así se hará”.

“¡Conforme a nuestra fe, será hecho!” decía Jesús, o sea la fe determina lo que vamos a obtener de Dios, y no vas a obtener nada de Dios si no es por fe. Es por ello que debemos aprender que la fe es como una clave para obtener de Dios toda bendición.

(Ver Hebreos 11:30) ¡Por la fe Israel tuvo victoria e hicieron lo que parecía imposible! Así también usted hará proezas en el nombre del Señor Jesús! Pero será por su fe, la fe que mueve montañas. Hay que entender que en el mundo espiritual nada pasa porque si, es todo producto de las leyes y el designio del Señor, y la conquista de la tierra prometida era por la contaminación que el pecado produce de en la tierra  (ver Génesis 15:16 y Levítico 18:24,25).

Jericó es un mensaje poderoso en cuanto a las barreras de la fe, de las murallas para obtener las promesas, era un obstáculo para avanzar hacia la tierra de prosperidad ¡El diablo pondrá obstáculos entre nosotros y la voluntad de Dios! ¡Entre usted y el milagro, obstáculos entre usted y tener éxito en el estudio, o éxito en el trabajo!

Solo por la fe hay una victoria en Jericó, y en forma sobrenatural esa muralla cayó ¡en forma lógica ellos no podían lograrlo! ¡Pero recuerden lo que es imposible para el hombre es posible para Dios!

I)                    RENDICION

Hemos visto que a Josué antes de conquistar Jericó, se le apareció Jesús y él tuvo una actitud de adoración y una frase maravillosa.

“…Soy el comandante del ejército del SEÑOR. Entonces Josué cayó rostro en tierra ante él con reverencia. —Estoy a tus órdenes —dijo Josué—. ¿Qué quieres que haga tu siervo? …”

La rebeldía no va en con la fe, jamás podremos tener fe si no nos rendimos a Jesús y le decimos “Estoy a tus órdenes, ¿Qué quieres que yo haga?”

Si no nos rendimos a Jesús es porque no confiamos en Él como la fuente de nuestra paz, de nuestra fuerza y de nuestra salvación para cualquier situación adversa ¡Nunca derribaremos las murallas por fe sino nos rendimos verdaderamente!!!

II)             PACIENCIA

Josué 6:14  “Así dieron otra vuelta a la ciudad el segundo día, y volvieron al campamento; y de esta manera hicieron durante seis días”.

No habrá faltado el que diga: ¡Estoy cansado! ¡Esto me cansa y no pasa nada!

(Ver Isaías 28:1; Isaías 30:18)  No debemos dejar de hacer el bien, pues a su tiempo ¡cosecharemos!

Hebreos 10:36  “porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa”.

¡La paciencia hace que derribemos murallas! ¡Tal vez en los anteriores ayunos que hiciste no  hubo cambios, pero ahora si habrá, en las anteriores unciones de aceite no recibiste total sanidad, pero la sanidad será completada ahora! Y así debe ser la fe que derriba los muros y la fe que conquista. ¡Los ansiosos y apresurados no puede obtener victoria!

III)                PALABRA DE FE

(Ver Josué 6:16) ¡Ya estaba hecho en la mente de Dios!

Josué 6:2  Mas Jehová dijo a Josué: Mira, yo he entregado en tu mano a Jericó y a su rey, con sus varones de guerra.

Es por eso que la fe viene por el oír la palabra de Dios ¡La oración poderosa es recibir como nuestro lo que está en el corazón de Dios! ¡Y lo pedimos y proclamamos! ¿Cómo pudo decir “gritad porque Dios les ha entregado esta ciudad”? Lo dijo porque la palabra ya había sido declarada por Dios.

IV)                LOS MILAGROS DE LA FE

Josué 6:20  “Entonces el pueblo gritó, y los sacerdotes tocaron las bocinas; y aconteció que cuando el pueblo hubo oído el sonido de la bocina, gritó con gran vocerío, y el muro se derrumbó. El pueblo subió luego a la ciudad, cada uno derecho hacia adelante, y la tomaron”.

Por eso es tan importante actuar en base a la palabra de Dios ¡Por supuesto la escrita fundamentalmente y la Palabra que escuchamos debe ser sometida a prueba sino terminamos fracasando!

Dice la Biblia que cuando Jesús estaba en Nazaret, no muchos creían en Él.  Nazaret era la ciudad en la que se había criado, no era una ciudad muy grande, allí todos se conocían y conocían a Jesús como el carpintero, hijo del carpintero, y en ese lugar no pudo hacer muchos milagros porque la gente no creía que Él era el Hijo del Dios viviente, el Mesías; no creían que ese hombre que había estado haciendo mesas, bancos, puertas y ventanas pudiera ser el Hijo de Dios, el que debería dar su vida y resucitar por la humanidad.

Fue duro para Jesús estar en Nazaret, pero fue allí donde Él entró en una sinagoga donde asistían los judíos todos los sábados, a estudiar la palabra de Dios. No era costumbre darle a alguien un rollo del Antiguo Testamento pero se lo dieron a Jesús, y Él lo abrió en las profecías de Isaías: (Ver Lucas 4:18 al 20).

Este pasaje de Isaías 61 incluye además el día de venganza del Señor pero Jesús no leyó esa parte, sólo leyó el párrafo que hace referencia a que el Mesías iba a predicar, a sanar, a pregonar libertad a los cautivos, que le daría vista a los ciegos. Todos sabían que ese pasaje se refería a las profecías y tenía que ver con el Mesías.

Jesús se sienta luego de la lectura de las escrituras y todos quedaron pasmados, como diciendo: “¿Por qué no habrá leído el resto?”. Es porque el resto va a suceder en un futuro, muy pronto, cuando Cristo vuelva y Dios traiga juicio sobre las naciones, pero ahora, estamos viviendo aun, hace dos mil años, ese primer párrafo, ese primer tiempo en el que Jesús está vendando a los quebrantados de corazón, está liberando a los cautivos, está abriendo las puertas de las cárceles, está haciendo que los que no ven, vean. ¡Este es el tiempo en el que Jesús está haciendo esa obra!

Él se sentó y todos lo miraban, entonces les dijo: “Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros”. ¿Qué estaba diciendo? “Ese que dice ahí, el Mesías, y que ha sido ungido por Dios para hacer todo esto, ¡ese soy yo!” Todos daban testimonio de que estaban maravillados de las palabras de gracia que salían de su boca y decían: “¿No es este el hijo de José? ¿De dónde saca todo esto, este hijo de José? y Jesús agregó: (Ver Lucas 4:23 al 27). Jesús no era menos poderoso en Nazaret que en otros lugares pero la incredulidad cierra las puertas de la gracia.

Mucha gente cree que Dios no hace milagros o quizás crees que Dios le hace milagros a otros pero a vos no. Pero deberíamos analizar profundamente la fe porque es la clave de todas las cosas que anhelamos de Dios.

Que Dios te bendiga y tengas una semana de completa victoria!


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