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Elecciones en Brasil: Jair Bolsonaro es el nuevo presidente

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Jair Bolsonaro, candidato del Partido Social Liberal (PSL), se impuso este domingo en segunda vuelta y es el nuevo presidente de Brasil, rompiendo el liderazgo del Partido de los Trabajadores (PT) en las últimas cuatro elecciones.
El capitán de la reserva del ejército brasileño y diputado federal desde hace más de dos décadas alcanzaba el 55,14% de los votos y superó de esta forma al candidato petista Fernando Haddad, que obtuvo el 44,86%, de acuerdo a los resultados oficiales publicados por el Tribunal Superior Electoral, con el 99,95% de los votos escrutados.
 
El presidente Mauricio Macri fue uno de los primeros en felicitar a Bolsonaro.

 La Cancillería argentina saludó “al Gobierno y a todo el pueblo brasileño” y felicitó a Bolsonaro por el triunfo obtenido. “Las elecciones del día de la fecha demuestran una vez más la fortaleza de las instituciones democráticas brasileñas. Los fuertes lazos históricos de amistad y cooperación que unen a los dos países hacen de Brasil un socio estratégico indiscutible de la Argentina, lo que se refleja en la variedad y relevancia de los temas que componen la agenda común. El Gobierno argentino renueva su voluntad de continuar trabajando con el nuevo Gobierno que surge de la decisión del pueblo brasileño para profundizar los vínculos entre ambas naciones y, juntos, seguir trabajando en favor del bienestar de todos los argentinos y brasileños”, señala el comunicado oficial.
 

La participación en la segunda vuelta de Brasil, marcadas por la polarización, el descrédito del PT luego del encarcelamiento de su líder, Luiz Inácio Lula da Silva, y el surgimiento de la polémica figura de Bolsonaro, un ultraderechista que promete una guerra contra el crimen y la corrupción y que fue apuñalado en plena campaña, se ubicó en el 78,71%.
En la primera vuelta había sido del 79,76%, por debajo del registrado en las últimas elecciones.
De esta manera Bolsonaro consolidó y amplió el apoyo recibido el 7 de octubre en la primera vuelta, cuando llegó al 46,03%, a sólo cuatro puntos de imponerse en esa instancia, y logró alejarse de Haddad, que alcanzó el 29,28%, y Ciro Gomes, del Partido Democrático Laborista (PDT), que llegó al 12,47%.
LA PALABRA DEL GANADOR
“Todos juntos cumpliremos la misión de rescatar a nuestro país”, dijo Bolsonaro tras la victoria. Mientras que Haddad señaló que él y sus seguidores tienen “la responsabilidad de hacer una oposición colocando el interés nacional por encima de todo”.
El nuevo mandatario del país más grande y poblado de América Latina asumirá en el Palacio do Planalto en Brasilia el 1 de enero de 2019 junto a su vicepresidente Antônio Hamilton Mourão, ex general del ejército que pasó a retiro este año para sumarse a la campaña.
Reemplazará de esta forma a Michel Temer (PMDB), quien accedió a la presidencia en 2016 luego de la destitución de la presidenta Dilma Rousseff (PT), primero en forma interina y luego de manera estable hasta la celebración de estas elecciones. Temer había sido vicepresidente de Rousseff, por lo que accedió al máximo cargo luego del juicio político y de acuerdo a la Constitución brasileña.
Bolsonaro rompió, de esta manera, con el dominio del PT, que se había impuesto en las elecciones de 2014, 2010, 2006 y 2002, gobernando Brasil durante 14 años primero a través de Lula, ahora cumpliendo una condena por corrupción en el contexto de la operación anticorrupción “Lava Jato”, y luego con Rousseff a la cabeza.
Su fugaz ascenso de este año tuvo lugar en medio de un fuerte descrédito del PT y de prácticamente todos los partidos políticos tradicionales en Brasil, golpeados por los escándalos de corrupción primero del Mensalão y luego el Petrolao, así como también de un contexto de crisis económica y un fuerte aumento de la criminalidad.
Con un fuerte discurso homofóbico, xenófobo y misógino, pero también con promesas de luchar contra el crimen y la corrupción, Bolsonaro generó un enorme revuelo en Brasil durante la campaña, generando apoyos y rechazos y consolidándose como la primera opción.

 
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Treze de Maio, el pueblo de Santa Catarina donde Bolsonaro sacó más del 80% de los votos

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Elton Nascimento es un admirador del ultraderechista Jair Bolsonaro, el candidato favorito en el balotaje presidencial del domingo 28 en Brasil. Y también es un apasionado de las armas.

Mientras sujeta su pistola semiautomática .380 con capacidad para 19 tiros, Nascimento defiende la idea de Bolsonaro de liberar la posesión y tenencia de armas en Brasil, limitadas por ley desde 2003.
“Si pudiera portar un arma de estas, me sentiría mucho mejor andando en las calles, con más seguridad”, dice en el living de su casa de Treze de Maio, en el estado sureño de Santa Catarina.
No se trata de un lugar cualquiera en estas elecciones. Con unos 7.000 habitantes, Treze de Maio es el municipio de Brasil donde Bolsonaro obtuvo su mayor porcentaje de votos en la primera vuelta del 7 de octubre: un contundente 83,9%. 
Fernando Haddad, el izquierdista que disputa el balotaje con Bolsonaro este domingo, consiguió aquí apenas 7,2% de apoyo.

 
 
Nascimento tiene 27 años, trabaja en un supermercado local y también maneja con destreza un arma efectiva en la campaña de Bolsonaro: la aplicación de mensajería instantánea WhatsApp, donde creó el principal grupo de apoyo en la ciudad al militar retirado.

La idea surgió de unacharla con amigos de prácticas de tiro, se expandió como reguero de pólvora y movilizó a cientos de personas.
A ellos poco parecen importar las posturas polémicas del candidato. Como su nostalgia por el régimen militar brasileño. O sus comentarios ofensivos sobre negros, mujeres y homosexuales. O su reivindicación de la tortura.
Al contrario, suelen justificarlo.
“Para que una persona llegue a una fase de ser torturada, debe haber hecho una cosa muy grave. Entonces para que una persona llegue a ser torturada, es para un bien mayor“, sostiene Nascimento, que además posee un rifle .22 y viste una camiseta en la que se lee “Bolsonaro presidente”.
Lo que Treze de Maio exhibe a primera vista puede resultar engañoso.
Su nombre evoca la fecha en que Brasil abolió la esclavitud: el 13 de mayo de 1888. Fue el último país que lo hizo en las Américas.

Treze de MaioDerechos de autor de la imagenBBC NEWS MUNDO
Treze de Maio tiene unos 7.000 habitantes, casi todos blancos, y una economía basada en la producción agropecuaria.

Pero en este municipio, mitad urbano, mitad rural y moldeado por la inmigración italiana a inicios del siglo pasado, 97% de la población se declara blanca, según el censo brasileño de 2010.
Y su denominación, así como el escudo con la imagen de un esclavo que se libera de sus cadenas, contrasta con hechos menos favorables para los negros.
En 1914 el Estado demarcó tierras para quilombolas, comunidades tradicionales de afrobrasileños protegidas por ley, pero según el gobierno federal, “los negros fueron posteriormente expulsados por los inmigrantes italianos” del municipio.
En 2015, la entonces presidenta izquierdista Dilma Rousseff decretó de interés social para fines de expropiación casi 31 hectáreas de tierras para ser entregadas a descendientes de un exesclavo que vivió en Treze de Maio, en el marco de un litigio que se arrastra hasta el presente.

José Antonio Mathias FerreiraDerechos de autor de la imagenBBC NEWS MUNDO
José Antonio Mathias Ferreira, del izquierdista Partido de los Trabajadores, advierte que hay un historial de racismo en Treze de Maio.

“Desde el inicio, Treze de Maio siempre fue muy racista. Hoy está un poco diferente, pero hay un historial de las familias anteriores que era de mucho racismo”, dice José Antonio Mathias Ferreira, de 54 años y presidente de una cooperativa local de agricultores, al explicar por qué Bolsonaro tuvo tan alta votación aquí.
“No se permitía que los negros viviesen por aquí”, agrega este excandidato a alcalde por el Partido de los Trabajadores (PT), el de Haddad y Rousseff.
Jamil Ronconi, un comerciante y evangélico de 28 años que apoya a Bolsonaro, sostiene en cambio que Treze de Maio “no sufre prácticamente de racismo”.
Y lo argumenta de un modo peculiar.
“Hay muy pocos negros aquí en Treze de Maio, que son muy respetados. También hay pocos homosexuales en la ciudad, que también son muy respetados por nuestra población. Entonces es una cosa que no nos afecta. No llegó a afectar porque pocas personas tienen ese problema racial y homosexual”, dice.
Las quilombolas son otro tema con el que Bolsonaro ha generado polémica. El año pasado dijo que había visitado una de esas comunidades y sus habitantes “no hacen nada”.
Ni para procrear sirven“, agregó.

Alcalde de Treze de Maio, Clésio Bardini de Biasi,.Derechos de autor de la imagenBBC NEWS MUNDO
El alcalde de Treze de Maio, Clésio Bardini de Biasi, apoyó a Bolsonaro cuando constató que era el candidato favorito del pueblo.

Semejante afirmación le valió una denuncia de la Procuraduría General de la República (Fiscalía) por racismo. Pero la acción fue rechazada por el Supremo Tribunal Federal, la máxima corte brasileña de justicia, en septiembre.
Y en Treze de Maio esto parece lejos de afectar al candidato descendiente de italianos y alemanes, cuyos ojos claros son resaltados en una reciente publicidad de campaña.

* * *

Como en buena parte de Brasil y sobre todo en el sur, un sentimiento de rechazo al PT —el partido que gobernó el país entre 2003 y 2016— impulsó en Treze de Maio la candidatura de Bolsonaro, que está en las antípodas ideológicas.
“El PT arruinó totalmente nuestro país”, afirma Vanessa Rodrigues Modolon, que tiene 38 años y trabaja en una farmacia de la calle principal de la ciudad.

Vanessa Rodrigues ModolonDerechos de autor de la imagenBBC NEWS MUNDO
Image captionComo muchos en su ciudad, Vanessa Rodrigues Modolon vota por Bolsonaro y contra el Partido de los Trabajadores.

Pese a ser diputado desde 1991, Bolsonaro es visto aquí como alguien ajeno a la clase política. Esto también le permitió capitalizar en votos el hastío de la gente con los escándalos de corrupción que mancharon al PT y a la clase política en general.
“En Treze de Maio casi todo el mundo votó a Bolsonaro porque todos los partidos que prometen y no hacen. Para nosotros este tipo viene como un salvador. Hay que cambiar”, sostiene Paulo Sergio Elias, un técnico de seguridad de 46 años.
Sentado en un bar donde asan carne al carbón y juegan naipes, Elias confía en que Bolsonaro pueda recuperar viejos valores y actitudes del pasado.

Paulo Sergio EliasDerechos de autor de la imagenBBC NEWS MUNDO
Paulo Sergio Elias hace una señal de arma con su mano, un gesto habitual de quienes apoyan a Bolsonaro.

“Hoy no puedes pegarle a un hijo porque vas preso. Y creo que antiguamente estaba bien. (Bolsonaro) Está trayendo el respeto que teníamos antiguamente. Es eso lo que apostamos”, señala el padre de tres hijos.
En este municipio movido por la actividad agropecuaria y con 97% de escolaridad entre los seis y 14 años, la mayoría suele optar por un partido distinto en cada elección. En 2002, tres de cada cinco votaron por el líder del PT, Luiz Inácio Lula da Silva, pero luego lo hicieron contra su reelección en 2006.
En los actuales comicios, el ascenso de Bolsonaro fue tan fuerte que el alcalde Clésio Bardini de Biasi desoyó la decisión de la cúpula de su Partido Progresista (PP, derecha) de votar al candidato socialdemócrata Geraldo Alckmin y respaldó al ultraderechista.
“Hice una encuesta 15 o 20 días antes de la elección y dio que espontáneamente 50% de nuestra población ya tenía intención de votarlo a él. Ahí orientamos (a votar) por Bolsonaro y dio 84%”, relata.

Antonio Ademar MargottDerechos de autor de la imagenBBC NEWS MUNDO
El agricultor Antonio Ademar Margott sostiene que con una presidencia de Bolsonaro Brasil “cambia o se termina de una vez”.

Algunos están convencidos de que Bolsonaro provocará un cambio positivo. Pero otros lo apoyan por descarte, como si disparasen su último cartucho en una guerra de supervivencia.
“Yo creo en él. Vamos a cambiar esta cosa porque está demasiado mala. Brasil ocambia o se termina de una vez. Brasil está fundido. Entonces mejora o termina de fundirse, una de dos”, dice Antonio Ademar Margott, un agricultor de 66 años, mientras le recortan prolijamente el cabello en una peluquería de la ciudad.

* * *

Por la noche, la conversación sobre las elecciones en el “Bar do Silvano” es superficial y se mezcla con las exclamaciones que provoca una película de acción en la TV, donde los tiros y muertos se cuentan por segundo.
La expectativa que hay en Treze de Maio por una liberalización de las armas en un eventual gobierno de Bolsonaro coincide con los cálculos del mercado: las acciones del fabricante brasileño Taurus se triplicaron desde septiembre, cuando el ultraderechista pasó a liderar las encuestas.

Jovani De PieriDerechos de autor de la imagenBBC NEWS MUNDO
Jovani De Pieri señala a Texas como un modelo en política de armas, pese a que allí son frecuentes los tiroteos.

“Cuanto más armado, más seguro estás. En Texas compras un arma como compras una llave aquí (…). No hay ningún asesinato ahí, nadie habla de bandidos. ¿Por qué? Porque todo el mundo está armado y todo el mundo se respeta. Es simple”, dice Jovani De Pieri, que tiene 39 años y trabaja con su padre en una tienda de productos agropecuarios.
Se refiere a un estado de Estados Unidos que registró varias masacres por tiroteos en los últimos años. Una dejó 26 muertos en una iglesia en noviembre. Y otra causó 10 muertes en un colegio en mayo. Ocho eran estudiantes. Dos, profesores.
De Piero relata que comenzó a seguir a Bolsonaro por internet tras un incidente que el candidato protagonizó en 2016, cuando dijo a una diputada del PT que no la violaba porque “no lo merece”. Esto motivó otra denuncia contra el ultraderechista por incitación al crimen de violación, que fue aceptada por el Supremo.
Pero al igual que en otras polémicas, los votantes de Bolsonaro en Treze de Maio niegan que haya querido decir lo que dijo.

La imagen de un esclavo liberado en el escudo de Treze de Maio.Derechos de autor de la imagenBBC NEWS MUNDO
La imagen de un esclavo liberado en el escudo de Treze de Maio.

También lo respaldan por sus promesas de aplicar mano dura contra la delincuencia.
Es llamativo el interés por la seguridad pública de los habitantes de este municipio, donde los crímenes son tan esporádicos que la comisaría de policía abre sólo por la tarde.
Un hecho de la crónica roja que todos recuerdan es el robo en la sucursal local del Banco do Brasil hace tres años, cuando una explosión en los cajeros automáticos sobresaltó la tranquilidad de la noche. Los delincuentes huyeron a tiros con la policía.
Hoy reina la calma en la ciudad. A la hora de la siesta, los perros se pasean perezosos por la avenida principal. Pero muchos se muestran “apavorados” (asustados) por una sensación de inseguridad, como si vivieran en un barrio violento de Río de Janeiro o São Paulo.
Y eso también parece ser caldo de cultivo para ideas radicales, incluso aquellas que chocan con la democracia liberal.

Samara ConstanteDerechos de autor de la imagenBBC NEWS MUNDO
Samara Constante cree que una dictadura es mala sólo para los gamberros.

“De la dictadura no entiendo mucho. Lo que entiendo es que para los gamberros, para los que arman alboroto, la dictadura es mala. Pero para el pueblo de bien, dar un toque de queda a las 9 horas de la noche y que todo el mundo esté en su casa para mí es óptimo”, dice Samara Constante, una peluquera de 28 años que barre el porche de su casa.
“Soy madre de familia”, agrega. “Tengo una hija y preciso criarla en una sociedad donde ella no salga a un culto y vuelva dentro de un cajón”.

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¿Y por Brasil como andamos?

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El artículo es casi obligado por dos cuestiones : la primera es haber hecho una breve reseña de Paraguay aquí https://economis.com.ar/y-por-paraguay-como-andamos/ y la segunda es analizar el impacto que de por si tiene el gigante de Latinoamérica en nuestra economía y como puede influir su actual desarrollo electoral.
Ubicación:
Brasil no solo es grande geográficamente, también lo es económicamente ya que se trata de la octava economía del mundo, el modelo de gravedad del comercio internacional demuestra que el mayor volumen de negocios internacionales (exportaciones e importaciones ) se realiza entre países en una combinación que comprende la proximidad geográfica y el tamaño de la economía. Por ello la importancia de Brasil, no solo para no mirarnos el ombligo, sino porque efectivamente Brasil es muy clave para nuestro crecimiento porque compra mucho y vende mucho al mundo, solo basta mirar las exportaciones argentinas a los países limítrofes del 2017 para dimensionar esto:
 

Del total que exportamos a nuestros países limítrofes, el 76 % va al Brasil. Y si miramos más allá de las fronteras, Brasil representó en 2017 casi el 16 por ciento de nuestras exportaciones totales al mundo, y si tomamos el promedio de los últimos 20 años las exportaciones a Brasil fueron el 20 por ciento del total.
Para tener una dimensión, a Paraguay van el 2 por ciento de nuestras exportaciones; o sea que si no contáramos con Brasil para colocar nuestros productos necesitaríamos diez Paraguay para poder reemplazarlo.
Entonces:
Brasil está en un proceso electoral donde un candidato de la ultraderecha (Bolsonaro) posiblemente sea el próximo presidente; en realidad el pragmatismo político de estas épocas hace que uno no pueda proyectar el modelo de gestión desde la ideología del candidato. Sin ir más lejos, cuando todos esperábamos de Mauricio Macri un ordenamiento de las cuentas públicas dado su perfil liberal y empresario, nos termina sorprendiendo con un populismo financiado con deuda que nos llevó a la actual crisis (sin dejar de mencionar la herencia claro, pero al menos yo esperaba otra cosa ).
Ahora, si tomamos en cuenta a su probable superministro de economía (como él lo está presentando) Paulo Guedes y si es coherente con su formación, podría ser algo positivo para el sombrío panorama de la Argentina del 2019. Guedes es liberal, formado en Chicago y en lo que nos interesa es un partidario del libre comercio, con lo que eso podría significar menos trabas a los productos argentinos, aunque no hay que olvidar también que fue durante el gobierno de Lula cuando más vendimos a Brasil; claro que eran otras épocas, el precio de la soja y el resto de los comoditties estaba por las nubes y la abundancia invadía a Latinoamérica.
El informe de perspectiva económicas de la Cepal pronostica un crecimiento del 2,6 por ciento del PBI para Brasil en el 2019. Si no tenemos sorpresas, esto puede ayudar a generar un incremento importante en las exportaciones argentinas. Veamos el siguiente gráfico:

En  las columnas están las exportaciones Argentinas a Brasil en millones de dólares (escala izquierda), en la línea la tasa de crecimiento del PBI de Brasil (escala derecha), lo que se observa es que cuando Brasil crece, sus compras a la Argentina rondan los 16.000 millones de dólares. Comparado con los últimos dos años estamos hablando de 7.000 millones de incremento, es más del 1 por ciento de nuestro PBI, solo en incremento de ventas al exterior y en los dólares que tanto nos faltan.
Pero esto está en modo potencial, el año que viene Brasil puede crecer 10 puntos y aquí no pasar nada. Desde el comienzo de la década que el Mercosur no se mueve, a esta altura ya deberíamos tener una zona aduanera común oficinas de negocios más activas entre los dos países, etc. etc.
Los años 2016 y 2017 fueron los de menores ventas desde Argentina a Brasil de la última década. La grave crisis que atraviesa nuestro país nos dejo algo positivo, con la devaluación recuperamos competitividad a niveles del 2009, ahora que tengamos los productos baratos no implica que van a venir a comprarnos mientras esperamos sentados.
Conclusión:
Simple, si Brasil crece podemos venderle con la competitividad ganada por la devaluación y salvar un montón de empresas de la quiebra segura.
Funcionarios de Economía del Gobierno, dejen de quitar Lebacs y colocar Leliqs y empiecen a ver como empezamos a hacer andar nuestro aparato productivo que es lo único que nos va a salvar, nuestro vecino gigante con su economía andando le compra al mundo mercaderías por encima de los 200.000 millones de dólares. Podemos tener una porción más importante de eso. Hay otras formas de conseguir los dólares que nos faltan que no sea colocando deuda.
 

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O capitão do povo

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Las preguntas que se están intentando responder en gran parte de Latinoamérica son, ¿Por qué Bolsonaro? y ¿Qué efectos tiene a nivel regional, en qué nos perjudica? O capitão es, más que un producto nuevo y antisistema, la respuesta a un sentimiento de hartazgo con un partido que gobernó más de 14 años ininterrumpidos Brasil.  Un poco por el gran nivel de corrupción y otro por el normal efecto desgaste, la sociedad brasileña estaba buscando una alternativa, no al sistema político, sino al partido dos trabalhadores. Cada país tiene sus características particulares, además de que esto dista de ser una tendencia general en América Latina. Lenin Moreno, Iván Duque, y sobre todo Andrés López Obrador no tienen nada de parecido con el posible futuro presidente de Brasil. Si la comparación fuera con Donald Trump, menos. Estaríamos comparando a un empresario de toda la vida que nunca incursionó en política, contra un político de experiencia y actual diputado por Rio de Janeiro, impensable.  
Outsider. Es la palabra que usamos para describir a todas las personas que fueron ajenas a la política y de un momento a otro, saltaron al escenario público con una retórica anti elitista. Cuentan un cuento, generalmente el mismo: un pueblo que fue quebrado y vapuleado por una clase política; la que se encargó de degenerar los valores morales y cívicos de la sociedad, corrompiendo de esta manera su destino triunfal.  
¿Bolsonaro, es un outsider? La respuesta es no. ¿Por qué? Es un hombre que lleva 29 años viviendo de la política, transitando ya por su noveno partido y con su esposa, hermano e hijos trabajando, también, en política.
Sus contradicciones son muchas, por ejemplo, dentro de sus declaraciones existen acusaciones recurrentes a políticos corruptos que no hicieron nada por su país, él tampoco, tiene más décadas en el congreso que proyectos de ley presentados (2). ¿Es una persona evangélica? Se bautizó en 2016 mientras Rousseff era destituida, en línea con otros políticos que vieron el gran crecimiento de la población evangélica (1/4 del electorado brasileño). ¿Representa los valores familiares? Se casó tres veces. Bolsonaro, como cualquier político, no resiste un archivo.
Ya lo dijo el profesor Gustavo Bertoche Guimarães en un hilo que se hizo viral en estos últimos días, “El problema no es el elector de Bolsonaro. Somos nosotros, del gran campo de las izquierdas”. El problema del vecino país, según Guimarães, fue una clase política que se perpetuó en el poder, llegando a pensar que los acuerdos partidarios (con el PMDB) y las movilizaciones, eran suficientes para sostener la gobernabilidad. Si a este análisis se le sumarán los casos de corrupción por las transferencias financieras en el caso Lavajato, el hartazgo es total.
Si bien puede incentivarlo, el origen de este movimiento no se encuentra en las redes sociales o el auge de las ideas extremistas, sino en el mismo seno del PT. La autocrítica llegó muy tarde, y aunque si bien todavía no está todo terminado, la “gran idea” del eslogan Lula-e-Haddad en primera vuelta ya cimentó una idea que puede ser difícil de retirar.
Más allá de sus contradicciones, Bolsonaro resume esto mejor que nadie, es el personaje más anti petista que existe. No importa que sea machista, homofóbico o violento, sólo importa que sea diferente a los que estuvieron. En la escala de preferencias, hoy por hoy, diferenciarse de Lula, Haddad y Dilma, garpa y mucho.
De afirmarse los resultados de primera vuelta, hay diferentes efectos regionales que pueden esperarse. Una reforma de Mercosur, más presiones sobre el régimen de Maduro en Venezuela y militarización de la frontera norte de Brasil son algunos de los ejemplos. Pero difícilmente puedan surgir movimientos similares en las elecciones presidenciales del año que viene en Argentina. Los escenarios que promueven el surgimiento de espacios antisistema generalmente se dan luego de períodos prolongados de crisis de representación y fragmentación partidaria, Brasil es un caso excepcional que cuenta con 15 bloques partidarios y casos de corrupción estructural tanto en la esfera pública (Lavajato) cómo en la esfera privada (Odebrecht).
La causalidad directa no existe en las ciencias sociales, y así como en Brasil (13%) y México (18%) se registraban los índices más bajos de apoyo a la democracia, en un país un dirigente de derecha está primero en intención de votos mientras que en el otro un socialista de vieja escuela es presidente electo. La tentación de caer en falsos pronósticos y encontrar generalidades abstractas puede ser grande, pero siempre hay que considerar la historia y los escenarios particulares de cada país.
El PT creyó y sigue creyendo que el efecto Bolsonaro se explica más por causas externas que por causas internas. Lejos de entender que la sociedad brasileña estaba buscando un cambio, la insistencia con el “Proyecto Lula” llevó a que una persona con ideas extremistas esté a un paso de ser presidente.
Esta es una lección que bien podría valer para los partidos políticos en Argentina. Las alianzas políticas siglo XX ya dejaron de tener vigencia, hoy más que nunca hay que escuchar lo que dicen las personas en la calle, de lo contrario alguien va a hablar por ellas. Y ese alguien, aunque no nos guste, es Bolsonaro.

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El nivel de rechazo: factor clave que definirá al nuevo presidente en Brasil

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En las elecciones presidenciales brasileñas del domingo 7 de octubre, el candidato de la ultraderecha del PSL Jair Bolsonaro ha quedado a escasos puntos de ser electo presidente en primera vuelta con el 46,03% de los votos. El segundo lugar lo obtuvo Fernando Haddad, el candidato del PT con el 29,28% y el electorado deberá elegir entre ellos al próximo presidente en la segunda vuelta electoral que se realizará el domingo 28.
En Brasil el sistema electoral exige una mayoría absoluta del total de votos válidos emitidos para que consagrar la fórmula presidencial en primera vuelta, caso contrario define un ballotage entre los dos candidatos más votados y hacia allí se dirige el gigante latinoamericano.
¿Cuáles son los motivos que pueden explicar este resultado electoral?
En primer lugar la crisis del sistema político luego de la megacausa de corrupción del Lava Jato generó desencanto y pérdida de credibilidad hacia la élite política y empresarial. Los partidos tradicionales no lograron cumplir las promesas contra la corrupción luego del impeachment a Dilma Rousseff y el PSL captó votos de esos espacios, fundamentalmente del PMDV. Hubo un corrimiento de los votos del centro hacia la extrema derecha.  
La prisión del principal líder del PT Lula Da Silva, con un proceso judicial de dudosa reglamentariedad, cambió el escenario inicial que lo ubicaba encabezando la intención de votos en primera vuelta y signó la suerte de Haddad que no logró instalarse en tan poco tiempo como candidato del espacio.
Bolsonaro logra este caudal de votos en parte por el rechazo hacia el PT y gracias a lo que se conoce localmente como las tres B: buey, Biblia y bala en las que se sostiene el respaldo conservador. El apoyo del sector agrario, la inmensa red de iglesias evangélicas y su propuesta de “mano dura” ante la inseguridad y una alarmante tasa de homicidios. Es el candidato apoyado por las Fuerzas Armadas, factor de poder que cuenta con alta valoración en la opinión pública ante el descrédito del gobierno y las empresas.
El voto a Bolsonaro puede leerse como un mandato de orden y limpieza, ante la criminalidad urbana y la corrupción. Sus propuestas contra la “ideología de género” sintonizaron con el espacio popular religioso gracias a la influencia las iglesias evangélicas. El agro brasileño lo respalda por la promesa de implementar una economía de mercado con reducción de la estructura del Estado.
En su plataforma electoral sostiene que “luego de 30 años en que la izquierda corrompiera la democracia para provocar un estancamiento de la economía, nosotros restableceremos el orden y progreso por medio de un gobierno liberal demócrata”.
Su discurso confrontativo y muy distante de lo considerado “políticamente correcto” permeó en una porción creciente del electorado que considera que los políticos tradicionales son incapaces de resolver los problemas cotidianos de la ciudadanía.
La campaña electoral ha sido dominada por los temas que planteó Bolsonaro, en este punto el PT deberá trabajar mejor su estrategia comunicacional. El rol de las redes sociales, fundamentalmente de WhatsApp y la difusión de fake news o noticias falsas, ha cambiado la manera de conquistar votos y esta elección ha sido un caso significativo de esta tendencia. Bolsonaro usó efectivamente esta estrategia.
El fenómeno de la polarización es producto en gran medida del efecto de las redes sociales en la construcción de la opinión pública y en la participación política. Las burbujas informativas en las que nos encerramos escuchando únicamente a quiénes piensan como nosotros están generando efectos en la calidad de la democracia, tensando las diferencias sin dejar espacios para quienes se definen como neutrales. Los cambios tecnológicos son muy rápidos y estamos viendo el enorme impacto que tienen en procesos sustantivos para las democracias como son las elecciones.
Podrá Haddad revertir el escenario? Esta es la gran pregunta del momento, ante la preocupación que surge con un candidato racista, homofóbico, misógino y de rasgos autoritarios como Bolsonaro a un paso del Palacio de Planalto.  
A pesar del resultado adverso, el PT no hizo una mala elección y tiene una buena base desde donde pararse para la segunda vuelta. Si comparamos los resultados de la elección municipal de 2016 en las que perdió todas las ciudades importantes que disputaba, en esta elección logró recuperarse y reafirmó su presencia en los distritos del nordeste.
Además, un poco más de 3 millones de electores votaron en blanco y casi 30 millones se abstuvieron, pese a que el voto es obligatorio. A esta porción del electorado deberá apelar Haddad para mejorar su performance electoral de cara al ballotage, sumado los 25 millones que no votaron al candidato de la ultra derecha en la primera vuelta.
En el poder legislativo, la fragmentación en la composición de las Cámaras aumentó -ha sido una característica constante del sistema político brasileño- y el próximo presidente tendrá que construir alianzas con un mayor número de actores para asegurar la gobernabilidad. En la Cámara Baja el número de partidos pasó de 25 a 30, el PT es la primera minoría con 56 diputados seguido por el bloque del PSL que creció de 8 a 52 legisladores. El Senado pasó de tener 16 a 21 partidos con representación parlamentaria, aquí el bloque principal corresponde al MDB con 18 bancas. Haddad aparece con más fortaleza para generar esos acuerdos, aunque los agrodiputados y los evangélicos ya le adelantaron su apoyo a Bolsonaro, en caso de ser electo.
El análisis de los casos demuestra que han sido pocos los de reversión electoral en segunda vuelta en América Latina. El doctor en Ciencia Política Daniel Chasqueti elaboró una base de 65 elecciones con doble vuelta y regla de mayoría absoluta e hizo un cálculo de probabilidades de Haddad de revertir la elección: lo ubica en el orden del 4%. Pero como la política es el arte de lo posible, esa probabilidad puede concretarse.
Una nueva campaña empieza y el ballotage dirime entre dos opciones, no por aquella que tiene más apoyo sino por la que genera menos rechazo. El 28 veremos si el rechazo al PT, con todo lo que implica en términos simbólicos, es mayor que el rechazo a un liderazgo como el que Bolsonaro propone. Antipetismo vs. antibolsonarismo es la cuestión.  

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