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Heineken elabora cerveza con energía renovable

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Heineken España ha puesto en marcha la planta termosolar construida en los terrenos de la planta de producción de la compañía en Quart de Poblet (Valencia). Con una inversión de 3 M€, la cervecera formaliza un acuerdo con Compañía Solatom Indertec (CSIN) que garantiza el suministro de energía termosolar renovable durante los próximos 15 años. El objetivo de la fabricante de ‘Amstel’ o ‘El Águila’ es utilizar 100% energía renovable en producción en 2025 a favor de una mayor eficiencia energética.

¿Qué esperan conseguir con la nueva planta termosolar?

Con la nueva planta termosolar, la cervecera prevé evitar la emisión de casi 1.300 t. de CO2 al año. Cuando esté a pleno rendimiento a finales de 2024, la fábrica de Quart de Poblet podrá funcionar con un 42% de energía renovable, proveniente tanto de eléctrica como térmica. Pero la Heineken va más allá y pretende alcanzar el net zero en toda la cadena de valor en 2040. Una decisión muy alejada de lo habitual, en donde muchas industrias contratan tarifas de luz diseñadas para grandes empresas, las cuales mayormente obtienen su energía sin tener en cuenta la transición ecológica que lleva unos años cogiendo impulso en todo el planeta.

La planta termosolar de Valencia ha sido financiada al 48% con fondos Feder a través del Idae, la construcción ha durado ocho meses y se posiciona como la mayor planta termosolar de uso industrial del mundo de categoría Fresnel1. En concreto, la planta consta de 6.000 m2 de espejos y 182 módulos Fresnel, para conseguir una potencia eléctrica pico de 4 mW térmicos, cubriendo el 10% de la demanda de vapor de esta fábrica valenciana. Además, su almacenamiento de 1,5 mWh le permite almacenar parte de la energía producida durante los fines de semana..

Heineken como líder industrial en el uso de energías limpias

Para Miguel Frasquet, director técnico de CSIN, en España tenemos la tecnología, tenemos el talento y el recurso solar para liderar la descarbonización industrial en Europa. La termosolar de Quart de Poblet es el ejemplo de que, además, tenemos empresas como Heineken, que están dispuestas a dar el primer paso y liderar el camino”.

Por su parte, Carmen Ponce, directora de Asuntos Corporativos de Heineken España, recuerda que “en 2020 nos convertimos en la primera cervecera que elaboraba sus productos con electricidad 100% renovable. Y no descansaremos hasta hacer que toda la energía que utilizamos en producción lo sea, con proyectos como las dos termosolares que hemos inaugurado en los últimos seis meses, primero en nuestra fábrica de Sevilla y ahora en la de Valencia. 

Su apuesta por lo local en su nuevo camino verde

La empresa apuesta por la innovación local para impulsar y hacer más competitiva la economía española e inspirando a otras empresas en el camino hacia la descarbonización de nuestra industria.

Esta nueva planta ha sido construida con un 83% de componentes de origen local, ha creado más de 160 puestos de trabajo en el proceso y ha permitido involucrar a 63 empresas españolas. Por otro lado, Heineken prevé que a finales de este año su mix energético alcance un 67% de renovables, gracias a la actividad de sus plantas termosolares de Sevilla y Valencia, la planta fotovoltaica de El Andévalo (Huelva), la biomasa de Jaén y el biogás que produce en sus cuatro fábricas. La empresa espera además reducir costes en su uso energético, maximizando al máximo el uso de los paneles, algo que a día de hoy ya realizan muchos hogares con el objetivo de ahorrar en su factura de la luz, y que cada vez más se refleja en el sector industrial.

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“Dueños de la cerveza” intercambian marcas en el país para evitar monopolio

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El mercado de las cervezas en Argentina tendrá una nueva configuración. Es que la Secretaría de Comercio impuso condiciones a la compra de SAB Miller (Isenbeck y otras marcas) por parte de AB Inbev (que controla Quilmes). Para evitar una posición dominante se llegó a un acuerdo mediante el cual AB InBev, la cervecería más grande del mundo, se quede con Budweiser, en una operación que podría llegar hasta los u$a 400 millones y a cambio cederá Isenbeck y otras marcas a la empresa CCU.
La Secretaría de Comercio autorizó ayer el intercambio de marcas propuesto entre AB Inbev, dueño de Cervecerías Quilmes, y CCU Argentina, que controla Schneider, Imperial y Heineken, entre otras, a partir de condiciones fijadas por la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC).
A instancias de un análisis de mercado realizado por dicha Comisión, se aprobó la propuesta de cesión de siete marcas por parte del grupo Belga-Brasileño AB Inveb: Isenbeck, Iguana, Diosa, Norte y Báltica, así como las licencias de las marcas Warsteiner y Grolsch, a su competidora CCU, de origen chileno.
A cambio,”CCU Argentina devolverá la marca Budweiser, de propiedad de AB Inbev a nivel global, y recibirá pagos de hasta u$s 400 millones en un plazo de hasta tres años. Esta transacción no incluye la planta productiva de Cervecería Argentina S.A. Isenbeck, ubicada en la localidad bonaerense de Zárate, que continuará operando bajo la titularidad de AB Inbev”, consta en un comunicado difundido ayer por la Secretaría de Comercio.
El acuerdo se deriva de la adquisición que hizo el grupo belga AB Inbev de la sudafricana SAB Miller (en Argentina propietaria de Isenbeck), a nivel global a fines de 2016.
En Argentina, si la operación se hubiera aprobado sin condiciones, “la participación de las marcas de AB Inbev podría haber alcanzado hasta el 85% del mercado, afectando la libre competencia”, informó el comunicado oficial, destacando que para analizar la operación, la CNDC analizó el mercado siguiendo las mejores prácticas internacionales sobre la base de información aportada por las empresas y por fuentes independientes y aplicando metodologías de análisis de los productos, las marcas y los posibles efectos sobre los precios”.
Con esta decisión, ahora en firme tras la aprobación de Defensa de la Competencia, se puso fin por anticipado al contrato de licencia que CCU tenía en Argentina de la marca Budweiser, una de las líderes en el mundo de la cerveza y propiedad en casi todo el mundo del grupo AB InBev, surgido tras la fusión de la belga Anheuser Busch y la brasileña Inbev.
La pelea llevaba algunos años. Desde 2008 y hasta 2025, el grupo chileno CCU, propiedad de la familia Luksic, tenían la licencia de la Budweiser en la Argentina. Pero en el mundo, esa cerveza pertenecía a su competidora AB InBev, controlante de Quilmes, Stella Artois y Brahma en el mercado local.
Ambas compañías se habían comprometido en octubre del año pasado, cuando se anunció la propuesta de intercambio de marcas que finalmente se aprobó ayer, a mantener las fuentes de trabajo y la operación de las plantas elaboradoras de las distintas marcas.
A nivel local, el consumo de cerveza volvió a crecer el año pasado luego de cinco años de estancamiento, según datos de Cerveceros Argentinos, alcanzando los 40 litros anuales per cápita (el doble del consumo de vino, que es de 20 litros al año per cápita), aunque por debajo del promedio de países como Brasil y Colombia (65 litros anuales por cabeza). A este crecimiento contribuyeron la suba del precio del vino, bebida con la que compite, sumada a la moda de las cervecerías artesanales, que hoy representan un 2% del mercado.

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