incertidumbre global

El dólar se debilita, el oro supera los US$5.100 y la plata sube más de 60% en el año

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Los mercados financieros globales iniciaron la semana con un giro marcado hacia los activos de resguardo. El oro superó por primera vez la barrera de los US$5.000 la onza troy —y luego avanzó por encima de los US$5.100— mientras que la plata alcanzó su nivel más alto desde 2008 y acumula una suba superior al 60% en lo que va del año. En paralelo, el dólar estadounidense cayó a su nivel más bajo en cuatro meses, presionado por la volatilidad cambiaria, la incertidumbre fiscal en Estados Unidos y crecientes tensiones geopolíticas.

El movimiento conjunto revela un cambio de humor en los inversores, que parecen no verse disuadidos por los máximos históricos de los metales preciosos y continúan apostando a estos activos ante un escenario global cada vez más incierto.

Dólar bajo presión y volatilidad cambiaria en Japón

El debilitamiento del dólar se profundizó en un contexto de mayor aversión al riesgo y de especulación sobre una posible acción coordinada entre Estados Unidos y Japón para respaldar al yen. En ese marco, la moneda japonesa se apreció hasta 1,6%, alcanzando un máximo de ¥153,3 por dólar, y extendió las ganancias tras una sesión particularmente volátil el viernes previo.

Ese día, autoridades estadounidenses llevaron a cabo un inusual “control de tasas” entre participantes del mercado, una señal que, históricamente, ha precedido a intervenciones cambiarias. La combinación de estos factores intensificó la presión sobre el billete verde, que cayó 0,6% frente a una canasta de monedas principales.

A este escenario se suman las preocupaciones por un posible cierre del gobierno estadounidense y la persistente incertidumbre geopolítica, con tensiones recientes vinculadas a Groenlandia, Venezuela e Irán, elementos que refuerzan la salida de posiciones en dólares y la búsqueda de cobertura.

Metales preciosos: refugio ante la incertidumbre

En este contexto, el flujo hacia los activos refugio se intensificó. El oro avanzó 2,7% en la jornada, superando los US$5.100 la onza, un nuevo máximo histórico. La plata, por su parte, registró un salto cercano al 15% diario, hasta los US$117,7 por onza, su nivel más alto desde 2008, y acumula una ganancia superior al 60% en el año.

La dinámica refleja un cambio en la percepción de los inversores frente a los precios. “Hemos superado otro umbral, mucho más rápido de lo que pensaba”, señaló Michael Haigh, analista de Société Générale, en declaraciones a Financial Times. Según explicó, los inversores parecen ahora “insensibles al precio del oro”, convencidos de que el impulso alcista continuará mientras persista la elevada incertidumbre global.

El desempeño de los metales se consolida así como un termómetro del clima financiero internacional, donde los riesgos políticos, fiscales y cambiarios pesan más que las valuaciones históricas.

Japón, elecciones anticipadas y el impacto en los mercados

El fortalecimiento del yen se produce en un momento políticamente sensible para Japón, a pocas semanas de las elecciones anticipadas del 8 de febrero. A comienzos de este mes, la moneda había tocado un mínimo de 18 meses tras la reacción negativa del mercado a un plan de estímulo del nuevo primer ministro, Sanae Takaichi, que reavivó los temores sobre la sostenibilidad del mercado de bonos japonés.

Los inversores perciben una disyuntiva para las autoridades: subir las tasas para sostener la moneda o mantener bajos los costos de financiación para evitar una corrección en los bonos. En este contexto, Yujiro Goto, estratega jefe de divisas de Nomura, afirmó al mismo medio que los movimientos observados fueron “demasiado amplios para explicarse solo por declaraciones oficiales” y agregó que, sin intervención, “probablemente habríamos visto al dólar recuperarse”, sugiriendo una posible acción directa de Japón en el mercado.

Las expectativas de coordinación con Estados Unidos se reforzaron tras las declaraciones de Atsushi Mimura, responsable de política cambiaria del Ministerio de Finanzas japonés, quien sostuvo que Tokio responderá “trabajando estrechamente con las autoridades estadounidenses según sea necesario”. Analistas coinciden en que la percepción de una acción conjunta incrementa de manera significativa la efectividad de la llamada intervención verbal.

Repercusiones en la renta variable y señales de mayor volatilidad

El impacto del nuevo escenario también se trasladó a los mercados accionarios. En Japón, el Nikkei 225 cayó 1,8%, afectado por el temor a que un yen más fuerte erosione las ganancias de las empresas exportadoras. En paralelo, los operadores comenzaron a cubrirse ante mayores oscilaciones, con el índice de volatilidad implícita del dólar-yen alcanzando su nivel más alto desde julio del año pasado.

En un contexto atravesado por tensiones políticas, riesgos fiscales y señales de intervención cambiaria, los mercados parecen ingresar en una fase de alta sensibilidad, donde el dólar pierde protagonismo y los activos refugio, como el oro y la plata, vuelven a ocupar un rol central en las estrategias de inversión.

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Migración, inflación y tensión global: por qué las remesas ya no crecen en América Latina

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Las remesas hacia América Latina se desaceleran en 2025, el BID alerta por mayor incertidumbre y cambios en las rutas migratorias

En un contexto global de bajo crecimiento y tensiones geopolíticas, un nuevo informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) advierte que las remesas hacia América Latina y el Caribe muestran un menor dinamismo en 2025 y enfrentan riesgos crecientes vinculados al empleo migrante, la inflación y la volatilidad cambiaria. El organismo detalla que la región depende cada vez más de estos flujos para sostener el consumo, la estabilidad social y las cuentas externas.

Un crecimiento más lento de las remesas en un año signado por la incertidumbre

El documento del BID, “Las remesas a América Latina y el Caribe en 2025: Adaptaciones en un contexto de incertidumbre”, señala que las remesas continúan siendo una fuente crítica para los hogares de la región, pero en un marco global más desafiante. El reporte identifica que la migración laboral sostiene el flujo de envíos, aunque ahora opera bajo un escenario de menor dinamismo económico y mayor complejidad regulatoria en países emisores de remesas .

De acuerdo con el informe, la región enfrenta un “entorno incierto” donde se combinan cambios en las condiciones económicas de Estados Unidos y Europa, ajustes en los mercados laborales y factores que afectan directamente la capacidad de los migrantes para enviar dinero a sus países de origen. El BID detalla que estas transformaciones obligan a los hogares latinoamericanos a “adaptarse” a un ritmo menor de crecimiento de ingresos desde el exterior

Factores estructurales: empleo migrante, inflación y nuevas rutas de movilidad

El organismo regional identifica distintos elementos que presionan a la baja el crecimiento de remesas en 2025:

Condiciones laborales más estrictas para migrantes
Los cambios regulatorios y la moderación del empleo en sectores intensivos en mano de obra afectan la capacidad de ahorro de los migrantes. Según el reporte, el futuro de las remesas se vincula cada vez más a la evolución del mercado laboral en Estados Unidos y a la transición hacia empleos formales o semiformalizados en nuevos destinos migratorios .

Presiones inflacionarias en países emisores
La persistencia de niveles de inflación —aunque más moderados que en 2022— habilita menores márgenes para el envío de dinero respecto de años previos.

Reconfiguración de las rutas migratorias hacia la región
El BID detalla que los flujos migratorios se “han vuelto más complejos”, con nuevas rutas hacia Centroamérica, México y países sudamericanos. Esta diversificación aumenta la vulnerabilidad de los hogares receptores ante cambios regulatorios y laborales en diversos destinos simultáneos .

Consumo, pobreza y estabilidad externa

El reporte enfatiza que las remesas siguen siendo un pilar para la estabilidad económica en varios países: Sostienen el consumo interno, especialmente en hogares vulnerables. Contribuyen a reducir la pobreza y la desigualdad, a través de ingresos directos de fuente externa. Fortalecen las cuentas externas, al ingresar como divisas que compensan déficits comerciales en economías dependientes de importaciones.

La dependencia de estos flujos convierte a la región en altamente sensible a cualquier ajuste en mercados laborales, políticas migratorias o coyunturas económicas internacionales.

Resiliencia, pero menor dinamismo

El informe concluye que, aunque las remesas continúan mostrando resiliencia, la región enfrenta una “nueva normalidad” marcada por crecimientos más moderados. La transición postpandemia, la desaceleración global y la reconfiguración migratoria dejan a los países latinoamericanos ante la necesidad de diversificar fuentes de ingresos externos y fortalecer políticas de inclusión financiera para maximizar el impacto de cada dólar recibido.

Los analistas del BID subrayan que la región debe prepararse para “variaciones abruptas” en los flujos, especialmente en países altamente dependientes, y recomiendan mejorar los canales de transferencia, reducir costos y promover mayor digitalización para proteger el ingreso de millones de hogares.

Las Remesas a America Latina y El Caribe en 2025 by CristianMilciades

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