industria del acero

El Gobierno rechaza el antidumping y avala la importación de tubos para el gasoducto de Vaca Muerta

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El Gobierno nacional descartó avanzar con una medida antidumping para frenar la importación de tubos de acero adjudicados a la empresa india Welspun, pese al reclamo del Grupo Techint, que había quedado fuera de la licitación para el gasoducto que conectará Vaca Muerta con la costa de Río Negro. La decisión ratifica la orientación oficial hacia la apertura comercial, la baja de costos y el rechazo a esquemas de protección industrial, en una obra estratégica para las exportaciones de gas natural licuado (GNL) y la competitividad energética del país.

La definición fue confirmada por altas fuentes de la Casa Rosada, que fueron categóricas frente a las versiones de una eventual denuncia por dumping y competencia desleal impulsada por Techint. “No vamos a pagar más caros los caños”, señalaron desde el entorno presidencial, en línea con la postura pública expresada por el presidente Javier Milei y por el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger.

La controversia se desató luego de que Welspun ganara la licitación para proveer los tubos del gasoducto con una oferta 40% inferior a la presentada por Tenaris, la controlada del Grupo Techint que produce caños de acero en la Argentina.

Una licitación clave para Vaca Muerta y el debate sobre política industrial

La adjudicación del contrato marcó un hito: es la primera vez en décadas que una empresa extranjera se impone a un proveedor local en este tipo de proyectos estratégicos. El gasoducto que unirá Vaca Muerta con la zona de San Antonio Oeste, en Río Negro, es considerado una pieza central del plan exportador de GNL que impulsa el consorcio Southern Energy (SESA).

Ese consorcio está integrado por Pan American Energy (PAE), propiedad en un 50% de BP; YPF, con una participación del 25%; y otras compañías con participaciones menores como Pampa Energía, Harbour Energy y Golar LNG. El proyecto abrió negociaciones por un crédito de USD 1.000 millones con bancos extranjeros para su financiamiento.

En la compulsa participaron más de 15 oferentes de distintos países, entre ellos Argentina, India, China, España, Japón, Grecia y Turquía. Welspun resultó adjudicataria al presentar el menor precio, lo que dejó fuera a Tenaris, que había ofertado un valor un 40% más alto, según el consorcio.

Desde Techint sostienen que esa diferencia no refleja condiciones de competencia leal y que la propuesta ganadora estaría basada en tubos fabricados con chapa de origen chino a precios subsidiados. La empresa incluso ofreció igualar la oferta extranjera “a cualquier costo” para que el proyecto se ejecute con producción local, propuesta que fue rechazada.

La postura oficial: costos, competencia y rechazo al antidumping

La respuesta del Gobierno fue inmediata y contundente. El presidente Javier Milei defendió el resultado de la licitación desde su cuenta oficial de X al afirmar: “Si ves ‘periodistas’, ‘economistas’ y políticos hablándote de la industria del acero y los prejuicios que causa la apertura, ya sabés quién le llena el sobre”.

En la misma línea, un alto funcionario explicó que, aun si existieran subsidios en el país de origen, el beneficio de un menor precio se traslada al proyecto: “Si el costo de los caños está subsidiado por China, por el Congo o por Kamchatka, el costo lo pagan ellos. ¿Por qué lo tenemos que pagar nosotros?”.

El ministro Federico Sturzenegger profundizó esa visión y volvió a cuestionar la lógica de las políticas antidumping. Recordó antecedentes recientes, como la eliminación de aranceles a la importación de termos, cuando sostuvo: “La protección incentiva al empresario a sostener esa ineficiencia, porque es la ineficiencia la que motiva la protección”. Y agregó que el argumento de “protegerse para evitar abusos futuros” carece de sustento en mercados globales con múltiples oferentes.

En un extenso mensaje público, Sturzenegger consideró “indefendible” adjudicar un contrato más caro solo por el hecho de que el proveedor sea local. “Caños más caros implican menor rentabilidad del proyecto, menores inversiones, menos empleo, menos exportaciones”, advirtió, y remarcó que el mayor costo podría haberse trasladado a precios más altos de la energía para empresas y consumidores.

Impacto en la industria local y tensiones de largo plazo

Desde Techint advierten que la decisión puede tener consecuencias estructurales para la industria nacional del acero. La compañía, que emplea a más de 26.000 personas en 17 países, produce tubos con costura para gasoductos en su planta de Valentín Alsina, donde trabajan más de 400 empleados, y cuenta además con instalaciones en Villa Constitución, Santa Fe.

Fuentes vinculadas a la empresa señalaron que el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) tiene entre sus objetivos el fortalecimiento de las cadenas productivas locales, algo que —según su visión— no se estaría cumpliendo en este caso. “Con ingresos fiscales que cede el Estado nacional se financia el trabajo en la India y China, mientras las empresas argentinas operan con impuestos distorsivos como el impuesto al cheque, Ingresos Brutos y tasas municipales”, remarcaron.

El propio Paolo Rocca había advertido sobre la “actitud predatoria” de China, que produce cerca del 50% del acero mundial, y alertó que la sobreoferta global a precios bajos puede erosionar empleo, inversión y capacidad exportadora local. Según trascendió, la planta de Valentín Alsina tiene pedidos garantizados hasta junio, pero no hay definiciones claras para el segundo semestre.

Del lado oficial, sin embargo, el diagnóstico es opuesto. Sturzenegger sostuvo que la apertura y el acceso a insumos más baratos mejoran la competitividad general de la economía y que alterar una licitación después de conocidos los resultados dañaría la credibilidad del país. “Respetar los contratos y las reglas de juego es clave para que esta industria crezca competitiva y sana”, afirmó.

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El acero cerró 2025 en alza por Vaca Muerta, pero la presión importadora enciende alertas

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La industria siderúrgica argentina finaliza 2025 con un balance mixto. La producción de acero crudo mostró una recuperación interanual sólida, motorizada principalmente por la demanda del sector energético vinculada a Vaca Muerta, aunque el escenario general sigue atravesado por señales de alerta: debilidad en la construcción y la industria automotriz, sobreoferta en consumo masivo y una creciente presión importadora que amenaza la provisión local de insumos de acero. Así lo advirtió la Cámara de la Industria del Acero en su último informe sectorial.

El desempeño del sector adquiere relevancia económica e institucional por su rol estratégico como proveedor transversal de la actividad productiva, en un contexto donde la apertura comercial y la normalización macroeconómica redefinen las condiciones de competencia para la industria nacional.

Producción siderúrgica: suba interanual del acero crudo y señales dispares en laminados

De acuerdo con los datos oficiales de la Cámara de la Industria del Acero, en noviembre de 2025 la producción de acero crudo alcanzó las 374.900 toneladas, lo que representó un incremento del 0,4% respecto de octubre y una suba del 10,7% interanual, frente a las 338.500 toneladas registradas en igual mes de 2024. Este desempeño confirma una mejora sostenida en el tramo final del año, asociada principalmente a la demanda energética.

En contraste, la producción de laminados terminados en caliente —que incluye planos y no planos— fue de 334.300 toneladas, con una caída del 1,1% mensual frente a octubre, aunque con un avance interanual del 0,7%. El comportamiento heterogéneo refleja la dispar dinámica de los sectores demandantes de acero.

En el caso del hierro primario, la producción de noviembre se ubicó en 214.900 toneladas, apenas 0,2% por encima de octubre, pero con una fuerte caída del 21,6% interanual, lo que marca un retroceso significativo frente a noviembre de 2024, cuando se habían producido 274.200 toneladas.

Por su parte, los planos laminados en frío mostraron uno de los retrocesos más pronunciados: en noviembre se produjeron 82.800 toneladas, un 30,9% menos que en octubre y una baja interanual del 10,6%, reflejando la debilidad de los sectores vinculados al consumo y a la industria manufacturera.

Sectores demandantes: energía en alza, construcción y autos en retroceso

El informe sectorial expone con claridad el contraste entre los distintos motores de demanda de acero. La construcción continúa sin mostrar una recuperación sostenida, con fuertes oscilaciones mensuales. En noviembre, los despachos de cemento cayeron 13,7% respecto de octubre y 4,2% interanual, lo que limita el arrastre positivo sobre la siderurgia.

En el sector automotor, la situación es aún más contractiva. La producción de noviembre registró una baja del 19,6% mensual y un descenso del 29,3% interanual. En el acumulado de los primeros once meses de 2025, la producción mostró una caída del 0,9% frente a 2024, consolidando un escenario de menor utilización de insumos siderúrgicos.

El segmento de maquinaria e implementos agrícolas cerró el año con una tendencia a la desaceleración, aunque el balance anual resulta ligeramente superior al de 2024. Para 2026, las expectativas del sector se apoyan en un escenario de mayor estabilidad económica y en el impacto de una buena cosecha, factores que podrían recomponer la demanda de acero.

En contraste, el sector energético se consolidó como el principal sostén de la actividad siderúrgica. La demanda de acero creció en las áreas vinculadas a Vaca Muerta, impulsada por la entrada en operación de proyectos de transporte de hidrocarburos que permitieron resolver los “cuellos de botella” del sistema. Este proceso explica buena parte de la mejora interanual del acero crudo durante el último tramo de 2025.

Consumo masivo, sobreoferta y presión importadora: el principal foco de alerta

Uno de los puntos más sensibles del informe es la situación de los sectores vinculados al consumo masivo, en particular el de línea blanca. La cámara siderúrgica advirtió que el rubro finaliza 2025 en un momento crítico, caracterizado por fuerte caída de volúmenes, sobreoferta y presión importadora, un combo que impacta de manera directa sobre la producción local de acero.

La posibilidad de una recuperación en 2026 aparece condicionada casi exclusivamente a la normalización del crédito y a una mejora del ingreso real, variables clave para recomponer la demanda interna de bienes durables.

En el frente energético, si bien las perspectivas son positivas por la expectativa de nuevos proyectos en 2026, la Cámara alertó que la presión importadora podría impactar fuertemente en la provisión local de insumos de acero, poniendo en tensión la capacidad de la industria nacional para capturar plenamente el efecto multiplicador de Vaca Muerta.

Un cierre de año con señales de crecimiento y riesgos estructurales

El balance de la siderurgia en 2025 muestra una recuperación parcial, apalancada por la energía, pero todavía limitada por la debilidad de sectores clave como la construcción, el automotor y el consumo masivo. La advertencia sobre las importaciones se inscribe en un debate más amplio sobre competitividad, integración al comercio internacional y sostenibilidad de la industria local.

En ese marco, el desempeño del acero vuelve a funcionar como termómetro de la economía real: crece donde hay inversión en infraestructura energética, pero sufre donde la demanda interna no logra recomponerse y la competencia externa gana terreno.

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Industria del acero mantiene recuperación de la mano de la construcción y bienes durables

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  • La producción de acero crudo fue en diciembre de 388.200 toneladas, un 0.7% menor respecto de noviembre pasado (390.800 toneladas), siendo un 19% superior que en diciembre de 2019 (326.200 toneladas).
  • La producción de laminados de diciembre fue de 403.600 toneladas, 3% superior al mes de noviembre (392.000 toneladas) y tuvo un incremento del 35,3% respecto al mismo mes de 2019 (298.200 toneladas).

En diciembre, continuó el impulso de consumo de acero debido a la construcción privada y la producción de bienes durables (autos, maquinaria agrícola, electrodomésticos y envases, entre otros). La producción de acero crudo fue de 388.200 toneladas, un 0,7% menor respecto de noviembre pasado (390.800 toneladas) y un 19% superior que el mismo mes de 2019 (326.200 toneladas). Por su parte, la producción de laminados de diciembre fue de 403.600 toneladas, cifra superior al mes de noviembre (392.000 toneladas), y un 35,3% superior respecto al mismo mes de 2019 (298.200 toneladas).

La demanda de acero para la construcción privada continúa alta, ha habido un generalizado acopio de materiales de obra, y se perciben faltantes en la cadena de distribución a pesar del incremento en los despachos que vienen sosteniendo las empresas productoras de acero mes a mes. Cabe aclarar que la recuperación de la actividad en el mundo y el mayor gasto en el hábitat vs un menor gasto en turismo y esparcimiento han causado faltantes de productos en la distribución en casi todos los países.

La producción automotriz cerro el 2020 con 257.187 vehículos, mostrando una caída del 18,3% comparada con el 2019. Respecto a las exportaciones, se despacharon 137.891 vehículos el año pasado, un 38,5% menos que en 2019. La producción automotriz de diciembre muestra un incremento de 107,7% vs mismo mes de 2019, y mantiene una actividad sostenida luego del reinicio de actividades posterior a las restricciones impuestas por COVID. Por otra parte, durante diciembre, las exportaciones tuvieron un crecimiento del 49,5% respecto de noviembre 2020.

La agroindustria, la maquinaria agrícola e implementos y los electrodomésticos continúan traccionando el consumo de acero en dichos segmentos, como así también el sector de envases de hojalata para alimentos y desinfectantes.

La producción de hidrocarburos operó durante diciembre con 35 equipos de perforación en promedio, mostrando nuevamente un repunte respecto de meses anteriores (octubre con 26 equipos y noviembre operando con 32 equipos). Este valor se ubica un 36% por debajo del nivel de actividad del mismo mes de 2019. En línea con ese incremento en los equipos de perforación, el volumen de despachos de tubos sin costura al mercado local tuvo una mejora de 35% respecto a noviembre, sin embargo, la planta de tubos sin costura operó al 44% de su capacidad.

En el marco de los efectos del COVID-19, las plantas productoras de acero argentinas continúan aumentando de manera sostenida su producción y despacho, reforzando las medidas de operación segura con los correspondientes protocolos, e implementando los aislamientos de grupos de riesgo, de contagiados y los aislamientos preventivos de grupos de trabajo por contacto estrecho, producto de lo cual se ha ido produciendo contrataciones de personal adicional para permitir cumplir con los compromisos asumidos.

Datos por segmento

  • ACERO CRUDO

La producción de acero crudo en diciembre de 2020 fue de 388.200 toneladas, resultando 0.7% inferior respecto de los valores de noviembre de 2020 (390.800 toneladas) y 19% mayor respecto a la de diciembre de 2019 (326.200 toneladas).

  • HIERRO PRIMARIO

La producción de hierro primario en diciembre de 2020 fue de 252.500 toneladas, resultando 12.2% superior a la de noviembre de 2020 (224.900 toneladas) y 27.8% mayor a la de diciembre del 2019 (197.500 toneladas).

  • LAMINADOS TERMINADOS EN CALIENTE

La producción total de laminados terminados en caliente en diciembre de 2020 fue de 403.600 toneladas, 3% superior a la de noviembre de 2020 (392.000 toneladas), y 35.3% mayor a la de diciembre del 2019 (298.200 toneladas).

  • PLANOS LAMINADOS EN FRIO

La producción de planos laminados en frío de diciembre de 2020 fue de 126.500 toneladas, resultando un 7.2% inferior a la de noviembre de 2020 (136.400 toneladas) y 37.6% mayor a la de diciembre del 2019 (92.000 toneladas).

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