Industria Nacional

El Gobierno prorrogó hasta marzo de 2026 el arancel cero para exportaciones de aluminio y acero

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El Poder Ejecutivo nacional extendió hasta el 31 de marzo de 2026 la alícuota del 0% del Derecho de Exportación para determinadas mercaderías de aluminio y acero destinadas a países que aplican aranceles de importación iguales o superiores al 45%. La medida, formalizada mediante el Decreto 930/2025 y publicada en el Boletín Oficial el 31 de diciembre, busca sostener la competitividad externa de sectores industriales estratégicos en un contexto internacional marcado por barreras comerciales y prácticas proteccionistas.

La decisión modifica el plazo originalmente fijado por el Decreto 726/2025, que establecía el beneficio hasta el 31 de diciembre de 2025. Con esta prórroga, el régimen especial continuará vigente por tres meses adicionales, mientras persistan las condiciones que afectan el acceso de los productos argentinos de aluminio y acero a determinados mercados internacionales.

Un alivio fiscal para sectores industriales estratégicos

El Decreto 726/2025 había dispuesto fijar en cero por ciento (0%) la alícuota del Derecho de Exportación para ciertas mercaderías vinculadas a los sectores de aluminio y acero, siempre que se exporten a países que, al momento de la operación, apliquen a esos bienes un arancel de importación ad valorem igual o superior al 45%.

Según los considerandos del nuevo decreto, la República Argentina cuenta con capacidades productivas relevantes en ambos sectores, que cumplen un rol estratégico dentro de la estructura industrial nacional por su aporte al volumen exportador, el empleo y el valor agregado. En ese marco, el mantenimiento del arancel cero aparece como una herramienta para amortiguar el impacto de restricciones externas que encarecen el ingreso de estos productos a ciertos destinos.

La prórroga alcanza a las operaciones que se realicen hasta el 31 de marzo de 2026, o hasta que se formalice una reducción del arancel de importación aplicado por los países de destino, lo que ocurra primero, manteniendo intactas las condiciones ya establecidas por la normativa original.

Proteccionismo externo y competitividad exportadora

En los fundamentos del Decreto 930/2025, el Gobierno advierte que en los últimos años diversos países han incrementado significativamente los aranceles de importación sobre productos de aluminio y acero, configurando una forma de proteccionismo que restringe el comercio internacional y afecta de manera directa la competitividad de las exportaciones argentinas.

Ante la persistencia de este escenario, el Ejecutivo consideró necesario prorrogar la vigencia del régimen excepcional para mitigar los efectos adversos sobre el sector exportador. La medida se apoya en las facultades conferidas por el artículo 755 del Código Aduanero (Ley 22.415) y por los artículos 99, incisos 1 y 2, de la Constitución Nacional, que habilitan al Poder Ejecutivo a fijar y modificar derechos de exportación.

Asimismo, el decreto dispone dar intervención a la Comisión Bicameral Permanente del Congreso de la Nación, conforme a lo establecido por la Ley 26.122, que regula el control parlamentario de los decretos dictados en ejercicio de facultades delegadas.

Impacto económico y posibles repercusiones

La extensión del arancel cero representa un alivio fiscal directo para las empresas exportadoras de aluminio y acero, al reducir el costo tributario de las operaciones dirigidas a mercados con altos niveles de protección. En términos económicos, la medida apunta a preservar márgenes de rentabilidad, sostener flujos de exportación y evitar una pérdida de competitividad frente a proveedores de otros países.

Desde el plano institucional, la decisión refuerza el uso de instrumentos aduaneros y tributarios como respuesta a distorsiones del comercio internacional, mientras se mantiene el seguimiento legislativo a través del Congreso. De persistir las barreras externas, el esquema podría seguir siendo una referencia clave en la política comercial argentina hacia sectores industriales considerados estratégicos.

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El acero cerró 2025 en alza por Vaca Muerta, pero la presión importadora enciende alertas

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La industria siderúrgica argentina finaliza 2025 con un balance mixto. La producción de acero crudo mostró una recuperación interanual sólida, motorizada principalmente por la demanda del sector energético vinculada a Vaca Muerta, aunque el escenario general sigue atravesado por señales de alerta: debilidad en la construcción y la industria automotriz, sobreoferta en consumo masivo y una creciente presión importadora que amenaza la provisión local de insumos de acero. Así lo advirtió la Cámara de la Industria del Acero en su último informe sectorial.

El desempeño del sector adquiere relevancia económica e institucional por su rol estratégico como proveedor transversal de la actividad productiva, en un contexto donde la apertura comercial y la normalización macroeconómica redefinen las condiciones de competencia para la industria nacional.

Producción siderúrgica: suba interanual del acero crudo y señales dispares en laminados

De acuerdo con los datos oficiales de la Cámara de la Industria del Acero, en noviembre de 2025 la producción de acero crudo alcanzó las 374.900 toneladas, lo que representó un incremento del 0,4% respecto de octubre y una suba del 10,7% interanual, frente a las 338.500 toneladas registradas en igual mes de 2024. Este desempeño confirma una mejora sostenida en el tramo final del año, asociada principalmente a la demanda energética.

En contraste, la producción de laminados terminados en caliente —que incluye planos y no planos— fue de 334.300 toneladas, con una caída del 1,1% mensual frente a octubre, aunque con un avance interanual del 0,7%. El comportamiento heterogéneo refleja la dispar dinámica de los sectores demandantes de acero.

En el caso del hierro primario, la producción de noviembre se ubicó en 214.900 toneladas, apenas 0,2% por encima de octubre, pero con una fuerte caída del 21,6% interanual, lo que marca un retroceso significativo frente a noviembre de 2024, cuando se habían producido 274.200 toneladas.

Por su parte, los planos laminados en frío mostraron uno de los retrocesos más pronunciados: en noviembre se produjeron 82.800 toneladas, un 30,9% menos que en octubre y una baja interanual del 10,6%, reflejando la debilidad de los sectores vinculados al consumo y a la industria manufacturera.

Sectores demandantes: energía en alza, construcción y autos en retroceso

El informe sectorial expone con claridad el contraste entre los distintos motores de demanda de acero. La construcción continúa sin mostrar una recuperación sostenida, con fuertes oscilaciones mensuales. En noviembre, los despachos de cemento cayeron 13,7% respecto de octubre y 4,2% interanual, lo que limita el arrastre positivo sobre la siderurgia.

En el sector automotor, la situación es aún más contractiva. La producción de noviembre registró una baja del 19,6% mensual y un descenso del 29,3% interanual. En el acumulado de los primeros once meses de 2025, la producción mostró una caída del 0,9% frente a 2024, consolidando un escenario de menor utilización de insumos siderúrgicos.

El segmento de maquinaria e implementos agrícolas cerró el año con una tendencia a la desaceleración, aunque el balance anual resulta ligeramente superior al de 2024. Para 2026, las expectativas del sector se apoyan en un escenario de mayor estabilidad económica y en el impacto de una buena cosecha, factores que podrían recomponer la demanda de acero.

En contraste, el sector energético se consolidó como el principal sostén de la actividad siderúrgica. La demanda de acero creció en las áreas vinculadas a Vaca Muerta, impulsada por la entrada en operación de proyectos de transporte de hidrocarburos que permitieron resolver los “cuellos de botella” del sistema. Este proceso explica buena parte de la mejora interanual del acero crudo durante el último tramo de 2025.

Consumo masivo, sobreoferta y presión importadora: el principal foco de alerta

Uno de los puntos más sensibles del informe es la situación de los sectores vinculados al consumo masivo, en particular el de línea blanca. La cámara siderúrgica advirtió que el rubro finaliza 2025 en un momento crítico, caracterizado por fuerte caída de volúmenes, sobreoferta y presión importadora, un combo que impacta de manera directa sobre la producción local de acero.

La posibilidad de una recuperación en 2026 aparece condicionada casi exclusivamente a la normalización del crédito y a una mejora del ingreso real, variables clave para recomponer la demanda interna de bienes durables.

En el frente energético, si bien las perspectivas son positivas por la expectativa de nuevos proyectos en 2026, la Cámara alertó que la presión importadora podría impactar fuertemente en la provisión local de insumos de acero, poniendo en tensión la capacidad de la industria nacional para capturar plenamente el efecto multiplicador de Vaca Muerta.

Un cierre de año con señales de crecimiento y riesgos estructurales

El balance de la siderurgia en 2025 muestra una recuperación parcial, apalancada por la energía, pero todavía limitada por la debilidad de sectores clave como la construcción, el automotor y el consumo masivo. La advertencia sobre las importaciones se inscribe en un debate más amplio sobre competitividad, integración al comercio internacional y sostenibilidad de la industria local.

En ese marco, el desempeño del acero vuelve a funcionar como termómetro de la economía real: crece donde hay inversión en infraestructura energética, pero sufre donde la demanda interna no logra recomponerse y la competencia externa gana terreno.

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Importaciones de consumo superan los USD 8.300 millones y desplazan a la industria nacional

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Récord histórico de importaciones de bienes de consumo, Argentina superó los USD 8.300 millones entre enero y septiembre

Las importaciones de bienes de consumo alcanzaron los USD 8.376 millones en los primeros nueve meses de 2025, el nivel más alto desde que existen registros, según un informe del Centro CEPA. El monto supera en USD 1.693 millones el récord previo de 2018 y consolida una dinámica que combina apertura importadora, aumento de empresas que compran en el exterior y retrocesos en la producción industrial nacional

Un salto del 25,3% y mayor peso en el total importado

Entre enero y septiembre de 2025, las importaciones de bienes de consumo crecieron 25,3% respecto del máximo de 2018. Solo en septiembre, el monto importado fue de USD 1.157 millones.

En términos relativos, estos bienes representaron el 14,6% del total importado, lo que implica un incremento de 4,1 puntos porcentuales frente al mismo período de 2023. Esta proporción confirma una tendencia de mayor peso de productos terminados en la estructura de importaciones nacionales.

El informe del Centro CEPA no solo cuantifica el aumento histórico, sino que también analiza la composición sectorial, el comportamiento empresarial y el efecto sobre la matriz productiva local.

Sectores con mayor crecimiento: electrodomésticos, transporte liviano, indumentaria y alimentos

El rubro Electrodomésticos, baterías y lámparas lideró la expansión con un aumento del 217,7% frente a 2023, representando 8,4% del total importado.
Le siguió Motos, bicicletas y otros equipos de transporte, con un alza del 69,3% y participación del 8,4%.

Otros sectores que acompañaron el salto importador: Prendas de vestir: +99,2% vs 2023 (participación del 6,3%). Productos alimenticios: +49,4% vs 2023 (16,4% del total, el más alto del conjunto). Marroquinería: +21,3% vs 2023.

Esta dinámica supone una recomposición de los canales de abastecimiento del mercado interno, con mayor peso de productos terminados importados en rubros tradicionalmente abastecidos por la industria nacional.

Explosión de empresas importadoras y reconfiguración del mercado

Entre enero y septiembre de 2025 se sumaron 9.235 nuevas empresas importadoras, un crecimiento del 70% respecto de 2023.

Los sectores con mayores incrementos de firmas fueron: Productos de caucho y plástico: +2.490 nuevas empresas. Marroquinería: +1.524 nuevas firmas. Prendas de vestir: +1.391 empresas. Electrodomésticos, baterías y lámparas: +1.069 nuevas importadoras.

Este aumento masivo de empresas operando en comercio exterior revela un cambio profundo en la estructura competitiva y anticipa una mayor presión sobre la industria local, que enfrenta importaciones más numerosas y diversificadas.

Quiénes lideran las importaciones de cada sector

El informe identifica a las compañías que concentran los mayores volúmenes:

Electrodomésticos, baterías y lámparas. PILISAR S.A. (Bosch): 14% del total importado, con crecimiento del 395% vs 2023. VISUAR S.A.. FRÁVEGA: 6% del total, con un incremento del 3.162% vs 2023. WHIRLPOOL: 6%.

Motos, bicicletas y equipos de transporte. Honda Motor: 18% del total, con un crecimiento del 43% vs 2023.

Prendas de vestir. TAC Argentina S.A. (Zara): 10%. Adidas Argentina S.A.: 10%. Puma Sports Argentina S.A.: 4%.

Productos alimenticios. Nestlé Argentina S.A.: 7% del total.

Marroquinería. Adidas Argentina S.A.: 15% del total, con una suba del 392% vs 2023.

Estos datos exhiben la concentración sectorial y la creciente participación de grandes multinacionales en la provisión de bienes importados al mercado doméstico.

Industria nacional en retroceso: sectores claves muestran caídas mientras importaciones se disparan

El informe advierte que el aumento récord de importaciones coincide con un deterioro de la producción local en varios segmentos. Mientras las importaciones de electrodomésticos crecieron 217,7%, la producción nacional de aparatos de informática, televisión y comunicaciones cayó 25,7%. Las importaciones de prendas de vestir subieron 61,8%, mientras que la producción de productos textiles se contrajo 18,9%. En alimentos y bebidas, la producción local cayó 0,2%, frente al auge importador del 49,4%. La producción de marroquinería se retrajo 26,8%, mientras sus importaciones crecieron 21,3%.

El contraste entre importaciones y producción local refleja un proceso de desplazamiento del producto nacional, con impacto directo en empleo, capacidad instalada y estructura industrial.

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La CNCE descartó daño y el Gobierno dio por terminadas las medidas antidumping contra calderas importadas

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Economía cerró el examen y dio por terminadas las medidas antidumping contra las calderas italianas, no se acreditó daño a la industria local

El Ministerio de Economía resolvió cerrar el examen por expiración y cambio de circunstancias sobre las medidas antidumping aplicadas a las calderas para calefacción central originarias de Italia, sin prorrogar los derechos vigentes desde 2020. La decisión se basa en el dictamen técnico de la Comisión Nacional de Comercio Exterior, que concluyó que no se verifica la “proporción importante de la rama de producción nacional” requerida por el Acuerdo Antidumping de la OMC.

Fin de un régimen antidumping vigente desde 2020

La Resolución 1840/2025, firmada el 18 de noviembre de 2025, cierra de manera definitiva el examen iniciado sobre las medidas antidumping que regían desde la Resolución 122/2020 para las importaciones de calderas para calefacción central (NCM 8403.10.10) provenientes de la República Italiana, excluyendo las calderas eléctricas y las de pellets.

En 2020 se habían fijado derechos ad valorem definitivos de: 57% sobre los valores FOB para el origen Italia, 24% para el origen República Eslovaca. Ambas medidas tenían una vigencia de cinco años.

Al acercarse su vencimiento, las empresas Acquaterm SRL y Pei SA solicitaron la apertura del examen por expiración del plazo, lo que derivó en la Resolución 284/2025, mediante la cual Economía habilitó el proceso sin mantener vigentes las medidas mientras se analizaba el caso.

Determinación técnica: riesgo de dumping, pero sin acreditación de daño

La Subsecretaría de Comercio Exterior elaboró el 29 de septiembre de 2025 el Informe de Determinación Final del Margen de Dumping. Allí concluyó que existiría “probabilidad de recurrencia” si la medida se levantaba.

Entre los datos centrales del análisis se destacan: Margen de dumping promedio ponderado para Italia:
480,08%. Margen de recurrencia sobre exportaciones hacia Chile (tercer mercado):
533,07%

Sin embargo, la decisión final dependía del análisis de daño a la industria local, responsabilidad de la Comisión Nacional de Comercio Exterior (CNCE).

En el Acta de Directorio N° 2609 del 20 de octubre de 2025, la CNCE concluyó que no se cumple el requisito esencial de “proporción importante de la rama de producción nacional”, exigido por el Artículo 4.1 del Acuerdo Antidumping, incorporado al derecho argentino por la Ley 24.425.

En consecuencia, la CNCE sostuvo que: “no es posible (…) analizar la probabilidad de repetición o continuación del daño”, “no se encuentran reunidos los presupuestos técnicos para la prórroga de la medida antidumping”, no corresponde expedirse sobre cambios de circunstancias.

Siguiendo ese criterio, la Subsecretaría de Comercio Exterior recomendó cerrar el procedimiento sin mantener vigente la medida.

Qué implica el levantamiento

La resolución ordena: el cierre del examen por expiración, la finalización del derecho antidumping, la comunicación formal a la Dirección General de Aduanas de ARCA, la realización de las notificaciones correspondientes ante la OMC conforme a la Ley 24.425 y el Decreto 33/2025.

La decisión elimina una protección vigente desde 2020, dejando sin efecto un arancel que encarecía significativamente las importaciones del producto. La medida tendrá impactos principalmente en: importadores, que recuperan condiciones previas al régimen antidumping; usuarios industriales y residenciales que dependen de este tipo de calderas; proveedores locales, cuya incidencia en la rama de producción —según dictaminó la CNCE— no alcanza niveles suficientes para justificar la continuidad del régimen.

En términos institucionales, el caso muestra la aplicación estricta del Acuerdo Antidumping, incluso en escenarios donde se verifican márgenes elevados de dumping, pero sin evidencia concluyente de daño a la industria doméstica.

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La textil Tipoití atraviesa una fuerte retracción industrial y suspende trabajadores en sus plantas correntinas

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Crisis textil, Tipoití mantiene suspensiones en Corrientes y alerta por la caída del sector industrial. La emblemática empresa correntina atraviesa un escenario crítico desde agosto con personal suspendido y una marcada reducción de la producción en varias de sus plantas. El panorama refleja la profunda recesión que golpea al entramado industrial argentino bajo el actual esquema económico.

La histórica textil Tipoití, una de las firmas más importantes del sector manufacturero en Corrientes, mantiene suspensiones de trabajadores desde agosto de 2025 y enfrenta una fuerte caída en su nivel de actividad. La compañía, con plantas en Goya, Bella Vista y Esquina, redujo jornadas y mantiene parte del personal sin tareas efectivas ante la baja en la demanda y el encarecimiento de los costos de producción.

Según confirmaron fuentes gremiales y trabajadores, 20 operarios continúan suspendidos, mientras que otros ocho fueron reincorporados en septiembre. “Estamos muy mal en todo el país y todos los días no sabés qué va a pasar al siguiente”, resumió un delegado de la firma, reflejando el nivel de incertidumbre que domina al sector textil argentino.

Producción reducida y suspensiones escalonadas en el interior correntino

Las plantas de Bella Vista y Esquina presentan realidades dispares pero igualmente complicadas. En la primera, durante septiembre se llegó a suspender a la totalidad del personal, mientras que en Esquina se trabaja cinco días menos por mes, lo que evidencia un esquema de producción fuertemente ajustado.

La planta de Goya, la más emblemática del grupo, es por ahora la única que se mantiene operativa de forma continua, aunque también con turnos reducidos y un ritmo de fabricación menor al habitual. La decisión sobre la continuidad o no de las suspensiones vigentes se definirá en los próximos días, pero en el entorno fabril admiten que la caída del consumo interno y la retracción de pedidos mayoristas ponen en riesgo la estabilidad laboral en el corto plazo.

Fuentes allegadas a la empresa explican que la combinación de altos costos energéticos, insumos importados dolarizados y la contracción de la demanda nacional configura un escenario de inviabilidad operativa para buena parte de la industria textil, especialmente para las pymes y plantas del interior.

Impacto sectorial: caída del consumo, importaciones y recesión industrial

El caso de Tipoití se enmarca en un contexto más amplio de profunda crisis industrial, con caídas sostenidas en la producción textil y de confecciones en todo el país. Las suspensiones y cierres parciales de plantas se repiten en distintos polos fabriles, especialmente en el NEA, NOA y la región centro.

El impacto de la política económica —caracterizada por una recesión prolongada, la apertura importadora y el enfriamiento del mercado interno— golpea con especial dureza a sectores intensivos en empleo como el textil, el calzado y la indumentaria.

De acuerdo con informes recientes de cámaras empresariales del rubro, el consumo de indumentaria cayó entre un 30% y un 40% interanual, mientras que la capacidad instalada de las fábricas opera por debajo del 50%. En paralelo, la suba de tarifas y la falta de crédito productivo reducen los márgenes de rentabilidad y dificultan la sostenibilidad del empleo formal.

En Corrientes, donde Tipoití representa uno de los principales empleadores industriales, el deterioro de la actividad impacta directamente en la economía local, afectando tanto a los trabajadores como a las cadenas de proveedores, talleres y transportistas vinculados al sector textil.

Un emblema en crisis: el desafío de sostener la producción nacional

Fundada hace más de medio siglo, Tipoití S.A. ha sido históricamente un símbolo del desarrollo industrial correntino, combinando producción local con estándares de exportación. Sin embargo, el actual contexto macroeconómico pone en riesgo su continuidad plena.

En un escenario de caída del poder adquisitivo, retracción de ventas y competencia externa creciente, la empresa intenta mantener operativas sus líneas de producción mediante esquemas de suspensiones rotativas, una estrategia de supervivencia que hoy es moneda corriente en la industria nacional.

La situación de Tipoití refleja la fragilidad del entramado productivo regional ante políticas de apertura y ajuste que, según alertan los sindicatos y cámaras empresarias, podrían profundizar el proceso de desindustrialización en provincias del norte argentino.

Mientras tanto, los trabajadores esperan definiciones en los próximos días, con la esperanza de recuperar la estabilidad laboral y sostener una industria que durante décadas fue sinónimo de empleo y progreso en Corrientes.

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