“Debemos trabajar para que la madera tenga una garantía sobre su uso y durabilidad”

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Así lo afirmó la directora nacional de Desarrollo Foresto Industrial, Sabina Vetter en una entrevista con Economis. Remarcó que deben seguir avanzando en las mesas técnicas para que el Instituto Argentino de Normalización y Certificación (IRAM) defina “las normas” de rotulado de madera estructural para garantizar el uso y durabilidad de las construcciones con madera.

En los últimos años Argentina avanza en la tendencia de construcción de viviendas con el uso de la madera, buscando la revalorización por sus características naturales, belleza, trabajabilidad, durabilidad entre otras.

Vetter reconoció que actualmente “hay muchas empresas que producen materiales de madera de muy buena calidad”, pero aclaró que hay otras que no llegan a esos niveles de calidad, por lo que esta norma estandarizará la calidad de los productos para que las empresas constructoras puedan aprovechar los recursos forestales.

Esta norma permitiría que las construcciones con madera puedan entrar en las licitaciones públicas y así llegar a las construcciones masivas. Se estima que en el país hay una capacidad instalada para la construcción de 30.000 viviendas anuales en madera, una capacidad tecnológica para construir entre 4 y 10 edificios de altura y dar soluciones rápidas y de calidad para la mejora de las condiciones habitacionales de los argentinos.

Pero remarcó que se debe trabajar con todos los actores que conforman el sector: industrias, comercializadores, profesionales y empresas de construcción, futuros usuarios de las viviendas y el Estado, a través de consensuar la política y la obra pública.

Además Vetter destacó que la industria forestal misionera está invirtiendo en diversificarse. Uno de los principales desarrollos logrados por este sector industrial es la generación de energía por biomasa. Planteó que se debe trabajar para coordinar acciones entre los aserraderos para generar energía a partir de la biomasa.

Otro de los desarrollos que pueden generarse es la energía térmica, a través de la combustión de pellets de madera “tan importante para la transición energética si queremos cambiar los combustibles fosiles, por combustibles de carbono neutro, como lo son los pellets. Hay mucho potencial porque las empresas tienen gran cantidad de subproductos o residuos que pueden ser transformados en pellets. Lo que hay que potenciar es el consumo de este tipo de pellets para generar energía”.

Al ser consultada sobre la posibilidad del trabajo conjunto entre la industria forestal y lo sectores yerbateros para el desarrollo de sistemas de secado libres de humo, Vetter explicó que “hay un gran potencial a desarrollar. Pero hay un punto ahí que es la presencia del Estado para la financiación de lo que se requiere para la reconversión. Hoy las yerbateras, las tealeras y otros procesos productivos tienen un sistema utilizado tradicionalmente y hoy deben reconvertirse y esas inversiones tienen un costo y ahí el Estado debe estar presente“. Para ella esto permitiría avanzar en el uso de sistemas con pellets que pueden automatizarse y a la vez lograr mayor eficiencia a la vez que se avanzan en producir alimentos o infusiones libres de humo, como vienen demandando los consumidores.

La construcción con madera

Desde el 2016 se está avanzando en esta dirección, instrumentando elemento que permitan esta acción, como la puesta en vigencia del Reglamento 601 – Construcción de estructuras de maderao el convenio de colaboración para la promoción de la Construcción con madera donde el gobierno se ha comprometido a que al menos 10% de las viviendas sociales financiadas por el Estado serán de madera.

El salto definitivo, se dio el 15 de enero del 2018, con la publicación del Boletín Oficial de la Resolución 3-E/2018 de la secretaría de Vivienda y Hábitat del Ministerio del Interior, Obras Públicas y vivienda, por la que se establece que al “Sistema de Construcción de entramado de Madera para uso de estructuras portantes de edificios” como un sistema constructivo “Tradicional”

Pero que significa que la construcción de entramado de Madera sea un sistema constructivo “Tradicional”. En este sentido el articulo 2° de la resolución establece que “Todos aquellos Entes Ejecutores que promuevan y financien proyectos de soluciones habitacionales podrán realizar pliegos de especificaciones técnicas particulares, licitar, supervisar y presentar proyectos bajo el Sistema de Construcción de Entramado de Madera para uso de estructuras portantes de edificios como sistema constructivo <Tradicional>, sin solicitar un Certificado de Aptitud Técnica (CAT)”.

Lo cual representaba un freno en el uso de la madera en la construcción, desde 1990 cuando la secretaria de Vivienda y Ordenamiento Ambiental a través de la Resolución N288 del 17 de septiembre de 1990, reglamentó el otorgamiento del Certificado de Aptitud Técnica (C.A.T.), a materiales, elementos y sistemas constructivos “No Tradicionales”.

La normativa lo fijó como condición necesaria para acceder a los planes de construcción del Estado Nacional, siempre que se ejecuten con sistemas, elementos o materiales “No Tradicionales”. Del mismo modo, el reglamento previó que “Los materiales, elementos y sistemas constructivos serán considerados “No Tradicionales” cuando a juicio de la Dirección Nacional de Tecnología no existan normas, reglamentos o disposiciones de Organismos Nacionales que establezcan las condiciones a las que debe ajustarse el uso, o bien que éste último no se encuentre claramente difundido”.

Por lo expuesto la resolución del Boletín Oficial de la Resolución 3-E/2018 de la secretaría de Vivienda y Hábitat del Ministerio del Interior, Obras Públicas y vivienda fue un gran paso para la foresto industria.

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El INYM e IRAM otorgaron la certificación en BPM a seis secaderos y un molino

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Seis secaderos y un molino recibieron hoy (viernes 15 de noviembre) las certificaciones en Buenas Prácticas Manufactura (BPM) que impulsa y financia el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) como parte de las políticas orientadas a mejorar la calidad del producto alimenticio y posicionarlo cada vez más en el mercado nacional e internacional.

Molinos La Misión, una empresa familiar radicada en Oberá, es la primera industria en recibir la certificación en BPM en el marco de la iniciativa del INYM; y los seis secaderos certificados en esta instancia son Fontana SA (Campo Grande), Unizony Hugo Miguel (Campo Grande), La Cachuera SA (Tres Capones), Cooperativa Agrícola Mixta de Monte Carlo (Monte Carlo), Don Enrique Secpa (Campo Ramón) y Cooperativa Yerbatera Dos de Mayo Limitada (Dos de Mayo).

Con la BPM “estamos dando cumplimiento al Plan Estratégico, pero sobre todo estamos acercando garantía de inocuidad y calidad del alimento a los consumidores, cumpliendo con las exigencia de los mercados y esto muy importante porque las exigencias serán cada vez mayores, y por esa razón el INYM también tiene vigentes programas que atienden aspectos sociales y ambientales”, enfatizó el presidente de la institución yerbatera, el Ing. Agr. Alberto Re.  “Todo hace al mejoramiento del producto y del sector”, agregó.

Germán Kimmich, en representación de IRAM Argentina, resumió la implementación de las BPM al señalar que “es simplemente, para graficarlo, querer hacer las cosas bien y la forma de demostrar que hicimos las cosas bien, es la certificación”. Tras celebrar la decisión de los secaderos y molinos que están en este proceso, destacó que las Buenas Prácticas “están también para quienes trabajan en el cultivo de yerba mate, algo que el INYM también viene incentivando, y es fundamental poder abarcar a toda la cadena, lograr la inocuidad desde el momento de la cosecha hasta el envasado”.

BPM en números

El INYM implementa el programa de BPM desde hace cuatro años,  dando cumplimiento al Plan Estratégico para el Sector Yerbatero, y lo hace a través del máximo organismo en la temática, el Instituto Argentino de Normalización y Certificación (IRAM), primero para el sector de secanza y luego para molinería.

Como resultado, en el año 2018 fueron certificados los primeros 7 secaderos (Hreñuk SA, El Aguante SRL, Mate Rojo SA, IMHOF SRL, Anra SRL, Valois SACIFIA y Productores de Yerba Mate Santo Pipó) y en este 2019 se suman los seis nombrados, quedando en proceso de certificación 12 establecimientos más de secanza, todos con la meta de optimizar la elaboración del producto alimenticio y adecuarlo a las exigencias de los mercados.

En paralelo, son 8 los molinos, molinos – fraccionadores o fraccionadores de la yerba mate que continúan con el proceso de capacitación en BPM, con auditorias y capacitación de IRAM, y uno de ellos, Molinos La Misión (Oberá), ya superó todas las etapas y recibió su correspondiente certificación.

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La obereña Mate Rojo apuesta a la calidad y desarrolló un sensor de humedad para su secadero

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La empresa yerbatera Mate Rojo acaba de poner en funcionamiento un moderno sensor para controlar el nivel de humedad de la yerba canchada, clave para obtener un producto de calidad.
El sensor funciona en forma online y cuenta con una terminal de datos que arroja información sobre el nivel de humedad que tiene la yerba canchada, de manera que permite -en caso de ser necesario-, redirigir el producto para completar su secado. Luego con el bajo nivel de humedad garantizado, el producto se guarda en las bolsas de 35/40 kilos o los enormes bolsones Big-Bag (500 kilos).
“La yerba canchada debe tener baja humedad para ser de calidad, pero hasta ahora asegurar este requisito en un 100 por ciento era muy difícil”, señaló a Economis, Pepe Stepaniuk, hijo de Juan, el fundador de la firma en los años 70.
Se trata del primer sensor de humedad online que tiene una empresa yerbatera en la provincia y el segundo del país, ya que la firma Las Marías también trabaja con esta moderna tecnología.
Para desarrollarlo, Mate Rojo contrató a la firma brasileña Marrari Automatización, de la ciudad de Curitiba. Esta empresa de soluciones informáticas para la industria realizó varias visitas a la planta en Oberá. A partir de ahí empezó el desarrollo de este dispositivo que se puso en marcha hace un mes en el secadero.
El sensor trabaja junto a una placa diseñada para que la yerba canchada pase por encima cuando viene por la cinta. Ahí registra los valores de humedad y en forma simultánea, la pantalla de una PC emite registros y gráficos de los valores. Se pueden obtener para el análisis todo tipo de gráficos.
La 18° yerbatera del mercado
Molino La Misión S.A. sacó su marca Mate Rojo a mediados de los 90. Es la yerbatera número 18° del mercado y en el período enero-junio de 2018 vendió casi 1 millón de kilos, principalmente a tres provincias (Misiones, Chaco y Santa Fe) donde concentra su estrategia comercial, con un crecimiento de 6% respecto al mismo período del año pasado.
Como parte de su apuesta por la calidad, recientemente, Mate Rojo recibió la certificación de Buenas Prácticas de Manufactura (BPM) en su secadero por parte de IRAM. Esta certificación significa otro sello de calidad, ya que para obtener este acreditación, un secadero tiene que pasar una rigurosa auditoría y con frecuencia realizar modificaciones estructurales e inversiones.
El sello de BPM garantiza calidad e inocuidad en los alimentos. En Misiones menos de una decena de yerbateras cuentan con esta distinción. Al menos 10 empresas más se están capacitando y realizando el proceso para acceder al mismo, en un programa impulsado por el INYM.
“Nosotros tuvimos que incorporar el registro de algunos procesos que antes hacíamos de manera más informal. Cuánta yerba secamos, en que días, y otras variables que no acostumbrábamos a tener por escrito, la certificación es un buen proceso para alinear a todos los recursos humanos en la búsqueda de la calidad, la gran clave del futuro de este negocio”, dijo Stepaniuk.
 
Mas informacion de esta tecnologia en https://www.facebook.com/yerbamaterojo/

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La yerba redobla su apuesta por la calidad: Mate Rojo, Piporé y Buen Día se suman a Rosamonte y certifican inocuidad en secaderos

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La industria de la yerba mate sigue avanzando con su profunda transformación silenciosa, de ser productora de un commodity que no se diferenciaba mucho entre una marca y otra, a elaborar un producto que incorpora cada vez más calidad. El mercado está demostrando que premia aspectos como el sabor, el estacionamiento, la mezcla y el cuidado en la elaboración. Así se gana cuota de mercado y se puede cobrar más por el producto.
En el día de hoy se dio un nuevo paso en ese sentido con seis secaderos medianos y pequeños que obtuvieron su certificado IRAM, que acredita que cumplen con las llamadas Buenas Prácticas de Manufactura (BPM). Estos seis secaderos se suman a Rosamonte y son los 7 primeros que alcanzan esta acreditación dentro de un programa que lanzó el INYM en 2015.
Los secaderos de las yerbateras Piporé, Mate Rojo (J.S. S.A.), Buen Día (Imhof SRL) y Jardinera (de la firma Valois SACIFIA, que también es fuerte en fécula de mandioca) recibieron este certificado esta mañana en un acto que se realizó en el Aula Magna de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNAM.
También recibieron certificados los secaderos de Ernesto Klingbeil y Anra SRL. Esta última firma, propiedad de Antonio Kazimirow, acaba de lanzar su marca de yerba “Encanto” que se está comercializando en Córdoba y Santa Fe.
Las BPM son normas estrictas por las cuales, los secaderos deben cumplimentar con una serie de procedimientos productivos que garantizan la inocuidad de los alimentos. Es decir, que se cumplen ciertas normas de orden y limpieza en la manipulación de la materia prima.
Por ejemplo, se revisa y se modifican -de ser necesario- la forma de recibir la hoja verde, el lugar donde se almacena antes y después de la secanza, etc.
“Es muy exigente, se controlan los cerramientos, se pide a veces que coloquen mallas mosquiteras o entoscar accesos a la planta que son terrados”, dijo a Economis, Cecilia Rodríguez, auditora de IRAM y la profesional que acompañó a las empresas en la tarea de evaluación y certificación.
Como muestra de la exigencia del proceso, cabe mencionar que algunas firmas que participaron del programa de capacitación impulsado por el INYM decidieron, por ahora, no ir por la certificación. Son las empresas Unizony (Campo Grande), Agro Moreno SRL y Secadero Colonial. Incluso Imhof y Piporé certificaron solo uno de los dos secaderos con los que cuenta cada una de estas yerbateras. En el proceso, bajaron una de sus instalaciones del programa final.
En cambio, Rosamonte, que fue la primera en obtener la acreditación bajo este programa del INYM, decidió desde el arranque certificar su instalación de Apóstoles y dejó para el año que viene a su secadero de Concepción de la Sierra. Otra muestra más de la exigencia que implica el proceso.
Cabe aclarar que por afuera del programa impulsado por el INYM, las yerbateras Las Marías  y Romance (Gerula), ya cuentan con certificación IRAM en BPM en sus secaderos. En tanto, Amanda (La Cachuera) tiene la IRAM en BPM para su molino y el año que viene buscará certificar sus cuatro secaderos bajo el programa del INYM.
El mercado paga más por la calidad
“Si queremos cobrar más por la yerba, cobrar más por nuestro producto y ganar mercados, tenemos que apostar a la calidad”, dijo Alberto Re, el titular del INYM.
“Es muy lindo ver como a través del proceso de certificación, va cambiando la mentalidad sobre la forma de hacer las cosas, se puede mejorar mucho”, dijo Pepe Stepaniuk, cara visible de Mate Rojo (JS S.A.) cuando recibió su diploma.
Una parte del proceso es documental. Hay que tener registrados, documentados y acreditados los distintos pasos en el proceso de secado de la yerba. Esto, para una industria donde la repetición de las tradiciones es fuerte y los conocimientos se transmiten de generación en generación, implica todo un cambio profundo.
“Es una cuestión de superación, mi padre me decía ‘hasta acá’, pero hay un cambio generacional y nosotros superamos expectativas que antes ni siquiera teníamos”, dijo Pablo Klingbeil, de la zona de Oberá cuando fue a recibir el diploma, ante la atenta mirada de su padre, Ernesto.
El INYM impulsa la transformación de la industria
El organismo yerbatero es el gran impulsor de esta iniciativa por la cual, cada vez más secaderos, certifican las BPM. El INYM provee de capacitación a las empresas y luego IRAM realiza la evaluación a través de una auditora externa. Si pasan la evaluación y cumplen las exigencias de inocuidad, obtienen la certificación.
Certificar implica modificar procedimientos, incorporar ciertos recursos. A veces se puede realizar con lo que ya tiene un secadero y sólo se trata de reordenar todo. Pero a veces, implica invertir para mejorar las instalaciones.  “Es una inversión que tiene un retorno, porque el mercado hoy pide calidad”, dijo Ré.
A Rosamonte le llevó nueve meses alcanzar la certificación. “La limpieza en toda la instalación, todo lo que tenga que ver con el cuidado del producto, lo cual implica una inversión de la empresa para modificar lo que sea necesario y capacitaciones con el personal para lograr ese resultado, fueron necesarias”, dijo José Maria Zanek, encargado de producción de Rosamonte, en una publicación del INYM.
Otras empresas que ya se anotaron para el próximo programa de capacitación de BPM del INYM son Colonia Yapeyú, Cooperativa de Productores y Te de Guaraní, Yerba Mate Kraus, Cooperativa Yerbatera Dos de Mayo (Picada Indumar), Cooperativa Agrícola Mixta Montecarlo (Aguantadora), San Miguel S.A., Empresa Fontana S.A., Empresa EMPRO, Anibal Mondini, Don Leandro SRL y nada más y nada menos que Cooperativa Liebig.
Liebig, elaboradora de Playadito, es la yerbatera que está liderando este cambio de la industria hacia la calidad. El mercado le respondió en los últimos años como a ninguna otra. Desde hace tres años, Playadito se consolida como la segunda yerbatera del país, detrás de Las Marías (Taragüí) y se transformó en un factor muy influyente en esta industria. Un negocio donde la última palabra, igual, siempre la tiene el consumidor.


 
 

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Más secaderos buscan certificase en “Buenas prácticas de manufactura”

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Se trata de diez establecimientos que participan de los talleres financiados por el INYM y dictados por técnicos del Instituto Argentino de Normalización y Certificación (IRAM). Es la tercera convocatoria de una iniciativa que se propone jerarquizar a la yerba mate por medio de mejoras en su proceso de elaboración.
Se trata de diez establecimientos que participan de los talleres financiados por el INYM y dictados por técnicos del Instituto Argentino de Normalización y Certificación (IRAM). Es la tercera convocatoria de una iniciativa que se propone jerarquizar a la yerba mate por medio de mejoras en su proceso de elaboración.
Por tercer año consecutivo, el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) puso en marcha el 23 de mayo pasado el programa de capacitación en Buenas Prácticas de Manufactura (BPM) destinado a secaderos, con el objetivo de incorporar mejoras en el proceso de elaboración del alimento yerba mate.
A esta nueva convocatoria efectuada por el INYM se sumaron diez establecimientos, los cuales recibirán asesoramiento y capacitación por parte de técnicos del Instituto Argentino de Normalización y Certificación (IRAM). La reunión inicial se concretó en la Facultad de Ingeniería de Oberá, con la presencia de los responsables del Área Técnica del INYM, los secaderos involucrados y la representante regional del IRAM. Todos ellos destacaron la importancia de las BPM como instrumento para ofrecer al consumidor un producto con mayor valor agregado.
“Venimos trabajando con normas IRAM en nuestra planta industrial y ahora decidimos buscar la certificación en BPM para nuestros cinco secaderos de yerba mate. Creemos que es una herramienta más para llegar al consumidor con un producto de mayor calidad”, subrayó Víctor Oxandaburu, de la firma La Cachuera SA.
La capacitación dura aproximadamente un año; consiste en jornadas de diagnóstico y aporte de conocimientos que brindan, en cada establecimiento, técnicos del IRAM, y abarca en la etapa final, auditorías de seguimiento y certificación. “IRAM es una institución reconocida nivel mundial”, subrayó Oxandaburu, para luego destacar que “ir de la mano del INYM es importantísimo porque, para las empresas por si solas, es difícil llegar con el cumplimiento de todos los requerimientos de IRAM; no es sólo el acompañamiento del INYM, sino también la iniciativa”.
Con este respaldo, la posibilidad de alcanzar la certificación se abre a los establecimientos pequeños, medianos y grandes. “Se hace difícil para las pequeñas empresas pero con apoyo del INYM lo podemos hacer y eso es muy importante”, acotó Fernando Azula, de la Cooperativa Agrícola Colonia El Verde Limitada, ubicada en la localidad de Comandante Andresito. Para este dirigente, es “fundamental” que la actividad yerbatera certifique sus procesos, ya que se trata de un producto para consumo humano y, a la vez, “esta certificación también permite lograr mejores precios y mantenernos en el mercado”.
Tercera convocatoria
En esta tercera convocatoria, técnicos del INYM y del IRAM brindarán capacitación en BPM al personal de diez secaderos de las empresas Don Enrique SECPA, Blasi SA, Cooperativa Agrícola Colonia El Verde Ltda., Chesani Juan Francisco, Hreñuk SA y La Cachuera SA; todos ubicados en la zona productora (Campo Ramón, Andresito, Dos Arroyos, Concepción de la Sierra, Santo Tomé, Tres Capones, Aristóbulo del Valle y San Pedro).
“Las BPM están en el Código Alimentario, son obligatorias para todos los que elaboran alimentos. Con el INYM desde hace varios años estamos trabajando muy bien”, destacó Silvina Ñañez, de la Filial Litoral del IRAM.
La profesional explicó que, luego de este primer encuentro, se desarrollará una auditoría de diagnóstico, “para luego continuar con un sistema de capacitaciones orientadas la certificación final; es decir la conformidad de la norma”.
Desde el 2015 hasta la fecha, personal de un total de 20 secaderos de yerba mate recibieron conocimientos para mejorar las condiciones de elaboración del producto; uno de ellos, el de la firma Hreñuk S.A., ya cuenta con el certificado de excelencia en el trabajo, y entre los restantes algunos están en condiciones de certificar y otros deben realizar las correspondientes auditorías, pasos y prácticas exigidas por IRAM.
La iniciativa se enmarca en el Plan Estratégico para el Sector Yerbatero, documento consensuado por todos los eslabones de la cadena yerbatera. En este plan los secaderos dejaron en claro que una de sus prioridades es “mejorar en forma integral la calidad del procesamiento de la yerba mate a través de la implementación de buenas prácticas de manejo y tecnologías apropiadas, mediante asistencia técnica, financiera y capacitación”.

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