El encuentro se desarrollará en la ciudad turística de Sharm el-Sheikh, bajo la mediación de El Cairo. El domingo, el presidente estadounidense exhortó a los negociadores a “moverse rápido” para poner fin a la guerra
Delegaciones de Israel, Estados Unidos y del grupo terrorista Hamas, se reúnen este lunes en Egipto para avanzar en un acuerdo que ponga fin a la guerra en la Franja de Gaza, en vísperas del segundo aniversario del ataque del 7 de octubre de 2023 que desató el conflicto.
El encuentro tendrá lugar en la ciudad turística de Sharm el-Sheikh, con la participación de enviados de los tres actores principales y bajo la mediación de El Cairo.
Tanto Hamas como Israel respondieron positivamente al plan de Trump para terminar los combates y liberar a los cautivos en Gaza a cambio de palestinos detenidos en cárceles israelíes, aunque los detalles aún deben resolverse.
Horas antes de la reunión, el presidente de Egipto, Abdel Fattah al-Sisi, elogió el plan para Gaza del presidente estadounidense. “Solo puedo expresar mi elogio y aprecio por Donald Trump”, reconoció
“Un alto el fuego, el regreso de los prisioneros y detenidos, la reconstrucción de Gaza y el inicio de un proceso político pacífico que conduzca al establecimiento y reconocimiento del Estado palestino significa que estamos en el camino correcto hacia una paz y estabilidad duraderas”, agregó.
Por su parte, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, afirmó el sábado que espera que los rehenes puedan ser liberados en cuestión de días. Trump escribió el domingo en su red Truth Social que “ha habido discusiones muy positivas con Hamas” y otras partes para liberar a los cautivos y terminar la guerra.
Añadió que las conversaciones “avanzaban rápidamente”, y que “la primera fase debería completarse esta semana, y estoy pidiendo a todos que SE MUEVAN RÁPIDO”.
Trump envió a su enviado especial Steve Witkoff y a su yerno Jared Kushner para ayudar a cerrar el acuerdo. Hamas informó que su jefe negociador, Khalil al-Hayya, llegó a Egipto el domingo por la noche al frente de la delegación. Netanyahu dijo que la delegación israelí partiría hacia Egipto este mismo lunes.
Tras meses de mediación estancada por parte de Estados Unidos, Egipto y Qatar, ministros de Exteriores de varios países expresaron optimismo en una declaración conjunta, calificando las negociaciones como una “oportunidad real” para alcanzar un alto el fuego sostenible.
El domingo, el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio pidió a Israel detener los bombardeos sobre Gaza antes de las conversaciones, señalando que “no se pueden liberar rehenes en medio de bombardeos”.
Por su parte, Egipto declaró que las nuevas conversaciones buscan establecer “las condiciones de base y los detalles del intercambio de todos los detenidos israelíes y prisioneros palestinos”.
Intercambio de rehenes y prisioneros
Trump indicó que una vez completado el intercambio, “crearemos las condiciones para la siguiente fase de retirada”. El plan estadounidense prevé, además de un alto a las hostilidades, la liberación de todos los rehenes —vivos y muertos— en un plazo de 72 horas.
Los militantes palestinos capturaron 251 rehenes durante el ataque del 7 de octubre; 47 siguen en Gaza, de los cuales el ejército israelí afirma que 25 están muertos. A cambio, Israel liberaría 250 prisioneros palestinos con cadena perpetua y más de 1.700 detenidos de Gaza arrestados durante la guerra.
El siguiente paso del plan sería una retirada gradual de Israel de la Franja y el desarme del grupo terrorista Hamas, algo que el grupo ha descrito reiteradamente como una “línea roja”.
Hamas ha insistido en tener voz en el futuro del territorio, aunque el plan de Trump establece que ni esa organización ni otras facciones “tendrán ningún papel en el gobierno de Gaza”.
Según la propuesta, la administración de Gaza quedaría en manos de un órgano tecnocrático supervisado por una autoridad transicional de posguerra encabezada por Trump e integrada también por el ex primer ministro británico Tony Blair.
Inter Press Service – La interceptación efectuada por Israel la noche del miércoles 1 y la mañana de este jueves 2 de la internacional Global Sumud Flotilla, que llevaba ayuda a la Franja de Gaza, “ilustra su determinación de seguir matando deliberadamente de hambre a la población palestina”, denunció la organización Amnistía Internacional (AI) en una declaración.
Agnès Callamard, secretaria general de AI, afirmó que “la interceptación forzosa, y la detención de su tripulación frente a la costa de Gaza es un ataque descarado contra los y las activistas que llevaban a cabo una misión humanitaria totalmente pacífica”.
“Al seguir bloqueando una ayuda vital para una población contra la que comete un genocidio, entre otros medios con la hambruna, Israel demuestra, una vez más, su total desprecio por las órdenes legalmente vinculantes de la Corte Internacional de Justicia y sus propias obligaciones como potencia ocupante”, dijo Callamard.
Las 47 embarcaciones con cerca de 500 activistas de más de 40 nacionalidades fueron bloqueadas por la fuerza naval de Israel cuando se acercaban a las costas de Gaza, las tripulaciones fueron llevadas detenidas al puerto israelí de Ashdod, y se espera su expulsión en cuestión de horas o días hacia España e Italia.
De América Latina participaban en Sumud (resiliencia) activistas de Argentina, Brasil, Colombia, México y Uruguay.
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, expulsó a todos los diplomáticos israelíes de su país en represalia por la detención de dos colombianas en una de las naves.
Callamard recordó que la captura de la flotilla “se produce después de semanas de amenazas y de incitación por las autoridades israelíes contra la flotilla y sus participantes, y tras varios intentos de sabotear algunas de sus embarcaciones”.
“La tripulación de las embarcaciones interceptadas debe ser puesta en libertad inmediata e incondicional. Su detención es ilegal e Israel debe responder plenamente de su seguridad y garantizar que es protegida de cualquier forma de malos tratos hasta su liberación”, demandó la responsable.
Consideró la interceptación como “un intento descarado de demonizar iniciativas de solidaridad pacíficas que tratan de poner fin al genocidio israelí y el cruel bloqueo que Israel impone a Gaza desde 2007 y que ha endurecido significativamente desde octubre de 2023”.
En octubre de 2023 estalló el actual conflicto en Gaza, una vez que la milicia islamista Hamas atacó el sur de Israel, murieron más de 1100 personas y 250 fueron tomadas como rehenes.
La ofensiva militar con la que replicó Israel en dos años ha causado al menos 66 000 muertes, cerca de 170 000 heridos, obligado a huir de sus hogares a la gran mayoría de la población gazatí, y se han destruido más de 90 % de las viviendas e instalaciones de servicios.
A ello se sumó un bloqueo de la ayuda humanitaria internacional que, entre otros padecimientos, ha causado la muerte por inanición de más de 400 personas, entre ellas decenas de niños, hacia lo que buscó llamar la atención la flotilla llevando alimentos e insumos médicos y de higiene.
Para AI, el hecho de que la flotilla, independiente de los gobiernos, se haya hecho a la mar “es una acusación clara del persistente fracaso de la comunidad internacional para acabar con el genocidio que está cometiendo Israel y garantizar la entrada sin trabas de ayuda humanitaria para la población palestina de la Franja de Gaza”.
Callamard insistió en que “se acabó el tiempo de la mera condena. Los Estados de todo el mundo deben actuar ya y dejar claro ya que no seguirán tolerando la hambruna sistemática a la que Israel está sometiendo a la población palestina de Gaza ni sus ataques contra iniciativas humanitarias civiles desarmadas”.
También la coalición internacional contra la pobreza Oxfam, junto a otras 20 organizaciones humanitarias civiles y religiosas, publicó una declaración asentando que el reconocimiento de Palestina como Estado por cerca de 150 gobiernos debe traducirse en acciones que salven vidas y derechos de los palestinos.
“En las pocas semanas transcurridas desde que varios países adicionales -principalmente de Europa, más Australia y Canadá- reconocieron al Estado de Palestina, cientos de personas han sido asesinadas y más de 1500 han resultado heridas por fuego israelí en el territorio palestino ocupado”, dice la declaración.
Afirma que “el reconocimiento de Palestina debe ir acompañado de acciones: para salvar vidas, los Estados deben detener los crímenes de Israel y garantizar la autodeterminación del pueblo palestino”.
Exige por ello “un alto el fuego inmediato y permanente en Gaza, el fin de la ocupación ilegal israelí, y acceso y protección humanitarios sin restricciones y coordinados por las Naciones Unidas”.
Asimismo “que el pueblo palestino pueda gestionar sus propios procesos de (re)construcción, conforme a su inalienable derecho a la autodeterminación”.
En medio de la persistente tragedia en Medio Oriente, donde las imágenes de destrucción y muerte se suceden sin pausa, el periodista, ensayista y ecologista uruguayo Luis Sabini Fernández propone detenerse, desandar los clichés y recuperar la historicidad de un conflicto que excede la coyuntura inmediata. Radicado en Buenos Aires desde 1973, y con un largo recorrido en la reflexión crítica sobre colonialismo, ecología y derechos humanos, Sabini advierte: “No es cierto que el 7 de octubre de 2023 empezó una guerra. Primero, porque no es una guerra; segundo, porque no empezó en esa fecha. Para comprender lo que ocurre, hay que historizar el conflicto”.
Sabini recuerda que el sionismo, en sus inicios, no fue un movimiento estrictamente religioso sino político, con pretensiones colonizadoras. “Se discutió instalarse en Uganda, en Argentina, en Madagascar, e incluso en un territorio dentro de la Unión Soviética. Finalmente, se decidió Palestina. El sionismo buscaba un territorio para construir un Estado propio, no necesariamente por mandato divino sino por una lectura de la historia y una oportunidad geopolítica”.
En esa genealogía, el periodista ubica la fundación del Estado de Israel como parte de un proyecto europeo en tierras de Oriente. “Desde sus orígenes, se lo planteó como una fortaleza occidental frente a la llamada ‘barbarie asiática’. Es la marca del proyecto colonizador”.
Una parte central de la crítica de Sabini apunta al modo en que la opinión pública mundial se construye mediáticamente. “Cuando muere un israelí, se difunde su nombre, su historia. Cuando mueren diez palestinos, son apenas cifras. La distancia cultural con el mundo colonizado sigue siendo brutal”.
Para él, esa asimetría no solo responde a la coyuntura actual sino a una larga tradición colonial que naturalizó la desigualdad. “Los palestinos, como antes los guaraníes, los charrúas o los pueblos originarios de África y Oceanía, no son percibidos como sujetos de derecho. Son invisibilizados, reducidos a estadísticas, mientras el relato dominante se inclina hacia los colonizadores”.
Izquierdas, derechas y confusión ideológica
Consultado sobre las lecturas políticas, Sabini explica que tanto en Israel como en el mundo árabe hubo mezclas y desplazamientos ideológicos. “Hubo sionistas con simpatías fascistas, incluso con vínculos con la Alemania nazi. Otros se presentaban como socialdemócratas, fundando kibutz que en su momento fueron vistos como espacios de izquierda. En paralelo, en el mundo árabe coexistían movimientos islámicos conservadores con organizaciones laicas de corte socialista”.
Esa superposición, sostiene, impide simplificaciones. “En algunos contextos, la izquierda se identificó con los movimientos árabes; en otros, con el socialismo sionista. Lo cierto es que los palestinos, en cualquier caso, han sido despojados de su tierra y de sus derechos”.
El periodista, que encabezó un conversatorio en la facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Misiones, no duda en calificar la experiencia palestina como una “pesadilla histórica”. Desde 1947 y, con más crudeza aún, desde 1967, cada etapa significó para ellos un nuevo descenso. “Han sido despojados una y otra vez. La Franja de Gaza, que era un territorio de gran riqueza agrícola, hoy es un yermo. Jerusalén y Cisjordania también han visto un deterioro sistemático. Cada escalón en la consolidación de Israel fue para los palestinos un paso más hacia el infierno”.
Frente a las reacciones palestinas -desde la inmolación hasta la acción guerrillera, como el ataque de Hamás del 7 de octubre-, Sabini insiste en que se trata de respuestas desesperadas de un pueblo al que se le arrebató todo.
La charla de Sabini Fernández no buscó ofrecer recetas ni atajos. Su objetivo, más bien, fue incomodar, invitar a reconocer que la comunidad internacional se ha mostrado indiferente con los palestinos, como con tantos otros pueblos colonizados en la historia. “La modernidad occidental se ha preocupado de sí misma, de sus sociedades metropolitanas. Los colonizados, salvo excepciones, no cuentan. Hoy, como ayer, los palestinos son vistos como un pueblo prescindible”.
El anuncio de Macron se suma al paso similar que han dado el Reino Unido, Canadá y Australia, además de cinco países europeos
Francia ha reconocido oficialmente el Estado Palestino este lunes en la ONU como respuesta rotunda a la masacre de Israel en Gaza. “Ha llegado el momento de la paz”, ha asegurado el presidente de la República, que ha añadido: “Estamos muy cerca de no poder conseguirla. No podemos esperar más”. Tras las palabras de Emmanuel Macron, un aplauso se ha escuchado en la sala donde se reúne habitualmente la Asamblea General de la ONU, en una reunión convertida en un clamor global por la solución de los dos Estados.
“Este reconocimiento es una forma de afirmar que el pueblo palestino no es un pueblo de más. Al contrario, es un pueblo que nunca dice adiós a nada”, ha justificado su decisión citando unos versos del poeta palestino Mahmud Darwish. “El reconocimiento de los derechos legítimos del pueblo palestino no resta nada a los derechos del pueblo israelí, que Francia ha apoyado desde el primer día”, ha continuado. El reconocimiento francés, punta de lanza de los 142 países que en julio firmaron la llamada declaración de Nueva York en apoyo de la solución de dos Estados, es también “una derrota para Hamás”, ha subrayado el mandatario francés, en contraposición a lo que sostienen las autoridades israelíes, que consideran que el apoyo global a Palestina “es una gran recompensa” para la milicia islamista.
En un discurso equilibrado al milímetro, con continuos guiños a Israel, pero también agudas exhortaciones —en especial, a poner fin a sus operaciones militares en la Franja—, Macron ha citado con nombres y apellidos a rehenes franco-israelíes, pero también a víctimas palestinas, en un ejercicio de pretendida neutralidad que los asientos vacíos de la delegación israelí han pretendido cuestionar.
“Es hora de liberar a los 48 rehenes que siguen en poder de Hamás y de poner fin a la guerra, las masacres y la población [palestina] que huye”, ha dicho Macron, haciendo responsable a la comunidad internacional, Francia incluida, del fracaso que supone no haber sido capaces de lograr la paz en Oriente Próximo en décadas, algo que pusieron en evidencia “los ataques terroristas de Hamás el 7 de octubre de 2023″.
“El derecho debe imperar sobre la fuerza (…) Nunca hemos fallado a Israel en nuestro compromiso, pero nada justifica que continúe la guerra en Gaza”, pues Hamás “ha sido debilitado de manera considerable”. De nuevo, otra refutación de lo que asegura el Gobierno israelí, quien asegura que no se detendrá hasta aniquilar a la milicia islamista.
La decisión de reconocer a Palestina, largamente debatida y amasada políticamente durante meses, ha sido una batalla de Macron, que ha arrastrado a una decena de países más —con el Reino Unido como el más destacado— a emprender el mismo camino, y a los que este lunes ha citado uno por uno, con especial referencia a la senda iniciada en 2024 “por España, Irlanda, Noruega y Eslovenia”. En total, “142 países [los firmantes de la llamada declaración de Nueva York, emitida en julio por la conferencia de dos Estados] optan por la paz” y no por la guerra, aunque, dijo Macron para terminar su alocución tras recordar el asesinato del primer ministro Isaac Rabin, uno de los artífices de los Acuerdos de Oslo de 1993, “la paz es mucho más exigente y difícil que todas las guerras, pero ha llegado el momento”.
Con esta oleada de reconocimientos, son cuatro de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad los que están a favor de crear un Estado palestino. Los otros dos son China y Rusia, con Estados Unidos como único miembro en contra de ese paso simbólico. Más allá del Consejo de Seguridad, y de los 142 firmantes de la declaración de Nueva York en apoyo de los dos Estados, casi 160 de los 193 países que integran de la ONU consideran a Palestina un Estado.
La proclamación de Macron ha tenido lugar en la Conferencia de Alto Nivel para la Solución Pacífica de la Cuestión de Palestina y la Aplicación de la Solución de Dos Estados, una iniciativa de la ONU copatrocinada por Francia y Arabia Saudí que se lanzó en julio y en la que, por primera vez, el bloque árabe pidió a la milicia islamista Hamás que deje las armas y abandone el poder en Gaza. Este es uno de los puntos de la hoja de ruta que la comunidad internacional desearía aplicar tras la guerra de Gaza.
En su mensaje, el secretario general de la ONU, António Guterres, ha subrayado la sensación de urgencia que rodea a la conferencia por la evolución de la ofensiva israelí en Ciudad de Gaza y el desplazamiento forzado de la población palestina. “La situación es moral, jurídica y políticamente intolerable. [Por eso] Debemos volver a comprometernos con la solución de dos Estados antes de que sea demasiado tarde”, ha dicho. Mientras, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha utilizado el término genocidio para definir la ofensiva israelí contra Gaza. “Si el reconocimiento del Estado de Palestina es urgente, lo es aún más que exista un pueblo palestino en el Estado que pretendemos reconocer, y lamentablemente el pueblo palestino está siendo aniquilado. Por eso, en nombre de la razón, en nombre del derecho internacional y en nombre de la dignidad humana, tenemos que parar esta matanza ya”, ha dicho. “En este preciso momento las bombas siguen cayendo indiscriminadamente sobre la población gazatí y el hambre mata a mujeres, a ancianos y a niños. Hoy damos un paso crucial al reivindicar la solución de los dos Estados en esta conferencia. Pero seamos claros, no hay una solución posible cuando la población de uno de esos dos estados es víctima de un genocidio. Todos sabemos que la única esperanza de los civiles en Gaza es saber que el mundo no les olvida, y esta conferencia alimenta esa esperanza. Es un acto de rebeldía moral ante la indiferencia y ante el olvido”. El jefe del Ejecutivo español propuso que Palestina sea miembro de pleno derecho de la ONU —es desde 2012 Estado observador— y la adopción inmediata de medidas “para frenar la barbarie y hacer posible la paz”.
La iniciativa de Macron es un claro tanto de la diplomacia francesa y su papel en el mundo; a la hora de escenificarla, el presidente presidió incluso la sesión, sentado entre los representantes de su país y Arabia Saudí, copatrocinadores de la conferencia, y bajó al atril para pronunciar su discurso, aplaudido en varias ocasiones. Un gesto muy significativo en una convocatoria especial, la del 80º aniversario de Naciones Unidas.
El presidente francés ha estado preparando la declaración en los últimos meses. Desde que anunció su intención a mediados de julio ha conseguido sumar a otros países. Su presencia en la sala de la Asamblea General, apenas distinguible entre un enjambre de cámaras, contrastaba con el vacío de los asientos de la delegación israelí. El secretario de Estado de EE UU, Marco Rubio, manifestó que su país “rechaza enérgicamente” la decisión francesa, que califica de “irresponsable”.
Tres importantes socios y aliados de EE UU (Canadá, el Reino Unido y Australia) reconocieron el domingo a Palestina como Estado, una declaración a la que se sumó Portugal. La iniciativa anglosajona incomoda más a Washington que la francesa, por los estrechos lazos —desde los intercambios comerciales a la cooperación en seguridad— que tradicionalmente mantiene con esos tres socios. España ya había tomado esa decisión en mayo de 2024.
Junto con Francia, a la que este lunes se han sumado cinco países (Bélgica, Malta, Andorra, Luxemburgo y San Marino), el paso al frente dado por Canadá y el Reino Unido es especialmente significativo, al producirse en el seno del G-7, el grupo de las economías más desarrolladas del mundo.
En Francia, el rechazo a la iniciativa se ha hecho notar entre las filas de la derecha y la ultraderecha. Pero también en algunos sectores de la izquierda socialista cercanos a la comunidad judía, muy influyente en Francia.
La paradoja es que entre los mayores defensores de Israel y de las políticas de su primer ministro, Benjamín Netanyahu se encuentra el Reagrupamiento Nacional (RN). El partido de Marine Le Pen fue fundado por exmiembros de la SS y su primer líder (Jean-Marie Le Pen, padre de su actual jefa) fue condenado varias veces por antisemitismo. Sin embargo, la ultraderecha ha creído encontrar en la matanza de Gaza un relato común al de Israel, aunque en su caso el apoyo al Estado judío se explica más por cuestiones próximas al rechazo de los inmigrantes musulmanes en Francia que por cercanía a Netanyahu.
El ministro de Asuntos Exteriores dimisionario, Jean-Noël Barrot, consideró, horas antes de la formalización de la decisión, que este lunes es “un gran día para la paz” y que el reconocimiento de Palestina supone “una victoria diplomática mayor para Francia”. “La decisión es simbólica, inmediata, política, y demuestra el apego de Francia a la solución de dos Estados. Su aplicación será progresiva y estará condicionada a elementos sobre el terreno, entre ellos la liberación de los rehenes”, detalló Barrot.
Uno de los dos principales cambios en estos dos años que justifican el reconocimiento del Estado palestino, según el Elíseo, es que han variado “los objetivos declarados por Israel” con su ofensiva en Gaza, pero también el salto que ha dado el Gobierno de Netanyahu en la colonización de Cisjordania. En el entorno de Macron creen que “la anexión de Cisjordania es una línea roja clara” porque sería “una de las medidas que más gravemente comprometería la perspectiva de una solución de dos Estados”.
Este gesto simbólico y político también encuentra su origen en la respuesta a la carta que Mahmud Abbas, presidente de la Autoridad Nacional Palestina, envió el 10 de junio a Macron y a Mohamed Bin Salman, príncipe heredero de Arabia Saudí. En dicha misiva, el dirigente palestino denunció la masacre del 7 de octubre de 2023 cometida por Hamás, defendió la desmilitarización de esa milicia islamista y prometió renovar la gobernanza de la Autoridad Palestina.
En Francia, decenas de Ayuntamientos gobernados por los socialistas han izado este lunes la bandera palestina. La iniciativa ha vuelto a levantar ampollas en un país muy dividido por la cuestión, que a menudo se interpreta como un apoyo a Hamás. “Reconocer a un Estado de Palestina no constituye un gesto que favorezca a Hamás”, señaló el secretario general del Partido Socialista, Olivier Faure. “Recuerda que no estamos dispuestos a aceptar la idea de que exista un Gran Israel” desde “el Mediterráneo hasta el río Jordán”, insistió. “Esa bandera no es la bandera de Hamás, es la bandera de mujeres y hombres que también tienen derecho a la libertad y a la autodeterminación”, insistió.
Este cambio radical en las grandes potencias generó la indignación de Israel. Benjamín Netanyahu prometió luchar contra la falsa propaganda dirigida a su país.
El Reino Unido, Canadá y Australia reconocieron este domingo al Estado de Palestina. Este cambio radical en la política exterior de estas grandes potencias generó la indignación de Israel. En un contexto marcado por la recrudecimiento de la ofensiva militar en la Franja de Gaza, iniciada tras el ataque de Hamás en 2023, varios países aliados de Israel han dado el paso simbólico de reconocer al Estado palestino.
El Reino Unido y Canadá se convirtieron en los primeros países del G7 en dar este paso. La decisión se tomó un día antes de la cumbre copresidida por Francia y Arabia Saudita al margen de la Asamblea General de la ONU, en donde se abordará la solución de los dos Estados. En este encuentro, una decena de países confirmarían el reconocimiento formal del Estado palestino
Histórico aliado de Israel, el Reino Unido dio el paso en un quiebre de décadas de política exterior. El primer ministro británico, Keir Starmer, declaró que el reconocimiento del Estado de Palestina buscó “revivir la esperanza de paz entre palestinos e israelíes, y una solución de dos Estados”. El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abás, afirmó que este anuncio “constituye un paso importante y necesario para lograr una paz justa y duradera de acuerdo con la legitimidad internacional”.
El primer ministro de Canadá, Mark Carney, declaró en X que su país “reconoce al Estado de Palestina y ofrece su colaboración para construir la promesa de un futuro pacífico tanto para el Estado de Palestina como para el Estado de Israel”. Australia se unió a la medida y el primer ministro, Anthony Albanese, declaró que su país “reconoce las legítimas y prolongadas aspiraciones del pueblo de Palestina de tener un Estado propio”.
Por su parte, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, prometió “luchar, tanto en la ONU como en todos los demás ámbitos, contra la falsa propaganda” dirigida a su país y contra “los llamados para la creación de un Estado palestino, que pondría en peligro nuestra existencia y serviría como un absurdo premio al terrorismo”.
En respuesta al anuncio de estas grandes potencias, el ministro israelí de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, afirmó que este reconocimiento “requiere medidas inmediatas” y detalló en primer lugar “la rápida aplicación de la soberanía en Judea y Samaria”, un término que designa a Cisjordania. Ben Gvir también pidió “el desmantelamiento completo de la Autoridad Palestina”.
El viceprimer ministro británico, David Lammy, quien representará a Reino Unido en la Asamblea General de la ONU, denunció la expansión de la colonización en los territorios palestinos. “Debemos mantener viva la perspectiva de una solución de dos Estados, actualmente en peligro, no solo por el conflicto en Gaza, sino también por la violencia y la expansión de la colonización”, declaró.
Finalmente, la cancillería de Portugal confirmó el viernes que el país “reconocerá al Estado de Palestina”.