JERRY LEE LEWIS

Jerry Lee Lewis, pionero indiscutido del rock and roll, falleció a los 87 años

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El pianista y cantante estadounidense Jerry Lee Lewis, uno de los pioneros y más influyentes artistas del rock and roll del siglo XX y autor de memorables éxitos como “Great Balls of Fire” y “Whole Lotta Shakin’ Goin On”, falleció hoy a los 87 años.

https://www.youtube.com/watch?v=F569_t2jCio

Según informaron distintos sitios especializados estadounidenses, la noticia fue confirmada por su representante, Zach Farnum, quien explicó que el artista murió por causas naturales en su vivienda del condado de DeSoto, al sur de la ciudad de Memphis y en el estado de Misisipi.

Nacido en septiembre de 1935 en Luisiana, Lewis comenzó a demostrar su talento en las teclas desde su muy temprana juventud, y construyó una carrera en la que combinó géneros como el rockabilly, el gospel, el blues y el country con el añadido de una pirotécnica presencia sobre los escenarios que le valió el apodo de “The Killer”, o “el asesino”.

“Baby Baby Bye Bye”, “Breathless”, “You Win Again” y “High School Confidential” fueron algunas más de sus recordadas interpretaciones, parte de una obra que le valió más de diez Discos de Oro certificados, entre ellos su álbum más vendido, “Last Man Standing”, lanzado en 2006 con la participación en dueto de distintas figuras de la música.

A pesar de los escándalos, polémicas y problemas de adicción que atravesó durante su apogeo, Lewis consiguió reponerse y, aun tras sufrir un ataque cerebral a principios de 2019, continuó presentándose en vivo y componiendo nuevos repertorios.

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Cumple 85 años Jerry Lee Lewis, el último rocker “en pie”

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Casi como si lo hubiera presagiado en el título de su disco “Last Man Standing”, de 2006, cuando aún vivían otras leyendas del rock como Chuck Berry y Little Richard; Jerry Lee Lewis llega a los 85 años como el único sobreviviente entre los iniciadores del popular género.

El autor del gran clásico “Great balls of fire”, que le dio al piano un rol central en el género, fue además uno de los integrantes del llamado “cuarteto del millón”, el conjunto que completaban Elvis Presley, Johnny Cash y Carl Perkins, máximas figuras del fundamental sello discográfico Sun Records.

La leyenda de este artista además está ligada a una famosa actuación en la que literalmente prendió fuego su piano, que ardía mientras interpretaba su tema insignia, en señal de protesta por haber sido programado antes de Chuck Berry, su gran rival.

“A ver si podés superar esto, Negro”, fue la despectiva frase que se le atribuye que lanzó a su odiado colega cuando se lo cruzó entre bambalinas al abandonar el escenario.

Pero el creador de los primeros éxitos del rock and roll también se ganó un lugar en la mesa de las grandes estrellas del género a partir de las controversias generadas alrededor de su vida personal, luego de que saliera a la luz que se había casado en secreto con su prima de 13 años.

A raíz de esto, la carrera de Jerry Lee Lewis cayó en un pozo a finales de los años ’50 y, aunque experimentó algunos pasajes de moderados y efímeros éxitos, su figura no fue reivindicada hasta la aparición de la biopic “Grandes bolas de fuego”, de 1989, en donde fue encarnado por Dennis Quaid.

Tras años de escarnio público y problemas con las drogas, la redención final llegó en 2006, con el mencionado álbum, en donde a modo de autohomenaje registró dúos con Mick Jagger, Rod Stewart, Ringo Starr, B.B. King, Bruce Springsteen, entre otros, bajo la producción de Jimmy Rip, excolaborador del vocalista de The Rollng Stones, quien desde una década reside en nuestro país.

Nacido el 29 de septiembre de 1935, en el seno de una familia pobre de un pueblo cercano a Louisiana, Jerry Lee Lewis se volcó por el piano desde muy chico, atraído por las voces de los cantantes negros de blues.

En sus primeros años de carrera, grabó en su pueblo natal algunas canciones country y dentro del estilo boogie-woogie, pero sufrió un duro revés cuando comenzó a ser rechazado por varios productores porque consideraban que la moda era tocar la guitarra y no el piano, como en su caso.

El traspié resultó beneficioso para el músico, quien como respuesta decidió viajar a Memphis para probar suerte en el estudio Sun Records, que concentraba a los pioneros del rock. Allí grabó éxitos como “Whole lotta shakin´goin´on”, “Breathless”, “High School Confidential” y, por supuesto, “Great balls of fire”.

Pero a la fama le siguió el derrotero que pareciera signar a las leyendas, con escándalos, comportamientos polémicos o erráticos, problemas de adicción y olvido público ante nuevas tendencias musicales.

Claro que Jerry Lee Lewis se repuso a todo eso, del mismo modo que superó un ataque cerebral a principios de 2019, y recibe sus 85 años, junto a su séptima esposa, en su hogar de Mississippi, mientras planea un documental sobre su vida y un nuevo disco.

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Amigo de nobles, estrellas y presidentes: una entrevista a Ángel Pato García

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De las tierras del Sha de Persia a la campaña electoral de Ronald Reagan. Abrazos con Jack Nicholson, whiskys con Henry Kissinger y un pedido de disculpas por parte de James Bond. Las aventuras del Pato en sus primeros tiempos en Europa son imposibles de contar en un sólo artículo. Inquieto, apasionado y sin miedo a la aventura, a los 14 partió rumbo a Buenos aires y a los 20 se fue por dos años a Europa… se quedó 37.

 

“En el 67 me fui a Europa con Pedro Ortega, un colega guitarrista paraguayo. Nos conocimos en Bs As y él tenía contrato para tocar en suiza. Me dijo para acompañarlo y sin dudar me saqué el pasaporte a las apuradas”, relata en la comodidad de su hogar Angel Pato García, que en ese entonces tenía 20 años y casi sin proponérselo, llegó a Zurich, donde hicieron base actuando en un restaurante. “No podíamos tocar sólo nuestra música (paraguaya y del litoral), sino que tocábamos música latinoamericana en general. “Cuando calienta el sol”, “Mis noches sin ti”, alguna galopa como “Recuerdos del Ypacaraí”, “El mensú”, de Ramón Ayala, “Malagueña salerosa”, etc. Eso era lo que gustaba allí”, relata Ángel. La combinación era vistosa y efectiva. El dúo de guitarras (luego se sumó un arpista) vestido con camisas de ao po’i y a veces ponchos, tocando música latinoamericana para el jet set mundial que pasaba sus vacaciones de invierno en Saint Moritz, fue un éxito rotundo y millonarios, actores, empresarios y políticos de la elite mundial los contrataban constantemente para amenizar sus fiestas, que no eran pocas, por cierto.

“Una vez instalados conocimos al Sha de Irán, que tenía una villa de invierno y todos los años iba a esquiar con su familia”, prosigue Ángel. Efectivamente, Mohammad Reza Pahlaví​​​, el Sha de Irán, por esa época era denominado “Rey de Reyes” y llevó al dúo a vivir al Palacio Real en Teherán, lugar donde residió hasta la Revolución islámica del 11 de febrero de 1979 (hablamos del Sha, claro está). Absolutamente al margen de cuestiones geopolíticas, el dúo fue también contratado por Enrico de Portanova, el Barón de Portanova (el de la foto que ilustra la entrevista), que lo contrató durante 10 años consecutivos para que toque en Navidad y Año Nuevo en Villa Arabesque, su mansión de 28 habitaciones y cuatro piscinas en las afueras de Acapulco. Aclaramos que por esa época, y hasta finales de los 70s, Acapulco era la meca de Hollywood, el lugar donde las principales estrellas pasaban sus vacaciones.

Así se convirtieron en artistas exclusivos de la alta sociedad. Como los Rosso y los Gancia (los de los famosos aperitivos italianos), Cristina Onassis, que los llevaban a sus fiestas privadas, o el  príncipe Alfonso de Hohenlohe-Langenburg, fundador del Marbella Club Hotel (que en esos tiempos era sólo un pueblito de pescadores). “Allí conocimos a gente poderosa de España, como los Domec (las bodegas y viñedos). Comenzamos a trabajar en cocktalis a la tarde y cenas pequeñas y repente estábamos tocando en reuniones bastante íntimas de no más de 10 o 12 personas y entre ellas, por ejemplo Sean Connery, que estaba súper de moda por interpretar a James Bond, el Agente 007”.

“Una vez fuimos a tocar a su casa para su cumpleaños y su esposa nos manda al fondo, donde esperaba Sean. Al llegar nos dice “no please, no music”. Nos miramos sorprendidos, pero como ya nos habían pagado nos fuimos tranquilos. Al otro día se acercó al Marbella Club Hotel, que era nuestro lugar fijo de trabajo, nos regaló la mejor botella de cognac y pidió disculpas, contándonos que él había invitado sólo 20 personas a su cumpleaños, pero había como 100, y no había comida para todos, por lo que decidió suspender el festejo. Pensar que nosotros en una situación así nos arreglamos pidiendo empanadas”.

MBAÉ LAPORTE, DIJO EL GRIEGO MULTIMILLONARIO

Estábamos en una reunión con la familia Agnelli, de la FIAT y nos contrató el modisto Valentino, que presentó su colección de Otoño en la isla de Capri (frente a Nápoles y desde siempre paradisíaco lugar de vacaciones de emperadores romanos), allí conocimos a Don Félix un armador de barcos griego/mexicano, propietario de un hotel. Una vez allí, Don Félix me pregunta si podría tocar el buzuki (esa es especie de mandolina con mango largo y cuerpo de pera muy utilizada en Grecia). “Va a venir un amigo, Aristóteles Onassis, y se quedará un par de días. Me gustaría agasajarlo con música griega”. Así el Pato, que a la hora de tocar de oído siempre se manejó muy bien, tal es así que Don Félix le elogió la fonética lograda. “Cuando llegó el día estábamos preparados para recibirlo con música griega, pero cuando nos vio con nuestros ponchos exclamó: -Argentinos?, “Y también paraguayo!”, respondió Pedro. Allí Aristóteles cambió la mirada y exclamó -Mbaé Laporte!!!, ante la mirada incrédula de los dos músicos. La historia sorpresivamente cómica cierra si nuestros personajes hubieran sabido que Onassis conocía muy bien Misiones y Paraguay. Resulta que el multimillonario armador de barcos inició su fortuna en Argentina. Comenzó siendo ascensorista en Buenos Aires y luego comenzó a comprar tabaco y yerba y tabaco en Misiones y Paraguay. “–Cantate unos tangos, por favor, nos dijo Aristóteles, que tenía un terrible acento porteño”, recuerda el Pato. “Era una persona muy agradable, y al despedirse me apretó la mano –Para que te compres un par de corbatas, me dijo, y me dio 2 mil dólares. En esa época, te imaginás”.

EN TIEMPOS DE CAMPAÑA POLÍTICA NO SE LE DICE QUE NO A NADA

Hoy es usual ver a los políticos bailando, sonriendo y tomando mate para intentar arrimar un par de votos más. Esto fue, es y será siempre así, en Misiones y en el mundo entero. Cierta vez, a inicios de los 70s, con el actor vaquero Ronald Reagan en plena campaña para la gobernación del estado de California, contactó al Pato para que lo acompañase en las previas de los actos dirigidos al electorado latino. Así, nuestro querido y reconocido Ángel Pato García terminó cantándole “Cucurrucucu Paloma” y cuántos clásicos más a los votantes que a años después terminarían instaurando a Reagan como presidente de la nación más poderosa de la tierra. “Él me hizo conocer a Jerry Lewis y lo acompañé a los actos en las zonas para latinos en San Diego, San Francisco, Santa Mónica. Yo arrancaba los actos tocando media hora y luego él hablaba al público”, nos cuenta García.

Y así seguimos hablando y viendo sus fotos con Alain Delon, Briggite Bardot, Rudolph Nureyev, Sandro, Christopher Reeves (Súperman) , Lex Barker (Tarzán), Jack Nicholson, José Feliciano, Franz Beckembahuer, Richard Chamberlain, Tony Curtis, Grace Kelly, Julio Iglesias, Fulgencio Batista (ex presidente cubano derrocado por Fidel Castro), Ringo Star, Franco Nero, Astor Piazzola, Ed Kennedy, Liz Taylor, Kirk Douglas, Robert de Niro, Gina Lollobrigida, Roman Polanski y muchas estrellas y personajes del jet set mundial disfrutaron en la intimidad de reuniones muy exclusivas, de la música del Pato García durante sus primeros años de su gran aventura europea. “Estando en el Palacio Real, en Teherán, nos cruzamos con Paraná (el mítico Luis Alberto) que me ofreció ser su primera guitarra, y claro que acepté”…. Allí llegaron las grandes luces de los principales teatros del mundo, pero eso ya es otra historia, una historia que el Pato se encuentra en pleno proceso de edición mediante su libro autobiográfico en elaboración.

LA HORA DE LOS HOMENAJES

El recibir reconocimientos no le es raro a Ángel García, y al homenaje que recibirá el próximo jueves por parte de AADI, se le suma recientemente el otorgado por la Asociación Folklórica Emiliano R. Fernández, de Encarnación. Ciudadano ilustre de Posadas, en Mallorca fue reconocido como el “mejor intérprete de música latinoamericana” por el Conde Rudy von Schönburg. Fue merecedor, entre otros, del Premio Arandú y del Mensú de Oro en el Festival del Litoral, y hace unos años se descubrió un busto en su homenaje en la Av. Costanera, a metros nada más de su casa de siempre en la Bajada Vieja.

 

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