JORGE ASÍS

Sin vencedores y con vencidos

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De Vido, su expulsión

Alrededor del patético episodio de la referencia no se registraron vencedores.
Aunque sí hubo -para Oximoron- notables vencidos.
La inteligencia del argentino medio es agraviada cuando los protagonistas que perdieron tratan de conformarse con el viejo cuento de ser “campeones morales”. 
En la plácida visión de la historia, para los estrategas derrotados del colectivo Cambiemos, constituye un triunfo, de por sí, haber planteado el tema.
Por el maniqueísmo extorsivo de instalar la disyuntiva artificial.
O se está con los honestos, con los artesanos de la transparencia.
O se respalda a la banda de corruptos “que asaltaron la república”.
Para imponer semejante situación límite distan de inspirarse en los dramas de Ibsen.
Más grave: se transforma en un grotesco de Armando Discépolo. Donde se oculta, incluso, hasta el desconcierto.
La desorientación de quien gobierna. Símbolo de la fragilidad estructural.
Corresponde encarar -para Consultora Oximoron- otra interpretación de la historia reciente.
Menos, claro, ilusoria. Bernardo Maldonado-Kohen- Director Consultora Oximoron

Parlamentarismo patrullero

Los vencidos, en esta batalla envolvente e innecesaria, son innumerables. Pero muy identificables.
Sin vencedores y con vencidosReluce, en primer lugar, el cruzado Mauricio Macri, presidente del Tercer Gobierno Radical.
En el tramo menos meritorio del viraje personal. Desde la plata hacia el bronce.
Un Cambio de Metal (cliquear) que aquí supo estudiarse. Entre las alucinaciones del agua bendita (cliquear).
En pos del ansiado bronce, y de la reproducción del agua bendita, consta que el presidente se atrevió a desafiar accidentes de su biografía.

Para conseguir el carnet de transparente no basta, en principio, con ser catalogado, por la señora Elisa Carrió, La Demoledora, como el poderoso millonario que llegó al poder para depurar la política.
Por el atributo de ser rico, desde antes de calzarse la banda. Sin necesitar enriquecerse con las ventajas de administrar el Gorro Frigio. O el Estado.
Pero con el detalle imprescindible de obviar las maneras utilizadas, por la dinastía Macri, para enriquecerse. “Hacerse millonaria”.
Sin vencedores y con vencidosDe detallar la sinuosa trayectoria hacia la fortuna se encargó la señora diputada Alcira Argumedo. Con superior coeficiente intelectual, y capitalizada por tendenciosa información, la ensayista Argumedo se lanzó a narrar la epopeya, aunque ningún medio le dedicó una línea.
Desde que Franco, el padre, el Macri que vale, el impulsivo albañil italiano, arribó a Buenos Aires en 1949. Para construir un imperio, pródigo en conquistas comerciales, y con ayuditas escandalosas desde el Gorro Frigio. “Concesiones” que se extendieron hasta 2016.

Entregado a las divagaciones de Carrió, el Presidente Macri adoptó el esquematismo artificial para condenar a Julio De Vido, El Pulpo.
Como si De Vido, por instrucción de Kirchner, no fuera aquel mismo funcionario que les abrió, a los Macri, el camino decisorio de la Camarita de la Construcción. Donde se decidía la cartelización que espantaba a Roberto Lavagna, La Esfinge. En la Gran Cámara.
O como si Franco, con el conocimiento de Mauricio y del fratello Gian Franco, y de don Julio, no hubiera estado a punto de venderle (clavarle) la constructora IECSA, en 2005, a Lázaro Báez. O sea a Néstor Kirchner, El Furia, jefe de De Vido.

En similar hervor que el Presidente se registró la lenta cocción de Marcos Peña, El Pibe de Oro.
Sin vencedores y con vencidosCon la soberbia antipatía que suele utilizar para imponer la máscara de la superioridad.
Sin el entusiasmo de la señora Vidal, y de Rodríguez Larreta, El Pibe de Oro siguió la corriente incauta de Macri.
Ambos fueron “llevados puestos”. Arrastrados hacia la peor frivolidad. Por la incombustible señora Carrió. La dama que nada tiene, en la práctica, para perder en el show. Se los cargó como a la campaña, a ambos al hombro. Para depositarlos en la derrota que se niega. Por ser campeones morales.

Para los rigores del parlamentarismo patrullero, Carrió embarcó a los suyos. Al disciplinado Fernando Sánchez, recitador en latín, ante cualquier movilero, de la opción entre corruptos u honestos. Y hasta consiguió envolver, en el parlamentarismo patrullero, al juvenil Nicolás Massot.
En una muestra de generosidad, Massot facilitó que Mario Negri, El Radical Zorro Gris, entonara la letanía del acto final. Para celebrar, con ademanes, la sublime constatación de otra derrota.
Como último mérito, Carrió consiguió sacar del eje de equilibrio al pensador que anulaba. Jaime Durán Barba, El Equeco.

Manual de perdedores

En la fila de perdedores unánimes, el Informe Oximoron sitúa a Sergio, Titular de la Franja de Massa.
Sin vencedores y con vencidosJunto a las dos mujeres que lo consolidaron en el error. La señora Margarita Stolbizer, La Vecina Amable, aliada contranatural que suele mirarse en el espejo de Carrió. Y la señora Graciela Camaño, La Negrita, también anotada en el insólito rally moral, para ingresar tiernamente en la trampera del oficialismo.
Vencidos menores, pero perdedores al fin, son Diego Bossio, un desperdicio prematuro, y Florencio Randazzo, El Loco, que sin siquiera ser diputado no pudo zafar de la encerrona del macrismo que lo sostiene.

“Manual de perdedores”, como en la novelita de Sasturain. Perdedores que se escabullen, inadvertidos entre el dilema de la alta virtud.
Estaría injustamente incompleto el Manual de Perdedores si no se consigna el activo desempeño, severamente auto-destructivo, de Clarín.
Es el medio que le brindó protección superior, al pretexto De Vido, durante no menos de diez años.
Para constar en actas también debe figurar la espiritualidad que emana de La Nación.
Ambos medios -Clarín y Nación- supieron inmolar a sus luminosos columnistas, de la prensa escrita y simultáneamente televisiva.
Para dramatizar el maniqueísmo estremecedor. El verso del fundamentalismo divisorio. Entre los “honestos”, los moralistas que querían expulsar al pretexto (De Vido). O los inmorales. Inescrupulosos que se disponían a respaldar a los corruptos.
Sin vencedores y con vencidos“Debe saberse quién está de cada lado”, esgrimía el notero solemne, transformado en astro televisivo.
Medios influyentes, que construyen la política que pretenden interpretar. Conducidos por estrategas improvisados que se enrolaron en la irresponsabilidad.
Arrastran, hacia el periodismo patrullero, a los comisarios vocacionales de las emisiones contagiadas, meras repetidoras.
Medios menores que oscilan entre el desconcierto y la desorientación, mientras recitan, a coro, el mismo verso.

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El macrismo del agua bendita

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De pronto el tema no va a ser Hotesur. Sí va a ser el Soterramiento.
A través de la Coalición Cambiemos, o con el artificio Vamos Juntos, el Tercer Gobierno Radical -que preside Mauricio Macri- presenta para las elecciones legislativas de medio término una escuadra ontológicamente desacertada. En el territorio que, por otro desacierto, a Macri para colmo le interesa más. La provincia inviable de Buenos Aires, que para el Portal también incluye el MaxiQuiosco Autónomo de la Capital, donde Macri y Rodríguez Larreta, el Geniol, despachan desde hace diez años.
En efecto, al impulsar en el MaxiQuiosco a la señora Elisa Carrió, La Demoledora, se sumergen en el mismo error de impulsar a la señora Graciela Ocaña, La Reina del Dengue, en la provincia inviable. Inducen al tratamiento despiadado del adversario, en el agotable rubro de la corruptela. Para fulminar a La Doctora, la procesada plural, a la que ya no le entra ninguna bala de teflón.
La Doctora hoy se encuentra ataviada de “ciudadanismo”. Derivación del neo peronismo que se califica mejor como peronismo culposo. O algo peor: vergonzante.

Pero Cambiemos no está en la oposición. Al contrario, desde la virtud representa al oficialismo que despliega agua bendita.
Por la agotada centralidad mediática de la corruptela ya carece de sentido explotar la onda de “la ruta del dinero K”. Efectismo que aturde y ya ni reproduce rating. El menor interés. Harta.
Tal vez pronto resulte levemente prioritario detallar los perfiles menos presentables de los manejos del Premier Federico Salvai. Así sean manejos falsos. O a los datos relativamente pintorescos de la paciente distribución del contenido espiritual de las valijas que sistemáticamente, según nuestras fuentes, se generan. Aunque nunca desfilen por la proximidad de la gobernadora María Eugenia Vidal, La Chica de Flores de Girondo.
Entonces el TGR no debiera contar, como si fuera un valor eternamente adquirido, con el respaldo atado de Clarín. Ni con la fraternidad ideológicamente perenne de La Nación.
Por lo tanto, a esta altura de la información no resulta convenientemente práctico insistir en la problemática hegemónica de la transparencia.

El macrismo del agua bendita

Que es donde exclusivamente se destaca Ocaña. En la intensidad de la denuncia y con “la gorra puesta”. En servicios especiales prodigados hacia la Alianza que no debe citarse, el kirchnerismo moralmente impugnado y ahora al macrismo del agua bendita. Con una trayectoria que remite al necesario desagravio hacia el doctor Lorenzo, Borocotó.

Del mismo modo, con menos pasado, en el macrismo del agua bendita se destaca también la señora Gladys González. Angelical candidata a senadora en segundo término, González presenta, como máximo atributo, el antecedente invalorable de haber producido el apresamiento del sindicalista Omar Suárez, el Caballo.
La dama emerge como copiloto del ministro Esteban Bullrich Ocampo, el Paquete Popular que deja la ampoulosa intrascendencia del Ministerio de Educación para competir, por la senaduría, con los dos pesos pesados de la provincia. La Doctora, cabeza e ideóloga del otro artificio, el “ciudadanismo”, que lleva de ladero a la historia. O sea a Jorge Taiana, un apellido de relevancia en el peronismo, movimiento del que La Doctora pretende, paradójicamente, alejarse y superarlo.
El otro pesado provincial es Sergio, Titular de la Franja de Massa, ahora el artificio 1País. Como en la canción que funciona como música inolvidable de fondo de “El exilio de Gardel”, el film dirigido por otro senador candidato a senador, Fernando Solanas, Prestigioso Dirigente Universitario.
Es -Solanas- una de las innumerables víctimas de Carrió, aunque lo hizo senador.
Massa arrastra como copiloto a la señora Margarita Stolbizer, La Buena Vecina que también toca, hasta la monotonía, la melodía de la gorra. La sinfonía de la transparencia que Stolbizer ejecuta con mayor naturalidad que la Caballo González, o la inapelable Reina del Dengue.
El macrismo del agua bendita

Gastada, consumida, vencida la mercadería de Hotesur, los conteos terrenales de Lázaro, el ridículo de los bolsos del Neo Lopecito y la ruta del dinero K, que tanto supo frecuentar el periodismo patrullero, puede pronto suplantarse por el amontonamiento de las off shore. Por las consecuencias de las alcahueterías brasileñas o la selectiva distribución de las valijas espirituales.

Manes, Scioli, Vallejos

Después del sublime desgaste de la excitación, para el doctor Facundo Manes, Cisura de Rolando, a la hora del balance le queda el aroma tenue del acontecimiento trunco. Fue barajado, durante meses, como probable senador, portador sano de radicalismo sentimental. Aunque porte también un ego lícitamente elaborado, el científico del cerebro no debía ser humillado, ni ser tratado como si estuviera detrás de un salario. Para rebajarlo a la designación lateral de número dos, entre los aspirantes a diputados, como complemento de la Reina del Dengue.
Un forreo vulgar, que de ningún modo debe ser equiparado al quinto puesto, en la lista del ciudadanismo, de Daniel Scioli, que fuera Líder de la Línea Aire y Sol.

Como típica Serpiente de Agua, La Doctora planifica, según nuestras fuentes, hasta las improvisaciones.
Por su desdichada historia reciente en el plano sentimental, exponerlo a Scioli, en el primer plano, representaba una tentación gratuita para masacrarlo. Ofrecía un flanco de fácil vulnerabilidad. Y dejarlo afuera era un acto de injusticia nada elegante. Situarlo en el quinto lugar implica, al contrario, protegerlo. Como si La Doctora afectuosamente le dijera:
El macrismo del agua bendita

“Daniel, ahora todo depende de vos, tenés cuatro años para recuperarte”.
En realidad, con Scioli, ahora La Doctora es extrañamente generosa. Casi solidaria. Hasta la perversidad. Como no lo fue durante la campaña presidencial de 2015. Cuando, en otro error ontológico, La Doctora le ajustó a Aire y Sol la tobillera electrónica de Carlos Zannini, El Cenador.

Ahora, mientras Cambiemos insiste con el macrismo del agua bendita, a través de la extinguida idea de la transparencia, La Doctora coloca, en la vitrina, la cuestión económica.
Es la fragilidad fundamental del TGR. La economía estragada por una concatenación de torpes pretextos. Por el placebo del gradualismo oral, y por una incertidumbre que se intenta legitimar con la fábula de la “herencia recibida”. Incomparable con la herencia que va a recibir el sucesor.
En la instalación del debate falso, hoy pretende plantarse que la economía puede complicarse si el macrismo (del agua bendita) pierde esta elección que dramatiza.
En realidad la economía está complicada de por sí. Por el desmanejo de una sobria incompetencia.
Es precisamente en este marco que La Doctora justifica la colocación de Fernanda Vallejos, a la cabeza de los legisladores. La muchacha mantiene el mérito de ser una desconocida, pero contiene la suficiente prepotencia para arrinconarlos en la más íntima debilidad.

Equivocaciones ontológicas

La ontológica equivocación del macrismo del agua bendita se percibe con claridad, sobre todo, en el MaxiQuiosco.
Aquí emerge Carrió como la auténtica Co-Conductora. La estructura de la Coalición se encontraba sostenida por tres pilares, pero ahora son sólo dos.
Del Radicalismo, acaso de lo que queda del pilar radical, resta suplicar por “la aparición con vida”. O entregarse al obligatoriamente emancipado Martín Lousteau, el Personaje de Wilde.
El macrismo del agua bendita

Resulta que Carrió, que es auto-referencial hasta la patología pero que no come vidrio, ni quema billetes en público, dista de conformarse, como los radicales, con los caramelos de madera de los salarios. Ni con los chocolatines de plástico de las diputaciones. Las que corresponden, para los cuadros de la Coalición Cívica, por derecho divino, natural. La Demoledora va también por los premios superiores. A los bifes, como los leones. Se lo puede percibir al estampar a Fernando Sánchez, el escudero fiel, en el territorio hegemónico de Marcos Peña. En los quince metros decisivos del despacho presidencial. Donde tallan los Ceos con sus móviles tableros de control, Gustavo Lopetegui, Luz de Mis Ojos II, y Mario Quintana, Luz de Mis Ojos I, que ya se supone habilitado para la categoría superior de la política.
Es el lugar exacto donde suelen activarse los mecanismos de las toma de decisiones. Donde los radicales ni siquiera pueden, según nuestras fuentes, husmear.

Llama por lo tanto la atención que Rodríguez Larreta, el desangelado que sabe más de poder real, le entregue finalmente su destino estratégico al antiperonismo más racional, que en la primera de cambio va a ir por los pliegues de su cabeza calva. Después de haberse ingeniado, con ductilidad, para fragmentar a la oposición de plastilina. Para estimular simultáneamente a las bandas del peronismo metropolitano e inventar el massismo en la capital, sólo para acorralarlo a Sir Lousteau.
Ya se acepta que a nadie que mantenga alguna identidad peronista, así sea originaria (como la del rojo Santilli), nada tiene para hacer en el Tercer Gobierno Radical, rigurosamente tomado por el neo gorilismo.

Carrió resultó eficaz, hasta aquí, para demoler a los adversarios pegoteados por el membrillo de las corruptelas. Pero tal vez resulte menos eficaz para sostener los latrocinios que transcurren en el MaxiQuiosco.El macrismo del agua bendita

Los que cotidianamente, según nuestras fuentes, se acumulan. En la caja inagotable del macrismo de agua bendita se encuentra tarifada hasta la respiración. Ampliaremos.

Picarse el boleto

Al elevarla a Carrió, hasta transformarla en su aliada más consistente, Mauricio pica, irresponsablemente, su propio boleto.
De ningún modo Carrió va a legitimar, para la evaluación, la sucesión de despojos que brotan caudalosamente entre las obras simultáneas que dificultan el tráfico vehicular. Como los piquetes que van a proliferar, y que ni se imaginan cómo evitar. Ni tampoco Carrió va a legitimar las golosinas perfectamente descriptibles que suelen despacharse en el MaxiQuiosco, que hoy El Geniol atiende como si le perteneciera. Para mantener, cabe consignarlo, hasta las vagancias de otras administraciones.
El cierre vulgar de las listas para la costosa inutilidad de las PASO revela, en principio, y por último, la presencia del macrismo del agua bendita como casi exclusivo movimiento nacional. Sólo cuestionado, hasta hoy, por dos gravitantes fuerzas provinciales, difícilmente trasladables, por ahora, al resto de la república.
El Ciudadanismo de La Doctora, fuera de Buenos Aires, no registra siquiera atisbos de existencia.
Y la Franja de Massa, 1País, resulta considerable apenas en el ámbito doméstico. Parroquial. Sin nada más allá. En las provincias menos mediáticas que aportan, por si no bastara, por el capricho de la democracia, la misma cantidad de senadores que la provincia inviable y el MaxiQuiosco.

 
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Tesis Puerta

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Teoría para entender esta interna kirchnerista menor. “Ser peronista es muy fácil y simple”.
Para ser radical hay que estudiar, recibirse de abogado, hablar de la república. Para ser marxista hay que leer mucho. Mejor es ser peronista.
“Basta con decir que se es peronista y automáticamente ya se lo es”.
Tesis innovadora que eleva el pensador Ramón Puerta, El Presidente Breve. Peronista cultural que hoy participa del movimiento macrista.
Pero dejar de ser kirchnerista y renovarse, es también fácil. La línea de razonamiento es similar. Aplicar la Tesis Puerta.
Basta con tomar distancia de La Doctora para no ser más kirchnerista. La mera acción resulta suficiente para purgarse.
Aunque quien se purga haya cobrado hasta el último sueldo de diciembre de 2015. Con vacaciones incluidas.

Revolución delictiva

Con La Doctora y Alberto Fernández, El Poeta Impopular, la Argentina iba a ser como Alemania. Lo sostenían durante la campaña de 2007. “Cristina, Cobos y vos”. Financiada por las droguerías indignas.
Tesis PuertaEntonces La Doctora y Alberto traficaban la “superior calidad internacional”. Deliraban con el gobierno ideal. Sin el desfile cotidiano de la “marroquinería política”, ni retornos piadosamente espirituales. Sin el menor aroma a la irregularidad. Los inescrupulosos, con los dedos pegoteados por el membrillo, iban a quedarse afuera.
Como Ricardo Jaime, Señor de los Subsidios, que tenía licencia de corso para recaudar. O el omnipresente Julio De Vido, El Pulpo.
Alberto prometía cargárselos. Con el aval de La Doctora.
Para marcarle la cancha a “estos dos giles”, y demostrar quién mandaba de verdad, antes que asumieran, Néstor, El Furia, ordenó:
“Julio y Jaime se quedan”.
Los constructores de la “superior calidad institucional” de Alemania debieron acatar. Comérsela.
Claro que La Doctora ni imaginaba que, diez años después, la condecorarían como Jefa de la Asociación Ilícita. Acontecimiento en materia delictiva. La mafiosidad heredada. Para sorpresa póstuma de Capone y Dillinger.
Tampoco La Doctora podía imaginar que Alberto, el ex Premier, en 2017 iba también a enfrentarla. Como jefe de campaña de Florencio Randazzo, El Loco, Ministro del Interior que se expandió entre la algarabía de los trenes.

El frepasito tardío

Capital legitimador. A La Doctora le queda la inapelable condición de candidata bonaerense.
Tesis PuertaDeficiente como Líder, catastrófica como Conductora. Escasos atributos para el oficio técnico del armado territorial. No basta con consultarlo, según nuestras fuentes, a Tito Lusiardo, alias Juanjo Álvarez, quien justamente “armaba” para Néstor. Hasta que en el acto de severa irresponsabilidad, El Furia tuvo la insensata ocurrencia de partir.
Ahora a La Doctora le responden los significativos mini-gobernadores. Relativamente dispuestos a dejar la marca PJ en la banquina, para acompañarla en el ampuloso Frente Ciudadano.
Los mini-gobernadores conforman la verdadera columna vertebral del peronismo de Buenos Aires. Suplen, en la jerga, a los sindicatos.
Le responden también peronistas culturales sueltos. Especialmente le resulta leal La Cámpora, invención del marido extinto. Grupo de incondicionales iniciado como Agencia de Colocaciones para fervorosos ganadores de sueldos. Controlado por Máximo, En el Nombre del Hijo.
Complemento del combo, el doctorismo mantiene al frepasito tardío. Unidos y Organizados. Honrosos buscapinas que sellan el optimismo histórico con partiditos de goma.
Los buscapinas le reservan a La Doctora el rol pendiente de líder antiimperialista, de protectora de los derechos humanos. Casi de izquierda. Para tormento de los izquierdistas de verdad. Austeros y hábiles como la señora Bregman, Del Caño o el eterno Altamira, Troskysta Académico.
A los exponentes del kirchnerismo duro les cuesta aceptar la existencia del kirchnerismo disidente. Tan culposo como volátil.Tesis Puerta Lo encabeza Randazzo. Es quien planta el desafío que le genera desconfianzas y agravios. Derivaciones de la interna kirchnerista menor, que mantiene de rehén al peronismo cautivo. Se disputa, por suerte, sólo en la inviable Buenos Aires.

Mieles del vampirismo

La Doctora ocupa la centralidad en la adversidad. Significa que hablar de ella, bien o mal, atrae el interés. Es el regodeo de la masacre.
Columnistas dominicales suelen sumergirse de cabeza en la destrucción literaria. La pulverización es reflejo del desprecio colectivo, insumo que sabe aprovechar Randazzo. Para recibir las mieles del efecto vampírico. Fortalecerse a través de la degradación de la ex jefa, que lo acompañaba a inaugurar vagones. Ahora es la rival. Aunque mantengan, según nuestras fuentes, ahorros en el mismo fondo de inversión. Hilos secretos que unifican la topografía de las Islas Seychelles con los rigores climáticos de Nueva Zelanda (nunca ampliaremos).

Otro renovador, al que La Doctora no quiere ver ni en fotografías, usufructúa la instrumental Tesis Puerta, para alejarse del mal kirchnerista. Es el ex Premier Juan Manuel Abal Medina, El Abalito.
En 2011, El Abalito aspiró a figurar como vice. Pero por su tendencia natural hacia el error, La Doctora prefirió escogerlo a Amado Boudou, El Descuidista. Hay registros gráficos del abrazo triste de felicitación. Del Abalito al Descuidista. Tesis PuertaCuando La Doctora había convocado en el anochecer de Olivos a los multitudinarios aplaudidores. Con asistencia perfecta. Se emocionó hasta Hugo Moyano, El Charol.

Enternecen los kirchneristas volátiles que se precipitan para aplicar la Tesis Puerta y clavar distancia del kirchnerismo duro.
Como Domínguez, El Lindo Julián. Supo proyectarse como Presidente de la Cámara de Diputados. Al extremo de anunciar, en 2014, el objetivo presidencial. Con magnitud católica, El Lindo Julián impulsaba la idea alfonsinista de trasladar la capital hacia Santiago del Estero. Paulatinamente declinó las ambiciones hasta postularse como gobernador junto a Fernando Espinoza, Argentino Ledesma. Perdieron ante Aníbal, El Chapo Trucho, que hegemonizaba la concepción de lo maligno, acompañado por la tobillera electrónica de Sabbatella.
Hoy El Lindo Julián aspira a ser diputado otra vez. Con Randazzo, su adversario íntimo de la Cuarta Sección Electoral.
A esta altura, Lindo Julián tal vez sospeche que Randazzo lo va a postergar. Como corresponde. Para optar por la potencialidad juvenil del Bali Bucca, El Tinellista, mini-gobernador de Bolívar.

Final con Ángeles

El ángel del randazzismo se nutre de La Doctora que declina, refugiada entre el frepasito tardío.
Consta que la animadversión, de la angelical clase media para arriba, es más redituable que nunca. Al alejarse se disuelven los pecados de complicidad por haber participado del esquema kirchnerista. Que era corrupto, en todo caso, desde el moisés.

Tesis PuertaAl aplicarse la Tesis Puerta, los randazzistas procuran redimirse ante la sociedad. Gratis. Sin recurrir, como Sergio, Titular de la Franja de Massa, a los ángeles morales de la señora Margarita Stolbizer.

Basta con apartarse de La Doctora para que mágicamente se borren las manchas de sopa.

Se cierra el despacho con la peripecia romántica de Fernando Navarro, El Chino. Randazzista de paladar negro, al que La Doctora tampoco quiere verlo más.
Con su pragmatismo admirable, Navarro supo atravesar por el mismo despacho. Atendido por la señora Alicia, La Fotocopia, o por la señora Carolina, la Ministro del Inquietante Pelo Mojado. Es que los pobres no pueden esperar.
En un asado con los “compañeros”, mientras contemplaba poéticamente el cielo, de pronto Navarro percibió que, entre las nubes, sobrevolaba un ángel con el rostro de Néstor Kirchner.
El Ángel emotivamente lo saludaba. Hasta inspirar un twit dulce, recargado de ternura.

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Radicales desencantados del Tercer Gobierno Radical

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En el Tercer Gobierno Radical abundan radicales que se sienten paradójicamente desencantados. Pese a tener colocados, en el plantel del Ejecutivo, 249 funcionarios nacionales del Partido, minuciosamente contabilizados.
Por las medialunas mojadas en los cargos no deberían quejarse. Pero se compadecen injustamente, por no gravitar en los mecanismos de toma de decisiones, de las que suelen enterarse, en general, por los diarios, cuando el pescado está cocinado y listo para consumir. Sin ir más lejos pasó con la previsible salida de la Canciller, señora Susana Malcorra, Susanita. Facturada como propia.
Susanita supo empoderar a diversos radicales de la diplomacia, pero también a un activo copador como Mauricio Salmoraghi, quien ahora mira hacia la puerta de salida del edificio de la Casa Casta. Esmeralda y Juncal.
Severos síntomas de ingratitud impiden percibir el beneficioso efecto comparativo, presente en la pregunta contra-fáctica:
“¿Qué hubiera sido del radicalismo si no colaba en Cambiemos?”.
Era real el riesgo de profundizar la paulatina decadencia, casi próxima a la práctica disolución.
Como también fue real que la candidatura de Mauricio Macri, el presidente del TGR, sólo adquirió cierta relevancia cuando la Línea Sanz, mal llamada Todo por Dos Pesos, se impuso en aquel Carnaval de Gualeguaychú.
Radicales desencantados del Tercer Gobierno RadicalEncabezaba la línea triunfante el mendocino Ernesto Sanz, Eterna Esperanza Blanca. En bordada consonancia con Emilio Monzó, El Diseñador, extraño peronista del macrismo.
Sanz pudo imponerse en Gualeguaychú sobre la Línea Cobos, la que orientaba El Cleto, sostenido en la inquietante Logia Santa Romana. Cobos es otro crédito mendocino, pero que impulsaba el acuerdo con la Franja de Massa. Junto con Gerardo Morales, El Milagritos.
En Gualeguaychú los radicales le brindaron a Macri lo que ansiosamente necesitaba. El esqueleto territorial. Para sumarlo al cóctel de la ética. De la transparencia imbatible por el agua bendita que emanaba desde la tercera pata del trípode. La señora Elisa Carrió, La Demoledora.

Parábola

Pese a las medialunas mojadas y mordidas, a los radicales que hoy comen caliente les cuesta aceptar la llamativa parábola política de Macri.
Nuestro héroe –Macri- se inició con Compromiso para el Cambio, la mutual macricaputista que derivaría en Propuesta Republicana, el Pro, aún imbuido de la filosofía macricaputista. Para conquistar en 2007 el Artificio Autónomo, la caja inagotable del Maxiquiosco porteño (donde hoy despacha Horacio Rodríguez Larreta, Geniol, 24 por 24).
Radicales desencantados del Tercer Gobierno RadicalOcho años después, gracias al trípode Cambiemos, Macri encara exitosamente en el desierto la conquista de la nación. Junto a los coalicionistas de Carrió y los radicales de Sanz (transferidos luego de José Rafael Corral, intendente de Santa Fe). Pero para gobernar, en adelante, como si no hubiera pasado nada, con los incondicionales mutualistas de Compromiso para el Cambio, en un retroceso que demuestra, en efecto, fortalecimiento. Ya sin Nicolás Caputo, el Ex Co, que se quedó cargado de reconocimientos morales pero afuera, en la banquina. Pero sí con Marcos Peña, El Pibe de Oro, que extiende su poder delegado como Premier, sostenido por la admiración casi apasionada de Macri, que lo supone, con motivos lícitos, un genio. Y sostenido por los pilares jónicos de la dupla Mario Quintana-Gustavo Lopetegui, Luz de Mis Ojos I y II. Son los que cargan con un tablero de control con rueditas para auditar a los ministros despersonalizados, apenas convertidos en encargados de área de la Argentina Socma (cliquear).
Cuenta Macri también con María Eugenia, La Chica de Flores de Girondo, en la gobernación de la provincia inviable. Una dulce Heidi artificialmente coucheada como leona feroz.
Ycuenta con Rodríguez Larreta, el entusiasta a cargo de las golosinas del Maxiquiosco.
Completa el circuito Carlos Grosso, Il Consiglieri, que para brillar en semejante grupo le basta con aquello que olvidó.
Y con el oportunismo conceptual del pensador Jaime Durán Barba, El Equeco, que es “caro pero el mejor”. Es el artesano que oficialmente hace ganar las elecciones. Y en simultáneo es el encargado de echarles Raid a los políticos deformados entre los siglos XIX y XX. Como Monzó, Carrió, y los radicales en general que suelen asediar cargados de curriculums. Con medialunas enarboladas. Para mojar.
Radicales desencantados del Tercer Gobierno RadicalDurán Barba marca la importancia de contar siempre con un Durán Barba. Útil para responsabilizarlo, en todo caso, del Raid. Para mantener alejados a los políticos molestos que simulan no saber que quien los espanta, según nuestras fuentes, es Macri.

Lección del XIX

Pero precisamente los radicales del siglo XIX le brindaron a Macri la primera alegría electoral.
Eduardo Tassano, médico como don Arturo Illia, hombre de Ricardo Colombi, escasamente sofisticado gobernador de Corrientes, le arrebató al peronismo la intendencia de la capital provincial.
Sorprendía la algarabía de los amarillos modernos que hegemonizan la idea del cambio y se imaginan, modestamente, como los dueños del futuro. Pero triunfaban los antiguos de las maneras superadas, rosqueros para exhibir en los museos de la post verdad.
El triunfo de Corrientes sirvió para que los radicales desencantados tomaran un poco de aire. Vitaminas saborizadas.
Menos que avanzar casilleros, los radicales desencantados procuran no retroceder. Se impone mantener, para la boina, los lugares que tienen conquistados. Aunque perdieron la Cancillería, usurpado territorio propio. Aunque por formación sea de la Casa Casta, el flamante Canciller, Jorge Faurie, El Breve, representa el eje de poder que anima Fulvio Pompeo. Una copia -Pompeo- del estratega brasileño Marco Aurelio García, pero reducido por los jíbaros. El eje de Pompeo desemboca en Peña, el que acapara. Y a Faurie prefieren facturarlo como peronista, pero se trata de un profesional que sobrevive airosamente a las turbulencias institucionales. Tan refinado como temible, y un gran experto en el desafío de ser ayudado por la suerte.

Dramas distritales

El desencanto de los radicales crece sobre todo por los dramatismos distritales que se les presenta en Córdoba y Santa Fe.
Radicales desencantados del Tercer Gobierno RadicalAunque según nuestras fuentes diste de ser cierto, los macristas envolventes les facturan falsamente que, en virtud del clásico entendimiento de Macri con el gobernador Schiaretti, fue que cayó la candidatura de José De la Sota, Cordobecista Profesional. Era el único que podía golearlos.
Este desplazamiento le permite al macrismo imponer, en el primer plano, a Héctor Baldassi, una persona de bien al que apodan La Coneja. O El Soplapito, en alusión a su pasado de referee. Y también a Gabriel Frizza, intendente de Jesús María, Reino del Salame. En desmedro de la dinastía radical de Los Mestre, quienes hoy gobiernan la capital. Pero cuentan aparte con otro Mestre, el hermanito, que se queda en banda y sin banca. La solución consiste en promoverlo a Mestre para otro puesto nacional, y así llegar a los 250. Como con Barletta, de Santa Fe, que se queda también afuera de la grilla.
Sin embargo Barletta, para Corral, es, según nuestras fuentes, ministeriable. Es que son varios los radicales ministros que salen a disputar por legislaturas. Como Julio Martínez, de La Rioja, encargado del área de Defensa, ministerio casi tan devaluado como el de Educación. O José Manuel Cano, de Tucumán, que se encuentra a cargo, sin fierros pero con rango de ministro, del caramelo de madera del Plan Belgrano, que pasa al olvido de la historia como Plan Coreano.
Para suplir en Defensa a Martínez, nadie piensa, por supuesto, en Rosendo Fraga, el ministro natural. Quien se anota en el bolillero es el radical Ángel Tello, hoy secretario de Asuntos Militares.
Pero crece la promoción del homónimo del gran cuentista Horacio Quiroga, de Neuquén, apodado El Pechi. Aunque quien les lleva alguna ventaja, según nuestras fuentes, es Oscar Aguad, El Milico, hoy encargado del área de Comunicación.
Después de haberle entregado en bandeja al Grupo Clarín mucho más de lo que pretendía, el ministerio de Comunicación no tiene motivos para ser. Ni continuar. Carece de identidad. El proyecto transversal consiste, según nuestras fuentes, en cesarlo.

Bienvenida al nuevo gurú

A cada Doctora le llega su Florencio Randazzo, El Loco. Y a cada Rodríguez Larreta le llega su Martín Lousteau, El Personaje de Wilde.
Radicales desencantados del Tercer Gobierno RadicalSir Lousteau es impulsado por el radicalismo de Enrique Nosiglia, El Cardenal Coti, y Christian Colombo, El Banquero que no se resigna. Lleva prendida la vacuna de la política.
Pero los radicales que ya mojaron, los que se aferran a las crocantes medialunas del TGR, le niegan a Lousteau la legitimidad radical. Prefieren entonces ir como adherencias de Carrió, aunque íntimamente les cuesta soportarla. Pero Carrió mantiene sus propios sermoneros para colocar. Y se reserva la autorización final para figurar en su lista. Aunque le propongan, incluso, al Hijo de Facundo. Facundito Suárez Lastra.
Al cierre del despacho, quien debería preocuparse, en adelante, es Durán Barba (“caro pero el mejor”).
Ocurre que acaba de aterrizar, en Ezeiza, otro gurú que supera, para los radicales, en inteligencia y capacidad de trabajo, al pensador ecuatoriano.
Ignacio Varela Díaz es el español de cierta relevancia que en España lo valoran casi tanto como lo detestan.
Varela Díaz llega para producirle a los radicales brotes socialdemócratas de densidad ideológica.
En principio, trasciende que el parlanchín español lo va a ayudar a Facundo Manes, Cisura de Rolando, a quien pacientemente se lo prepara, según nuestras fuentes, no sólo para 2017. También para el 2019, tal vez 2023.
Estrategia casi similar, para ser francos, a la de Sir Lousteau.

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2001-2017. Similitudes y diferencias

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Sobre “La importancia de ser senador”. La similitud que alarma alude al desastroso estancamiento de la Economía.

A favor de Fernando De la Rúa, presidente del Segundo Gobierno Radical, se contaba con un ministro de verdad, aunque ya declinaba. Y no con siete de escenografía, como Mauricio Macri, presidente del Tercer Gobierno Radical.

Igual que Néstor Kirchner, presidente del Quinto Gobierno Peronista, Macri supone que sabe de Economía. No quiere superministros. Les desconfía.

Consta que Domingo Cavallo, El Perro de Fuego (como Donald Trump) confiaba que, con su sola presencia e influencia, podía ser suficiente para contener la caída estrepitosa de la convertibilidad que había creado. Con el respaldo de Carlos Menem, Primer Presidente Peronista.

Mientras tanto, el país crecía sólo como riesgo. Y a Cavallo le costaba asumir que la canalla del Fondo Monetario Internacional le había picado el boleto. Se disponía a brindar un castigo ejemplificador a la comunidad internacional. Le negaban el crédito a la Argentina y le soltaban -irresponsablemente- la mano.

La otra similitud es cronológica. La agenda aporta las elecciones legislativas de mediano término. En 2001, la provincia (inviable) de Buenos Aires también elegía senadores. Eduardo Duhalde, presidente (de transición) del Cuarto Gobierno Peronista, competía con el radical Raúl Alfonsín, presidente del Primer Gobierno Radical.

Juntos, Duhalde y Alfonsín, muy pronto iban a demostrar que, en el país sepultado por crisis permanentes, ser senador es demasiado importante. Clave.

El “complejo de la Alianza”

2001-2017. Similitudes y diferenciasTambién debe rescatarse el fenómeno transversal de la corrupción. Epidemia que irrita la sensibilidad del “gobierno que mantiene el complejo de la Alianza”. (Es interpretación televisiva del brillante analista calvo).

Pero el caso de “las coimas en el senado”, intrascendente regulación institucional entre el Ejecutivo y el Legislativo, dista de compararse, en magnitud e intensidad, con las emanaciones tóxicas del volcán Odebrecht, con el tsunami de alcahuetes premiados. O con el espantosamente tratado litigio del Correo. Y con otros severos quioscos que motivan los modernos “conflictos de intereses”.

Para la sinopsis basta con apuntar otra definitoria similitud. Los desposeídos del conurbano bonaerense.

En 2017, se padece una situación de marginalidad infinitamente más grave que la de 2001. Con el antecedente de haber sido socialmente excitada por el kirchnerismo, que supo instalar las bases para la esfumada Revolución Imaginaria. La que suele evocarse, sin embargo, con lícita melancolía. Sobre todo después del Cambio, también Imaginario, que impulsa Cambiemos. El TGR del macrismo.

Pelota del déficit

2001-2017. Similitudes y diferenciasPese al fantasma de 2001, aún al acecho, las diferencias son notablemente sustanciales. Hoy Macri se encuentra mucho más fortalecido que aquel De la Rúa.

Por fantástica impericia, el TGR promueve la dramática necesidad de ganar en el territorio polvoriento que suele cargarse el país a babucha, entre precipicios.

Transformaron la elección, que debía ser un acto elemental, en una situación límite.
Los macristas obstinados se aferran al relato que tratan de creerse.

Para llevar a la práctica las reformas profundamente estructurales (que dictan los vibrantes exégetas del liberalismo), necesitan ganar en octubre. Para reducir la pelota del déficit que suele patearse, en Argentina, siempre para adelante. Con la parsimonia estética del tiro libre, como el que Macri ensayó para impresionar a los despreocupados chinos. O se patea hacia los costados, para hacer tiempo.
Ajustar, justo en las vísperas del verano, es desaconsejable. Peor que una demencia, es un error.

La furia de los desposeídos y castigados aún puede atenuarse por los planes placebos que distribuye la señora Carolina Stanley. En cambio, ya resulta improbable entretener a las capas medias que los vota, con la épica del relato sobre la herencia recibida.

El “mismo loco afán”

Pero la historia, en nuestro tango, no “vuelve a repetirse”. Aunque persista el “mismo loco afán”.

2001-2017. Similitudes y diferenciasAsí como los radicales llegaban a los puestos, en 1999, desde la centro-izquierda, en 2015 desembarcaban desde el centro-derecha. La dinámica del pragmatismo peronista la adoptaban finalmente los radicales. El entrecruzamiento era inevitable. Las maneras del Club Swinger se imponían, de pronto, para la política.

En 2017 la provincia es gobernada por la señora María Eugenia Vidal, La Chica de Flores de Girondo. El insumo primordial del TGR, enrolada en el bando del presidente. En 2001 se asistía a la cohabitación.

El presidente radical De la Rúa sentía, en la nuca, la respiración ascendente del gobernador peronista Carlos Ruckauf.

Aparte Macri, por suerte, conserva la figura institucional del vicepresidente. La leal señora Gabriela Michetti, La Novicia Rebelde.
Al pobre De la Rúa se le había quebrado muy pronto el Chacho Álvarez, que por entonces hegemonizaba el dilema moral y denunciaba las “manchas de sopa” de la corrupción.

Es el sitial que exactamente ocupa hoy la señora Elisa Carrió, La Demoledora. Desde la levedad de la diputación enfática, en su condición de estrella excluyente de las emisiones televisivas.

Con pasión auto-referencial, Carrió suele sacrificarse por la república y la humanidad. Emite denuncias espectaculares, que desacomodan al aliado. Su cautivo. Otro pobre presidente.

Como dato de color, debe rescatarse que Carrió se precipitó para solidarizarse, con “el mismo loco afán”, con Álvarez. Fue cuando Chacho ofreció el último recital en el Hotel Castelar. Para improvisar la explicación de la inexplicable renuncia. El arrugue de barrera, máximo cachetazo para la olvidable historia.

La yarará en la cama

2001-2017. Similitudes y diferencias“Lo felicito, presidente, logró desprenderse de la yarará que tenía en la cama”.
Lo escribió un cronista amigo de De la Rúa. Celebraba la liberación del moralista que se resistía al pragmatismo. Porque se había preparado, apenas, para la aprobación.

Aunque con frecuencia suele desubicarlo, dejarlo con pasmado rostro de distraído, Macri sabe que Carrió, con la barbarie ideal de la transparencia, le produce, hasta ahora, más beneficios que perjuicios.

Le cuesta, según nuestras fuentes, soportarla. Pero cree que logra, al fin y al cabo, la utopía de contenerla.

Aunque Carrió le marque el rumbo, lo acote, lo conduzca, le voltee amigos o familiares, lo haga quedar como un -digamos- distraído.
Y Carrió pueda, en algún próximo arranque, reiterar el equivalente escénico de Chacho Álvarez. Otro Hotel Castelar, que perfectamente puede representarse en el estudio de TN.

Para completar la sinopsis, se reitera que el pobre De la Rúa luchaba contra el déficit de la política y de la economía.
Macri no le encuentra la vuelta a la economía. Pero mientras tanto surfea gracias al viento de cola de la política (leer “El viento de La Mazorca”, cliquear).

La Doctora, Presidente del Sexto Gobierno Peronista, es la única que tiene patente de corso para confrontarlo. Con errónea frivolidad, los macristas suponen que semejante confrontación los beneficia.

Con la centralidad asegurada, en plena adversidad, La Doctora aún no blanquea su postulación para el senado.

Como aquel Oscar Wilde con “La importancia de llamarse Ernesto”, nuestro Eduardo Duhalde, El Piloto de Tormentas (generadas), en 2001 supo brindar la superior lección académica. Sobre “La importancia de ser senador”. De estar adentro de la Honorable Cámara de Senadores. Como tantos prestigiosos patriotas de la planta permanente.

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