Leandro Sánchez

Protestas docentes: 10 y 8 meses de prisión en suspenso para Gurina y Sánchez

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Condenan a Mónica Gurina y Leandro Sánchez por desobediencia judicial y entorpecer servicios, fuerte reacción sindical en Misiones

La jueza Marcela Leiva condenó a 10 y 8 meses de prisión en suspenso a los dirigentes docentes Mónica Gurina y Leandro Sánchez por los hechos ocurridos durante el acampe salarial de mayo y junio de 2024 sobre la avenida Uruguay de Posadas. La sentencia incluye tareas comunitarias, reglas de conducta y el pago de costas. Gremios anunciaron un paro en rechazo al fallo, que califican como “criminalización de la protesta”.

La resolución judicial se dio al cierre del debate oral en el tribunal unipersonal que encabeza la magistrada, y fue concordante con lo solicitado por la fiscal del caso, María Laura Álvarez. La causa se centró en la violación de una orden de desalojo emitida por el Juzgado de Instrucción 6 el 1 de junio de 2024, en el marco del prolongado conflicto docente que atravesó la provincia.

Una sentencia con impacto político e institucional

Durante el alegato, la fiscal Álvarez sostuvo que tanto Gurina —dirigente de la CTA Autónoma— como Sánchez —secretario general de UTEM— actuaron como coautores de los delitos de desobediencia judicial y entorpecimiento del normal funcionamiento de los medios de transporte por tierra, en concurso ideal.

La representante del Ministerio Público remarcó que ambos “sabían de la orden y aun así desoyeron el mandato judicial”, y subrayó el “grave perjuicio económico” que, según describió, sufrieron comerciantes de la zona durante las protestas.

“Ningún derecho es absoluto y todos deben ponderarse cuando se afecta a otros”, expresó Álvarez, calificando lo ocurrido como un “ejercicio abusivo” que vulneró derechos de terceros y “bienes jurídicamente protegidos”.

En consecuencia, la fiscal había pedido un año de prisión en suspenso para Gurina y diez meses para Sánchez, además de tareas comunitarias y costas. La jueza Leiva resolvió imponer 10 meses de prisión en suspenso a Gurina y 8 meses a Sánchez, además de ordenarles tareas comunitarias en ámbitos no escolares y reglas estrictas de conducta para conservar la libertad condicional.

El planteo de las defensas: protesta social, necesidad y ausencia de liderazgo probado

Los defensores Roxana Rivas, Eduardo Paredes y María Alvarenga solicitaron la absolución de ambos referentes sindicales. Argumentaron que las acciones del acampe se enmarcaron en el derecho constitucional a la protesta, en un contexto de reclamos salariales sin respuesta institucional y bajo un “estado de necesidad justificante”.

El planteo incluyó dos ejes centrales: La orden de desalojo no estaba dirigida de manera específica a los imputados, por lo que no se configuraría la desobediencia.Y no habría pruebas directas del liderazgo atribuido a Gurina y Sánchez en la organización de los cortes.

    La sentencia descartó estos argumentos y consideró acreditada la responsabilidad penal de ambos.

    Los gremios convocan a un paro y denuncian criminalización

    Tras conocerse el fallo, sindicatos docentes resolvieron realizar un paro el jueves, en repudio a lo que consideran una criminalización de las protestas salariales ocurridas el año pasado. La medida busca visibilizar el malestar por el precedente que, advierten, podría condicionar futuras manifestaciones en reclamos sociales o laborales.

    La causa, que puso en tensión el límite entre el derecho a la protesta y la operatividad de órdenes judiciales, abre un debate sobre la judicialización de conflictos gremiales en un contexto signado por la caída del salario real y los deterioros en las condiciones laborales del sector docente.

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    Comenzó el juicio contra los dirigentes sindicales Gurina y Sánchez por el acampe docente de 2024

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    El Juzgado Correccional y de Menores Nº 1 de Posadas inició el juicio oral contra los dirigentes docentes Mónica Gurina y Leandro Javier Sánchez, imputados por Desobediencia Judicial y Entorpecimiento del Normal Funcionamiento de los Medios de Transporte a raíz del acampe realizado en la avenida Uruguay durante el conflicto salarial de 2024. La causa fue impulsada tras denuncias de comerciantes de la zona, que aseguraron haber sufrido perjuicios económicos durante la protesta.

    El proceso, dirigido por la jueza Marcela Leiva, marca un precedente institucional clave para el debate sobre los límites del derecho a la protesta, el impacto económico de las manifestaciones y el rol de los sindicatos en un contexto social atravesado por reclamos salariales y deterioro del poder adquisitivo.

    El origen de la causa y la acusación: protestas, cortes y denuncias comerciales

    La investigación fue iniciada por la fiscal de Instrucción Nº 7, Patricia Inés Clerici, quien imputó a Gurina y Sánchez por los delitos de Desobediencia Judicial y Entorpecimiento del Normal Funcionamiento de los Medios de Transporte, luego de que el acampe docente instalara 15 carpas y concentrara a más de 500 manifestantes en la avenida Uruguay durante varios días.

    Comerciantes del corredor denunciaron baja de ventas, afectación del tránsito y dificultades operativas para el transporte urbano. En ese marco, la fiscalía solicitó agregar el testimonio del gerente de la empresa Tipoka como prueba. La defensa se opuso y planteó que “el Ministerio Público incumplió con los plazos en el ofrecimiento de pruebas”.

    En la audiencia inicial de este lunes se leyó el requerimiento de elevación a juicio y se acordó incorporar parte de la prueba testimonial por lectura, citando únicamente a cuatro testigos, entre ellos dos policías de Misiones.

    Previo al inicio formal del debate, la fiscal María Laura Álvarez propuso conceder una probation, medida que ambos dirigentes rechazaron. Por ello el juicio continúa. Los imputados están representados por Eduardo Paredes y María Laura Alvarenga.

    Gurina negó responsabilidad penal: “No somos culpables de nada, sólo pedíamos salario digno. Se juzga a una sindicalista en una época donde se mira mal a los sindicalistas”.

    Sánchez, con 20 años de docencia, sostuvo que las acciones fueron colectivas: “El derecho a la protesta es constitucional”.

    Ambos optaron por no responder preguntas.

    Primeros testigos: crisis docente, asambleas y la continuidad de un conflicto que se escaló tras el 1 de junio

    Los primeros testimonios evidenciaron el trasfondo económico y sindical del conflicto.

    Carlos Lezcano: “La desesperación hacía imposible pensar en términos de ilegalidad”

    El docente Carlos Lezcano afirmó que el deterioro salarial fue el detonante: Desde octubre de 2023 “empezó el ajuste al sector docente”. Señaló una “transferencia de recursos de las escuelas públicas al sector privado”. Aseguró que una maestra de grado cobra 618 mil pesos y tiene una obra social “que no funciona”. Describió que en la inscripción para la Policía se anotaron 5.000 jóvenes, mientras que “los profesorados están vacíos”.

    Sobre la protesta, precisó que la asamblea del puente Garupá decidió movilizarse hacia la avenida Uruguay y acompañar la protesta policial que ya cortaba el tránsito.

    Consultado sobre la ilegalidad del corte, sostuvo: “Había docentes que no podían comprarle un yogur a un hijo. La desesperación hacía imposible pensar en esos términos”.

    Lezcano también recordó que el conflicto se agravó tras la fallida reunión con el Ministerio de Hacienda el 1 de junio, y que el acta firmada el 7 de junio “no compensó la inflación”.

    Estela Genesini: “Nunca se consiguió nada sin protestar”

    En segundo término declaró Estela Genesini, secretaria general de UDNAM.

    Sostuvo que la protesta tenía objetivos salariales y también de denuncia institucional: “Nunca se consiguió nada sin protestar”.

    Recordó que antes del conflicto cobraban 250 mil pesos con FONID, frente a los 450 mil posteriores a las medidas.

    Describió el clima social del acampe: Docentes con décadas sin adherirse a paros se sumaron. La comunidad llevó alimentos. Muchos maestros comían allí y cargaban viandas para sus familias. Las decisiones se tomaban “siempre en asambleas”, no en mesas con el Gobierno.

    Además, mencionó que presentó denuncias administrativas contra Miguel Sedoff y Gilson Berger, por supuestas irregularidades vinculadas al ámbito educativo.

    Un juicio que reabre el debate sobre protesta, economía y legitimidad sindical

    El avance del juicio se da en un momento donde el rol de los sindicatos es objeto de controversias políticas y donde los conflictos salariales del sector docente se profundizaron por pérdida del poder adquisitivo, inflación y tensiones con el Ministerio de Hacienda.

    La jueza Marcela Leiva dispuso un cuarto intermedio hasta el miércoles a las 7.30, cuando declararán cuatro testigos —entre ellos dos policías— y luego se escucharán los alegatos.

    Gurina y Sánchez pidieron su sobreseimiento y reiteraron que las acciones fueron colectivas y decididas en asambleas.

    El proceso podría sentar criterio sobre la responsabilidad penal de dirigentes sindicales en protestas masivas, un tema central para la regulación de la conflictividad laboral y para la futura relación entre sindicatos, Estado y poder judicial.

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