MARCELO CAPELLO

Marcelo Capello: “Argentina no volverá a un dólar alto: sin reformas no hay competitividad”

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Tras el resultado electoral, la economía argentina abrió una nueva etapa. Con una lectura política favorable para el oficialismo y un clima financiero más estable, el Gobierno busca consolidar un paquete de reformas estructurales para recuperar competitividad y buscar la recuperación. Marcelo Capello, investigador y vicepresidente de la Fundación Mediterránea, analiza el escenario, la dinámica del tipo de cambio, las negociaciones con los gobernadores y las perspectivas de actividad.

¿Qué Argentina estamos transitando tras las elecciones?
Después de la elección, por el resultado, se alinearon los astros para que la economía tenga una nueva oportunidad. El oficialismo tendrá más votos en el Congreso: si suma Libertad Avanza, parte del PRO y algunos gobernadores dialoguistas, podría alcanzar la mayoría necesaria para aprobar reformas. Y cuando hablamos de reformas, hablamos de competitividad: laboral, tributaria, regulatoria. Son imprescindibles porque Argentina difícilmente vuelva a tener un tipo de cambio alto como en otras épocas. La oferta de dólares del petróleo y el gas va a crecer, y con un dólar real más bien intermedio, la competitividad tendrá que venir por una baja de costos.

Eso obliga a un trabajo político fino con las provincias.
Sin dudas. Y creo que el Gobierno lo ha leído. El discurso del Presidente la noche del triunfo fue más moderado, casi pensado para un resultado menos favorable. Luego no vimos tantos cambios de gabinete como ese tono sugería, pero hay un mensaje: sin diálogo con los gobernadores no habrá reformas. Hoy todos están yendo a reunirse con el nuevo ministro del Interior, Diego Santilli, con su “carpetita” de pedidos. Se está negociando el Presupuesto. No habrá plata para todo si se quiere mantener el equilibrio fiscal, pero sí un punto intermedio para destrabar apoyos y garantizar gobernabilidad.

El Fondo Monetario volvió a insistir en la necesidad de acumular reservas. ¿Es un punto crítico?
Sí. El FMI probablemente apunta a que Argentina revise el régimen cambiario: o dejar flotar o, si mantiene las bandas, comprar reservas hasta llevar el tipo de cambio cerca del techo. Creo que, por ahora, esa será la estrategia: sostener el esquema, pero con el dólar pegado al techo, que sube 1% mensual. El problema es que la inflación está algo arriba de ese número. Si la inflación de noviembre y diciembre no baja al 1,5% mensual, podría haber novedades. Caputo insinuó en una charla en Estados Unidos que no se cambiaría el techo, pero sí la velocidad a la que sube. Pasar del 1% al 1,5% mensual, por ejemplo, evitaría atrasar el tipo de cambio.

¿Está costando bajar la inflación?
La de octubre responde al salto del dólar preelectoral. La prueba de fuego será en los meses de noviembre y diciembre. Si en diciembre se perfora otra vez el 2% y se acerca al 1,5%, tal vez no haga falta acelerar el crawling. Pero si no, podría haber un ajuste. No sería una devaluación, sino mover el ritmo de actualización del techo de la banda. El objetivo es que el dólar no se atrase, porque ese fue el error del primer tramo del gobierno.

Hay una macro más ordenada, pero la economía doméstica sigue estancada. ¿Ves un repunte?
Sí, va a haber recuperación. La actividad está prácticamente estancada desde el primer trimestre. Pero no veo un boom, porque los booms suelen venir por consumo y eso depende de salarios y jubilaciones. Las jubilaciones van atadas a la inflación y los salarios medidos en dólares están en un nivel intermedio, un promedio de largo plazo. Difícilmente suban por encima del tipo de cambio sin generar atraso cambiario. Entonces la recuperación vendrá por otro lado: por el crédito.

¿Ya se está normalizando?
Sí. Está bajando la tasa, van a bajar encajes, y eso reactiva el crédito, tanto para consumo como para inversión. No generará un boom, pero sí una recuperación más tranquila. Y si se suma la inversión en petróleo y gas, que ya está ocurriendo, podemos tener un crecimiento menos explosivo pero más sostenible. Más lento, pero más duradero.¿Cuáles son los tres pilares clave para esta segunda etapa?
Equilibrio fiscal, competitividad y financiamiento externo. Con equilibrio fiscal y un tipo de cambio competitivo, más acceso al crédito internacional para pagar vencimientos, Argentina podría iniciar un proceso de crecimiento sostenido. El punto más débil es la competitividad: requiere reformas y requiere un régimen cambiario que no atrase. Y sobre todo, reformas que bajen los costos no salariales: impuestos, logística, cargas para producir. No se trata de bajar sueldos, sino de bajar el resto de los costos que asfixian a la producción. Si eso no se logra, seguiremos en una economía que no despega.

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