marihuana

En lo que va del año se hicieron 200 procedimientos contra el narcomenudeo en Posadas

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En el marco de un intenso operativo de prevención y paralelamente de combate contra el narcomenudeo en zona de San Isidro, anoche a las 21 sobre la avenida 210 los efectivos de la comisaría 15ª persiguieron a un motociclista sin luces que intentó evadirlos.

A la altura de una planta transformadora de EMSA, los policías interceptaron a Francisco quien iba al mando de una Honda CG 125 CC y en la huida dejó caer una mochila en cuyo interior había un ladrillo de Cannabis presumiblemente para la venta.

Posteriormente los integrantes de la Dirección Toxicomanía  constataron que el peso era de un 1 kilo.

Interviene el Juzgado Federal de Posadas.

 

200 procedimientos

Con el trabajo realizado anoche en San Isidro, los procedimientos realizados por la Policía de Misiones-en lo que va de este año-ascienden a 200 en el marco del combate al narcomenudeo y narcotráfico.

En cada de uno de los operativos realizados de enero a la fecha prevalecieron los casos de incautación de estupefaciente al menudeo, tanto en zona rural como urbana. A propósito de ello anoche se golpeó en una zona considerada en el mapa de la venta de marihuana y prosigue las acciones en la zona.

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La coordinación entre países y fuerzas de seguridad es clave para el combate efectivo al crimen organizado

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En la Argentina hay apenas quince condenas por lavado de dinero. Quince. El dato es revelador de cómo todavía falta un largo camino por recorrer en el combate al crimen organizado, que tiene al narcotráfico como una de sus patas principales, pero que incluye el contrabando común, la trata de personas y hasta el tráfico de armas en las fronteras entre Argentina, Paraguay, Brasil y Uruguay.

Esa realidad no es demasiado distinta a los demás países del cono sur, cuyos fiscales, fuerzas de seguridad y jueces, debatieron en Posadas durante dos días en la cuarta jornada de Cooperación Internacional entre el ministerio de Seguridad y el ministerio Público.

En el panel de cierre, el juez federal de Mar del Plata, Santiago Inchausti, admitió que hay una mora judicial en el ataque al lavado de activos, que se contradice con el creciente decomiso de drogas, profundizado por la actual gestión. Se estima que el contrabando genera un movimiento económico de dos billones de dólares por año, de los cuáles, unos 320 mil millones corresponden al narcotráfico.

Gabriel Pérez Barberá, fiscal general y titular de la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (PROCELAC), coincidió con el magistrado y admitió que el lavado de dinero no está entre las principales causas resueltas por la Justicia, que sí tiene un cúmulo de causas por narcotráfico. “Las leyes están, pero no hay efectividad. Lo que demuestra que todavía se trabaja en compartimientos estancos”, señaló.

Partiendo de esa base, la conclusión del encuentro que tuvo en el cierre al vicegobernador Oscar Herrera Ahuad y al ministro de Gobierno, Marcelo Pérez, fue que hay que profundizar no sólo el trabajo en conjunto, sino la unificación de criterios legislativos, la coordinación de fuerzas de seguridad y el intercambio de tecnología.

La tarea es ardua, más allá de la disposición de los funcionarios y operadores de justicia. Las legislaciones son similares pero no idénticas y a veces las trabas burocráticas pueden paralizar una operación o, peor aún, arruinarla. Los expositores coincidieron en que los avances legislativos muchas veces llegan tarde, por lo que los jueces y fuerzas de seguridad deben suplir las carencias con ingenio. Hasta el wathsapp se convirtió en una herramienta para acelerar procedimientos conjuntos que podrían demorar días a través de los vericuetos legales que determinan las Cancillerías.

Gustavo Abrazián, representante de la Unidad de Información Financiera en Misiones y el litoral, aseguró que el organismo está a disposición para las investigaciones sobre el patrimonio de los narcotraficantes y aseguró que la directiva es “ir por los bienes” generados a través de los delitos.

Sin embargo, la forma de trabajar todavía dista mucho de ser la ideal. Aunque hay cooperación institucional, las normativas son distintas. En Uruguay, por ejemplo, se lidia con el narcotráfico aéreo y terrestre, además de trata de personas y tráfico de armas desde el sur de Brasil. También llega marihuana en barcazas desde el Paraguay, pasando por territorio argentino.

Yannet Ferrero Álvarez, la fiscal a cargo de la Fiscalía Especializada en Droga del país oriental, contó que trabajan con una ley de combate al crimen organizado que incluye la colaboración con otros países y la trata de personas, armas y lavado de dinero interno y transnacional. Los bienes decomisados a narcos van a remate y con eso se financian centros de recuperación de drogadictos.

La funcionaria contó una anécdota que diferencia a Uruguay de la Argentina: “En un operativo en el que buscábamos una avioneta con droga, apostamos a francotiradores de la Policía para detener a los narcos”. En el país de Mujica, la ley de Defensa permite el derribo de aviones que violen el espacio aéreo. En Brasil también, pero en Argentina eso no está permitido.

Ferrero Álvarez pidió potenciar el trabajo interdisciplinario a través de la Remp –Reunión Especializada de Ministerios Públicos-, donde participan las cancillerías, que pueden agilizar después la coordinación legislativa. “Hay que allanar el camino de las formalidades para realizar acciones rápidas. Tenemos los mismos problemas y se debe aggiornar el trámite para que haya un impacto en el crimen organizado”, sentenció.

Los funcionarios coincidieron, en la misma línea argumentativa del ministro Marcelo Pérez, que además del combate frontal a la oferta del narcotráfico, hay que trabajar en paralelo con la atención a la demanda. Misiones es también un ejemplo del trabajo coordinado entre fuerzas locales  y de Paraguay y Brasil. Gracias a eso, se logró el récord de más de 16 toneladas de marihuana decomisadas en 2016 y otras siete en lo que va de este año.

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Un mal que traspasa la frontera y se convierte en un problema de todos

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El “problema de las drogas” es una cuestión compleja y global; traspasa las fronteras y tiene un lugar central en la agenda de la mayoría de los Estados. Varía en cada pueblo y región, de acuerdo a su historia, sus componentes y su cultura. Este tipo de delito y sus derivados irrumpe en la sociedad, en los gobiernos, en la opinión pública y hasta en el propio sistema financiero. 

El narcotráfico es una industria ilegal mundial que consiste en el cultivo, elaboración, distribución y venta de drogas ilegales. Abarca no sólo a las drogas tradicionales, sino también a aquellas de producción sintética. La droga es un problema social que, sin dudas, nos afecta al conjunto. Entonces, el problema no es de alguno o de unos, sino de todos. 

Desde el 2016 la Provincia puso en marcha, junto al Ministerio de Seguridad de la Nación, lo que se llamó -primeramente- “Operativo Combinado Abierto Misiones” y luego -desde este año- “Operativo Conjunto Abierto de Frontera”, con el fin de llevar adelante procedimientos coordinados entre las fuerzas federales y las provinciales, en la lucha contra el crimen organizado. 

En lo que respecta a la Policía de Misiones, a partir de los lineamientos de política de seguridad, emanados del propio gobernador Hugo Passalacqua y ejecutados por la fuerza, reafirmamos el cambio de actitud frente a la problemática del narcotráfico.

A lo largo de 2016, las políticas de “Guerra contra las Drogas”, en cuanto a las intervenciones individuales de la Policía Provincial, han dado resultados en términos de secuestros, incautaciones, detenciones y desbaratamiento de organizaciones criminales históricos para la Provincia. Y, con muchísimo mayor impacto aún, en conjunto con otras fuerzas federales.

Es así que, el año pasado se incautaron más de 15 mil kilogramos de marihuana y en lo que va de 2017 la suma ya supera los 6.500 kilos. Me refiero, exclusivamente a la actividad de la Policía de la Provincia de Misiones. Además de incautarse, históricos de otras drogas como cocaína y sintéticas.

Debe tenerse muy en cuenta, que el crimen organizado no responde a un estándar o molde rígido de ordenación y conducta, muta -va cambiando- de acuerdo a las condiciones del “ambiente” en el que opera.

Es innegable que la Policía de la Provincia, en esta gestión del gobernador Passalacqua, ha hecho un giro de 180° en su actitud frente al crimen en general y en particular contra el narco. Por ello, este Gobierno de la Renovación, entiende que debemos seguir invirtiendo en equipamiento y apoyar a nuestra fuerza de seguridad policial. Esto permite seguir creciendo en respeto, prestigio y superarse día a día. La incorporación reciente de un helicóptero policial con cámara nocturna específica para la tarea y de un scanner de altísima tecnología y único en la región, son innovaciones tecnológicas que facilitarán la tarea a las fuerzas y dificultarán la labor del tráfico ilegal. Sabemos que falta camino por recorrer, pero vamos por la senda correcta; con poco hemos logrado -entre todos- mucho.

La necesidad del debate

En cuanto al trabajo coordinado entre el Gobierno Federal y Provincial hoy es vital y optimo; pero, tal vez sea el momento de comenzar a planear un debate sobre la creación de una Policía o sección interfuerzas altamente especializada; dando una “vuelta de tuercas” al actual Operativo Conjunto Abierto de Frontera Misiones (OCAF-Mnes). Para que -además de lo hecho- se trabaje únicamente con personal capacitado, experimentado, enfocado únicamente en el crimen organizado y -fundamentalmente- con amplios conocimientos sobre el terreno en el que trabaja, no es lo mismo la problemática en la frontera de Misiones que en Corrientes, para no ir muy lejos. Cuando no referimos a “conocimiento del terreno”, estamos pensando no sólo en la geografía, sino y fundamentalmente, a los actores sociales que la integran, a su idiosincrasia, a su cultura.

Como lo hemos dicho y oído muchas veces, el combate contra las drogas no es una tarea para unos pocos -menos aún sólo de la Policía o la Justicia- es un trabajo en el cual nos tenemos que involucrar todos, poderes públicos y sociedad civil.

Si realizamos un ligero diagnóstico de la situación a nivel país, el trabajo en conjunto con el Gobierno Federal es importante para que esta cruzada sea victoriosa. No debemos actuar solamente golpeando a la oferta, sino también interviniendo más profundamente sobre la demanda. Sobre todo, si observamos lo que ocurre en las grandes urbes, como por ejemplo en el conurbano Bonaerense, donde el narcotráfico es dueño de un nuevo orden social en determinados espacios.

El temor que se presenta es que ocurra una “federalización” del delito o comportamientos no deseados. Es decir, la migración desde las grandes urbes hacia el interior del país buscando nuevos territorios para operar.

Desde la demanda, el principio rector de la acción no es tanto la persecución de los delincuentes como objetivo absoluto o la incautación de mercancías ilegales. También lo es la contención de los efectos negativos que producen las riquezas criminales, como así la prevención y la disminución de las vulnerabilidades de las víctimas potenciales.

Por lo general, en las grandes urbes el deterioro se congrega en ciertas áreas o cordones sociales y afecta de manera más notable a determinados grupos de la sociedad, sin dudas a aquellos más vulnerables. Desde esta perspectiva, la labor debe enfocarse más en los lugares y sus componentes, y no sólo en los infractores.

Los beneficios del crecimiento económico de un país no repercuten automáticamente sobre los más perjudicados, que son aquellos que están excluidos del sistema. Se deben encontrar espacios complementarios entre el adelanto económico y la equidad social. Por ello, es imperioso y fundamental el sostenimiento y desarrollo de ciertas políticas sociales. Cuando no hay respuestas de contención social, la situación -va de suyo- tiende a agravarse.  Es preciso contener y desarrollar a la población más vulnerable de todo el país.

Indudablemente, las desigualdades sociales más graves no están solamente en la distribución de la riqueza, sino que están en la exclusión diaria de la vida social y económica, el acceso a servicios básicos, vivienda, educación, tecnología, etc. 

En principio, la delincuencia supone una elección subjetiva del individuo. Entonces, es bueno dejar en claro que no es la pobreza el determinante que incide en ciertas transgresiones, sino las exclusiones sociales y las profundas desigualdades que generan el caldo de cultivo para un orden social distinto o una subcultura.

Causas diversas

Si se ahonda más en la materia, debe saberse que el fenómeno de la seguridad es complejo y multicausal. Es decir, la inseguridad no obedece a una causa única. Como ejemplos y causales de la misma podemos mencionar: ausencia de valores o de moral, falta de oportunidades, desigualdad social, deserción escolar, mala elección del entorno, drogas, falta de trabajo, falta de cultura y educación, sociedad violenta, entre otros motivos.

La asociación pobreza-delincuencia supone abordar un tipo de esta última, ligada a una forma de vida. Pero existen muchas otras formas de delincuencia vinculadas a estándares de vida elevados o pudientes. Por ello el delincuente no pertenece a un estrato social, ni es sinónimo de rico o pobre. 

Pero sí, podemos decir que las personas que están excluidas carecen de acceso a derechos fundamentales, y obviamente desean y ambicionan como cualquier semejante: teléfonos, autos, televisores, zapatillas nuevas, etc. Cosas propias de un mundo globalizado e inevitablemente de consumo. Por ejemplo, se puede ver en una villa de Capital Federal el claro contraste de una forma de vida pobre con ciertos objetos de un mercado de consumo mayormente pudiente.

Fama, éxito y dinero son en general valores de una sociedad de consumo. Por tal motivo, los nuevos delincuentes del mercado, en su gran mayoría excluidos sociales, encuentran en el delito el camino rápido y de atajo para acceder al sistema de consumo.

Como se puede advertir, claramente podemos desmitificar que el problema de la seguridad lo debe resolver únicamente la policía, el servicio penitenciario y/o la Justicia.  

Falta de trabajo y familias desarticuladas.

Asimismo, que uno de cada tres argentinos es pobre, ya es una cifra oficial. Pero a lo que a jóvenes respecta, en su mayoría están desempleados y sin posibilidades de ingresar al mercado laboral, sobre todo en las grandes urbes del país. Muchos sufren desigualdades sociales profundas, están excluidos del sistema y sin perspectivas algunas de poder pertenecer.

Argentina tiene la tasa de desempleo juvenil más alta de América Latina (19,5%). Según algunos expertos, las dificultades de los jóvenes para insertarse en el mercado se explican -en parte- por los desajustes entre el sistema educativo y las necesidades del mundo laboral, pero también son consecuencia de la baja demanda del mercado.

También existe un desempleo velado, al menos por dos fenómenos: el desaliento y el subempleo inestable. El primero incluye a los jóvenes que ya no buscan trabajo, desanimados luego de una larga búsqueda sin resultados. En el segundo caso, hay jóvenes que figuran como ocupados en las encuestas, pero en realidad tienen empleos de muy baja calidad.

El alto desempleo multiplica las probabilidades de que los jóvenes caigan en la pobreza. En este sentido, casi 4 de cada 10 jóvenes (38,5%) son pobres.

Ninguna policía podría solucionar el problema de la pobreza, ni tampoco este otro factor de causalidad, que es la desarticulación de la familia como núcleo social y de contención. Hoy pocas familias por diversos motivos se sientan en una mesa a debatir proyectos de vida, preocupaciones y esperanzas. En nuestro país, muchas familias de los sectores populares y medios se dislocaron y se fueron desarticulando a diario, ante la creciente pobreza y desigualdad social.

Muchas personas sometidas a este tipo de situaciones que permiten la vulnerabilidad acaban desarrollando trastornos por el abuso de todo tipo de estupefacientes, incluido el alcohol. Y un sinnúmero de estos problemas son evitables si se ejerce sobre ellos una adecuada vigilancia y el correspondiente trabajo preventivo.

Por ello, cada inversión en contención y rehabilitación a las drogas rinde diez veces la cantidad invertida en reducción de delitos.

En este sentido, es importante ahondar más en el esfuerzo mancomunado y de cooperación fluida entre la Nación y las provincias como nunca se ha visto, a fin de lograr una actuación más coordinada y eficaz contra el delito, fundamentalmente, el narcotráfico. Repito, no sólo en represión, sino en contención y prevención.

Para ser viable, es necesario tener en sintonía de que, es imposible hablar del problema “de las drogas” desatendiendo la desigualdad social y la exclusión. La raíz del problema es severa, debido a la estructura que genera en comportamientos autodestructivos y criminales.

En teoría es evidente que la sociedad no funciona solamente apegada a una serie de “valores” y, de manera empírica, es irreal pensar que se puede desestimar la tentación económica de los negocios criminales en un contexto altamente materialista.

Para aquellos que están fuera del sistema o en estado de pobreza, al igual que la mayoría de los seres humanos, la búsqueda de sentido de dignidad y de realización personal es igual de importante que el sustento físico.

La seguridad pública no es otra cosa que el pleno goce y ejercicio de los derechos, libertades y garantías de todos los ciudadanos plasmados en la carta magna.

Sólo tendremos seguridad si nuestro norte se dirige hacia una sociedad más justa y equitativa. Porque la seguridad física está ligada íntimamente a la general. Todo un desafío de cara al trabajo futuro.

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Quemaron más de 10 toneladas de marihuana en Candelaria por un valor superior a los 180 millones de pesos

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El procedimiento ordenado por la Justicia Federal se concretó en el aserradero Induba, en la localidad de Candelaria, donde se incineraron 10.400 kilos de marihuana incautada en distintos operativos realizados en la zona Centro, en el marco del Operativo Conjunto Abierto de Frontera Misiones (OCAF-Mnes).

La quema del estupefaciente que representa otro duro golpe al narcotráfico en la Provincia fue supervisada por el juez Federal de Primera Instancia de Oberá José Luis Casals, el ministro de Gobierno Marcelo Pérez, el subsecretario de la cartera Ricardo Wellbach, y el secretario judicial Luis Villanueva.

Wellbach destacó que “es una etapa que concluye con satisfacción. Consiste en sacar del circuito esta cantidad de droga incautada en la Provincia de Misiones. Son más de 10 mil kilos que en dinero significan más de 180 millones de pesos”.


Además resaltó que “esto es muy importante, porque desactivamos algo que puede provocar mucho daño en la sociedad y que destruye vidas, no sólo lesiona físicamente al que consume, sino que destruye moralmente a muchos”.
“Creo que debemos redoblar el esfuerzo, esto no es ninguna meta alcanzada, es un paso más para seguir actuando con mayor contundencia, y que nos motiva a seguir luchando. Pero debemos redoblar el esfuerzo para que no tengamos que llegar a esta instancia, que directamente no haya tráfico”, agregó el funcionario.
Finalmente insistió: “Hay que sacar la droga del circuito y destruirla, pero fundamentalmente combatir para que no entre más al país”.

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Detienen al “florista” y descubren un invernadero de droga

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Tras un allanamiento en San Javier, la Policía descubrió cultivo de marihuana para la venta. Los investigadores requisaron el interior de lo que parecía una casa familiar pero en realidad ocultaba un precario invernadero con distintas especies de Cannabis.

Los investigadores requisaron el interior de lo que parecía una casa familiar pero en realidad ocultaba un precario invernadero con distintas especies de Cannabis. Detuvieron al dueño del inmueble al que investigan por infracción a la Ley de Estupefacientes.

Siguiendo la pista del supuesto “florista” del barrio Relocalizados de San Javier, Toxicomanía UR-VI junto con la comisaría local y Comando Radioeléctrico trabajaron varios días en la zona para llegar hasta una morada que puertas para afuera era familiar, sin embargo era un precario pero efectivo invernadero en el que se cultivaban distintas especies de cannabis sativa.

Esta mañana con orden del juzgado Federal de Oberá, la Policía de Misiones allanó la casa y descubrió fehacientemente un cultivo en pleno proceso. Como en ningún otro procedimiento, excepto Campo Grande donde se a fines de julio se hallaron cientos de semillas varias, en este caso se incautaron plantines de diversas especies presuntamente para la venta y de muy buena calidad, haciendo presumir que están siendo producidas según el clima.

En total se incautaron 6 macetas, 40 plantines y el fruto completo de una plantación hallada en la parte trasera de la casa.
Por estas horas la Dirección Toxicomanía analiza las propiedades de cada una de las especies de cannabis las cuales-según se presume-eran comercializadas a otros “cultivadores” de menor porte.

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