Mark Rutte

La OTAN enfría la tensión por Groenlandia con diplomacia silenciosa y refuerza el eje Ártico-Atlántico

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El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, confirmó que la Alianza trabaja “entre bastidores” para rebajar la tensión con Estados Unidos en torno a Groenlandia, a través de una “diplomacia reflexiva” y sin declaraciones públicas. La definición, formulada este miércoles en el Foro Económico Mundial de Davos, busca contener un foco de fricción entre aliados en un momento de máxima sensibilidad geopolítica, mientras la organización redobla su mensaje sobre la centralidad del Ártico, el Atlántico y Europa para la seguridad estadounidense y refuerza el compromiso con el gasto en defensa.

Rutte evitó pronunciarse de manera directa sobre Groenlandia y subrayó que “la única forma de abordar esta cuestión es mediante una diplomacia reflexiva”, una estrategia que, explicó, requiere discreción para preservar la capacidad de mediación. “No voy a comentar eso (Groenlandia)”, insistió, al recordar antecedentes de tensiones internas entre aliados —como las registradas entre Grecia y Turquía— en las que la conducción de la OTAN optó por no intervenir públicamente.

Diplomacia “entre bastidores” y control de daños entre aliados

El jefe de la Alianza Atlántica fue explícito respecto de los límites de su rol en el plano público: “Eso es imposible. ¿Por qué es imposible? Porque en cuanto lo haga, ya no podré ayudar de alguna manera (…) a otros líderes a rebajar la tensión”, afirmó. Y reforzó la idea: “Pueden estar seguros de que estoy trabajando en este tema entre bastidores, pero no puedo hacerlo en público”.

La postura quedó en evidencia luego de que el presidente de Estados Unidos publicara una captura de pantalla de un intercambio privado con Rutte, en el que el secretario general expresó su disposición a encontrar una salida consensuada: “Estoy deseando verte. Tuyo, Mark”, se lee en el mensaje difundido por Donald Trump. En paralelo, Rutte insistió en que el diferendo debe resolverse “de forma amistosa” y advirtió que “no es el problema principal”, en referencia a la guerra en Ucrania, por lo que manifestó su preocupación por un eventual desvío de la atención estratégica.

Groenlandia, el Ártico y la seguridad de Estados Unidos

Sin ingresar en definiciones políticas, Rutte encuadró el debate en términos de arquitectura de seguridad. Remarcó que la OTAN es “crucial” no solo para la defensa de Europa, sino también para la defensa de Estados Unidos, y sintetizó el enfoque geoestratégico de la Alianza: “Para que EE.UU. permanezca seguro, se necesita un Ártico seguro, un Atlántico seguro y una Europa segura”.

La referencia al Ártico coloca a Groenlandia en el centro de un tablero más amplio, donde la estabilidad regional y la coordinación entre aliados resultan claves para el control de rutas, la disuasión y la proyección defensiva. En ese marco, la diplomacia silenciosa aparece como un instrumento de gestión de riesgos para evitar escaladas innecesarias entre socios estratégicos.

Gasto en defensa, artículo 5 y presencia militar en Europa

En Davos, Rutte también abordó el debate sobre el gasto en defensa y el compromiso colectivo. Aseguró no tener “ninguna duda” de que, si se invoca el artículo 5 del Tratado de Washington sobre defensa mutua, Estados Unidos acudiría al rescate, al igual que el resto de los aliados, y subrayó que todos están “completamente integrados”.

El secretario general destacó un cambio de tendencia atribuido al actual contexto político: señaló que ocho grandes economías europeas —entre ellas España, Italia y Bélgica— y Canadá alcanzarán en 2025 el 2 % del PIB en gasto en defensa, cuando a principios de año estaban en torno al 1,5 %. “Ahora no soy muy popular entre ustedes porque defiendo a Donald Trump, pero realmente creo que pueden alegrarse de que él esté ahí, porque nos ha obligado a los europeos a dar un paso al frente”, sostuvo ante la audiencia.

Rutte añadió que Estados Unidos mantiene más de 80.000 soldados en Europa, pese a orientar crecientemente su defensa hacia Asia, y consideró “lógico” que Washington espere un mayor esfuerzo europeo. “Seguiremos teniendo una fuerte presencia convencional de EE. UU. en Europa también en el futuro. Y, por supuesto, el paraguas nuclear como nuestro máximo garante”, concluyó.

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EE.UU. endurece su postura sobre Groenlandia y desafía a Dinamarca

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este viernes que su país “va a hacer algo con Groenlandia, ya sea por las buenas o por las malas”, al considerar que la isla del Ártico es un activo estratégico clave para la seguridad nacional estadounidense. Las declaraciones, realizadas en la Casa Blanca, reavivaron la tensión diplomática con Dinamarca, generaron preocupación en la OTAN y provocaron una reacción inmediata de los líderes políticos groenlandeses, que rechazaron cualquier intento de anexión y reivindicaron el derecho a la autodeterminación del territorio.

Seguridad, geopolítica y control territorial en el Ártico

Trump insistió ante la prensa en que Estados Unidos no permitirá que Rusia o China “ocupen Groenlandia”, y sostuvo que, de no intervenir, el territorio autónomo danés podría quedar bajo la influencia de esas potencias. En ese marco, justificó una eventual acción directa al afirmar que “ahora mismo alrededor de Groenlandia hay destructores rusos, hay destructores chinos y, además, hay submarinos rusos por todas partes”.

El mandatario fue más allá al cuestionar la soberanía histórica de Dinamarca sobre la isla. “Admiro a Dinamarca, pero el hecho de que desembarcaran allí con un barco hace 500 años no significa que sean dueños de esa tierra”, expresó, reforzando su argumento de que Estados Unidos necesita controlar y poseer Groenlandia para poder defenderla eficazmente. “No se defienden los arrendamientos de la misma manera: hay que ser propietario”, afirmó, descartando cualquier esquema alternativo que no implique control directo.

La Casa Blanca no excluyó el uso de fuerzas armadas como parte de las opciones en análisis. Funcionarios del entorno presidencial, entre ellos el subjefe de Gabinete, Stephen Miller, y la portavoz Karoline Leavitt, señalaron esta semana que una acción militar no está descartada, pese a que Groenlandia ya manifestó que “no está en venta” frente a cualquier hipótesis de compra.

OTAN, diplomacia y advertencias cruzadas

Trump buscó despejar dudas sobre su relación con la OTAN, al asegurar que su postura sobre Groenlandia no implica un enfrentamiento con la Alianza Atlántica. “Estoy totalmente a favor de la OTAN. Yo salvé a la OTAN. Si no fuera por mí, ahora mismo no tendrían OTAN”, afirmó, en una declaración que apuntó tanto al frente interno como a los aliados europeos.

En paralelo, el secretario de Estado, Marco Rubio, mantuvo una conversación telefónica con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, en la que abordaron “la importancia de la seguridad en el Ártico para todos los aliados”, según informó el viceportavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott. En ese contacto también se discutieron los esfuerzos de Washington para impulsar una solución negociada al conflicto entre Rusia y Ucrania.

La diplomacia estadounidense anticipó además que Rubio se reunirá la próxima semana con diplomáticos daneses para conversar específicamente sobre Groenlandia, en un contexto de creciente inquietud internacional por el impacto que una acción unilateral de Estados Unidos podría tener sobre el futuro de la Alianza Atlántica y el equilibrio estratégico en el norte europeo.

La respuesta de Groenlandia: autodeterminación y rechazo a la anexión

Las declaraciones de Trump provocaron una reacción contundente en Groenlandia. Los líderes de los cinco partidos políticos con representación en el Inatsisartut, el Parlamento groenlandés, emitieron una declaración conjunta en la que defendieron el derecho del territorio a decidir su propio futuro.

“El futuro de Groenlandia lo deben decidir los groenlandeses. La tarea del futuro de Groenlandia se hace en diálogo con su gente y en base a las leyes internacionales y el Estatuto de Autonomía. Ningún otro país puede inmiscuirse en ello”, señala el documento, que reclama que cualquier definición se adopte sin presiones externas y sin la “intromisión” de otras potencias.

En el texto, firmado por el presidente autonómico Jens-Frederik Nielsen y respaldado por Pelle Broberg, líder del partido Naleraq, los dirigentes subrayaron: “No queremos ser estadounidenses, no queremos ser daneses, queremos ser groenlandeses”. Si bien ratificaron su disposición a cooperar diplomática y económicamente con Estados Unidos y otros aliados occidentales, dejaron en claro que la soberanía popular es un límite infranqueable.

Impacto político

Desde una perspectiva institucional, las advertencias de Trump introducen un factor de inestabilidad geopolítica en una región estratégica por sus recursos, su ubicación y su rol creciente en las rutas del Ártico. El planteo de una eventual acción “por las buenas o por las malas” tensiona los principios de derecho internacional, pone a prueba la cohesión de la OTAN y reactualiza el debate sobre la autonomía y la autodeterminación de territorios estratégicos en un escenario global marcado por la competencia entre grandes potencias.

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