El Presidente dio el discurso de cierre en la Conferencia de la UIA en Parque Norte. Afirmó que su gestión dejó “bases sólidas” para el crecimiento
El presidente Mauricio Macri sostuvo esta tarde que el país logró “muchos avances en los últimos cuatro años”, mientras aseguró que la Argentina se encuentra en “un camino de crecimiento sostenido”.
Así lo indicó en el marco de la 25ª conferencia industrial de la UIA en Parque Norte.
El primer mandatario resaltó que se alcanzó “el equilibrio comercial” y confió: “Si seguimos por el mismo camino, el año que viene vamos a tener superávit”.
“Los argentinos estamos apostando a un camino de crecimiento sostenido. Lo que necesita la industria es lo mismo que necesitan los argentinos: instituciones serias, confiables, además de un programa económico que promueva la competitivad de todos los sectores”, planteó el mandatario saliente.
Macri también destacó que su gobierno impulsó “medidas para reducir la presión impositiva y promover inversiones”, al tiempo que evaluó que “necesitamos bajar todavía más los impuestos”.
En relación a la política exterior, el Presidente consideró que su gestión “sanó” el vínculo del país con el “mundo” y destacó el acuerdo comercial del Mercosur con la Unión Europea, un convenio que calificó de “histórico”, una “oportunidad única” y una “hoja de ruta para profundizar el compromiso con la productividad y la competitividad”.
Y puntualizó: “Estamos convencidos que hay que apostar a un modelo exportador. Tenemos que seguir mejorando la infraestructura y la logística, que es la más cara de la región. Simplificando trámites para aligerar y fomentar la exportación”.
En un momento, Macri se refirió a la reforma laboral, un anhelo incumplido de su gestión. “En el último año y medio dialogamos con empresas y los gremios sobre la necesidad de modernizar las relaciones laboral. Habrá que seguir dialogando, porque ese es un tema central”, planteó.
“Si queremos una industria más fortalecida, tenemos que seguir debatiendo, defendiendo nuestras ideas, con libertad, sin miedo”, propuso para concluir.
Del panel de cierre también participó el titular de la UIA, Miguel Acevedo, quien al advertir sobre el complejo presente del sector, señaló que la entidad tiene la “intención de revertir la situación”.
Acevedo habló inmediatamente antes que Macri y destacó datos de la fuerte crisis que atraviesa el sector industrial, pese a lo cual el Presidente no acusó recibo.
El dirigente industrial afirmó que en los últimos cuatro años el sector cayó un 17% y se perdieron 150.000 empleos.
“Después de 8 años de estancamiento estructural y de dos años de caída profunda, quiero enfatizar el sentido de la urgencia”, postuló Acevedo.
Y evaluó que “la mejor manera (de crecer) es con un desarrollo económico sustentable, y esto se logra con un proyecto económico cuyo corazón sea la industria”.
Será tres días antes de la asunción de Alberto Fernández. El texto publicado en su cuenta de Twitter fue acompañado con un video de la marcha del 24 de agosto y de las otras 30 denominadas “Sí, se puede”, con las que el primer mandatario hizo campaña.
El presidente Mauricio Macri convocó este sábado a una marcha en la Plaza de Mayo para el sábado 7 de diciembre, tres días antes de la asunción del mandatario electo Alberto Fernández, con un video que difundió en redes sociales de Internet.
“7 de diciembre, 17hs., Plaza de Mayo #7D”, indicó el posteo que realizó esta tarde el primer mandatario en su cuenta de la red social Twitter.
El texto fue acompañado con un video que muestra imágenes de la marcha al Obelisco y a Plaza de Mayo del 24 de agosto en apoyo a Macri, y de las otras 30 denominadas “Sí, se puede”, con las que el primer mandatario hizo campaña en busca de su reelección.
La convocatoria fue realizada cuando el presidente con su familia permanecía en Villa Allende, Córdoba, donde llegó el viernes para descansar durante el fin de semana largo.
El Gobierno nacional publicó este viernes (8/11) en el Boletín Oficial el aumento del 8,7% que se aplicará desde diciembre a las jubilaciones. De esta manera, el incremento en todo el año llegará al 51%, pero quedará por debajo de la inflación prevista para 2019 que se calcula en el 55%. La jubilación mínima que hoy está en los $12.037,22 pasará a $14.067,93. También aumentan las pensiones y la Asignación por hijo. El Gobierno nacional viene de financiarse con los fondos de los jubilados por $11.000 millones.
Este miércoles (6/11) Mauricio Macri volvió a financiarse con los fondos de los jubilados mediante la emisión de letras en pesos y en dólares a ser suscriptas por el Fondo de Garantía de Sustentabilidad. El total asciende a $ 11.000 millones. Tras esto, se anunció este viernes (8/11) en el Boletín Oficial el aumento en los haberes jubilatorios que terminarán perdiendo con la inflación.
El Gobierno oficializó hoy que las jubilaciones aumentarán 8,74% a partir de diciembre, con lo cual el haber mínimo se ubicará en 14.067,93 pesos.
El incremento se formalizó por medio de una resolución de la Secretaría de Seguridad Social, publicada este viernes en el Boletín Oficial.
“Determínase que el valor de la movilidad prevista en el artículo 32 de la Ley Nº 24.241 y sus modificatorias, correspondiente a diciembre de 2019, es de 8,74%)”, según el texto oficial.
Con este nuevo aumento, la jubilación mínima pasará de $12.037,22 a $14.067,93; las pensiones no contributivas perciben el 70% de esos valores y la Pensión Universal del Adulto Mayor (PUAM) el 80%.
Por su parte, el primer tramo de la asignación familiar por hijo se incrementará de $2.525 a $2.746.
A lo largo de 2019, los jubilados habrán percibido cuatros subas en sus haberes: 11,83% en marzo, 10,74% en junio, 12,22% en septiembre y 8,74% en diciembre.
En total es un ajuste del 51,12%, que será menor a la inflación de todo el año, estimada en torno al 55%.
Así se repetiría lo ocurrido en 2018, cuando las jubilaciones subieron 28,5% en total y la inflación estuvo por encima del 40%.
El Poder Ejecutivo recordó que a partir del 1° de marzo de 2018, la movilidad de los haberes jubilatorios se determina en un 70% por las variaciones del Nivel General del Índice de Precios al Consumidor Nacional elaborado por el INDEC, y en un 30% por el coeficiente que surja de la variación de la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (RIPTE).
Los aumentos se aplican de manera trimestral en marzo, junio, septiembre y diciembre de cada año.
La movilidad abarca a unos 18 millones de beneficiarios, de los cuales 6,9 millones son jubilaciones y pensiones; 1,7 millón de Pensiones No Contributivas y Pensiones Universales para el Adulto Mayor, 5,2 millones de asignaciones familiares y casi 4 millones de Asignación Universal por Hijo (AUH).
El Presidente electo admitió que leyó “parte” del documento que preparó el Gobierno sobre la gestión de Mauricio Macri y la “herencia económica que dejamos”. Y lanzó, desde México: “Aunque queden 10 minutos de gobierno, les pido que paren con la mentira, porque hace dos años nadie pensaba que Argentina iba a tener la crisis que tiene y es producto de la gran inoperancia del Gobierno”.
Desde México, el presidente electo Alberto Fernández, salió con los tapones de punta a cuestionar el informe que preparó el Gobierno para defenderse y promocionar “la herencia” económica que deja.
“Aunque queden diez minutos de gobierno, les pido que paren con la mentira, porque hace dos años nadie pensaba que Argentina iba a tener la crisis que tiene y es producto de la gran inoperancia del Gobierno”, sostuvo este martes (05/11) Fernández.
Cabe recordar que ayer trascendió que, en plena transición, el Gobierno elaboró un informe en el que asegura dejar un punto de partida “mucho más sano” que el de 2015, justifica la reposición del cepo cambiario por el “miedo” de la gente respecto “a qué pueda pasar en el futuro”; e insiste en que el trazado por el actual jefe de Estado “es el camino correcto para tener un país mejor”.
“El país está listo para crecer. Sin magia, sin mentira y sin ficción, gracias al esfuerzo de todos los argentinos, hemos revertido la herencia de 2015”, sostiene el documento de 7 páginas que elaboraron Marcos Peña y Hernán Lacunza, titulado como “Ocho puntos sobre la economía” y que comienza con el capítulo “Sobre la herencia económica que dejamos”.
“Después de haber visto salir decenas de millones de dólares sin intervención del gobierno de Macri, en los últimos días fijaron una norma para impedir ese drenaje de dólares que hizo que las reservas hoy hayan languidecido del modo que ocurrió”, sostuvo Fernández durante una entrevista con el canal C5N.
El mandatario electo advirtió que “hay que decirle a la gente que este problema de la deuda no existía hace cuatro años y hace dos años nadie pensaba que la Argentina iba a tener la crisis de deuda que hoy tiene, que es producto de la gran inoperancia del Gobierno”.
Según publicó Clarín, en el informe realizado por el Gobierno se destacan los principales obstáculos que debió esquivar: “un Banco Central sin reservas y restricciones cambiarias para importar y viajar; un déficit fiscal brutal (7% del PBI) con una presión impositiva récord; un desempleo mentiroso y una pobreza estructural altísima; una inflación ya alta durante 8 años y en ascenso; un tipo de cambio atrasado, que perjudicaba la actividad productiva”.
También hay lugar para críticas a la gestión kirchnerista: se remarca que Macri recibió de Cristina Fernández de Kirchner“un Estado arrasado, dominado por punteros y copado por militantes y empresas públicas quebradas, y una crisis energética con tarifas atrasadas que se sostenía con permanentes cortes de luz y gas y se abastecía con carísimos barcos de gas licuado que venían de Venezuela bajo contratos muy dudosos”.
Finalmente, si bien admite que “es cierto que en 2019 hay problemas” y que “la inflación sigue alta“, reafirma que “el punto de partida para 2020 es mucho más sano”. Entre otras razones, apunta que “hay equilibrio fiscal primario“, una “menor presión tributaria“, que de todos modos “sigue alta”; expone que hay “un tipo de cambio competitivo que permite un comercio balanceado, sin sorpresas para el futuro”; y resalta que este será el cuarto año de suba de exportaciones, “algo que no pasaba hacía una década“.
Las mejoras en materia de infraestructura y el autoabastecimiento energético son otros de los logros que se destacan. “A fines de 2019 las condiciones estructurales de la economía argentina habrán mejorado sustancialmente”, concluye.
En ese sentido, en el eje número 2, referido al “programa económico“, delineado por Macri, el Gobierno pronostica que estos cambios estructurales facilitarán el inicio de Alberto Fernández. “En 2020 las exportaciones serán el motor más dinámico del crecimiento, con las cantidades exportadas cerca de su máximo histórico, con previsiones de buena siembra y cosecha; la maduración de algunas inversiones (como Vaca Muerta) y la tracción de Brasil como destino principal de nuestra manufacturas industriales”, puntualiza el informe.
El eje número 3 es la inflación: concede que todavía “sigue alta” y expone que se trata de un problema de “décadas” de “una economía que en forma permanente parece querer vivir por encima de sus posibilidades”. “Lamentablemente no se puede eliminar de un día para el otro, pero hemos dado los pasos necesarios para ver una reducción sostenida y sostenible”, indica.
Sobre la situación fiscal, el Gobierno remarca que “en 2019 el Estado argentino prácticamente va a alcanzar el equilibrio primario”, algo que es “una excepción en la historia económica de los últimos 70 años“. Y lo contrapone con la herencia recibida por Macri. “El déficit primario del séctor público consolidado en 2015 era de casi 4% del PBI, sin contar el incremento de la deuda flotante, la deuda no registrada con proveedores, los impuestos cobrados anticipadamente y los juicios pendientes con las provincias”, cuestiona.
Con respecto a la deuda, uno de los aspectos que más se le cuestionó al Gobierno, la explicación oficial es que “tuvimos que pedir prestado porque heredamos un déficit enorme y porque habían quedado muchas cuentas sin pagar del Gobierno anterior, como la de los holdouts“, explica el texto. “Dos de cada tres dólares que tomamos de deuda fueron para mejorar los plazos o las condiciones de deudas viejas o, también, para cambiar los acreedores”, resume. De todos modos, sostiene que si se mantiene un presupuesto equilibrado en los próximos años, “la deuda dejará de ser un problema”.
La situación energética es otro de los ejes que más cuestiona el Gobierno sobre el kirchnerismo. “Recibimos una situación dramática”, considera. Puntualiza que logró “el abastacimiento, que estaba destruido, diversificar la matriz y garantizar un suministro confiable para los hogares y las empresas”.
En cuanto al desempleo, según el Gobierno, hay un empate, ya que “está en niveles similares a los que dejó el Gobierno anterior”, aunque admite que “la cantidad de personas que trabajan sigue creciendo”. En ese contexto, expone que “el aumento del desempleo no se da por destrucción del empleo, sino porque más personas se vuelcan a un mercado laboral que no puede crear la cantidad de puestos necesario”.
Desde la consultora Analytica realizaron el siguiente informe político especial:
Argentina está a las puertas de un cambio político significativo: vuelve el peronismo. Pero vuelve con restricciones políticas no previstas. Ese cambio, a su vez, se da en un entorno internacional particular: en el mes de octubre, la región sudamericana se vio afectada por una ola de turbulencia e inestabilidad. Todas estas condiciones políticas pueden tener impacto sobre el perfil del gobierno electo.
Las elecciones del 27 de octubre en Argentina
El domingo hubo elecciones presidenciales, legislativas (50% de Diputados, 33% del Senado) y provinciales en algunos distritos, incluidas la provincia de Buenos Aires y la Ciudad homónima. La mayoría de las provincias ya habían adelantado sus elecciones de gobernador, con un saldo favorable a los candidatos del justicialismo. Tras las PASO del 11 de agosto que habían arrojado un resultado muy favorable para la fórmula Fernández – Fernández -47,8% a 31,8%- se esperaba una diferencia mayor. No fue tan así: de acuerdo con el escrutinio provisional Fernández obtuvo casi la misma cantidad de votos que en agosto -12,5 millones, 48,1%- mientras que Macri sumó más de 2 millones de votos -10,5 millones, 40,4%. Este aumento en el caudal electoral de Macri no hace al triunfo de Fernández menos contundente.
El Frente de Todos gana con casi la mitad de los votos y en 18 de 24 provincias; y va a tener dentro de su color político a la gran mayoría de los gobernadores (incluyendo las provincias de Buenos Aires y Santa Fe), mayoría absoluta en la Cámara de Senadores y la primera minoría (con capacidad de alianzas con las fuerzas provinciales) en la Cámara de Diputados. La meritoria remontada electoral de Macri no cambia el hecho de que Alberto Fernández tendrá en sus manos los resortes de la gobernabilidad. Su desafío no será la posibilidad de una obstrucción opositora -probabilidad baja- sino mantener unidad y liderazgo dentro de su propia coalición. Hay dos sectores internos que pueden tener disensos programáticos o intereses distintos a los del presidente electo: los gobernadores provinciales y el kirchnerismo liderado por la Vicepresidenta electa, Cristina Fernández. En una primera etapa luce poco probable que haya cortocircuitos, ya que todos están en el mismo barco y enfrentando juntos una situación financiera crítica. El futuro puede ser otra cosa.
Fuente: en base a www.resultados.gob.ar, escrutinio provisorio, 97,1% de mesas computadas
Lo que sí cambia el 40,4% logrado por Macri es el formato del acuerdo político y social que se propone el presidente electo, y las expectativas sobre la duración del gobierno de Fernández. Las PASO dejaron la sensación de un Cambiemos destruido y un emergente peronista hegemónico como en 2007; ahora, el mercado y el electorado creen que si Alberto Fernández no satisface las expectativas, Cambiemos podría volver en 2023. El no-peronismo demostró su fuerza electoral y Macri puede aspirar a ser el jefe de la nueva oposición. De hecho, si bien hay segundas líneas en gobiernos locales (Rodríguez Larreta, Vidal, los radicales mendocinos) el que logró la adhesión de los votantes fue Macri.
En lo inmediato, ahora el presidente electo deberá repensar el pacto político. La sucesión de un gobierno a otro será coordinada, y la convocatoria a un gran acuerdo dirigencial será una de las herramientas iniciales de Alberto Fernández para enfrentar a partir del 10 de diciembre un duro primer año de gobierno. Con el resultado de las PASO, la convocatoria a la “unidad nacional” lucía más sencilla: sentándose en una mesa con Lavagna, los gobernadores de todos los colores partidarios y algunos radicales ya había una foto del conjunto de la política. Con un Macri políticamente vivo, en cambio, la foto sin él no está completa. Pero Fernández pensaba en culpar a Macri de la crisis económica (de la “pesada herencia” a la “tierra arrasada”) y no en sumarlo a la mesa del consenso nacional. Probablemente Fernández ahora intente conformar un gabinete nacional más diverso y plural, y crear un consejo económico y social inspirado en la idea de Lavagna. No va a renunciar al método de la concertación política, aunque sus alcances tal vez terminen siendo un poco más módicos.
Cambio político en un entorno de cambios
El cambio político en Argentina es parte de un entorno regional de cambios. En Uruguay y allí los partidos conservadores se encuentran más cerca de volver al poder, tras 15 años de gobiernos del Frente Amplio. Argentina tiene por primera vez desde los años 70 un panorama incierto sobre sus relaciones bilaterales con Brasil, su socio estratégico principal. Y la mayoría de los países sudamericanos -Chile, Ecuador, Perú, Bolivia, Venezuela- atraviesa turbulencias internas de diferente tipo.
-En Uruguay hubo elecciones el mismo día que en Argentina, el 27 de octubre, y todo indica que el Frente Amplio está a las puertas de perder el poder tras tres períodos consecutivos (Vázquez – Mujica – Vázquez). Daniel Martínez, el candidato del Frente, obtuvo 37,2% contra el 32,2% de Luis Lacalle Pou (Partido Nacional, centroderecha). Solo 5 puntos de ventaja y van al ballotage en noviembre. El problema de Martínez es que las otras dos fuerzas relevantes de la elección del 27 ya declararon su apoyo a Lacalle y tienen un acuerdo para formar un gobierno de coalición. Ernesto Talvi, del Partido Colorado (centroderecha) logró 13,9% y el general Guido Manini Rios (Cabildo Abierto, derecha nacionalista) obtuvo el 11,8%. Martínez deberá enfrentar un difícil ballotage ya que las otras tres fuerzas sumadas superan el 50%, y el acuerdo anunciado seguramente tendrá impacto.
-En Brasil se plantea el interrogante acerca de cómo coexistirán Alberto Fernández y Jair Bolsonaro. Al comienzo de la campaña el presidente brasileño apoyó abiertamente a Macri y declaró que en caso de una victoria del Frente de Todos podría revisar la relación con Argentina y el MERCOSUR. Luego se moderó y dijo que ningún resultado afectaría las relaciones. Pero recientemente volvió a la carga, con declaraciones muy duras en contra del presidente electo. Los Fernández, Alberto y Cristina, apoyan a Lula y piden su liberación de la cárcel; Lula es el principal adversario de Bolsonaro. El presidente brasileño habló de la posibilidad de excluir a Argentina del MERCOSUR, algo que no tiene sentido jurídico. Sin embargo, no hay que subestimar la gravedad de la situación potencial, ya que Brasil es el principal aliado comercial de la Argentina y un presidente brasileño podría producir daños. El otrora país coordinador del ciclo político regional renunció a ocupar ese rol.
Asimismo, la región se está viendo sacudida, al igual que otras partes del mundo, por manifestaciones y protestas sociales violentas. No pareciera haber un hilo conductor ideológico: los insatisfechos con el aumento del transporte en Chile, los indigenistas en Ecuador, el antichavismo venezolano y la derecha boliviana no tienen ni coordinación ni elementos en común. El único elemento transversal pareciera ser la disminución del ingreso y la frustración de las expectativas económicas. Los aumentos en el transporte o las tarifas han sido detonantes clásicos de las protestas sociales en la historia de América Latina; sobre todo, de las manifestaciones callejeras desorganizadas. La hipótesis de que esto podía tener algún tipo de origen coordinado en el exterior (Venezuela, por ejemplo) no muestra evidencia ni demasiada lógica.
-En Chile, modelo de estabilidad política, económica y social, con amplias alianzas internacionales, las manifestaciones sociales y protestas -tanto de carácter violento como pacífico- se originaron con el alza del precio del pasaje de subterráneo (Metrovías) en Santiago. Luego se extendieron a otros puntos del vecino país, abriéndose a otro tipo de demandas. Piñera, a modo de respuesta, habló de “guerra” y declaró el “estado de emergencia” primero en Santiago y a partir del domingo 20 de octubre en la mayor parte del país, habilitando la intervención de las Fuerzas Armadas para mantener el orden público, designando a un jefe militar -el general Javier Iturriaga- el frente del operativo. Fue la primera vez que sucede algo de estas características desde la democratización de 1990. El “estado de emergencia” es una herramienta de la “Ley Orgánica Constitucional de Estados de Excepción” (Nº 18.415), introducida por la Constitución de 1980 y nunca derogada (ni utilizada). La izquierda política se opuso y denunció atropellos y represión; Bachelet terminó convocando a la Corte Interamericana de Derechos Humanos y a las Naciones Unidas, ya que se produjeron alrededor de 18 muertes durante los incidentes. Piñera terminó retrocediendo en la medida del aumento del metro y el estado de emergencia, y anunció medidas sociales compensatorias. Las protestas no son algo nuevo en Chile: las protestas estudiantiles y en contra del sistema privado de pensiones AFP ya habían sido sufridas tanto por Bachelet como por Piñera en su primer gobierno. Lo nuevo aquí fue la intensidad.
-En Ecuador el presidente Lenin Moreno anunció a principios de octubre una serie de medidas de ajuste del gasto público en dicho país, en el contexto de las condiciones impuestas por el Fondo Monetario Internacional tras el crédito vigente. Entre las medidas que más impacto causó se cuenta la eliminación del subsidio a los combustibles, que derivó en un aumento del transporte público y los productos básicos. Las protestas escalaron cuando los movimientos indígenas nucleados en la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador tomó partido. La intensidad de las manifestaciones y protestas, que incluyeron violencia, vandalismo saqueos y ataques a medios de comunicación –al igual que en Chile- y la toma de la sede del parlamento en Quito, generaron como respuesta, por parte del gobierno de Moreno, la declaración el 3 de octubre del “estado de excepción” a nivel nacional aplicable por 60 días. El 8 de octubre se sumó un toque de queda en la capital, Quito (Decreto Ejecutivo Nº 888), lugares aledaños y ubicaciones estratégicas, junto al cambio de sede de los poderes públicos a la ciudad de Guayaquil. La Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador decidió decretar también el Estado de Excepción para los territorios indígenas del país “ante la brutalidad y la falta de conciencia de la fuerza pública”. El 9 de octubre se suspendió la exportación de petróleo, ya que un centenar de pozos y el transporte del crudo (68% de la producción) habían sido afectados por las protestas; recién el pasado 20 de octubre se normalizó el comercio.
-En Bolivia el pasado domingo 20 de octubre se realizaron las elecciones presidenciales, con Evo Morales buscando su tercera reelección y siendo el candidato de la oposición el ex presidente Carlos Mesa Gisbert. Los resultados preliminares dieron a Morales ganador en primera vuelta, generando expresiones de protesta por parte de una oposición que denuncia fraude. Las protestas en las calles no han cesado. La Organización de Estados Americanos, observadora de las elecciones, apoya las denuncias de la oposición. El escrutinio definitivo decretó la victoria de Morales.
FODA del nuevo gobierno argentino
Los procesos políticos de América del Sur dan cuenta de una diversidad. Los análisis se han acostumbrado a dar cuentas de oleadas regionales y denominadores comunes ideológicos. Sin embargo, no hay demasiadas conclusiones que extraer al respecto. La política sufre en todas partes. Los gobiernos conservadores de Perú, Chile y Ecuador sufren crisis sociales y políticas, los presidentes socialistas de Bolivia y Venezuela enfrentan crisis institucionales, y en Argentina y Uruguay pierden los oficialismos de diferente color ideológico. El MERCOSUR, la iniciativa regionalista más estable de la región, enfrenta su mayor crisis potencial. Lo único en común en todos estas turbulencias simultáneas es que los países afectados enfrentan coyunturas socioeconómicas adversas que ponen presión sobre sus gobiernos. La variable económica sigue dominando.
En Argentina, el norte de Alberto Fernández será construir un peronismo de centro. Tal como dijo en el debate del 20 de octubre, un mix de recetas heterodoxas y ortodoxas. No va a romper con el kirchnerismo ni la propia coalición, ni buscará aliados por fuera como Menem. Su ministro de economía será la persona más moderada que encuentre dentro del conjunto de economistas que el Frente de Todos esté dispuesto a aceptar. Se propone estabilizar la macro y complementar con medidas más heterodoxas para incentivar la actividad. El kirchnerismo no va a interferir demasiado con la gestión de Alberto Fernández, ni pedirá muchos ministerios: Cristina lo puso ahí para que asuma el timonel de la crisis. Aunque ella se reserve la facultad de vetar nombres y los lugares del futuro, el presente es de Alberto Fernández.
La turbulencia política regional representa límites y oportunidades para Alberto Fernández. El límite es la alarma de la vulnerabilidad social: las violentas protestas en Chile y Ecuador como reacción a medidas de ajuste son un límite. Fernández no tiene vocación de ajustar, ya que su coalición va en sentido contrario, y además el contexto le advierte sobre ello. Cuando el FMI pida austeridad, Alberto Fernández va a utilizar a Chile y Ecuador como escudos. Hoy la política -kirchnerismo incluido- giró al centro pero las demandas sociales están ahí.
La oportunidad es el modelo político. En una región turbulenta y extravagante, que carece de liderazgo regional y cuyos gobiernos lucen inestables, un presidente de centroizquierda moderada al frente de una coalición sustentable y con metodología de pacto puede convertirse en un faro de razonabilidad política. Eso puede convertirse en un activo para un presidente que juega con cartas malas en el frente económico.