MEMORIA

Memoria no oficial

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La ausencia es una declaración. Es claro que al Gobierno nacional no le interesa la memoria como al anterior. Y no se le pide eso. Pero al menos, algún gesto de comprensión del dolor ajeno. Por las ausencias que nadie discute, salvo los funcionarios macristas y algún que otro procesista rezagado.

En cambio, se elige la confrontación, la provocación. Sobran los diputados con un burdo cartelito que pide “nunca más a la interrupción” del orden democrático. Interrupción. Como apagar la luz. Como frenar el tránsito. Puro eufemismo. No hubo interrupción. Hubo un golpe de Estado. Sangriento. Voraz. Con miles de víctimas. Un plan sistemático para destruir conquistas sociales e imponer un modelo económico cuyos efectos perduran y se repiten en el ahora. Los derechos humanos no tienen dueño, dicen los diputados. Con un cartel de Cambiemos. Una contradicción tras otra.

El ministro de Derechos Humanos, Claudio Avruj, afirma el mismo 24 de marzo que el número de 30 mil desaparecidos durante la última dictadura militar “fue una construcción”, pero “el ‘Nunca Más’ “indiscutible”, marca 8.500 personas” como víctimas del terrorismo de Estado. El Nunca Más no dice eso. Estima en 8.960 las personas que “continúan” en situación de desaparición forzosa al momento en que se entregó el informe, el 20 de septiembre de 1984, a menos de un año del fin de la dictadura. “Esa cifra no puede considerarse definitiva”, aclara la Conadep.

Pero Avruj va por más. “No procesamos todo lo que pasó en la dictadura porque la política metió mucho la cola“. La política. Un funcionario político desdeña la política. Casi como la vicepresidenta Gabriela Michetti, que pide, por las dudas, suspender –que sí es sinónimo de interrumpir-, las elecciones de medio término.

El año pasado, el presidente Mauricio Macri lo tuvo más liviano, al acompañar a Barack Obama a recorrer el Parque de la Memoria. Ahora se fue a Holanda.

Los gestos del Gobierno y de sus representantes son innecesarios. Nadie les pide que sean lo que no son. Pero quienes llegaron para cerrar la grieta, no hacen más que profundizarla. En la calle, miles de argentinos en todo el país volvieron a refrescar la Memoria, que va mucho más allá de la violencia de los militares. La dictadura puso en marcha un proceso de concentración económica cuyos efectos perduran hasta hoy. Muchos grandes grupos se hicieron fuertes en negocios con el Estado, obra pública o la estatización de la deuda. Socma, la empresa de la familia presidencial, no está fuera de esa lista.

Hay que hablar de responsabilidad empresaria y no de complicidad con la Dictadura”, advierten las investigadoras Victoria Basualdo, Andrea Copani y Alejandra Esponda. Rastrearon pruebas de cómo las empresas aportaron logística, medios, recursos y cuadros a los mandos del gobierno. Un compromiso mucho más allá de la “complicidad”. El caso emblemático es José Alfredo Martínez de Hoz, de directivo de Acindar a ministro de Economía. Pero hubo una enorme cantidad de firmas que escalaron posiciones y se expandieron hasta posiciones oligopólicas gracias la sintonía fina con la dictadura. Esos efectos perduran hasta hoy. El mismo modelo económico de la Dictadura volvió con fuerza durante los 90 y está más vigente que nunca. El negocio de los derechos humanos, que cuestiona el oficialismo, tiene su contracara potente aunque invisible.

Poner un manto de olvido, pretende ocultar que la historia se repite. Entonces, como ahora, lo que estuvo en juego es un modelo económico en el que pocos ganan y muchos sobran. La dictadura endeudó al país en 45 mil millones de dólares –más la estatización de la deuda privada-, en un record que se rompió en el primer año de Cambiemos: durante 2016 Argentina emitió deuda por más de 50 mil millones de dólares, a una tasa promedio mayor que el resto de los países de Latinoamérica y en una vorágine que no se detiene. Ahora se emitirá deuda hasta en francos suizos.

Pese a que la deuda se tomó para “reestructurar” vencimientos y achicar el déficit, el déficit creció en comparación con la última etapa del kirchnerismo. Para controlar la sangría, la receta es idéntica a la usada en los 90. El ajuste. En esa palabra puede resumirse el acuerdo impulsado por Nación para un nuevo “pacto fiscal” que obligará a las provincias a achicar sus gastos de acuerdo a la inflación oficial.

Las recetas que emanan de los economistas de Cambiemos no tienen demasiados resultados positivos para exhibir. Los datos oficiales son contundentes. La economía se contrajo 2,3 por ciento en relación a 2015, cuando había crecido 2,6 por ciento.

Lo peor es que no hay repunte a la vista. En febrero volvió a retroceder 2,3 por ciento y 1,4 por ciento si se compara el bimestre. La actividad industrial sufrió una caída del 9,5 por ciento en febrero, según FIEL, una de las más fervorosas consultoras ortodoxas.  

La lluvia de inversiones prometida se convirtió en una angustiante sequía. La inversión, cayó 7,7 puntos en el último trimestre de 2016 y finalizó con una baja de 5,5 en el acumulado del año.

Solo algunos sectores concentrados de la economía celebran el cambio. Pero otros, sufren horrores. Cerró Moño Azul, tradicional firma de frutas. Sancor está a punto de despedir mil trabajadores. Puma bajó las persianas de sus fábricas porque no puede competir con la importación. La producción de las economías regionales sufre por igual en todo el país.

La yerba mate, que durante los años de plomo fue testigo de la persecución de productores y una enorme concentración, vuelve ahora a sufrir por los bajos precios, lo mismo que ocurrió en los 90. Solo el enorme esfuerzo del Gobierno provincial logró ponerle fin a una protesta que se extendió por casi dos semanas con los productores reclamando medidas de fondo al Instituto Nacional de la Yerba Mate.

La Provincia decidió volcar 200 millones de pesos para que pequeños secaderos y cooperativas compren la yerba al precio oficial, mientras que el INYM, a regañadientes, se hará cargo de los intereses financieros de las operatorias bancarias. El desdén con que la Nación trató la problemática yerbatera quedó en evidencia cuando el secretario de Agricultura, Santiago Hardie pegó el faltazo a una reunión cumbre, cuando los ánimos ya estaban caldeados. La excusa fue no haber conseguido pasajes de avión para llegar hasta Misiones.

El levantamiento de la protesta se logró después de que el INYM se comprometiera a mejorar la fiscalización y el establecimiento de cupos de cosecha y de nuevas plantaciones. No fue el mejor acuerdo, pero fue el acuerdo posible. No debe pensarse que las soluciones ya están logradas, sino que es un paso hacia ellas.

Uno de los avances del acuerdo es que la cupificación de cosecha alcanzará solo a quienes tengan más de 25 hectáreas. De este modo, se protege al pequeño productor, que es el más afectado por la suba de costos. Los productores, de todos modos, siguen en estado de alerta y es casi un hecho que volverán a paralizar la cosecha mañana, al menos en la zona norte, ya que no hay ninguna garantía de los secaderos de pagar el precio oficial.

Las industrias misioneras aceptaron las condiciones del acuerdo, pero también reclaman que se controle a las empresas extrafronteras, que, con su volumen de compra, rompen el mercado, tirando los precios hacia abajo y generando una competencia desleal.

Los datos oficiales –escondidos bajo siete llaves- revelan que la industria misionera perdió terreno ante Corrientes y especialmente ante Molinos, que compra yerba y la cola a bajo precio en los supermercados del país. Hace algunos años, la porción misionera del mercado era del 82 por ciento. Hoy llega al 63. Molinos pasó en el mismo tiempo de vender 800 mil kilos a dos millones de kilos mensuales.

“Los molinos extraprovinciales no tienen compromiso con Misiones ni con su problemática social. Venden la materia prima y no rinden cuenta a los misioneros y no le importa el productor. Los misioneros no solo estamos obligados a cumplir con la ley, sino que ayudamos a los productores a quienes conocemos desde siempre”, señaló un ejecutivo de una yerbatera misionera.

Rosamonte, una de las principales firmas misioneras, que cumple con el precio oficial a rajatabla, vende 2,5 millones de kilos menos, lo que significa una pérdida de ingresos para Misiones de 60 millones de pesos.

Es decir, la solución de fondo no se alcanzó. Pero se hizo evidente que el Gobierno de Misiones fue el más interesado en hallar una salida al conflicto. Es lógico. La problemática social se vive en la tierra colorada, donde producen miles de pequeños productores, que dan trabajo a una enorme masa de trabajadores rurales que en Corrientes, donde la producción está concentrada, no son necesarios.

La Nación deslizó un compromiso de mejorar los controles en los supermercados y grandes distribuidoras, para evitar una cartelización de precios y competencia desleal. También reconoció que los controles realizados por el INYM son como mínimo ineficientes. Pero ya se anticipa que el laudo que debe conocerse en los próximos días, no estará a la altura de las expectativas de los productores y tomará como parámetro, la inflación oficial. Es decir, que no debe esperarse que el nuevo precio sea superior a los seis pesos.

No fue el único conflicto desactivado en la semana. La protesta de un sector del sindicalismo docente pasó casi sin pena ni gloria con un nulo respaldo de los educadores. Los popes sindicales, que fueron candidatos de Cambiemos en las últimas elecciones, no lograron juntar a más de cien docentes en un acampe en la plaza 9 de Julio. A las pocas horas se tuvieron que ir ante la escasa repercusión de sus quejas, que contrastó con la enorme movilización en Buenos Aires que congregó a docentes de todo el país en reclamo de paritarias federales.

Los referentes del Frente Unido de Trabajadores de la Educación -conformado por ocho sindicatos- tienen problemas para plantear sus reivindicaciones. Con varios referentes como candidatos de la alianza Cambiemos, como Beto Pighin y Mariana Lescafette, reclaman en Misiones romper el techo salarial que impuso Macri. Como los diputados radicales, no confían en la inflación estimada por el propio Gobierno nacional.

Peor aún, en la maraña de planteos, hasta se opusieron a uno de los principales acuerdos alcanzados en la Mesa de Diálogo docente: la titularización de cinco mil educadores. Por oponerse al Gobierno, ponen en cuestionamiento que cinco mil docentes accedan a un cargo como titular.

Sin embargo, el fracaso se hizo evidente. Carlos Lezcano, un referente del autodenominado Movimiento “Pedagógico” de Liberación, admitió que “la gran mayoría de las escuelas trabajó con normalidad”. “Hemos sentido que el acompañamiento no es el que uno necesita. Uno no puede ser mártir y que ocho o diez terminemos en la agonía”, reconoció el sindicalista. Ocho o diez no es un número exagerado. Y es mínimo en comparación con los miles de docentes que cuestionaron al Gobierno nacional, que, para justificar el ajuste, estigmatiza a la educación pública, como generadora de baja calidad educativa.

No fue casual la presentación de los resultados del operativo Aprender en medio de la protesta docente. Y los datos dados a conocer, son malos. Pero no exclusivos de la escuela pública. De hecho, pedagogos consultados por Economis, advierten que una generalización es peligrosa. Sencillamente, hay más alumnos en las escuelas públicas que en las privadas –en Misiones, donde no hay educación exclusivamente privada, la relación es 75 a 25-. Por lo tanto, porcentualmente en las escuelas públicas será mayor el porcentaje de resultados negativos o positivos. Pero también se hallan en la escuela privada. Y otro elemento central: la calidad educativa depende del contexto socioeconómico del alumno. No es lo mismo un chico del oriente misionero –donde se registraron los peores resultados- que uno nacido y criado en un barrio de Capital Federal.

Con la pobreza en crecimiento, es muy difícil que los resultados sean mejores el año que viene. Sin embargo, en Misiones, donde la educación está a la cabeza de las prioridades con una asignación de recursos de varios miles de millones de pesos en los últimos años, los resultados han mejorado en comparación con los últimos datos del Operativo Nacional de Evaluación, de 2013. El camino es arduo. Pero los frutos se recogen con más y no menos inversión.

El gobernador Hugo Passalacqua tiene como prioridad sostener el empleo. Por eso, la mirada está puesta en mantener la economía misionera. En las últimas horas se conoció el impacto del tarifazo aplicado por la Nación en el consumo eléctrico. En Misiones las facturas residenciales tendrán aumentos del 60 por ciento, pero se subsidiará el consumo de las empresas, ya agobiadas por la crisis de bajas ventas y las asimetrías con Paraguay. El objetivo es que no se pierdan puestos de trabajo.

La preocupación no es menor. El año pasado se perdieron más de dos mil empleos formales en Posadas, donde además el costo de vida es más alto que el promedio del Indec.

El empeño puesto en preservar las fuentes laborales ha sido reconocido por el sector empresario, donde muchos dirigentes se jugaron por el cambio en las elecciones pasadas. Por lo bajo, admiten haberse equivocado y reconocen que esperaban más que promesas de cambio. Otros, más memoriosos, advierten que el comercio hasta 2015 tuvo un crecimiento exponencial. Hoy, en cambio, el centro posadeño ofrece un paisaje distinto. Decenas de carteles de alquiler en oficinas y locales. Son pocos los que pueden pagar los costosos alquileres y prefieren correrse más lejos para poder tener un margen de ganancia aceptable. Incluso, más allá de las cuatro avenidas, hasta hace poco despreciadas por el gran público.

En la Renovación advierten que más allá de garantizar la gobernabilidad, en el tiempo electoral, habrá que hacer notar ese contraste.

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Carlos Carvallo, a la cabeza del listado de represores prófugos

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El locutor Carlos Carvallo, quien trabajaba en Misiones en FM Show, figura a la cabeza del listado de represores prófugos por los que se ofrece una recompensa. El oficial que operó en Entre Ríos y Santa Fe durante la última dictadura, vino a Misiones a “camuflarse” como periodista, hasta que su nombre apareció en una causa y desde entonces, está fugado.
El locutor está imputado en la causa Área Paraná y aparece en el listado de informantes del Batallón 601 como “agente de reunión”.

Bajo el Expediente FPO 8001-14 el juez federal de Paraná, Leandro Ríos, emitió la orden de detención del locutor en el marco de la denominada megacausa Area Paraná por violaciones a los derechos humanos. La Justicia quiere determinar la participación del ex candidato a Intendente de Garupá por la UCR, durante la última Dictadura cívico-militar como presunto “Agente de Reunión”.

El dirigente de ATE Entre Ríos, Manuel Ramat señaló varias veces a Carlos Carvallo como integrante del grupo de tareas que lo secuestró y torturó.

El dirigente relató que en junio de 1976, fue asesinado su hermano, Raúl, en Campana. A los dos o tres días allanaron su casa en Paraná, en presencia de su familia, incluida su hija de 4 meses.Uno de los miembros de la patota era un oficial de la Policía de Entre Ríos de apellido Carvallo, quien luego lo torturaría y que ahora –dijo– vive en Formosa o Misiones y trabaja de locutor.

El 25 de setiembre un grupo de tareas que también integraba Carvallo lo detuvo en Victoria y Facundo Zuviría. Lo llevaron a la casa de la Base Aérea y por la noche lo trasladaron a la comisaría de la zona de Corrales y lo liberaron. Cinco días después lo volvieron a privar de su libertad, lo llevaron a la Jefatura de Policía –en calle Córdoba– y desde allí lo sacaron en un Ford Falcon donde iba, nuevamente, Carvallo.

Según datos de la Procuraduría de crímenes contra la humanidad que dirige Jorge Auat, al menos 45 personas acusadas de delitos durante la dictadura cívico militar permanecen prófugos de la Justicia.

En este marco, desde el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos mantienen la búsqueda con recompensa de 43 acusados. “La ley 26.375 creó un Fondo de Recompensas, destinado a abonar una compensación dineraria a aquellas personas que brinden información determinante, para la detención de personas buscadas por la justicia que registren orden judicial de captura o búsqueda de paradero por haber sido autores, coautores, encubridores y partícipes necesario, en causas penales en las que se investiguen delitos de lesa humanidad”, destacan en la cartera que conduce Germán Garavano.

Para proteger de los que aporten datos, la identidad de los informantes se mantiene en “secreto”, aún para los agentes que intervengan en la captura. “Cabe destacar que pueden ser denunciantes los miembros de las Fuerzas de Seguridad y de las Fuerzas Armadas”, remarcaron.

En el Gobierno aclararon que para acceder a la recompensas deberá comunicarse por teléfono con el Programa Nacional de Coordinación para la Búsqueda de Personas Ordenada, llamando al (011) 5300-4020.

Este es el listado oficiales de los 43 imputados prófugos:

Carlos Luis Carvallo RECOMPENSA: $500.000

Ramón Abel RECOMPENSA: $ 500.000

Carlos Santiago Castillo RECOMPENSA: $ 500.000

Hugo Luis Zalazar RECOMPENSA: $ 500.000

José Ignacio Saravia Day RECOMPENSA: $ 500.000

Roberto Raúl Squiro RECOMPENSA: $ 500.000

Guillermo Campanille RECOMPENSA: $ 500.000

Marcelo Cinto Courtaux RECOMPENSA: $ 500.000

Daniel Alberto Sotomayor RECOMPENSA: $ 500.000

Horacio González Llanos RECOMPENSA: $ 500.000

Luis Esteban Kyburg RECOMPENSA: $ 500.000

Humberto Romero Tello RECOMPENSA: $ 500.000

Alberto Horacio Silva RECOMPENSA: $ 500.000

Emilio Alberto Rimoldi Fraga RECOMPENSA: $ 500.000

Ángel Ervino Spada RECOMPENSA: $ 500.000

Jorge Antonio Olivera RECOMPENSA: $ 2.000.000

Guillermo Mario Ocampo RECOMPENSA: $ 500.000

José Osvaldo Riveiro RECOMPENSA: $ 500000

Jorge Linares RECOMPENSA: $ 500000

José Luis Piedra RECOMPENSA: $ 500000

Vicente Omar Navarro Moyano RECOMPENSA: $ 500.000

Héctor Adán Giménez RECOMPENSA: $ 500.000

Walter Tomás Eichhorn RECOMPENSA: $500000

Ricardo Aleks RECOMPENSA: $500000

Miguel Ángel Britos RECOMPENSA: $500000

Carlos Alberto Arroyo RECOMPENSA: $500000

Eduardo Rebechi RECOMPENSA: $500000

Jorge Luis García RECOMPENSA: $500000

Rubén Eduardo Alcuri RECOMPENSA: $500000

Mario Alfredo Sandoval RECOMPENSA: $500000

Eduardo Salvador Ullúa RECOMPENSA: $500000

Miguel Ángel García Moreno RECOMPENSA: $500000

Carlos Gabriel Jesús Isach RECOMPENSA: $500000

César Heriberto PeraltaCÉSAR HERIBERTO PERALTA

Antonio Tuttolomundo RECOMPENSA: $500000

Carlos Luis Malatto RECOMPENSA: $500000

Teodoro Aníbal Gauto RECOMPENSA: $500000

Ricardo Joaquín Molina RECOMPENSA: $500000

Juan Carlos Vázquez Sarmiento RECOMPENSA: $500000

Juan Carlos Linarez RECOMPENSA: $500000

Jorge Raúl “Gastón” Vildoza RECOMPENSA: $500000

Héctor Mario Schwab RECOMPENSA: $500000

Fernando Federico Delgado RECOMPENSA: $500000

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“Hay que hablar de responsabilidad empresaria y no de complicidad con la Dictadura”

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“Hay que cambiar el concepto de complicidad. La complicidad implica que uno ejecuta una acción y el otro la consiente o acompaña. En relación con las empresas y la última dictadura militar, hablar de complicidad es insuficiente. Hay que hablar de responsabilidad”. La afirmación es de Victoria Basualdo, Andrea Copani y Alejandra Esponda, integrantes del equipo de Investigación que publicó dos vastos volúmenes sobre la responsabilidad empresarial en los años de plomo, con un capítulo dedicado a Las Marías, la yerbatera correntina donde hubo trece secuestros y dos desaparecidos, sin que hasta ahora hayan sido juzgados los responsables.

El trabajo abarca la situación de 25 empresas en todo el país, que tuvieron una abierta participación en la represión militar y se beneficiaron con el rumbo económico. Algunas aportaron sus cuadros económicos a la administración militar o aportaron logística, vehículos o terrenos para sus operaciones.  En los casos más extremos, montaron Centros Clandestinos de Detención en las propias fábricas, como los casos de Ford, Mercedes Benz, donde los grupos de tareas torturaron a sus propios empleados. No fueron hechos aislados. Se documentaron secuestros y torturas en 22 de los 25 casos estudiados.

Las investigadoras hacen una distinción entre el poder económico y las Fuerzas Armadas como herramienta represiva. Las empresas integraron sus cuadros directivos a la administración política. Por ejemplo, José Alfredo Martínez de Hoz, que pasó de Acindar a ser el ministro de Economía de los primeros cinco años de la Dictadura. Muchas empresas se beneficiaron directamente con las políticas económicas, como la promoción industrial, la estatización de la deuda o los planes de obra pública. Sin embargo, a otras, pese al entusiasmo colaborativo, les fue mal, por sus propios planes de desarrollo y por perder capacidad productiva con sus obreros presos.  

Las investigadoras coinciden en que militares y corporaciones compartían un objetivo común: frenar el activismo sindical y controlar la creciente organización de los trabajadores.

Las investigadoras estuvieron en Economis, para contar la participación empresaria en al última dictadura.
Las investigadoras estuvieron en Economis, para contar la participación empresaria en al última dictadura.

Los grandes grupos se consolidaron, como el complejo siderúrgico, con Acindar y Techint a la cabeza. Tuvieron saltos en los procesos productivos que le permitieron expandir sus rangos de acción y ganancias. Acindar se benefició después con la estatización de la deuda. Las automotrices como Fiat, Ford y Mercedes Benz lograron mejorar sus costos controlando los reclamos sindicales. En esas fábricas se montaron centros clandestinos de detención.

La empresa de la familia presidencial, Socma, también tuvo enormes beneficios durante la dictadura. Pero para el caso específico de investigación, no hubo elementos que la asimilen a otras. “Socma no está ausente, pero no fue igual que otros grandes grupos. Lo mismo que Papel Prensa, como empresa, más allá de lo que signifique dentro del proceso económico político que perdura hasta hoy”, indican  en una entrevista con Economis.

En cambio, Taller Gráfico, la imprenta del diario La Nueva Provincia, que reivindicaba desde sus editoriales a la Dictadura, sí fue partícipe directo en la colaboración con la dictadura en la persecución y asesinato de al menos dos trabajadores.

 

La investigación pudo llevarse a cabo tras un acuerdo entre el Flacso, el Cels, el ministerio de Derechos Humanos de la Nación, el Archivo de la Memoria, el archivo de la Conadep. Además de las tres investigadoras que vinieron a presentar el libro a Misiones, durante dos años más de 20 personas trabajaron en la edición del libro, que es la recopilación más precisa hasta ahora del rol de las empresas durante la represión. Ya no como cómplices, sino como responsables directos, una conclusión a la que se arriba después de estudiar patrones de conducta casi idénticos entre los principales grupos. Las investigadoras insisten en que la colaboración empresaria constituye un hecho económico que muta el concepto de represión enfocada en el activismo político, que, obviamente va de la mano. Pero más allá del “pensamiento político”, entre los torturados, desaparecidos o asesinados, había trabajadores que defendían derechos dentro de las empresas, que fueron arrasados.

En 1976, 30 años después del decreto de Juan Domingo Perón que establecía las vacaciones pagas, en Virasoro, Corrientes, los trabajadores rurales que cosechaban yerba mate y té, no tenían idea de lo que eso significaba, cuenta Andrea Copani. Pertenecían, en vida, a Las Marías, relata. Trabajaban de sol a sol y de su capacidad de corte y carga, dependía lo que recibían como jornal.

Las Marías, hoy convertida en una enorme empresa agroforestoindustrial, era manejada por entonces por Adolfo Navajas Artaza. El caso es emblemático por el tamaño de la empresa y la cantidad de operarios que manejaba. Sin embargo, fue difícil reconstruir la historia, ya que no hay documentación y hubo que entrevistar a sobrevivientes o sus familiares para reconstruir el entramado.

“Había dos sectores de trabajadores. Los rurales y los industriales, ambos sometidos a condiciones brutales de pobreza y explotación. No tenían derechos laborales, como vacaciones y aguinaldo y trabajaban en suma precariedad, casi como esclavos, con salarios que dependían del volumen de la cosecha”, cuenta Copani. En la industria de Gobernador Virasoro, no se pagaban horas extra.

Recién en 1973, durante el fugaz gobierno de Héctor Cámpora, los trabajadores comienzan a organizarse, en el Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación y la Federación Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores. A través de estas organizaciones, canalizaron numerosos reclamos por mejoras en los salarios y las precarias condiciones de trabajo. En 1974 realizaron una huelga de 48 horas, que tuvo eco nacional y forzó a la empresa a considerar algunas de las reivindicaciones de sus trabajadores.

El golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, cortó en seco la incipiente organización gremial con el secuestro de más de una docena de trabajadores. La empresa familiar manejada por Adolfo Navajas Artaza, quien había sido interventor de Corrientes durante la dictadura de Lanusse, aportó logística e información. El empresario después se convirtió en ministro de Desarrollo Social de Reinaldo Bignone.

Las primeras detenciones se produjeron pocas semanas después del golpe, en abril de 1976, cuando fueron secuestrados tres dirigentes sindicales del establecimiento. En agosto de ese año, otros dos empleados fueron detenidos, y se intentó hacerlos declarar en perjuicio de los miembros del sindicato secuestrados en abril. Luego, entre febrero y julio de 1977, otros ocho trabajadores fueron privados ilegalmente de su libertad, de los cuales dos permanecen desaparecidos. Los trabajadores fueron secuestrados en las casas proveídas por la empresa e incluso dentro de la misma fábrica. Por eso, hay dos causas abiertas, aunque solo una está para ir a juicio, con un solo imputado. Militar. Navajas Artaza, quien estuvo imputado, fue sobreseído sin siquiera prestar declaración. Doce jueces se excusaron de tomar la causa.

Adolfo no ocultaba su desprecio por los derechos laborales adquiridos y especialmente por Perón. Él mismo contó su participación en el derrocamiento, a nivel local, del gobierno constitucional de Juan Domingo Perón, en 1955: “Cuando en el año 55 me tocó actuar bastante en la Revolución Libertadora, nosotros éramos muy amigos del general Aramburu; estuvo aquí en Las Marías una vez, y después estuvo como presidente. Volábamos juntos en avión haciendo campaña política. Me tocó a mí ser el nexo para sublevar acá a las tropas contra el general Perón. No fue una cosa de un día para otro, costó. Mis contactos indujeron a que algunos jefes amigos participaran, yo hice de nexo. Se sublevó Apóstoles y después yo fui el correo secreto entre Apóstoles y Santo Tomé que después se sublevó. De manera que esta zona fue también revolucionaria. Hasta que Perón se rindió”.

Según la investigación, Las Marías cedió sus tierras para campamentos militares que operaban en la zona. Apuntó a los empleados más radicalizados que fueron luego secuestrados. Uno de los operarios contó que su torturador le dijo que Pablo –uno de los hermanos Navaja- le había pagado 600 pesos para que lo atrapen.

“Los delitos siguen impunes y aunque sea condenado un militar, seguirán así si no se investiga la participación empresarial”, advierten las investigadoras.  “En Las Marías no solamente denunciaron a los trabajadores en causas penales armadas, provocando su secuestro y tortura, sino que a su vez proveyeron recursos logísticos y materiales a las fuerzas que ejecutaron los delitos”.

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Para Arslanian, discutir el número de desaparecidos es “absolutamente estéril”

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“El número 30 mil surge de los DDHH y tiene un valor simbólico que debe se respetado”, sostuvo el ex juez federal del Juicio a las Juntas Militares

El ex juez federal del Juicio a las Juntas Militares León Arslanian consideró hoy “un debate absolutamente estéril” que le hace “un gran daño al país” la discusión en torno a la cantidad de desaparecidos durante la última dictadura cívico-militar.

“La cantidad de víctimas nunca la vamos a saber, porque hay muchísimos casos en que ni siquiera los hechos fueron denunciados. El número 30 mil surge de los DDHH y tiene un valor simbólico que debe se respetado. Es un debate estéril discutir el número y le hace un gran daño al país porque es una adulteración de la historia”, dijo Arslanian en declaraciones a Radio Provincia.

En el marco de un nuevo aniversario del golpe de Estado de 1976, Arslanian sostuvo que el de hoy “no es un feriado cualquiera ni un día más para hacer turismo” sino “un día de duelo muy particular”.

En este sentido, juzgó que el gobierno nacional “cometió un error al no reconocer la fecha como feriado, que luego por suerte fue rectificado”, en relación a la decisión de, finalmente, dejar como feriado inamovible al Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia.

Por otro lado, en la entrevista que concedió esta mañana, el ex camarista y ex ministro de Justicia destacó que “uno de los méritos del Juicio a las Juntas militares fue poner al desnudo cómo se operó, cuáles fueron las causas que desembocaron en el golpe y de qué modo las Fuerzas Armadas tuvieron un plan criminal clandestino para la desaparición forzada de personas”.

“Decir que esto no fue un plan criminal es suponer que fueron circunstancias azarosas cuando las cosas fueron planificadas”, aseveró Arslanian.

Al ser consultado sobre la figura del ahora detenido ex jefe del Ejército César Milani, Arlsanian dijo que “ésto es un caso sometido a proceso y hasta tanto no haya sentencia que se pronuncie acerca de Milani, goza de la presunción de inocencia y hay que tener cautela”.

“Hay un proceso, y debemos esperar el pronunciamiento judicial. Yo voy a declarar la semana próxima junto con Graciela Fernández Meijide y Ricardo Gil Lavedra”, adelantó.

En otro orden, consideró que en el país “el problema de la seguridad no está resuelto” y entendió que, desde el gobierno, “están operando con un diagnóstico equivocado” porque existe “un fenómeno de desigualdad social y esto se criminaliza”.

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Lesa humanidad: se dictaron 939 condenas en juicios orales en todo el país

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Desde el año 2008 hubo en todo el país 939 condenas en juicios orales por crímenes de lesa humanidad, según un informe de la Unidad de Superintendencia para Delitos de Lesa Humanidad, dependencia creada por la Corte Suprema de Justicia de la Nación, a través de la Acordada 42/08, con el objeto de asistir y detectar los problemas que obstaculizan la tramitación de esos procesos.

Además, según el informe, en 2017 se dictaron 18 condenas en dos juicios orales, uno en Jujuy y otro San Martín.

Suman 750 los condenados por crímenes de lesa humanidad y hay casi 800 procesados

La Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad elaboró un nuevo informe, que se puede descargar desde esta página. Hay más imputados en libertad que detenidos. Y, de estos, más de la mitad tiene prisión domiciliaria. 118 causas aguardan juicio oral. Sólo el 25 por ciento de las condenas está firme.

Desde la reapertura de los procesos judiciales y la realización de los primeros juicios en 2006, 827 personas fueron sentenciadas en Argentina por crímenes de lesa humanidad, 750 de las cuales resultaron condenadas y 77 absueltas, según el último informe de la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad. Los sentenciados, así, son alrededor del 30 por ciento de los 2780 imputados por crímenes de lesa humanidad en más de una década en todo el país.

Las estadísticas elaboradas por el organismo a cargo del fiscal general Jorge Auat -en base a la información remitida por las fiscalías que actúan en estos procesos- contienen los datos cerrados al 2 de marzo pasado.

“Sólo el 25% de aquellos que han sido condenados (un total de 187) tienen al menos una de sus sentencias firme. En el caso de los absueltos, el porcentaje de firmes es 17% (13 imputados)”, indicó la Procuraduría en el informe.

En cárceles federales o provinciales, hay 455 detenidos por crímenes de lesa humanidad.

Mientras tanto, 118 causas -con 280 acusados- aguardan en todo el país la realización de un juicio oral y público, y en el horizonte hay sólo siete de ellas que tienen fecha de inicio, dos de las cuales –UP 1 de Córdoba y Megacausa II de San Juan– comenzaron en los últimos días, tras el cierre de datos del informe. Hay 16 juicios en curso en todo el país.

En este contexto, los imputados que transitan el proceso en libertad son más que los que se encuentran detenidos y entre los que están encerrados, la mayoría está en su domicilio. Los números son los siguientes:

– 1149 están en libertad.
– 1044 están detenidos.

Ahora bien, de los 1044 detenidos:

– 518 tienen prisión domiciliaria,
– 455 están efectivamente en cárceles federales o provinciales,
– 65 están en centros de salud o lugares de detención no penitenciarios. La gran mayoría, 53, están alojados en la denominada Unidad 34, ubicada en el predio militar de Campo de Mayo.

 

Los números, las personas y las causas

Entretanto, de los 2780 imputados por el Ministerio Publico Fiscal desde la reapertura de los juicios hace más de una década, 794 se encuentran procesados (28 por ciento), 53 no llegaron a juicio porque fueron sobreseídos y otros 153 tienen falta de mérito. El número global también tiene en cuenta a 467 que fallecieron y a los 45 que están prófugos. Además, otros 438 están sólo imputados y de todos ellos sólo 27 han sido indagados, por lo que se aguarda respecto de estos últimos la definición sobre su estatus procesal.

La situación de todas esas personas ha tramitado y tramita en 593 causas judiciales abiertas desde el reinicio de los juicios, de las que formaron parte otras 257 que fueron unificadas a aquellas, dando lugar a las que se denomina “megacausas”. De todos esos expedientes, al 2 de marzo pasado se había dictado sentencia en 175. Otros 284 se encuentran en la etapa instrucción. A esas cifras se suman las 118 elevadas a juicio oral y público.

En 42 de las 284 causas que se encuentran en instrucción, la fiscalía ha formulado el requerimiento de elevación a juicio. “El universo de causas en instrucción se sostiene como el más amplio. El hecho de que las investigaciones continúen activas, sumado a las demoras en la realización de las actuaciones en todas las instancias (instrucción y juicio), hace que persista un cuello de botella que impide un avance más veloz”, evaluó la Procuraduría en el informe.

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